Hanford Site, el lugar más tóxico de occidente
Año 1943, en el mundo se luchaba una de las guerras más horrorosas de la cual ha sido testigo la humanidad, la segunda guerra mundial, una guerra de poderes que terminaría de manera catastrófica tanto para la humanidad como para el planeta.
Bajo el mandado del presidente Roosevelt, Estados Unidos buscaba convertirse en una potencia armamentista del mundo, además, quería liderar la creación de armas nefastas como la bomba atómica y así se creó el proyecto Manhattan, que buscaba a como diera lugar crear armas nuevas, que dieran gran ventaja sobre los demás países.
En Hanford Site, se construía a contrarreloj una de las fábricas de muerte más grandes de la historia, y es que en pocos meses científicos y militares pudieron poner en acción los reactores de Hanford Site, destinados a generar plutonio cuyo fin sería la creación de las dos bombas más conocidas de la historia, y que en un acto vil y cobarde darían por finalizada, muy entrecomillas, la segunda guerra mundial, dejando en escombros las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki.
Terminada la nefasta segunda guerra mundial, inició la carrera armamentista mas impactante de la historia, y es que en plena guerra fría los reactores de Hanford Site triplicaron su actividad, generando exageradas cantidades de plutonio que terminarían con el tiempo dándole el título de potencia armamentista nuclear a Estados Unidos.
Pero aunque mucho conocimiento se tenía sobre las bombas, de cómo hacerlas y de cómo tirarlas, poco o nada se sabía de los efectos y los residuos que generaban la creación de los elementos que componen las bombas atómicas. Durante años y años fueron almacenados bajo tierra cientos de miles de toneladas y litros de desechos tóxicos nucleares, que con el tiempo filtraron al subsuelo, llegando a fuentes de agua y regándose por todo el terreno.
En los años 70 se crearon nuevos tanques de almacenamiento, que también fueron puestos bajo tierra, pero que lamentablemente se comprobó que han estado filtrando sus contenidos a la tierra, creando una emergencia ambiental de grandes proporciones.
Según estimaciones del propio gobierno de Estados Unidos, se han gastado aproximadamente 40 millones de dólares en intentar solventar el gran problema que representa Hanford Site para el medio ambiente, independiente de los esfuerzos los desechos siguen filtrándose a la tierra y tomando como salida el importante río Columbia, del cual subsisten de la pesca varias comunidades indígenas y otras poblaciones.
Aún queda mucho trabajo por hacer, numerosos científicos han asegurado que la única solución cercana es sepultar a más profundidad los desechos, y así se evitarían las filtraciones a la superficie, pero no a nivel del subsuelo, algo que también deberían de tomar en cuenta.
Además, se estima que 255 millones de litros de residuos radiactivos reposan en los almacenes del complejo, y los cuales tomará muchas décadas en limpiar y organizar. Cabe resaltar que el complejo nuclear no está desmantelado, y aunque cuenta con 7 reactores totalmente aislados y listos para ser desmontados, aún faltan unos cuantos, y dos de gran importancia que hacían parte de los 9 reactores que trabajaron sin descanso durante la guerra fría.
Aunque las operaciones en Hanford Site se pararon hace varias décadas, aún siguen y seguirán las víctimas. El año pasado, varios senadores de Estados Unidos denunciaron públicamente que las organizaciones a cargo de limpiar Hanford Site mentían acerca del estado real del problema, dejando en evidencia que varios de los contenedores estaban generando filtraciones y emitiendo gases que dejaron en hospitalización a unos 20 trabajadores del complejo durante el año pasado.
Entre los planes de limpieza se encuentra la construcción de una planta de almacenamiento y limpieza que se espera esté construida para el año 2019, aunque en numerosas veces se ha aplazado su construcción y se encuentra paralizada en dos zonas importantes de Hanfor Site. La planta será manipulada en gran parte por robots, y así evitar más contacto humano con los desechos radiactivos, pero no todo es tan bonito, puesto que dos cargos importantes de las empresas contratistas en el proyecto Hanford Challenge han denunciado acoso y resultaron despedidos por hacer anuncios a la prensa de fallos y errores que se están cometiendo en la construcción de la planta y que según ellos, terminará en efectos fatales cuando empiece la operación de la misma. Por ahora, hay una investigación acerca del despido de Donna Busche y Walt Tamosaitis quienes denunciaron irregularidades en la construcción.
De parte del gobierno de Estados Unidos se están adelantando procesos de investigación a las empresas asociadas al proyecto de limpieza, y hace poco el senador Jay Inslee amenazó a las organizaciones encargadas, exigiendo que se entregue un plan mejor optimizado, mejor explicado y mas detallado. Además exigió que para el 2028 debieran de haberse solucionado todos los problemas técnicos y logísticos de Hanford Site para de una vez por todas iniciar la última etapa de limpieza, que tomaría varias décadas.
Lo único cierto es que hay desechos, se están filtrando y están llegando a todos los rincones, día a día la contaminación aumenta y lo que se hace es poco, quisiera dejarles un mensaje positivo, alguna esperanza con respecto a este tema, pero el panorama está tan sucio como los mismos residuos, solo queda esperar y anhelar que ninguna catástrofe ocurra.