Ilustración perteneciente a manuscrito renacentista representando un libelo de sangre ¿Qué es un libelo de sangre? Libelo de sangre es una expresión que se refiere a los asesinatos rituales imputados al pueblo judío, datados desde la antigua Grecia hasta los tiempos actuales. Esta ceremonia consistiría en libar la sangre (como ya indica su nombre) de niños de origen cristiano durante la Pascua judía. Se cree además que con ella se intenta recrear la crucifixión de Cristo, a modo de burla rencorosa hacia la fe cristiana. Sin embargo, en mi humilde labor de investigación alejado de Wikipedia y sus constantes falacias (cualquiera que haya estudiado a través de enciclopedias podrá darse cuenta de su descarada manipulación), apunto a un origen y finalidad bastante más controvertidos siendo a su vez ignorados por el vulgo. Pero lo primero, antes de comenzar, es efectuar un pequeño repaso a las acusaciones a través de la historia. Algunos casos famosos (Procedentes de la propia Wikipedia, la cual niega su existencia) Antigüedad clásica Existen dos relatos de esta época que, posteriormente, se relacionaron con las historias medievales sobre este asunto. El primer caso conocido de libelo de sangre contra los judíos es del autor griego Apión (siglo I. d. C.), quien afirmaba que los judíos sacrificaban en su templo a víctimas griegas. Esta acusación ha llegado a nuestros días, precisamente, por la refutación que de la misma realizó Flavio Josefo en su obra Contra Apión. Apión decía que cuando Antíoco Epífanes visitó el templo de Jerusalén, encontró a un cautivo griego que le dijo que estaba siendo engordado para ser sacrificado. Cada año, aseguraba Apión, los judíos martirizaban a un griego y se lo comían, mientras juraban odio eterno a los de su etnia. Apión repite probablemente una historia que ya circulaba con anterioridad, pues afirmaciones semejantes habían sido hechas en el siglo I a. C. por Posidonio y Molón de Rodas. El segundo relato hace referencia al asesinato de un chico cristiano por un grupo de jóvenes judíos. Sócrates de Constantinopla refirió que algunos judíos que estaban divirtiéndose y bebiendo alcohol ataron a un niño cristiano a una cruz para burlarse de la muerte de Cristo y que lo azotaron hasta matarlo. Inglaterra (1144) El 20 de marzo de 1144, Sábado Santo, se registra el primer libelo de sangre de Europa contra los judíos. La comunidad judía de Norwich fue acusada de asesinato ritual después de que ese día se encontrara el cadáver del niño Guillermo de Norwich (1132-1144) con diversas heridas de puñal. Guillermo llegó a alcanzar el grado de mártir católico. En 1189, la delegación judía que participaba en la coronación de Ricardo Corazón de León fue atacada por la multitud. El 6 de febrero de 1190 todos los judíos de Norwich fueron hallados muertos en sus casas, a excepción de unos pocos que se refugiaron en el castillo. En 1290, los judíos fueron expulsados de Inglaterra y no se les permitió regresar hasta 1655. Bélgica (hacia 1250) Un antiguo libelo de sangre aparece en Bonum universale de Apibus ii. 29, § 23, de Tomás de Cantimpré (un monasterio cerca de Cambray). Tomás escribió: «Es casi seguro que los judíos de todas las provincias deciden anualmente a suertes qué congregación o ciudad debe enviar sangre cristiana a las otras congregaciones». Tomás también creía que desde el momento en que los judíos gritaron a Poncio Pilato, «que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos» (Evangelio de Mateo, 27:25), han sufrido hemorragias: Un judío muy erudito nos informa que uno que tenía la fama de profeta, hacia el final de su vida, hizo la siguiente predicción: «Ten por seguro que el alivio de esta dolencia secreta a la que estás expuesto sólo puede obtenerse con sangre cristiana». Esta sugerencia fue seguida por los siempre ciegos e impíos judíos, que han instituido la costumbre de derramar sangre cristiana en cada provincia, para que puedan recuperarse de su enfermedad. España (hacia 1250) La historia de Dominguito de Val, un niño de siete años asesinado y enterrado a orillas del río Ebro el 31 de agosto de 1250, al cual los zaragozanos católicos todavía le rinden culto. Es la primera noticia que se tiene de libelo de sangre en España. Alemania (1286) El cuerpo de un tal Werner de 11 años parece que fue flotando contracorriente en el Rin hasta Bacharach, emitiendo una radiación y siendo investido con poderes curativos. Como consecuencia los judíos de Oberwesel y de muchas otras localidades cercanas fueron perseguidos con severidad durante los años 1286 a 1289. España (1491) De