Nikola Tesla (1856-1943) es famoso por ser pionero en las investigaciones sobre electricidad y robótica, así como por sus numerosos inventos, entre otros, la llamada bobina de Tesla. No obstante, el científico e inventor serbio también se hizo famoso por sus raras obsesiones y por su comportamiento un tanto extraño. Por poner un ejemplo, ¿conoces a muchas personas que se hayan enamorado de un pájaro? Bueno, pues él sí. A continuación raras peculiaridades sobre la figura de este hombre, considerado uno de los grandes olvidados de la ciencia.
1. Tesla era un medioambientalista
La manera en la que Tesla buscaba producir energía eléctrica de manera natural era obteniéndola del cielo o de la tierra. La forma en que consiguió la electricidad no requería de combustibles fósiles; además, buscaba distribuirla de manera gratuita.
2. Tesla murió en la miseria
Si bien Tesla era amigo de gente de renombre como Mark Twain o Sarah Bernhardt, tuvo muchas dificultades financieras. Tanto Thomas Alva Edison y George Westinghouse tuvieron un mayor éxito financiero, apoyados, sobre todo, en muchos de los descubrimientos del científico croata
3. Dormía muy poco y tenía desorden obsesivo compulsivo
Al parecer, Tesla dormía únicamente dos horas por día. Además coleccionaba joyería y objetos circulares. No tocaba el cabello y estaba obsesionado con el número tres, además de que pulía y limpiaba minuciosamente cualquier implemento para usarlo en la comida usando 18 servilletas. Un claro ejemplo de OCD o trastorno obsesivo compulsivo
4. Muchos de sus inventos están aún clasificados
Tesla murió en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. La Oficina de Propiedades Extranjeras de los Estados Unidos tomó todas sus pertenencias. Si bien algunas cosas les fueron entregadas a sus familiares en 1950 hay muchos de sus documentos que, al día de hoy, siguen estando clasificados por el Gobierno de los Estados Unidos.
5. Tesla estaba obsesionado con el número tres
Está claro que era un genio, pero eso no quita que fuera excéntrico. Era un completo maniático del número tres: se lavaba las manos tres veces seguidas e incluso rodeaba un edificio tres veces antes de entrar. En definitiva, se le podría haber diagnosticado un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).