El paseo costero es casi un hecho
* Se encuentra muy avanzada la primera etapa de una obra que busca potenciar la relación de los bahienses con el mar. Se trata de la recuperación de un sector ubicado en proximidades del Balneario Maldonado.
* La comuna pretende licitar la segunda etapa antes de terminar el año. La totalidad del emprendimiento requerirá una inversión de 10 millones de pesos. Alrededor de 3,4 millones ya se destinaron a la parte inicial.
Mario Minervino
"La Nueva Provincia"
El cambio es brutal. Por ejemplo, si se compara al lugar con lo que se veía años atrás, cuando era nada menos que un basural. E, incluso, es tremendo el impacto si se accede después de transitar varios metros por caminos que están todavía sin reacondicionar.
Se trata del denominado Frente Costero Paseo del Humedal, ubicado en la zona vecina al Balneario Maldonado y al cual se llega transitando por Belisario Roldán, una calle en muy mal estado que nace en Don Bosco al 700 y que quizás antes de fin de año muestre otra imagen.
El paseo comenzó a gestarse dos años atrás, con la voluntad política de generar un espacio de encuentro entre los bahienses y la ría, una situación que pareciera ser natural considerando la ubicación geográfica de la ciudad, pero que curiosamente hoy es casi inexistente.
"Se trata de volcar la ciudad a la ría, manteniendo un equilibrio ente su desarrollo portuario y su necesidad de esparcimiento". De esta manera supo explicar el actual subsecretario de Planificación, arquitecto Marcelo Lenzi, el objetivo del proyecto.
En términos más específicos, el paseo pretende desarrollar un uso recreativo y turístico de una franja costera y aumentar la conciencia pública sobre el valor de los ecosistemas naturales mediante una educación ambiental y turística activa.
Quien por estas horas visite el lugar podrá observar la intervención prácticamente terminada, advirtiendo un cambio paisajístico radical a medida que se acerca a la costa.
El paseo no está habilitado al uso, ya que la obra no tiene su recepción provisoria, por lo cual sigue en manos de la empresa Eva SA, adjudicataria de la misma, aunque desde las oficinas técnicas provinciales se espera completar, en el corto plazo, con esos trámites.
Entre piedras y caminos. Un cambio trascendente tuvo el proyecto en la primera de las tres etapas en que se organiza la obra, elaborada desde las oficinas de Planeamiento del municipio.
Es que la cota de terreno fijada para el paseo en principio se debió elevar, de modo de asegurar que no ocurran inundaciones en caso de registrarse sudestadas. Esto derivó en la necesidad de realizar un mayor relleno con tierra y los correspondientes trabajos de compactación.
En términos contractuales, esta modificación originó un adicional de obra, el cual está siendo ahora considerado por la Provincia. En contraprestación de este aumento de los costos se decidió prescindir, en esta primera intervención, del equipamiento planeado para el sitio, por caso forestación, luminarias y bancos, los cuales serán reconsiderados dentro de la segunda o tercera etapa.
A pesar de esa falta, el paseo se muestra en todo su esplendor, con sus espacios de estacionamiento pavimentados, las costas protegidas y armadas mediante gaviones --grandes volúmenes de piedra envueltos en malla metálica--, así como las instalaciones subterráneas para las posteriores obras de iluminación.
El paseo está pensado para que la gente concurra con la idea de disfrutar del esparcimiento, la posibilidad de observar el paisaje marítimo y la de acceder con elementos naúticos y de pesca. Se espera que a futuro inversores privados encuentren interesante desarrollar emprendimientos comerciales, por caso en el rubro gastronómico, lo cual terminaría de armar un atractivo paseo marítimo para una ciudad que se ha acostumbrado, desde su fundación, a mirar más el horizonte pampeano que la salina inmensidad del mar.
Lo que viene
A solicitud de la Provincia, la Municipalidad trabaja en la preparación de la segunda etapa, destinada a la resolución de la franja costera paralela a la costa, la cual se espera sea licitada antes de terminar el año. También se tiene diseñada la tercera etapa, que es la readecuación de la avenida de acceso.
"La idea es tener continuidad en el trabajo. Porque la organización en tres partes responde a una cuestión de disponibilidad de fondos, pero es claro que el paseo es uno solo y debe terminarse en su integridad", explicó a "La Nueva Provincia" el secretario de Obras y Servicios Públicos, ingeniero Rubén Valerio.
Una vez que el proyecto sea elevado a la Gobernación, los técnicos se encargarán de analizar el cómputo y presupuesto de materiales y mano de obra para posteriormente llamar a licitación.
Se estima que la totalidad del emprendimiento requerirá una inversión de 10 millones de pesos, de los cuales 3,4 millones ya se destinaron a la primera parte.
Aquel sueño del ingeniero Regnasco
En 1944 el ingeniero civil Juan Regnasco, que además de desarrollar una rica carrera profesional trabajaba en las oficinas de Planeamiento del municipio, mejoró el proyecto realizado en la década del '30 por el intendente Agustín de Arrieta, popularmente conocido como "La Rambla de Arrieta", propuesta que apuntaba a generar una especie de frente costero-balneario en la zona de la ría vecina a la usina General San Martín, conocida como El Castillo, en Ingeniero White.
La propuesta de Regnasco fue una de las primeras relacionadas con la posibilidad de "urbanizar" una porción de la costa, de manera de ofrecer a los bahienses la posibilidad de establecer una relación con el mar.
El profesional no tenía dudas de que Bahía Blanca era "una ciudad marítima", en la cual el mar aparecía como un "elemento formativo y generador de su esencia y carácter".
Regnasco propuso materializar "un paseo costanero para todo el año", con cafés, restaurantes abrigados con vista al mar y, naturalmente, con balneario. El acceso al complejo se tendría vinculando el bulevar Juan B. Justo con el eje de las calles Terrada-Thompson, garantizando un nexo ciudad-mar casi inmediato.
El ingeniero no se resignaba a seguir teniendo una ciudad de espaldas al mar, con sus habitantes perdiendo los beneficios de esa singular ubicación geográfica. "Imaginemos --decía-- el placer de terminar las tareas del día con un reconfortante paseo costanero, llevar allí a amigos y turistas, saborear un brebaje caliente, deleitarnos con la vista de los vapores o presenciar una regata".
Para fortalecer su sueño, mencionó un pensamiento de Thomas Carlyle sobre las virtudes del mar, que "abre las puertas del infinito para aquí latir la efímera naturaleza del hombre y reafirmar su confianza en Dios".