Si te duele la cabeza, quizá en lo primero que piensas sea en tomar una pastilla o dos. Se dice que lo que nos hace sentir mejoría es el efecto placebo que el medicamento ejerce sobre nosotros; eso puede ocurrir, pero en realidad las pastillas sí ayudan a que el dolor se vaya. Pero, ¿cómo lo logran?
En primera, hay que saber que los medicamentos contra el dolor que tomamos actúan contra las células. Si tomas un analgésico porque te duele la cabeza o alguna otra parte, debes saber que el analgésico no se dirigirá directamente en la zona del dolor, como tu cabeza, a pesar que sea allí donde te duela. Los medicamentos contra el dolor trabajan directamente en las terminaciones nerviosas, tu sistema nervioso y tu cerebro para evitar que sufras de dolor.
Ya que tu cuerpo está plagado de terminaciones nerviosas, y si alguna de éstas llega a sentir dolor, las células liberan una sustancia química conocida como prostaglandina.
Las terminaciones nerviosas especiales que sienten el dolor, son muy sensibles a esta sustancia química, y cuando se liberan esas prostaglandinas, lo que ocurre es que tus terminaciones nerviosas reaccionan y comienzan a enviar mensajes al cerebro y le dicen dónde se encuentra el dolor y cuánto duele. En pocas palabras, le envían la información del dolor (Ouch!).
Así que, cuando tomes alguna pastilla contra el dolor, lo que estás haciendo es que, se impida que las células lesionadas sigan fabricando prostaglandinas, y con eso el cerebro deja de recibir el mensaje inmediato como es el dolor.
Pero tranquilo, NO odies a las prostaglandinas; el dolor muchas veces es necesario. Si no sintieras dolor, ¿cómo podrías saber si algo malo le ocurre a tu cuerpo? Imagina, que te esté dando un ataque cerebral, y no sientas dolor; ¿Cómo podrías darte cuenta?
En primera, hay que saber que los medicamentos contra el dolor que tomamos actúan contra las células. Si tomas un analgésico porque te duele la cabeza o alguna otra parte, debes saber que el analgésico no se dirigirá directamente en la zona del dolor, como tu cabeza, a pesar que sea allí donde te duela. Los medicamentos contra el dolor trabajan directamente en las terminaciones nerviosas, tu sistema nervioso y tu cerebro para evitar que sufras de dolor.
Ya que tu cuerpo está plagado de terminaciones nerviosas, y si alguna de éstas llega a sentir dolor, las células liberan una sustancia química conocida como prostaglandina.
Las terminaciones nerviosas especiales que sienten el dolor, son muy sensibles a esta sustancia química, y cuando se liberan esas prostaglandinas, lo que ocurre es que tus terminaciones nerviosas reaccionan y comienzan a enviar mensajes al cerebro y le dicen dónde se encuentra el dolor y cuánto duele. En pocas palabras, le envían la información del dolor (Ouch!).
Así que, cuando tomes alguna pastilla contra el dolor, lo que estás haciendo es que, se impida que las células lesionadas sigan fabricando prostaglandinas, y con eso el cerebro deja de recibir el mensaje inmediato como es el dolor.
Pero tranquilo, NO odies a las prostaglandinas; el dolor muchas veces es necesario. Si no sintieras dolor, ¿cómo podrías saber si algo malo le ocurre a tu cuerpo? Imagina, que te esté dando un ataque cerebral, y no sientas dolor; ¿Cómo podrías darte cuenta?