De Isaac Newton se puede comentar muchas cosas, ya que además de ser un brillante científico, fue un ser humano muy admirado por sus notables descubrimientos científicos, y a la vez tuvo lamentablemente una personalidad muy difícil. Isaac Newton fue un hombre solitario e incomprendido, lo cual alimentó una terrible leyenda negra sobre supersonalidad.
Isaac Newton duró alrededor de 30 años de su vida dedicado al estudio de la alquimia, para ser más exactos desde la década de 1660 hasta 1692. Obviamente todas estas investigaciones fueron en el más completo secreto, ya que existía una prohibición de “fabricar oro y plata” que databa de 1404. Según el historiador Richard Westfall, Isaac Newton llegó aacumular durante esos días alrededor de 169 libros, entre los cuales podemos citar auténticas biblias de la alquimia como el libro secreto de Arthefio, los libros sobre la piedra filosofal de Nicolas Flamel, el Theatrum Chemicum de Elias Ashmoe, las obras de Paracelso, los tratados de Robert Boyle que sin ser alquimista – fue químico en realidad- influyó mucho a Isaac Newton, los tratados de Georges Starkey que era más conocido por su seudónimo Eireanaeus Philalethes, y así un largo etc.
Fruto de esa obsesión con la alquimia, Isaac Newton llegó a escribir sobre alquimia alrededor de más de un millón doscientas mil palabras, lo cual se traduce en 2500 páginas. La forma de estudiar y anotar de Newton ha sido también objeto de estudio, el hacía muchas anotaciones sobre todo lo que leía y hacía, y a la vez sacaba conclusiones propias, convirtiendo sus apuntes en una especie de “diario científico”.
De los papeles de Newton podemos extraer valiosas reflexiones sobre la alquimia como la siguiente:
“Porque la alquimia no trata con los metales como piensan los vulgares ignorantes, cuyo error les ha hecho repudiar esta noble ciencia; sino también con las venas materiales de cuya naturaleza Dios creó a sus servidores para que concibieran y procrearan a sus criaturas...Esta filosofía no es de la clase que tiende a la vanidad y al engaño, sino más bien al provecho y a la edificación, induciendo primero el conocimiento de Dios y segundo el camino para hallar auténticas medicinas para sus criaturas... Su finalidad es glorificar a Dios en sus maravillosas obras, enseñar al hombre a vivir bien... Esta filosofía a la vez especulativa y activa no sólo puede hallarse en el volumen de la naturaleza sino también en las Sagradas Escrituras, como en el Génesis, Job, Salinas, Isaías y otros. En el conocimiento de esta filosofía hizo Dios a Salomón el más grande filósofo del mundo.”
Hace un año inclusive, salió a la luz un manuscrito de Isaac Newton que causó polémica el documento estuvo durante décadas enteras en manos de un coleccionista privado, hasta que la asociación americana Chemical Heritage Foundation (CHF), adquirió en una subasta e hizo público. El texto, escrito en latín e inglés, es una receta para crear la piedra filosofal, con el fin de convertir mágicamente metales en oro, hacernos inmortales y siempre jóvenes.
La piedra filosofal siempre ha sido una quimera de alquimistas desde la edad media, y no es ningún invento de J.K. Rowling. Por lo visto Isaac Newton intentó dar con ella en pleno siglo XVII sin resultados satisfactorios más allá del documento citado.
Isaac Newton -según uno de sus mayores admiradores, el socialista Fabiano Lord Keynes- fue el último de los magos y el último de los sumerios y babilonios en tratar de trazar una visión completa del universo y sus fenómenos.
Isaac Newton, a efectos prácticos, fue el Prometeo que dio a los hombres de la modernidad el fuego de sabios milenarios.
La historia de las investigaciones de Isaac Newton sobre alquimia, producto de un metódico trabajo propio de un monje medieval, fue totalmente trágica. Al morir Newton en 1727, todo su trabajo fue legado a la Royal Society, la cual decidió tomarse la osadía de engavetar todo lo que Newton fuera escrito sobre alquimia, dado que para ellos carecía de seriedad y rigor científico, estaba empezando ya el pensamiento racionalista moderno. No fue hasta el siglo XIX que el primer biógrafo de Isaac Newton, David Brewster (1782-1868), diera con los escritos de alquimia de Newton, y obviamente decidió condenarlos a otro periodo de olvido bastante largo.
Fue en los años 30 del siglo XX cuando se hicieron públicos los escritos de Isaac Newton sobre alquimia de la mano de Lord Keynes, quien había adquirido los escritos en una subasta pública.
Isaac Newton revolucionó la ciencia occidental gracias a sus descubrimientos, según Philip Ashley Fanning, autor de Isaac Newton y la Transmutación de la Alquimia , muchos de los aportes de Newton estuvieron inspirados en leyendas alquimistas, ese el caso de las tres leyes dela mecánica o del cálculo diferencial e integral.
