Dejar caer un móvil desde un drone no es útil, pero sí espectacular
Al menos esa es la idea, aunque la verdad es que a mi no se me ocurren muchas situaciones en las que se me podría caer un móvil a 275 metros de altura, a menos que sea un limpiaventanas o haya pagado el billete de avión más barato del mundo. El caso es que es llamativo e interesante ver una pieza de tecnología de varios cientos de euros caer irremediablemente a su… ¿muerte?
Sorprendentemente, hay algunos modelos que siguen funcionando sin problemas después de semejante golpe, como el Droid Turbo 2 de Motorola, que acaba sólo con una esquina rota.
En cambio, el iPhone 6S no tiene tanta suerte, aunque en su defensa hay que decir que el ángulo en el que impacta no parece bueno. Ese es el problema de este tipo de pruebas, que es muy difícil hacer dos iguales; además, la distancia caída no es tan importante, y si no que se lo digan a todos los que se perdieron su móvil cuando se les cayó de la mesa. Pero al menos sirven para entretenernos.