Capitulo 5
Lo que en un principio había sido una salida de compras para el almuerzo, termino siendo una persecución a alguna especie de aparición que solo La Muerte podía ver. Esa cosa lo estaba llamando y lo guió hacia la ya destruida casa de Gustavo. La Muerte no sabia por que razón esa cosa lo llevo hasta ese lugar si era obvio que allí no estaría el chico gótico que tanto buscaban.
Maria se coloco al lado de a su compañero quien no paraba de observar esa casa de color negro producto de el incendio.
Maria: -sucede algo?-
Muerte: -no estoy seguro...-
La muerte camina hacia la puerta de la casa sacando las cintas de precaución de su camino y tratando de ingresar.
Maria: -espera! que estas haciendo!? Eduardo!-
Este la ignora e ingresa a la casa sin importancia. Maria lo llama nuevamente sin respuesta alguna, mira para todos lados y corre detrás de su acompañante. Al ingresar a la casa deja las bolsas en el suelo y se acerca a el joven que estaba parado en medio de el living.
La casa de por si se veía terrorífica desde fuera y estaba mucho peor por dentro, el piso aun estaba húmedo gracias a los bomberos, los muebles estaban destruidos y el aroma, ese olor a humedad mezclado con madera y plástico quemados... esa casa no era para nada un lugar agradable.
La Muerte solo estaba quieto mirando todo detenidamente, lo que ponía a su compañera algo nerviosa.
Maria: -que se supone que estamos buscando?-
Muerte: -no lo se...-
Dicho esto, el muchacho camina hacia la cocina, que estaba igual de destruida que el living, con sus muebles y la comida literalmente carbonizados. Maria no podía creer lo que estaba haciendo, ni tampoco podía creer el hecho de que ella estuviera acompañándolo.
El joven caminaba en silencio con una fuerte mirada de concentración. Ella solamente lo seguía por detrás...
Maria: -Eduardo, no creo que esto sea buena idea... tenemos que volver-
No había forma de hacer que él le prestara atención, solamente seguía mirando toda la cocina a su alrededor hasta el momento en que ella no quiso seguirlo mas y se detuvo.
Maria: -Eduardo, por favor... no me gusta este lugar-
Muerte: *aun sin mirarla* -a que le temes?-
Maria: -que?-
Una gota de agua fría callo en la cabeza de Maria haciendo que esta mirara hacia arriba y viera como el techo negro poco a poco se resquebrajaba por encima de ella. El techo estaba apunto de caer sobre ellos, rápidamente la grieta se hizo tan grande que al darse cuenta cerro los ojos y dio un fuerte grito alertando al muchacho quien de inmediato se lanzo sobre ella evitando que los escombros la aplastaran. Ambos jóvenes estaban en el suelo, la chica estaba aun con los ojos cerrados y mordiéndose los labios. Luego de mirarla por un segundo, La Muerte se levanta y mira detrás de él, vio el enorme agujero que se hizo en el techo y la gran cantidad de escombros que casi los aplasta, volvió a mirar a la chica quien recién empezaba a abrir los ojos y le extiende su mano para ayudarla a levantarse.
Muerte: -estas bien?-
Maria: *levantandose* -si, gracias... podemos irnos ya?-
Muerte: -eeh.. si-
Tomaron las bolsas y salieron lo antes posible de aquella casa, aun tenían que pasar por la carnicería antes de regresar. Gracias a Dios, Maria no se sentía molesta con el hecho de haber entrado a ese lugar, pensaba que el joven lo había hecho para así ganar tiempo con su hermano y Valeria, La Muerte agradeció la ingenuidad de los mortales, pero al recordar la posición en la que estaba, la maldijo. El tiempo se le acababa y solo el sabia por que. No había necesidad de alterar a las personas que lo "estaban ayudando", eso solo empeoraría las cosas. Él mas que nadie sabia que los peores errores se toman gracias a la desesperación, alteración, miedo y muchas otras razones que podrían costarle demasiado. Tal ves Martin tenia razón, tal ves debía calmarse un poco... Pero como hacerlo?
Siguieron su recorrido y él no lograba sacarse esa imagen de la cabeza, aquella sombra blanca llamándolo, erizandole la piel y dejándolo sin aire, dirigiéndolo a aquella casa hecha pedazos. Por que ahí? era imposible encontrar algo que sirva en ese lugar, pero sea lo que sea tenia que volver a entrar, pero no podía hacerlo solo y la única persona que lo ayudaría estaba hablando "quien sabe que cosa" con una muchacha y él lo estaba ayudando a perder el tiempo apropósito por que una chica se lo pidió... Los mortales son estúpidos y él es ahora uno de ellos...
