¿Querés tener casas donde dormir gratis por todo el mundo? ¡No, no es mentira, lo estoy haciendo ahora mismo! ¡Lee este post y enterate cómo! Hola taringueros, ¿cómo les va? Hoy vengo a contarles sobre mi experiencia con una excelente herramienta que puede servirles a aquellos que disfruten de viajar y conocer nuevos lugares. Toda mi vida fui viajero independiente y siempre me las rebusqué para recorrer el país y el mundo con bajo presupuesto: es necesario terminar con el mito de que se necesita mucha plata para viajar. Lo más caro siempre es el transporte y el alojamiento y existen numerosas alternativas para poder cubrir estos costos de forma gratuita o muy económica. Housesitting es una de ellas y, hasta el momento, bastante desconocida. ¿Qué es el Housesitting? Hacer Housesitting significa, en pocas palabras, cuidar de una casa mientras sus dueños están fuera. Puede ser que hayan salido por trabajo, para tomarse unas vacaciones, para visitar familia que vive lejos, porque quieren vender su propiedad mientras viven en otro lado, etc. En la mayoría de los casos las personas que buscan alguien que les cuide su hogar lo hacen porque tienen mascotas y prefieren que los animales sigan en su ambiente cotidiano antes que llevarlos con un cuidador o con algún amigo, ahorrándoles el estrés del cambio y/o ahorrándose el costo asociado a ello. Pero incluso si no hay mascotas, las personas que viajan se sienten mucho más tranquilas sabiendo que su casa no queda deshabitada durante su ausencia. El Housesitting es algo que existe desde hace muchos años –hay gente que se dedicó toda la vida a ser cuidador profesional de casas o de animales- pero con la revolución digital y las facilidades de internet está creciendo exponencialmente. Hay varios sitios donde los dueños (“homeowners”) postean sus necesidades y los cuidadores (“housesitters”) se ofrecen a cubrir las vacantes. Como toda red de intercambio entre personas que no se conocen, hay un sistema de perfiles y referencias que permite garantizar a los homeowners que están dejando su casa a un housesitter de confianza. ¿Por qué hacer Housesitting? Housesitting combina la posibilidad de tener alojamiento gratuito y conocer un lugar desde una perspectiva local. A diferencia de otras opciones, permite además acceder a estadías más largas. Como puse al principio del post, una de las cosas más costosas al viajar es pagar por la estadía. Al cuidar una casa estás ahorrándote este gasto –algunos housesitters incluso cobran por sus servicios- y tenés tu propio espacio privado donde descansar. Viajar es maravilloso pero a veces puede volverse muy desgastante: todos los días se conocen personas distintas, se caminan ciudades nuevas, se duerme en lugares diferentes. SI tu viaje es corto, la misma adrenalina te va a dar energías para hacer todas esas cosas y tener ganas de seguir. Pero si estás viajando por un buen tiempo hay un momento en que no ves la hora de llegar a un lugar tranquilo donde poder sacarte las zapatillas y andar descalzo, darte un buen baño, sentarte a mirar un rato de tele, conectarte a internet y escribirle a tu familia, cocinarte la comida que te guste, leer un libro; en fin, un lugar donde poder hacer vida “de casa”. Por otro lado al vivir en una casa real, en un barrio real, vas a tener la posibilidad de conocer en profundidad la ciudad o la zona en la que estás. No como un turista que pasa uno o dos días y corre de acá para allá en busca de los lugares más famosos, sino como un local que tiene el tiempo para recorrer y mirar a su antojo, empapándose de lo que significa vivir ahí: vas a tener vecinos, vas a sacar a pasear al perro al parque, te vas a hacer algún amigo en el barrio, vas a poder participar de las actividades locales, si tus homeowners te lo permiten vas a poder usar su auto para recorrer, vas a ir al mismo mercadito todos los días o esa panadería que un día descubriste y que te encantó. Tal cuál como en tu barrio, en tu ciudad, en tu casa. Y, sobre todo, vas a poder explorar toda el área con la tranquilidad de saber que a la noche, cuando estás cansado te vas a ir a dormir a tu propia cama. Además de todo esto, hacer Housesitting permite conseguir estadías más largas en el mismo lugar. Con Couchsurfing y similares (HospitalityClub, BeWelcome) te quedás en las casas de personas que te alojan y disfrutás de experiencias hermosas pero que en general no duran más de tres o cuatro días, a lo sumo una semana. Con Housesitting hay muchas más posibilidades: la gente a veces ofrece estadías por cuatro o cinco días, pero otras se ausenta por mucho más tiempo: pero hay quienes ofrecen casa por seis meses o incluso ¡un año! Por otra parte, hay un montón diferente tipo de hogares para cuidar, desde departamentos en el centro de una ciudad grande hasta casas lujosas en la playa con pileta, jardín y jacuzzi; desde pequeñas cabañas en la montaña hasta casas de campo con grandes terrenos, animales de granja, árboles de fruta y quintitas de producción propia de diferentes vegetales. Si siempre soñaste con cómo sería experimentar la vida en lugares distintos del mundo con Housesitting lo podés hacer real. Y tal vez, como muchos housesitter, descubrís que es una forma excelente de conocer lugares que jamás se te hubiera ocurrido visitar y entonces decidís volverte un cuidador de casas a tiempo completo. ¿Cuáles son las responsabilidades de un Housesitter? Si bien hacer Housesitting permite conseguir alojamiento gratuito, nunca hay que olvidarse que lo que estamos haciendo es un trabajo y por lo tanto implica un gran compromiso. En la mayoría de los casos los homeowners buscan cuidadores porque en sus hogares tienen mascotas que no quieren dejar desatendidas. Si no te gustan los animales, sos alérgico, o no disfrutás de su compañía, tus posibilidades de hallar lugar se reducen, pero no se anulan del todo: muchos dueños sin mascota solo quieran que su casa esté habitada durante su ausencia. Los animales a cuidar son en general perros, gatos o peces, pero en algunas locaciones rurales hay caballos, gallinas, ovejas y vacas, entre otros. Cuidar de un animal es una responsabilidad muy grande y hay que tomárselo en serio: además de comida, abrigo, limpieza y compañía, las mascotas requieren de mucho cariño, tiempo dedicado a los juegos y a la recreación. Hay que prestar constante atención a su salud y a cualquier problema o inconveniente que pueda surgir y tomar en cuenta que como estamos cuidando a un ser vivo no podemos ausentarnos por demasiado tiempo –por supuesto que esto depende de cada mascota y de cada dueño y es importante que quede bien claro antes de aceptar el encargo. Haya o no haya animales, cada casa tiene sus propias rutinas y normas de funcionamiento que los homeowners desde el principio van a detallar. En general sólo se pide mantener la casa limpia y ordenada, cuidar el jardín -cortar el pasto, regalar las plantas, mantener la huerta-, recibir el correo, sacar la basura los días correctos y ser cuidadosos con la seguridad. Pero también hay que estar dispuesto a resolver de la mejor forma posible cualquier contingencia que se pueda presentar como alguna rotura o daño imprevisto. En este sentido es clave la comunicación: la mayoría de los dueños mantienen un contacto relativamente cotidiano –por teléfono, por Skype, por email- para saber que tanto sus mascotas como su casa están en buenas condiciones y para cualquier consultar que les queramos realizar. ¿Cómo empezar con Housesitting? Para empezar con Housesitting tenés que registrarte en alguna página, armarte un perfil bien completo, tratando de destacar tu experiencia y tus habilidades, y después estar atento a las ofertas que ya existen y a las que se agregan todos los días. Hay muchas páginas en las que es posible registrarse para hacer Housesitting, acá solo voy a nombrar las tres más famosas y que más usuarios y movimiento tienen en la actualidad. Hay que tomar en cuenta que todas tienen un coste de registro anual que puede ser algo elevado (el más caro –por mucho- es noventa dólares), pero que es una ganga con respecto a las posibilidades que ofrece. Noventa dólares son como mucho cuatro o cinco noches de hostel en cualquier lugar del mundo; invertidos en Housesitting podés vivir en todos los lugares que quieras durante un año entero. Las páginas más activas son: www.trustedhousesitters.com Se pagan U$S 90 de registro por un año. Es la que tiene más usuarios. Hay ofertas en todo el mundo, sobre todo en UK, Australia, Canada, Nueva Zelanda y