acuerdo con la leyenda del Santo Niño de La Guardia, un niño cristiano fue secuestrado y llevado a una cueva o jardín oculto en la ciudad de La Guardia (Toledo), en donde fue sujeto a un proceso que imitaba el juicio de Jesucristo. En la leyenda se hace énfasis en que el objetivo del asesinato era "obtener el corazón de un niño cristiano crucificado" y de una hostia consagrada para realizar un ritual de magia que produjera el enloquecimiento de los miembros del tribunal de la Inquisición. Fueron ejecutadas cinco personas. Siria (1840) El affair de Damasco: en febrero, en Damasco, un monje católico, llamado padre Tomás, y su sirviente fueron asesinados. En este caso también se obtuvieron confesiones después de torturar a los acusados. Rusia (1911) El juicio de Beilis: en Kiev, el jefe de una fábrica, Mendel Beilis, fue acusado de asesinar a un niño cristiano y usar su sangre para hacer pan ácimo. Fue declarado inocente por un jurado formado íntegramente por cristianos tras un juicio espectacular en 1913. Todo queda en una burda acusación, calumnias ignominiosas según fuentes oficiales. No obstante, he encontrado paralelismo entre esta práctica y una realizada en honor a un dios amonita llamado Moloch, adorado por sirios, fenicios y cartagineses. Es descrito como un ente humano provisto de cabeza de carnero u becerro, junto a un báculo y corona; este dios es el mismo al que los griegos apodan Cronos, insaciable destructor y devorador de su propia descendencia. Clitarco, en un comentario sobre La república de Platón, dice lo siguiente: «Al ver venir al Sumo Sacerdote de Moloch vestido de túnica púrpura, color de pureza, le pregunté cuál es el origen del culto. Me contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.» Mientras el infante se consumía en el fuego y en desgarradores gritos de dolor, las personas situadas alrededor de la estatua cantaban y bailaban alegremente para no tener que oír los sollozos del sacrificado. Entonces bien: según La Biblia, el dios abrahámico prohibió al pueblo elegido sacrificar a Moloch su descendencia, porque algunos judíos fueron acusados de cometer este asesinato ritual (véase Levítico 18:21 y Jeremías 32:35 ). Puede apreciarse una clara similitud con el «Becerro de oro» mencionado en los textos sagrados, ídolo pagano al que el pueblo elegido profesaba adoración cuando Moisés descendió del monte Sinaí con las tablillas de los Diez Mandamientos. Es lícito pensar que esta acusación es ridícula puesto que en la Torá judía se prohíbe el asesinato, pero hay que considerar el hecho de que si fue prohibido, es debido a que había personas que lo practicaban, y que también pudieron haber personas que siguieron practicándolo a escondidas. Contemplando los casos mayoritarios de pederastia y crimen organizado dentro del judaísmo relativos a los tiempos actuales, pertenecen dichos crímenes a las manos de judíos consumados, como rabinos u ortodoxos. Al indagar en la dualidad de las versiones respecto a esta cuestión, se verá que los judíos defienden su inocencia, alegando que fueron expulsados de cada territorio después de ayudar en las finanzas y aportar el conocimiento de su tribu; por otro lado, la versión más conocida proclamada por los habitantes de los países tocados por la migración judía, afirma que fueron expulsados debido a este tipo de asesinatos rituales tan parecidos al rito de la masonería escocesa del grado 33 (aunque eso es otro tema). ¿Qué sucede aquí? Pues que no son los judíos quienes cometen estos actos aberrantes, sino la élite dirigente de la cúpula judía, defensores de la supremacía de su raza sobre las demás. Podría pensarse que hoy en día no sigue sucediendo, pero al contrario de lo que pueda creerse mediante los medios de comunicación, continúa su oculto reinado del terror. He aquí una prueba: link: https://www.youtube.com/watch?v=b98ch_Pyi-Y El vídeo se encuentra únicamente en idioma anglosajón, disculpad por las molestias Se concluye finalmente en que existe una gran posibilidad de la veracidad de los libelos de sangre. No son estos efectuados por la mayoría del pueblo judío, solo por los asiduos a la supremacía judía, como el rabino Ovadia Yosef, conocido gracias a sus discursos hasta arriba de odio hacia los gentiles y enardecimiento del pueblo elegido. Llegados a este punto, se puede afirmar que no es antisemitismo: es ser fidedigno a la realidad; estos crímenes solo son cometidos por una minoría, y por lo cual imputaciones varias a mi persona de antisemita quedan obsoletas. Hasta otra.
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