Llegaron a la carnicería y de allí de vuelta a la casa, donde Martín y Valeria estaban en la misma posición que cuando ellos se habían ido, para desilucion de Maria.
Las chicas y Martín cocinaron, hablaron, comieron, rieron y mas, en cambio La Muerte solo se quedo sentado, en el almuerzo apenas probo la comida. Al terminar, Martín y Valeria siguieron hablando otro rato mas, Maria fue a lavar los platos y La Muerte siguió ahí, en el mismo lugar, mirando el viejo reloj colgado en la pared, mirando los minutos pasar, esperando que toda esa perdida de tiempo termine lo antes posible. Con demasiadas ansias, se levanto de la mesa pidiendo permiso para salir afuera a tomar algo de aire.
Martín lo miro de forma muy extraña, en el fondo sabia que era lo que le sucedía tal como sabia que no era discutible lo que debería estar haciendo.
Valeria: -estas bien?-
Martín: -que? si... es solo que recordé que tenia algo importante que hacer hoy-
Valeria: -de verdad?- *mirando hacia la puerta de entrada donde acababa de salir La Muerte* -tiene que ver con él, no?-
Martín: -si, algo así... discúlpame pero...-
Valeria: -no pienses mal de mi Martin, pero ese chico me da mala espina-
Martín: -que? por que decís eso?-
Valeria: -no lo se, su vestimenta, su actitud y forma de ser... desde cuando te juntas con esa clase de personas Martín?-
Martín: -que queres decir?-
Valeria: -me recuerda a Gustavo, alguien extraño con quien vos te juntaste-
Martín: -queres acusarme de algo? te aseguro que Eduardo y Gustavo son muy diferentes, Él es un amigo que esta de visita por la muerte de mi mamá y el otro es un tarado que solo Dios sabe donde esta!-
Valeria: -Martín, tranquilo, no quería...-
Martín: -no! esta bien, dejemoslo así...- *se levanta de su silla* -perdón pero de verdad tengo que irme-
Martín se dirije hacia la puerta de entrada y antes de salir le habla a su hermana.
Martín: -Maria! tengo que irme! voy a tratar de volver lo antes posible pero aun así no me esperes!-
Maria: *saliendo de la cocina* -que? Valeria también va con vos?-
Martín: -no, nos vemos-
Martín sale de la casa y cierra la puerta con un pequeño golpe. Valeria aun estaba sentada mirando por donde se había marchado el joven y pensando en aquella reacción que su amigo había tenido. Tal ves había sido muy dura con sus palabras, pero aun así no podía dejar de pensar que la situación era muy extraña.
Maria: *acercándose a ella* -sucedió algo?-
Valeria: -no, no te preocupes... Mari, te molesta si hablamos un momento?-
La Muerte estaba parado a unos cuantos metros de la casa de Martín con los ojos cerrados, parecía que estaba sintiendo el aire correr por su piel hasta que él muchacho llego por detrás sacándolo de sus pensamientos.
Martín: -perdón por la demora-
Muerte: -lamento la discucion que tuviste con tu amiga-
Martín: -no es nada-
Muerte: -igual lo lamento... pero tenemos cosas importantes que hacer ahora, vamos...-
A pesar de estar ansioso por ir a buscar a Gustavo, muy en el fondo sabia lo difícil que esto es para Martín, mas aun por no entender ni la mitad de lo que en verdad sucede.
La Muerte empezó a caminar y Martín lo siguió hasta ponerse a la par de este.
