Durante las dos últimas décadas han estado en paz. Se han sentido reconfortadas, apoyadas y valoradas, pero eso puede estar a punto de cambiar si prospera la idea del primer ministro japonés Shinzo Abe. Se trata de miles de mujeres (200.000 aproximadamente), la mayoría de ellas de origen coreano, que fueron obligadas a trabajar como prostitutas en los burdeles japoneses entre 1932 y 1945, sufriendo vejaciones, humillaciones y viviendo un infierno que nunca han llegado a olvidar. Varias mujeres obligadas a prostituirse piden una compensación a Japón (AP) Han sido muchos años de olvido y de impunidad hasta que finalmente en 1993, el gobierno de Japón, entonces capitaneado por Yohei Kono, publicó una disculpa oficial a estas esclavas sexuales y admitió la participación de su país en estos sucesos. El pasado no se podía cambiar, pero al menos parte de su orgullo y de su honra podían ser recobradas, pero la decisión de Abe ahora lo cambia todo. El primer ministro, muy conservador, ha anunciado que va a revisar la declaración de Kono y es más que probable una rectificación. Afirma que no hubo una participación en estos hechos por parte del gobierno japonés y que no se las obligó a la prostitución. Eran prostitutas, afirma, que se aprovecharon de la demanda en tiempo de guerra para ganar dinero fácil. Estas opiniones han llenado de indignación a las víctimas, ya que muchas de las esclavas sexuales se llevaron incluso el secreto de haberse prostituido a la tumba por vergüenza. El primer ministro japonés Shinzo Abe (AP) “Nos robaron como las flores que se cogen antes de que florezcan. Se llevaron todo de nosotras. Cuando pienso en ello, solo recuerdo un dolor tremendo. No vivíamos como seres humanos”, recuerda Yu Hui-nam, que por aquel entonces tenía 16 años. Fue obligada a trabajar en un burdel de Osaka y cuando acabó la guerra se negó a volver a Corea. “Estaba avergonzada y humillada”, rememora. Solo la insistencia de sus parientes hizo que cambiara de opinión. Yi Ok-seon también vivió una experiencia traumática. Tenía 15 años y trabajaba en un hotel en Corea del Sur cuando un oficial japonés y un cómplice coreano la secuestraron y la obligaron a prostituirse en un burdel en el noroeste de China. Fue obligada a tener sexo con muchísimos soldados que le provocaron graves secuelas. Una de las peores fue no poder tener hijos nunca, debido a las repetidas inyecciones que le ponían contra la sífilis. “Nos arrastraron a los burdeles a la fuerza. Nos golpearon y nos insultaron. En el final de la guerra nos abandonaron en el frente para morir” , revela. Son solo dos de los miles de casos distintos que ocurrieron durante estos duros años y que prueban las barbaridades que tuvieron que aguantar estas mujeres. Desgraciadamente ahora Japón quiere dejarlas en el olvido para consternación de muchos que no se explican el paso atrás del gobierno de Abe. Fuente: The Guardian ATENCIÓN!!!: Borro lo que no tenga que ver con el tema , Tadingadas y Forobardo MUCHAS GRACIAS POR VISITAR MI POST! HASTA LA PRÓXIMA!!!
La última humillación de Japón a las esclavas sexuales
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