Francia. La estoy usando actualmente. www.housecarers.com Se pagan U$S 50 de registro por un año. La mayoría de las ofertas son en USA, Australia, Francia y Nueva Zelanda. www.mindmyhouse.com Se pagan U$S 20 de registro por un año. La mayoría de las casas están en USA, UK, Francia, España y Europa pero hay en todo el mundo, hasta una oferta en Argentina. Como en cualquier página online con referencias, lo más difícil es empezar. Una buena idea es aplicar para alguna oferta de pocos días en algún lugar que no quede demasiado lejos de donde estamos y estar atento a las que ofrecen a último momento. Conseguir estadías largas o planificadas con tiempo sin tener referencias es bastante difícil porque son muy buscadas y se compite con otros housesitters experimentados que tienen muchas más posibilidades de ser elegidos. Con probar no se pierde nada, pero como las referencias valen lo mismo ya sea que hayas cuidado una casa dos días o seis meses, es útil hacer al principio un poco de "número" con estadías cortas y más accesibles. Con un poco de perseverancia, paciencia y suerte vas a conseguir quien te acepte y lo único que te queda es prepararte para tu primera experiencia. Mi experiencia con Housesitting Bueno ahora sí, les voy a contar donde estoy y como llegué hasta acá y lo muestro con fotos propias. Si bien he viajado toda mi vida, es la primera vez que me ausento tanto tiempo del país: ya son casi seis meses. Con mi novia estamos recorriendo Europa desde el 25 de marzo y tras tanto tiempo de andar dando vueltas con ahorros propios y después de mucho dedo y mucha banquina y mucha mochila y muchas personas y lugares hermosos, empezamos a estar muy cansados y, obviamente, a quedarnos casi sin dinero. Este el mapa de nuestro recorrido viaje hasta el momento, todo por tierra, principalmente a dedo aunque de vez en cuando hemos tomado algún bus o algún tren: Si hacen click en la imagen van a entrar al mapa detallado en Tripline que permite ver cada lugar donde paramos Como entre otras cosas escribo crónicas y relatos de viaje –están invitados a mi espacio http://federicoacostarainis.wordpress.com-, sigo varios blogs de otros viajeros que como nosotros dan vueltas por el planeta y en alguno de ellos –no me pregunten cuál porque no lo recuerdo- leí el término housesitting y me puse a investigar. Enseguida me pareció una idea estupenda para parar un poco, relajarnos, vivir sin tener que gastar mucho y tener tiempo para buscar una forma de generar ingresos online o, de ser posible, trabajar localmente. En ese momento estábamos por la mitad de Italia y teníamos pensado ir a visitar a un amigo que vive en Palermo, en Sicilia, y como ya veníamos medio cortos de presupuesto tener que invertir noventa dólares en algo que no sabíamos si iba a funcionar nos parecía un poco arriesgado. Pero nos animamos y probamos. Armamos un perfil completo, pedimos algunas referencias externas y lo linkeamos al perfil con muchas referencias positivas que ya tenemos en CouchSurfing. Sabíamos que Inglaterra era uno de los lugares más conveniente para encontrar trabajo y además observamos que había allí una gran demanda de housesitters, así que empezamos a estar atentos a las ofertas nuevas que ofrecieran estadías de más de un mes. Era importante además conseguir alguna ciudad que no sea muy pequeña para que mi novia, que es guitarrista y cantante, tenga la posibilidad de tocar en la calle. Se ofrecen muchas granjas y lugares rurales que si bien se ven hermosos no eran útiles para nuestros propósitos. Escribimos a varios usuarios que ofrecían casas con las características que estábamos buscando y varios nos respondieron avisando que ya habían conseguido, hasta que -después de buscar durante diez días- una pareja de York, una hermosa ciudad 300 KM al norte de Londres, aceptó nuestra solicitud para cuidar su casa y su mascota. Estábamos tan contentos como nerviosos porque andábamos por Italia y teníamos que hacer el esfuerzo de ir a dedo hasta York sin estar del todo seguros si por alguna extraña razón la posibilidad se pinchaba. Pero después de tener un par de intercambios por Skype y un contacto casi cotidiano por mail con el dueño de la casa que íbamos a cuidar, nos quedamos tranquilos y nos mandamos para el norte. Próximamente