Martín: -a donde vamos?-
Muerte: -volveremos a la casa de Gustavo, al parecer salir de compras con tu hermana no fue del todo una perdida de tiempo. En el camino sentí una horrible sensación corriendo por mi espada y al ver hacia un costado diferencie una extraña sombra blanca intentando llamarme, lo seguí y me llevo hasta la casa de Gustavo...-
Martín: -sombra blanca?- *deteniéndose* -no estarás diciendo que viste a un... fantasma?-
Muerte: *mirándolo* -mmm... si, lo mas probable es que sea el espíritu de alguno de los familiares que murió en el incendio, aunque es extraño...-
Martín: -que cosa? poder haber visto un espíritu?-
Muerte: -no- *mirándolo directamente a los ojos* -cuando mis ojos se tornan color amarillo se activa una especie de sexto sentido, que me permite sentir cosas que para los mortales les es casi imposible-
Martín: -fantástico... y entonce que es lo extraño?-
Muerte: *volviendo a caminar* -lo extraño es que el "espíritu" no tenia forma humana, era una simple sombra sin forma que me llamaba...-
Martín: -no comprendo-
Muerte: -como ves, las cosas en realidad no son como los mortales creen que son. La vida empieza a partir del nacimiento del mortal, luego vive una vida normal y al final, cuando su cuerpo ya este demasiado viejo, muere, eso en caso de que antes no sufriera un accidente fatal o tuviera alguna enfermedad mortal, pero en fin así es como las personas ven a la vida. Pero lo que en realidad sucede es que su cuerpo mortal es simplemente una especia de capullo que contiene al alma hasta que este sea liberado-
Martín: -que!? un capullo!?-
Muerte: -no precisamente un capullo, es una protección, es un... no se como explicarlo-
Martín: -mejor explícamelo desde el principio-
Muerte: *suspiro* -bien, como ya te explique, la vida según los mortales es nacer, vivir y morir, hasta ahí entiendes? vos al nacer, naces con un cuerpo hecho de carne y hueso, si? a medida que los años pasan, tu cuerpo se vuelve grande y fuerte, pero llega un momento en la vida en el que el cuerpo empieza a debilitarse, envejece, le cuesta respirar y moverse hasta que muere. Una vez que esto sucede sos liberado de tu cuerpo mortal...-
Martín: -al morir me transformo en un espíritu...-
Muerte: -alma, espíritu, fantasma, entidad... diferentes nombres para la misma cosa-
Martín: -y ahí es donde entras vos, cuando el alma es liberada de su cuerpo ya marchito y moribundo vos llegas y las guías al mas allá, eso fue lo que me dijiste, no?-
Muerte: -exacto...-
Martín estaba algo impresionado, estaba teniendo una charla sobre los secretos de la misma existencia con La Muerte, algo extraño de creer. Recordó que La Muerte le dijo que a medida que se vallan acercando a Gustavo este le contestaría sus dudas, no podía irce de tema con las preguntas, tenia que hacer las justas y necesarias antes de empezar otra discucion con él. Entonces recordó como fue que comenzó esta conversación.
Martín: -entonces, que tiene de extraño que el espíritu que supuestamente viste no tenga forma humana?-
Muerte: -las almas tienen la misma forma de lo que fue antes su cuerpo mortal, un alma sin forma solo puede decirme que su antiguo cuerpo no tenia forma...-
Martín: -que!? como es eso posible!?-
Muerte: -fácil... La madre de Gustavo seguramente estaba embarazada...-
Martín: -que!? no... no es posible...-
Muerte: -lo es.. suele pasar mas seguido de lo que crees, no te pongas así-
Martín: -si, es solo que... nada...-
Muerte: -la gente vive, la gente muere... cuando entiendas eso es cuando de verdad crecerás como persona-
Martín: -es fácil decirlo, sos La Parca, nunca en la vida perdiste a un ser querido-
La Muerte siguió caminando sin contestarle a Martín, lo que hizo que este se preocupara un poco y le preguntara si todo estaba bien, La Muerte le respondió con un seco y simple "si". Que fue lo que Martín dijo para ocasionar ese cambio de humor? Al fin le estaba empezando a contar lo que sucedía y sucede esto, silencio. Una vez mas se sentía un idiota.
Después de unos momentos, al fin llegaron a la destrozada casa, la miraron por unos instantes hasta que La Muerte sin aviso previo abrió la puerta y entro como lo había hecho antes, solo que esta ves miro a Martín.
Muerte: -listo?-
Martín: -n... no lo se... que vamos a buscar precisamente? pistas? fantasmas?-
Muerte: -no estoy seguro, posiblemente ambas...-
La Muerte sin decir mas entra a la casa. Martín, dudando, mira a ambos lados y se dispone a seguir al sujeto. Al entrar se quejo por el olor a quemado que había en el lugar. El desorden era tal que era imposible decidir por donde empezar a buscar, exceptuando el hecho de que no sabían ni siquiera que estaban buscando.
Muerte: -no veo nada en este piso... podemos hacer mas rápido si nos dividimos, busca la habitación del idiota, debe estar en el segundo piso, yo me voy al sótano...-
Martín: -Al segundo piso? Podría morir! el techo se callo en la cocina! puedo verlo desde acá!-
Muerte: -esta bien, vos anda al sótano y yo voy arriba-
Martín: -no! no! esta bien, yo voy arriba-
Dicho esto, La Muerte fue hacia abajo, sus ojos especiales lo ayudaban a ver mejor en la oscuridad ya que no había mas luz eléctrica en la casa. Martín en cambio subió las escaleras muy despacio, los escalones de madera hacían mucho ruido cada ves que los pisaba pero pudo llegar bien hasta arriba, camino por el pasillo hasta encontrar la habitación de Gustavo. Al igual que el resto de la casa todo estaba desordenado y quemado, con la diferencia que en el piso había un agujero enorme donde si te asomabas podías ver la cocina por debajo, por lo menos ya sabia cual era la parte de la casa mas inestable y eso no lo tranquilizaba en lo mas mínimo. Dio un vistazo rápido y bajo nuevamente al primer piso justo cuando La Muerte salia del sótano.
