Me ha tocado ser testigo de numerosas personas argumentando que “la humanidad es lo peor, y que la extinción es la única salida”. El antinatalismo es una posición en la que se deja de lado la procreación, y se considera un error tener hijos. Aunque se trata una forma totalmente respetable de ver el mundo, muchas personas guardan conceptos errados sobre esta teoría y sus seguidores.
Si has tenido la oportunidad de seguir la serie “True Detective” de la cadena HBO, quizá te sea familiar el concepto de antinatalismo. Uno de los personajes, Rustin Cohle, se considera un seguidor. Pero sus características no necesariamente representan a las de un antinatalista (en la serie, Rustin tiene cierto favoritismo por una especie de “violencia moral”, además de ser un alcohólico y nihilista (el nihilismo es la corriente filosófica que sostiene que la vida carece de propósito o significado objetivo) confeso; sin embargo, el antinatalismo no tiene la más mínima relación con estas cosas.
El profesor de filosofía y autor del libro “Better Never to Have Been: The Harm of Coming into Existence”, David Benatar, ofrece algunas de las formas de pensamiento relacionadas con la teoría del antinatalismo.
Filantropía.
Tenemos diversas formas de llegar a concluir que debemos dejar de procrear. Entre estas están las que podríamos considerar “rutas filantrópicas”. Nacen a partir de la preocupación sobre los seres humanos que serán traídos a la existencia.
Según estos argumentos, la vida es un cúmulo de sufrimiento y debemos dejar de seguir aumentándolo. Muchos pro-natalistas refutan esta lógica diciendo que lo bueno de la vida supera lo malo.
Benatar no está de acuerdo. Según él, existe un bagaje bastante amplio de investigaciones psicológicas donde se concluye que la mayoría de las personas están propensas a un sesgo de confirmación optimista y sujetas a otras cuestiones psicológicas que las llevan a subestimar la cantidad de “cosas malas” en sus vidas.
Además, cuando se mira con atención, es posible notar la cantidad de sufrimiento existente. “Por ejemplo, considera a las millones de personas que viven en la pobreza, víctimas de la violencia o bajo amenaza de la misma. El sufrimiento psicológico y la perturbación son generalizados. Los índices de depresión son altos”, argumenta Benatar.
En las regiones más pobres del planeta, las enfermedades infecciosas representan la mayor parte de las emergencias de salud. Sin embargo, en el mundo desarrollado, las personas también sufren, con ataques o derrames cerebrovasculares, enfermedades degenerativas y cáncer. Según el filósofo, un 40% de los hombres y un 37% de las mujeres en Gran Bretaña desarrollan cáncer en algún momento de sus vidas. La probabilidad es alta, ¿Entonces, por qué deberíamos traer más gente al mundo para que pase por esto?
Misantropía.
Otro de los caminos que conducen al antinatalismo son los “argumentos misántropos”. Argumentan que los seres humanos somos terriblemente defectuosos. Pertenecemos a una especie destructiva responsable del sufrimiento y muerte de millones de otros seres humanos y animales. “Si tal nivel de destrucción fuera causado por otra especie, rápidamente concluiríamos que los nuevos miembros de esa especie no deberían ser traídos a la vida”, dice Benatar.
Es importante señalar que existen nociones equivocadas de que otros antinatalistas desean “exterminar” la población mundial. El antinatalismo, aunque defiende la extinción humana, es una visión sobre determinado medio a la extinción – en otras palabras, de la no procreación. Los antinatalistas no tienen en mente ni están comprometidos con los suicidios o genocidios. Nada se pierde si no vivimos la existencia. Por otro lado, dejar de existir tiene sus consecuencias.
El suicidio en particular es realmente difícil. Regresando a la serie de televisión, Rustin responde a la pregunta de su compañero Marty, “¿Entonces, cuál es el punto de levantarse de la cama por las mañanas?” con la confesión: “Me falta la constitución para suicidarme”.
El asesinato implica problemas morales extras, incluyendo, pero no limitando, violar los derechos de quien prefiere no morir.
Más errores.
Los antinatalistas tampoco están comprometidos con ninguna visión en particular sobre cuándo la violencia está o no justificada. El antinatalismo no es una teoría moral completa, sino simplemente una visión sobre la moralidad de la procreación.
También existe cierta tendencia a considerar a los antinatalistas como nihilistas. Rustin afirma ser uno. Pero, pese a esta afirmación, el personaje realmente no es un nihilista.
Los nihilistas creen que nada tiene importancia, pero Rustin y los antinatalistas en general creen que muchas cosas son importantes. Por ejemplo, importa si las personas están sufriendo. El antinatalismo tiene fundamento en una profunda preocupación por el valor, en lugar de la ausencia de cualquier valor.
Piensa en tener hijos, pero PIENSA.
La mayoría de los humanos son capaces, por los menos al principio, de reflexionar si deben tener y criar hijos. Sin embargo, vergonzosamente muchos piensan poco o nada sobre el impacto de sus acciones de procreación. Esto podría deberse a que los seres humanos no son tan diferentes de los animales como nos gusta creer. Como los otros animales, somos el resultado de la evolución, y acarreamos todos los impulsos biológicos que ella implica.
Aquello a lo que los antinatalistas dan importancia realmente es a las conjeturas sobre si vale la pena o no tener hijos, sin tomar en cuenta esos episodios de optimismo que constantemente atacan a los seres humanos incluso cuando carecen de motivos para mostrarse optimistas sobre cualquier asunto. Con información de BigThink
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