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Alejandra Pizarnik

ArteFecha desconocida
Pizarnik tendría hoy 71 años, sin embargo es una de las poetas suicidas más misteriosas que tuvo Argentina, muchas veces censurada y poco conocida por todos, aquí va un pequeño incentivo para tratar de acercarnos un poco a ella ¿Quién fue Pizarnik? ¿La transgresora que coquetea con la obscenidad en La bucanera de Pernambuco o la poeta de las palabras "puras", aprendidas en la tradición francesa? ¿La seductora de conversación deslumbrante y dicción de metrónomo o la tímida que, tras sorprender con un beso apasionado al escritor Ricardo Zelarayán, alegaba que había sido "un beso por prescripción médica", para exorcizar deseos lésbicos? ¿La "pequeña náufraga" de la leyenda o la hábil libretista de su propio mito que pinta César Aira en una biografía española, jamás importada a la Argentina? ¿La posesa que escribía durante 14 horas, anotando con colores rabiosos cada libro (como revela su biblioteca, un tesoro escondido en el barrio de Barracas) o la que dudaba de "la importancia de ''ganarse la vida'' una misma"? La mejor tajada, es el silencio. Edificio de Montevideo 980, en una calle de Buenos Aires, departamento c del séptimo piso, noche del 25 de septiembre de 1972, muere Alejandra Pizarnik en este espacio, y a su lado una nota escrita en un pizarrón: "No quiero ir nada más que hasta el fondo." (¿Acaso su poesía no fue una búsqueda de este fondo?) Sin embargo, la pregunta no está del todo resuelta. ¿Cuál fue ese fondo que con palabras como miedo, infancia, silencio, muerte, locura, en su poesía nombraba? ¿Cómo fue que ese fondo la sostuvo en la palabra poética, con la cual evadía a la muerte y, sin embargo, no pudo apartar de su vida? La respuesta a esta pregunta, Alejandra se la llevó el día de su muerte. Alejandra poseía una gran farmacia en su casa, consumía anfetaminas, primero para acabar con el complejo de gordura que tenía, después por el efecto de lucidez que le daban las pastillas, además de psicofármacos y barbitúricos. Hechos como éste quedan ligados a su muerte: ingestión de cincuenta pastillas de Seconal sódico. Hablar de Alejandra es hablar desde el fin. Así, empezamos el relato sobre ella desde 1972 y sólo entonces después recordamos que Flora Alejandra Pizarnik nace el 29 de abril de 1936, en Avellaneda, Argentina. Fue conocida con varios nombres. Sus amigos podían llamarla Buma, Flora, Blímele, Alejandra, Sasha, de acuerdo al contexto en la vida de Pizarnik. En su primer libro, La tierra más ajena, firma Flora Alejandra Pizarnik; ya en su segundo libro, La última inocencia, omite su primer nombre, Flora. En las últimas escenas de su vida pide que la llamen Sasha. Sin embargo, su Nombre sólo lo pudo conocer ella. Por esa causa –cambio de nombres o juego de nombres–, es posible suponer que Alejandra Pizarnik disfrutara de interpretar a los mismos personajes inventados por ella, pues muchos de ellos llegan a acercarse a su propia personalidad, como es el caso de la muñeca Lytwyn, personaje de la obra de teatro Los perturbados entre lilas, quien declara lo siguiente: "Soy un yo, y esto, que parece poco, es más que suficiente para una muñeca." Por el simple hecho de ser muñeca, Lytwyn rebasa la realidad, es "dichosa como todo ente que no acabó de nacer", según las acotaciones de Pizarnik en la obra de teatro. Las muñecas son un símbolo en la escritura de Alejandra Pizarnik, son todo, pero a la vez es lo vacío, son personas sin serlo, son la contradicción tan buscada por Alejandra. ¿Cómo pueden, pues, estos personajitos tener vida y a la vez no, o tener una vida de "a mentiritas", una vida de juego? Por