Muerte: -hay algo?-
Martín: -emm, si... ves esos pedazos de techo encima de la cocina? eso es el piso de la habitación-
Muerte: -imposible...-
Martín: -si nos acercamos seguramente se puede ver parte de lo que era la cama colgando de ahí arriba... aparte de ser peligroso si había alguna pista ya no existe-
Muerte: -Mierda!-
Martín: -alguna idea?-
Muerte: -el espíritu me guió aquí por algo!-
Martín: -era el espíritu de alguien que aun no había nacido, pudo haberte querido decir cualquier cosa-
Muerte: -cuando un "no nacido" muere y su espíritu es liberado no se inmuta, sabe que su hora llego, no me tiene miedo cuando me ve ni mucho menos se resiste cuando me lo llevo al "mas allá" como muchos de los mortales normales, ya que el alma de un "no nacido" permaneció mucho mas tiempo entre los "no vivos"-
Martín: -"no nacidos" "no vivos"? por que hablas así?-
Muerte: -así se llaman, "no nacidos" por que no nacieron con vida y "no vivos" porque teóricamente no estaban muertos...-
Martín: -si, tiene sentido... y a que va todo esto?-
Muerte: -El espíritu de un mortal no me hubiera conocido en mi estado actual, solamente un "no nacido" puede! él me busco y me trajo hasta acá por algo!-
Martín: -posiblemente quería que te lo lleves al "otro lado"!-
Muerte: -no, jamas vi uno reaccionar así, él quería mostrarme algo! quería...-
Nuevamente e igual que la ves anterior, sintió un escalofrió corriendo por su espalda, rápidamente sus ojos se tornaron amarillos lo que hizo que al ver esto Martín se pusiera alerta. Ambos, desde donde estaban, miraban para todos lados en busca de algo, ya estaban seguros de que algo había ahí. Martín escucha un ruido viniendo de la puerta de entrada y decide ir a ver, en cambio La Muerte logra ver algo del lado contrario a donde el muchacho se dirigía, la pequeña sombra blanca volvió a aparecer sobre los escombros de la cocina y sin pensarlo poco a poco se acerco hasta donde esta estaba. La Muerte se encontraba en la entrada de la cocina enfrente del pequeño espíritu que, aunque no tuviera forma física, parecía estar sentado sobre los escombros que cubrían toda la habitación y desde donde él estaba extendió lentamente su mano colocandola encima del espíritu y dándole una pequeña caricia.
Muerte: -querías decirme algo, verdad?-
El pequeño espíritu comienza a elevarse muy despacio hasta sobrepasar el enorme agujero del techo.
Muerte: -necesito volver! si sabes de algo que me ayude decime!-
Martín toma del hombro al joven mientras el espíritu sigue elevandose sin dejar rastro.
Muerte: *a Martín* -que te pasa!?-
Martín: -la policía esta afuera! hay que salir de acá!-
Muerte: -que!? pero como...!?-
Martín: -no tengo idea! pero si nos ven aca vamos a estar en muchos problemas!-
Se podía escuchar a los policías acercándose cada ves mas a la puerta, el lugar mas cercano para que pudieran esconderse era el sótano, entraron ahí y cerraron la puerta antes de que los policías lograran entrar. Para su suerte la puerta no tenia picaporte sino una simple manija así que aprovechando esto Martín la trabo con una llave francesa que había colgada de la pared y esperaron. Segundos después escuchan el ruido de la puerta de entrada abriendose.
Policía 1: -área despejada-
Policía 2: -probablemente aya alguien escondido, la llamada decía que había un intento de robo en el lugar-
Policía 1: -quien dio el aviso?-
Policía 2: -una vecina que vio entrar a dos muchachos... posiblemente dos niños jugando, aun así hay que revisar, este lugar no es seguro para nadie-
Policía 1: -si... ES LA POLICÍA! HAY ALGUIEN AHÍ!-
Los dos policías empezaron a revisar el sitio, uno de ellos intento abrir la puerta del sótano pero al ver que estaba trabada siguió buscando en el resto de la casa. Los chicos se aliviaron de esto y bajaron las escaleras hacia el fondo del sótano donde vieron una pequeña ventana que daba al exterior.
Muerte: *señalando la ventana* -vi eso cuando baje a revisar, podremos pasar por ahí?-
Martín: -solo hay una manera de saberlo-
El muchacho acerca una silla que había en un costado y se sube a ella intentando abrir la ventana mientras La Muerte lo observaba. A medida que este espera a que su compañero logre abrirla se apoya en una mesa sucia que había a su lado, sin saber que sus patas estaban rotas, esta cae al piso y con ella unas cuantas botellas de vidrio que había encima alertando a los policías que estaban arriba.
