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El Palacio Bosch, una de las Mas Lujosas Embajadas Yankees

Ciencia EducacionFecha desconocida
Un recorrido por la actual embajada de Estados Unidos, uno de los mayores exponentes de la época de oro de la arquitectura de Buenos Aires.

El Palacio Bosch, una de las Mas Lujosas Embajadas Yankees
PALACIO BOSCH. De estilo neoclasicista francés, fue construido entre 1911 y 1918 por la familia Bosch Alvear.

En 1911, Palermo era, específicamente en el cruce de la Avenida del Libertador y Kennedy, un páramo perdido, un barrio que quedaba casi en las afueras de la ciudad. Más de un siglo después, el emplazamiento del Palacio Bosch, actual embajada de Estados Unidos, es una de las zonas más sofisticadas de Buenos Aires, con edificios de invalorable valor patrimonial.


Allí se hospedará el presidente estadounidense Barack Obama durante su visita a Buenos Aires. En este sentido, puede decirse que el palacio no perdió jamás su esencia de buen anfitrión. Fue construido entre 1911 y 1918 para el matrimonio de Ernesto Bosch y Elisa de Alvear. Bosch era embajador en París y debía volver a la Argentina para ocupar el puesto de ministro de Relaciones Exteriores. La pareja necesitaba una residencia para recibir a muchos invitados, con las mismas comodidades que tenían en la capital francesa.

El encargo se lo hicieron al arquitecto francés René Sergent, quien diseñó la propiedad desde su país de origen. Recurrió al estilo neoclacisista, imperante en esa época, y eligió para la dirección de obra a los argentinos Eduardo María Lanús y Pablo Hary. Su compatriota Achille Duchêne fue el responsable del paisajismo. Estos mismos nombres se repiten en la historia del Museo de Arte Decorativo, perteneciente a la familia Errázuriz Alvear, también construido entre los mismos años.




En ambos casos, los materiales y muebles fueron traídos por barco desde Francia, con las complicaciones que esto traía, en plena Primera Guerra Mundial. Incluso, según explica el arquitecto Fabio Grementieri, la escalera y gran parte de la boisserie debió comprarse dos veces, porque una bomba hundió el barco que llevaba el primer envío.

En su interior, se destaca una escalera imperial de doble circulación, una imponente sala de música y un comedor en estilo regencia para 30 personas, con paredes enteladas de color púrpura y dorado. El refinamiento de las salas y sus enormes dimensiones fueron un gran atractivo para el embajador de Estados Unidos en 1929, Robert Woods Bliss, quién le insistió a Bosch para comprarle la propiedad. Cuentan los historiadores que Bosch intentó sacarse de encima al estadounidense pidiéndole la exagerada cifra de $3.000.000, que Bliss no tuvo inconvenientes en pagar. Hombre de palabra y a las puertas de la crisis del 30, Bosch cumplió en entregarle el palacio al Estado norteamericano.



Desde entonces, la embajada recibe cada 4 julio a más de 600 invitados, que disfrutan de las instalaciones del palacio. El edificio cuenta con un staff permanente de especialistas que cuidan todos los detalles, desde su preservación estructural hasta el mobiliario. El criterio es museológico: la temperatura debe ser constante para no dañar las obras de arte y sólo se pueden realizar modificaciones si éstas son reversibles.

La llegada de Obama al palacio fue precedida por la presencia de otros jefes de Estado. Anteriormente, Franklin Delano Roosevelt (1936), Dwight Eisenhower (1960) y George H. W. Bush (1994) fueron otros de sus huéspedes ilustres.
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