
Los mayas nos dicen que sucederá el año que viene, concretamente el 21 de diciembre para ser más precisos. Y los terribles y recientes acontecimientos en Indonesia, Haití y Japón, son para algunos la prueba definitiva de una inminente condena mundial. Pero... ¿Qué probabilidades hay de que se produzca un Apocalipsis mundial desde el punto de vista científico? ¿Cuándo ocurrirá?, si en realidad ocurre. ¿Dónde y cómo? Samuel L. Jackson presenta este espectacular programa con imágenes generadas por computadora que examina las maneras más probables en las que el mundo podría terminar, utilizando lo último en dispositivos geológicos, sísmicos y telescópicos para determinar un número de probabilidades, el período de tiempo dentro del cual podría ocurrir e incluso las posibles víctimas potenciales. Es casi seguro que no ocurrirá en nuestras vidas ni en la de cualquiera de nuestros hijos o nietos
¿Qué tiene que ver el invierno nuclear con el fin del mundo ?
Los científicos predicen que una guerra nuclear podría llenar la atmósfera con tanta ceniza que el cielo se oscurecería y la Tierra se enfriaría en un estado denominado invierno nuclear. Las poderosas armas utilizadas en una guerra nuclear serían apuntadas hacia infraestructuras militares y centros urbanos, pero los daños se extenderían a lo largo de toda la Tierra a través de la atmósfera. Las masivas cantidades de ceniza levantadas como resultado de las tormentas de fuego nucleares podrían obstruir suficiente luz solar como para detener el crecimiento de las plantas a lo largo del mundo . Una guerra nuclear a gran escala podría dañar el medioambiente tan severamente que no crecerían los alimentos y miles de millones de personas que no fallecieron como resultado de las armas nucleares se enfrentarían a una muerte por inanición.