Muerte: -LA MIERDA!-
Martín: -que paso!?-
Policía 1: *golpeando la puerta del sótano* -quien esta ahí!?-
Muerte: -apúrate! abrí esa cosa!-
Martín: -no puedo! esta trabada!-
Los policías golpeaban la puerta tratando de romperla, la manija estaba apunto de safarce y en su desesperación, La Muerte toma un ladrillo del suelo. Martín apenas escucho cuando su compañero le grito que se moviera, el impacto del ladrillo con la ventana provoco que esta se partiera y que Martín se cayerade la silla en la que estaba.
Martín: -que hiciste!? eso no....-
Muerte: -escóndete estúpido!-
Martín no entendía lo que le quiso decir hasta que de verdad lo vio esconderse detrás de un calentador.
Policía 2: -escuchaste eso? vamos!-
Martín se esconde detrás de su compañero y este le hace señas de que no haga ni un solo ruido. Mirando en dirección a la pequeña ventana rota, luego de un momento, se podían ver los pies de los policías, uno de ellos se agacho y miro dentro del sótano sin posibilidad d ver algo.
Policía 1: -escaparon, subamos al patrullero y recorramos el lugar, no deben estar lejos-
Los jóvenes pueden ver como los policías se marchan y escuchan la sirena de la patrulla alejarse.
Martín: -oh Dios... buena distracción-
Muerte: -gracias...-
Martín: -ok, salgamos de este lugar antes que..-
Muerte: -todavía no, volví a ver al espíritu y tengo que escuchar lo que intenta decirme-
Martín: -la policía puede volver! no tenemos....-
Muerte: -ENTONCES ANDATE! no entendes que necesito hacer esto!?-
Martín: -no me grites estúpido! intento ayudarte y al mismo tiempo intento no meternos en problemas!-
Muerte: -esto son problemas!? no lo entendes! no entendes nada!-
Martin: -claro que no entiendo nada! solo te pones a dar vueltas en tu mundo de misterio y no me explicas nada!-
Muerte: -otra ves con lo mismo...-
Martín: -y serán muchas veces mas hasta q...-
Muerte: -hasta que nada! si queres ayudarme hacelo, si queres irte vete! tengo cosas que hacer...-
La Muerte sube tranquilo las escaleras y abre la puerta para salir del sótano, apenas cruza la puerta uno de los policías se abalanza sobre el dejándolo en el suelo inmovilizado.
Policía 1: -sabia que volverías- *hablando por su radio* -pareja, tengo a uno, dale la vuelta al patrullero y...-
Un duro golpe sobre la cabeza del Policía hace que este caiga al suelo pero encima de La Muerte, quien rápidamente se lo quita de encima para ver a un impactado Martín detrás de el con un caño de acero en sus manos.
Muerte: -Martín...-
Martín: -yo lo... el esta...-
Muerte: -tranquilo viejo, el esta vivo, solta esa cosa y...-
Se empezaron a escuchar las sirenas del patrullero que venia a toda velocidad al mismo tiempo que el otro Policía empezaba a despertarse de su desmallo.
Martín: -No puede ser...-
Muerte: -no hay tiempo de nada! corre!!-
Ambos salieron corriendo a toda velocidad de la casa, decidieron no mirar atrás, las sirenas se escuchaban cada ves mas fuertes pero en ningún momento pararon. Doblaron en la esquina y a unos cuantos metros Martín le señala a su compañero un bar con el cartel de cerrado pero las puertas abiertas en la calle de enfrente, no dudaron un segundo en esconderse ahí.
Al entrar se acercaron a la ventana, lograron ver el patrullero con las sirenas prendidas y los dos oficiales adentro buscándolos, pero siguieron su camino sin mirar el bar. Los chicos ya estaban tranquilos pero debían esperar un momento antes de irce. El bar estaba completamente vació, excepto por una de las mesas, en ella había una chica dormida, parecía ser un poco mayor que Martín, con rastas en su cabello, pulseras doradas, sacando eso su ropa parecía normal, parecía estar desmayada o borracha, al fin y al cabo eso era un bar y ambas posibilidades podían ser correctas.
Al poco tiempo, un sujeto salio de la cocina del bar.
Barman: -hey! el bar esta cerrado, abrimos en 30 minutos-
Martín: -eh... si, lo que sucede es que mi compañero necesitaba usar el baño, no queremos molestar-
Barman: -mmm... esta bien, al fondo del pasillo, la puerta de la izquierda-
Muerte: -gracias- *susurrándole a Martín* -tienes suerte que de verdad tenga que ir-
La Muerte camina hacia el pasillo y pasa por al lado de la muchacha dormida quien de repente tiene un extraño escalofríos que provoca que se despierte. El joven no le presta atención y sigue caminando.