postearé algunas peripecias de ese viaje. Para estar seguros de llegar a tiempo –los dueños tenían un vuelo para Canadá un día muy específico- el último tramo lo hicimos en bus y nos aseguramos llegar a la ciudad una noche antes de lo previsto. Esa noche paramos en la casa de un chico de CouchSurfing. Al otro día fuimos a la que iba a ser nuestra casa, en las afueras de York. Nos recibieron A. y R. los dueños y nos presentaron a Pandora, la hermosa gatita que íbamos a cuidar. Después de charlar un buen rato para conocernos, nos explicaron el funcionamiento de las distintas cosas de la casa y las rutinas que había que tener con la gata. Por las dudas dejaron también unas hojas impresas con todo detallado, el itinerario previsto de su viaje y los datos de contacto de varios amigos y vecinos que viven por la zona en caso de cualquier inconveniente. Esa noche dormimos en una casita que está afuera de la vivienda principal, al otro día nos despedimos y quedó la casa toda para nosotros. La primera va certificada. Esa es la casa vista desde el jardín. La casa es muy cómoda y espaciosa, con cocina, living, comedor, lavadero, tres habitaciones, garaje, jardín adelante y un jardín grande atrás. Hay un montón de libros –que para un lector ávido como yo son una maravilla-, internet que anda a mil, dos bicicletas ideales para recorrer la zona –¡aunque hay que tener cuidado de andar por la izquierda!- y, en el jardín trasero, un manzano que todos los días nos proveé de manzanas frescas, una enorme planta de moras y un cultivo de zucchinis que ya dio sus primeros frutos. El barrio es residencial y muy tranquilo, tenemos cerca un supermercado y un par de pubs y el centro de la ciudad está a quince minutos de bicicleta. El manzano del jardín. Con sus manzanas. También hay exquisitas moras. Otra foto desde el jardín. En el barrio a veces me siento en The Truman Show Nuestras tareas consisten principalmente en cuidar a la gata –alimentarla, prestar atención que no salga, hacerle compañía y jugar con ella-, cortar el pasto una vez por semana, regar las plantas periódicamente, recibir el correo, levantar los mensajes del contestador y mantener la casa limpia y segura. El resto es tiempo disponible para descansar, disfrutar de una buena mermelada casera de moras, recorrer la maravillosa ciudad y hacer lo que nos plazca. Hicimos varios amigos en la ciudad y poco a poco seguimos viviéndola y descubriendo sus secretos. Pandora, la gatita que estamos cuidando. La casa vista desde adelante. York es una de las ciudades más tradicionales de Inglaterra y tiene varios atractivos que la hacen muy especial: el famoso Minster –una brutal catedral gótica-, el Museo Nacional del Ferrocarril, varias antiguas fábricas de chocolate, una enorme cantidad de pubs donde hacen una cerveza artesanal que es de otro planeta y un casco histórico lleno de pasadizos secretos que parecen sacados de la película de Harry Potter. Anteanoche hicimos también un “ghostwalk” que viene a ser una caminata nocturna guiados por tipo disfrazado como en la época victoriana que cuenta historias de terror y de fantasmas en distintos lugares de la ciudad. El famoso Minster. La ciudad desde arriba. Callecitas fantásticas. Callecitas fantásticas II. El poder quedarnos acá durante un tiempo largo nos permitió descansar por fin del agotador viaje y ponernos a trabajar en nuestros propios proyectos, yo con mi escritura y mi novia con su música. Considerando que en Inglaterra una habitación en una casa compartida no baja de las 300 libras por mes por persona (algo así como 7000 pesos), la posibilidad de tener un espacio cómodo, amplio y privado sin pagar por ello es en verdad única. Para terminar dejo algunas otras fotos variadas: Bueno, hasta aquí llegué por hoy, espero que esta información sea útil a todos los viajeros y les permita conocer e iniciarse en el mundo del housesitting para poder aprovechar todas las posibilidades que brinda. Muchas gracias por haber entrado y por participar, no duden en dejar cualquier comentario o consulta que a la brevedad será respondido. ¡Hasta la próxima! SI TE GUSTO EL POST POR FAVOR RECOMENDALO
Te enseño a hacer Housesitting y dormir gratis por el mundo
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