eso las muñecas de Alejandra son adorables y siniestras a la vez, quizá por eso las muñecas inquietaban y gustaban a Alejandra. También hay otras figuras enigmáticas sobre las que escribió Alejandra Pizarnik, como la Condesa Sangrienta y la Bucanera de Pernambuco, la cual poseía un extraordinario humor delirante. La Condesa Sangrienta reúne en sus peculiares aficiones la poética de Alejandra Pizarnik: la belleza y la muerte; es la sangre y su color luminoso, son los gritos y el silencio de las víctimas; es el lujo de estar viva y rodearse de dolor y muerte. Alejandra describe así el escenario que rodea a la Condesa Erzébet: Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos… Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. Es posible imaginarse que Alejandra añorara este espectáculo, y deseara pasearse algunos días en el castillo de Erzébet. Otro personaje lúdico y ácido es la Bucanera de Pernambuco, quien retoma del lenguaje lo líquido y disperso. La Bucanera es capaz de inventar diálogos como el siguiente: Para desatigrar a su tigresa; Para piramedar sus medos, y que se desdieden sus miedos; Para desapenar a la enana entre pinos –suspira Piria, supina Pina, faló la falúa en la falleba; –justito, Justine: en el jusodicho, pelumoja-dorrito, reflantario, aleteante, ying-yang, ping-pong, meto-saco, sacmet, tsac, –el tsac penetró por la falleba justito ¿mojadita? ¡plum-metsac! ¡más-metsac! Y tsac y –por ahí, sí, just, píf, páf; –supong quel tsac tlamet laloc; más jus pong pen por yá jus, ¡yajúslaloc!, ¡alborozay! En este diálogo estalla el lenguaje de la locura, el re-hacer el mundo a partir de la desestructuración, el delirio verbal en que la mirada subjetiva lo domina todo, y el lenguaje ya no representa una sola interpretación lógica. Sin embargo, esta locura es el otro lado del lenguaje; no es la locura sin sentido, que se pierde en sí misma, es el lenguaje que la razón no puede limitar. La Bucanera comparte con Alejandra la búsqueda de una voz poética que incluye el silencio y la desestructuración del lenguaje. Tal vez, estos personajes puedan representar cada uno alguna de las etapas en la vida de Alejandra Pizarnik. La figura de la muñeca está presente desde los primeros poemas de adolescencia de Alejandra; el aroma de sexualidad y las tardes melancólicas de la Condesa Sangrienta son una segunda etapa, tal vez algunos días de la estancia de Alejandra en París y, por último, el arrastre del lenguaje con un sorbo de desilusión de la Bucanera de Pernambuco pueden ser las últimas veladas que pasó Alejandra en su departamento de Buenos Aires. Elizabeth Delgado Este articulo apareció publicado en La Jornada Semanal, nº 623 Todo hace el amor con el silencio. Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio. De pronto el templo es un circo y la luz un tambor. *Algunos de sus trabajos:http://www.badongo.com/file/7725799 *Un estudio sb ella y su obra: http://www.elortiba.org/zip/haydu.zip Aquí pueden leer un poema que seguramente les sorprenderá: http://patriciaventi.blogspot.com/2007/07/sala-18-pirovano.html Poemas homenajes a Pizarnik, los que más me gustan: Proposiciones ¿adónde fue la obrera enamorada? ¿fue al aire la obrera enamorada? la obrera de la palabra murió ¿por qué caminito se fue? ¿se fue por el camino que los días oscuros tejen como hormigas desesperadas iguales? ¿como vaivén de pases ciegos en un cuarto? ¿tendría la obrera poca luz? ¿y quién le quito la luz a la obrera la constante? ¿quién le fue apagando uno a uno los rostros de la palabra enterrándolos muertos? ¿quién le cegó la luz de la palabra? ¿la obrera se fue porque ya no podía trabajar? ¿el aire estaba sordo mudo roto y