Muchacha: -Dios, por que hace tanto frió?-
Barman: -hay casi 24 grados, debe ser que otra vez te quedaste dormida donde no debías- *lo mira a Martín* -queres tomar algo mientras esperas a tu amigo?-
Martín: -eeh... pero creí que...-
Barman: -no te preocupes, ya estas acá, que se te ofrece tomar?-
Martín: -una botella de agua esta bien...-
Martín se acerca a la barra para tomar su bebida y pagarle a Barman. La chica, por su lado, se frota la cara para tratar de despertarse y estira su cuerpo. Por un momento ambos jovenes se miran fijamente y la chica le sonríe.
Muchacha: -hola-
Martín: -hola...-
Muchacha: -te ves interesante... quieres que te prediga el futuro muchacho?-
Martín: -que?-
Barman: -Cata! no asustes a mis clientes!-
Martín: *mirando a la chica* -je! Cata es tu nombre?-
Cata: -Catalina en realidad... y? me vas a dejar mirar tu futuro? prometo no cobrarte nada-
Martín: -y por que tanto interés con mi futuro?-
Cata: -ya te lo dije, pareces un chico interesante... y se mucho sobre cosas interesantes...-
El sujeto de la barra se acerca a Martín y le susurra algo al oido.
Barman: -aunque no lo creas, esta chica tiene un don especial leyendo el futuro-
Martín: -enserio? no lo parece-
Barman: -es así como lo ves, ella me ayudo mucho tanto en mi vida amorosa, como en la salud y el dinero... y a diferencia de a vos, a mi siempre me cobro, así que si dijo que ve algo interesante en vos...-
Martín: -esta bien, esta bien... lo voy a hacer-
El joven se acerca a la mesa donde esta la muchacha, mientras ella saca de su cartera un extraño mazo de cartas y empieza a mezclarlas como toda una profesional, luego de un rato ella deja el mazo sobre la mesa, coloca algunas cartas dadas vuelta enfrente suyo, las mira y luego mira al muchacho.
Cata: -interesante... saca una carta del mazo por favor-
Martín saca la primer carta del mazo y se la muestra.
Cata: -guoo... je! que es lo que hiciste chico?-
El joven la mira sorprendido, no entendía lo que ella quería decirle, mientras ella seguía sacando cartas.
Martín: -a que te referís?-
Cata: -veo... veo mucho misterio y oscuridad, puedo ver una búsqueda que parece no terminar, pero mas que nada veo... MUERTE...-
Martin: -que!?-
Cata: -veo... veo caos! desesperación! y sigo viendo muerte...-
Martin: -ok, espera un momento!-
La chica de repente empieza a temblar, parece como si estuviese congelada muy asustada a la ves.
Cata: -que es esto? que has hecho?-
Martín estaba tan asustado como ella, que quería decir? por que se puso así? la joven no paraba de temblar hasta que escucho una voz detrás de ella, una voz que hizo que su piel se tornara pálida como la nieve.
Muerte: -Martín, nos vamos? hay cosas que hacer...-
Catalina al verlo salto de su silla y empezó a gritar como loca. El Barman y Martín se asustaron al verla así. La Muerte en cambio, estaba sorprendido pero no movió ni un musculo.
Cata: -vos! VOS! por que estas acá!? por que viniste!?-
Barman: -Catalina tranquila!-
Cata: *al barman* -no te atrevas a tocarme!-
Hubo un segundo de silencio, solo se escuchaba la agitada respiración de la chica mientras miraba fijamente al joven de ropa oscura, pero este solo la miraba con seriedad solo hasta que ella volvió a hablar.
Cata: -vos sos... La Muerte...-
CONTINUARA...
Lo que en un principio había sido una salida de compras para el almuerzo, termino siendo una persecución a alguna especie de aparición que solo La Muerte podía ver. Esa cosa lo estaba llamando y lo guió hacia la ya destruida casa de Gustavo. La Muerte no sabia por que razón esa cosa lo llevo hasta ese lugar si era obvio que allí no estaría el chico gótico que tanto buscaban.
Maria se coloco al lado de a su compañero quien no paraba de observar esa casa de color negro producto de el incendio.
Maria: -sucede algo?-
Muerte: -no estoy seguro...-
La muerte camina hacia la puerta de la casa sacando las cintas de precaución de su camino y tratando de ingresar.
Maria: -espera! que estas haciendo!? Eduardo!-
Este la ignora e ingresa a la casa sin importancia. Maria lo llama nuevamente sin respuesta alguna, mira para todos lados y corre detrás de su acompañante. Al ingresar a la casa deja las bolsas en el suelo y se acerca a el joven que estaba parado en medio de el living.