No conformé con ser un científico y un alquimista, Isaac Newton también fue un teólogo, de hecho se dice que escribió más sobre teología que sobre ciencia y alquimia.
Todo un polimata de su tiempo…
Isaac Newton duró alrededor de 30 años de su vida dedicado al estudio de la alquimia, para ser más exactos desde la década de 1660 hasta 1692. Obviamente todas estas investigaciones fueron en el más completo secreto, ya que existía una prohibición de “fabricar oro y plata” que databa de 1404. Según el historiador Richard Westfall, Isaac Newton llegó aacumular durante esos días alrededor de 169 libros, entre los cuales podemos citar auténticas biblias de la alquimia como el libro secreto de Arthefio, los libros sobre la piedra filosofal de Nicolas Flamel, el Theatrum Chemicum de Elias Ashmoe, las obras de Paracelso, los tratados de Robert Boyle que sin ser alquimista – fue químico en realidad- influyó mucho a Isaac Newton, los tratados de Georges Starkey que era más conocido por su seudónimo Eireanaeus Philalethes, y así un largo etc.
Fruto de esa obsesión con la alquimia, Isaac Newton llegó a escribir sobre alquimia alrededor de más de un millón doscientas mil palabras, lo cual se traduce en 2500 páginas. La forma de estudiar y anotar de Newton ha sido también objeto de estudio, el hacía muchas anotaciones sobre todo lo que leía y hacía, y a la vez sacaba conclusiones propias, convirtiendo sus apuntes en una especie de “diario científico”.
De los papeles de Newton podemos extraer valiosas reflexiones sobre la alquimia como la siguiente:
“Porque la alquimia no trata con los metales como piensan los vulgares ignorantes, cuyo error les ha hecho repudiar esta noble ciencia; sino también con las venas materiales de cuya naturaleza Dios creó a sus servidores para que concibieran y procrearan a sus criaturas...Esta filosofía no es de la clase que tiende a la vanidad y al engaño, sino más bien al provecho y a la edificación, induciendo primero el conocimiento de Dios y segundo el camino para hallar auténticas medicinas para sus criaturas... Su finalidad es glorificar a Dios en sus maravillosas obras, enseñar al hombre a vivir bien... Esta filosofía a la vez especulativa y activa no sólo puede hallarse en el volumen de la naturaleza sino también en las Sagradas Escrituras, como en el Génesis, Job, Salinas, Isaías y otros. En el conocimiento de esta filosofía hizo Dios a Salomón el más grande filósofo del mundo.”
Hace un año inclusive, salió a la luz un manuscrito de Isaac Newton que causó polémica el documento estuvo durante décadas enteras en manos de un coleccionista privado, hasta que la asociación americana Chemical Heritage Foundation (CHF), adquirió en una subasta e hizo público. El texto, escrito en latín e inglés, es una receta para crear la piedra filosofal, con el fin de convertir mágicamente metales en oro, hacernos inmortales y siempre jóvenes.
La piedra filosofal siempre ha sido una quimera de alquimistas desde la edad media, y no es ningún invento de J.K. Rowling. Por lo visto Isaac Newton intentó dar con ella en pleno siglo XVII sin resultados satisfactorios más allá del documento citado.
Isaac Newton -según uno de sus mayores admiradores, el socialista Fabiano Lord Keynes- fue el último de los magos y el último de los sumerios y babilonios en tratar de trazar una visión completa del universo y sus fenómenos.
Isaac Newton, a efectos prácticos, fue el Prometeo que dio a los hombres de la modernidad el fuego de sabios milenarios.
La historia de las investigaciones de Isaac Newton sobre alquimia, producto de un metódico trabajo propio de un monje medieval, fue totalmente trágica. Al morir Newton en 1727, todo su trabajo fue legado a la Royal Society, la cual decidió tomarse la osadía de engavetar todo lo que Newton fuera escrito sobre alquimia, dado que para ellos carecía de seriedad y rigor científico, estaba empezando ya el pensamiento racionalista moderno. No fue hasta el siglo XIX que el primer biógrafo de Isaac Newton, David Brewster (1782-1868), diera con los escritos de alquimia de Newton, y obviamente decidió condenarlos a otro periodo de olvido bastante largo.
Fue en los años 30 del siglo XX cuando se hicieron públicos los escritos de Isaac Newton sobre alquimia de la mano de Lord Keynes, quien había adquirido los escritos en una subasta pública.
Isaac Newton revolucionó la ciencia occidental gracias a sus descubrimientos, según Philip Ashley Fanning, autor de Isaac Newton y la Transmutación de la Alquimia , muchos de los aportes de Newton estuvieron inspirados en leyendas alquimistas, ese el caso de las tres leyes dela mecánica o del cálculo diferencial e integral.
No conformé con ser un científico y un alquimista, Isaac Newton también fue un teólogo, de hecho se dice que escribió más sobre teología que sobre ciencia y alquimia.
Todo un polimata de su tiempo…