ella apenas tenía su confianza en la palabra confianza? yo digo: mejor no llorar mejor hacer otro mundo yo digo: mejor hacer otro mundo mejor hagamos un mundo para alejandra mejor hagamos un mundo para que alejandra se quede oh eternidades débiles perdidas para siempre y vacas tristes entre la duda y la verdad y sedas y delicias de la sombra mejor hagamos un mundo para que alejandra se quede Juan Gelman --------------------------- ''Bicho aquí/ aquí contra esto/ pegada a las palabras te reclamo." Un reclamo sin respuesta de Julio Cortázar que homenajea a su "Bicho" -la poetisa argentina Alejandra Pizarnik, muerta el 26 de setiembre de 1972- en su poema Aquí Alejandra - Se habían conocido un día entre 1960 y 1964 Aqui Alejandra: Bicho aquí, aquí contra esto, pegada a las palabras pegadate reclamo. Ya es la noche, vení, no hay nadie en casa salvo que ya están todas como vos, como ves, intercesoras, llueve en la rue de l’Eperon y Janis Joplin. Alejandra, mi bicho, vení a estas líneas, a este papel de arroz dale abad a la zorra, a este fieltro que juega con tu pelo (Amabas, esas cosas nimias aboli bibelot d’inanité sonore Venga, las gomas y los sobres Venga, una papelería de juguete Venga, el estuche de lápices Venga, los cuadernos rayados) Vení, quedate. tomá este trago, llueve, te mojarás en la rue Dauphine, no hay nadie en los cafés repletos, no te miento, no hay nadie. Ya sé, es difícil, es tan difícil encontrarse es tanteste vaso es difícil, es tanteste fósforo, y no te gusta verme en lo que es mío, en mi ropa en mis libros y no te gusta esta predilección por Gerry Mulligan, quisieras insultarme sin que duela decir cómo estás vivo, cómo se puede estar cuando no hay nada más que la niebla de los cigarrillos, como vivís, de qué manera abrís los ojos cada día abris loNo puede ser, decís, no puede ser. Bicho, de acuerdo, vaya si sé pero es así, Alejandra, acurrucate aquí, bebé conmigo, mirá, las he llamado, vendrán seguro las intercesoras, el party para vos, la fiesta entera, el partyErszebet, el partyKaren Blixen ya van cayendo, saben que es nuestra noche, con el pelo mojado suben los cuatro pisos, y las viejas de los departamentos las espían burbujLeonora Carrington, mirala, burbujUnica Zorn con un murciélago burbujClarice Lispector, agua viva, burbujas deslizándose desnudas frotándose a la luz, Remedios Varo con un reloj de arena donde se agita un láser y la chica uruguaya que fue buena con vos sin que jamás supieras su verdadero nombre, qué rejunta, qué húmedo ajedrez, qué maison close de telarañas, de Thelonius que largaonhermosa puede ser la noche con vos y Joni Mitchell con vos y Hélène Martin con vo,con las intercesoras animulaon las iel tabaco vagulaon las iaAnaïs Nin blandulaon las vodka tónic No te vayas, ausente, no te vayas, jugaremos, verás, ya están llegando con Ezra Pound y marihuana con los sobres de sopa y un pescado que sobrenadará olvidado, eso es seguro, en un palangana con esponjas entre supositorios y jamás contestados etelegramas. Olga es un árbol de humo, cómo fuma esa morocha herida de petreles, ¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje ¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo. ¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch, Max Roach, Silvina Ocampo, alguien en la cocina hace café alguiensu culebra contando alguenidos terronesontun beso algueinLéo Ferré No pienses más en las ventanas el detráses masel afuera Llueve en Rangoon— Llueve en Rangoon—Y qué. Aquí los juegos. El murmullo Aqui lo(Consonantes de pájaro Aqui lovocales de heliotropo) Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.
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