La casa de por si se veía terrorífica desde fuera y estaba mucho peor por dentro, el piso aun estaba húmedo gracias a los bomberos, los muebles estaban destruidos y el aroma, ese olor a humedad mezclado con madera y plástico quemados... esa casa no era para nada un lugar agradable.
La Muerte solo estaba quieto mirando todo detenidamente, lo que ponía a su compañera algo nerviosa.
Maria: -que se supone que estamos buscando?-
Muerte: -no lo se...-
Dicho esto, el muchacho camina hacia la cocina, que estaba igual de destruida que el living, con sus muebles y la comida literalmente carbonizados. Maria no podía creer lo que estaba haciendo, ni tampoco podía creer el hecho de que ella estuviera acompañándolo.
El joven caminaba en silencio con una fuerte mirada de concentración. Ella solamente lo seguía por detrás...
Maria: -Eduardo, no creo que esto sea buena idea... tenemos que volver-
No había forma de hacer que él le prestara atención, solamente seguía mirando toda la cocina a su alrededor hasta el momento en que ella no quiso seguirlo mas y se detuvo.
Maria: -Eduardo, por favor... no me gusta este lugar-
Muerte: *aun sin mirarla* -a que le temes?-
Maria: -que?-
Una gota de agua fría callo en la cabeza de Maria haciendo que esta mirara hacia arriba y viera como el techo negro poco a poco se resquebrajaba por encima de ella. El techo estaba apunto de caer sobre ellos, rápidamente la grieta se hizo tan grande que al darse cuenta cerro los ojos y dio un fuerte grito alertando al muchacho quien de inmediato se lanzo sobre ella evitando que los escombros la aplastaran. Ambos jóvenes estaban en el suelo, la chica estaba aun con los ojos cerrados y mordiéndose los labios. Luego de mirarla por un segundo, La Muerte se levanta y mira detrás de él, vio el enorme agujero que se hizo en el techo y la gran cantidad de escombros que casi los aplasta, volvió a mirar a la chica quien recién empezaba a abrir los ojos y le extiende su mano para ayudarla a levantarse.
Muerte: -estas bien?-
Maria: *levantandose* -si, gracias... podemos irnos ya?-
Muerte: -eeh.. si-
Tomaron las bolsas y salieron lo antes posible de aquella casa, aun tenían que pasar por la carnicería antes de regresar. Gracias a Dios, Maria no se sentía molesta con el hecho de haber entrado a ese lugar, pensaba que el joven lo había hecho para así ganar tiempo con su hermano y Valeria, La Muerte agradeció la ingenuidad de los mortales, pero al recordar la posición en la que estaba, la maldijo. El tiempo se le acababa y solo el sabia por que. No había necesidad de alterar a las personas que lo "estaban ayudando", eso solo empeoraría las cosas. Él mas que nadie sabia que los peores errores se toman gracias a la desesperación, alteración, miedo y muchas otras razones que podrían costarle demasiado. Tal ves Martin tenia razón, tal ves debía calmarse un poco... Pero como hacerlo?
Siguieron su recorrido y él no lograba sacarse esa imagen de la cabeza, aquella sombra blanca llamándolo, erizandole la piel y dejándolo sin aire, dirigiéndolo a aquella casa hecha pedazos. Por que ahí? era imposible encontrar algo que sirva en ese lugar, pero sea lo que sea tenia que volver a entrar, pero no podía hacerlo solo y la única persona que lo ayudaría estaba hablando "quien sabe que cosa" con una muchacha y él lo estaba ayudando a perder el tiempo apropósito por que una chica se lo pidió... Los mortales son estúpidos y él es ahora uno de ellos...
Llegaron a la carnicería y de allí de vuelta a la casa, donde Martín y Valeria estaban en la misma posición que cuando ellos se habían ido, para desilucion de Maria.
Las chicas y Martín cocinaron, hablaron, comieron, rieron y mas, en cambio La Muerte solo se quedo sentado, en el almuerzo apenas probo la comida. Al terminar, Martín y Valeria siguieron hablando otro rato mas, Maria fue a lavar los platos y La Muerte siguió ahí, en el mismo lugar, mirando el viejo reloj colgado en la pared, mirando los minutos pasar, esperando que toda esa perdida de tiempo termine lo antes posible. Con demasiadas ansias, se levanto de la mesa pidiendo permiso para salir afuera a tomar algo de aire.
Martín lo miro de forma muy extraña, en el fondo sabia que era lo que le sucedía tal como sabia que no era discutible lo que debería estar haciendo.
Valeria: -estas bien?-
Martín: -que? si... es solo que recordé que tenia algo importante que hacer hoy-
Valeria: -de verdad?- *mirando hacia la puerta de entrada donde acababa de salir La Muerte* -tiene que ver con él, no?-
Martín: -si, algo así... discúlpame pero...-
Valeria: -no pienses mal de mi Martin, pero ese chico me da mala espina-
Martín: -que? por que decís eso?-
Valeria: -no lo se, su vestimenta, su actitud y forma de ser... desde cuando te juntas con esa clase de personas Martín?-
Martín: -que queres decir?-
Valeria: -me recuerda a Gustavo, alguien extraño con quien vos te juntaste-
Martín: -queres acusarme de algo? te aseguro que Eduardo y Gustavo son muy diferentes, Él es un amigo que esta de visita por la muerte de mi mamá y el otro es un tarado que solo Dios sabe donde esta!-
Valeria: -Martín, tranquilo, no quería...-
Martín: -no! esta bien, dejemoslo así...- *se levanta de su silla* -perdón pero de verdad tengo que irme-
Martín se dirije hacia la puerta de entrada y antes de salir le habla a su hermana.
Martín: -Maria! tengo que irme! voy a tratar de volver lo antes posible pero aun así no me esperes!-
Maria: *saliendo de la cocina* -que? Valeria también va con vos?-
Martín: -no, nos vemos-
Martín sale de la casa y cierra la puerta con un pequeño golpe. Valeria aun estaba sentada mirando por donde se había marchado el joven y pensando en aquella reacción que su amigo había tenido. Tal ves había sido muy dura con sus palabras, pero aun así no podía dejar de pensar que la situación era muy extraña.
Maria: *acercándose a ella* -sucedió algo?-
Valeria: -no, no te preocupes... Mari, te molesta si hablamos un momento?-
La Muerte estaba parado a unos cuantos metros de la casa de Martín con los ojos cerrados, parecía que estaba sintiendo el aire correr por su piel hasta que él muchacho llego por detrás sacándolo de sus pensamientos.
Martín: -perdón por la demora-
Muerte: -lamento la discucion que tuviste con tu amiga-
Martín: -no es nada-
Muerte: -igual lo lamento... pero tenemos cosas importantes que hacer ahora, vamos...-
A pesar de estar ansioso por ir a buscar a Gustavo, muy en el fondo sabia lo difícil que esto es para Martín, mas aun por no entender ni la mitad de lo que en verdad sucede.
La Muerte empezó a caminar y Martín lo siguió hasta ponerse a la par de este.
Martín: -a donde vamos?-
Muerte: -volveremos a la casa de Gustavo, al parecer salir de compras con tu hermana no fue del todo una perdida de tiempo. En el camino sentí una horrible sensación corriendo por mi espada y al ver hacia un costado diferencie una extraña sombra blanca intentando llamarme, lo seguí y me llevo hasta la casa de Gustavo...-
Martín: -sombra blanca?- *deteniéndose* -no estarás diciendo que viste a un... fantasma?-
Muerte: *mirándolo* -mmm... si, lo mas probable es que sea el espíritu de alguno de los familiares que murió en el incendio, aunque es extraño...-
Martín: -que cosa? poder haber visto un espíritu?-
Muerte: -no- *mirándolo directamente a los ojos* -cuando mis ojos se tornan color amarillo se activa una especie de sexto sentido, que me permite sentir cosas que para los mortales les es casi imposible-
Martín: -fantástico... y entonce que es lo extraño?-
Muerte: *volviendo a caminar* -lo extraño es que el "espíritu" no tenia forma humana, era una simple sombra sin forma que me llamaba...-
Martín: -no comprendo-
Muerte: -como ves, las cosas en realidad no son como los mortales creen que son. La vida empieza a partir del nacimiento del mortal, luego vive una vida normal y al final, cuando su cuerpo ya este demasiado viejo, muere, eso en caso de que antes no sufriera un accidente fatal o tuviera alguna enfermedad mortal, pero en fin así es como las personas ven a la vida. Pero lo que en realidad sucede es que su cuerpo mortal es simplemente una especia de capullo que contiene al alma hasta que este sea liberado-
Martín: -que!? un capullo!?-
Muerte: -no precisamente un capullo, es una protección, es un... no se como explicarlo-
Martín: -mejor explícamelo desde el principio-
Muerte: *suspiro* -bien, como ya te explique, la vida según los mortales es nacer, vivir y morir, hasta ahí entiendes? vos al nacer, naces con un cuerpo hecho de carne y hueso, si? a medida que los años pasan, tu cuerpo se vuelve grande y fuerte, pero llega un momento en la vida en el que el cuerpo empieza a debilitarse, envejece, le cuesta respirar y moverse hasta que muere. Una vez que esto sucede sos liberado de tu cuerpo mortal...-
Martín: -al morir me transformo en un espíritu...-
Muerte: -alma, espíritu, fantasma, entidad... diferentes nombres para la misma cosa-
Martín: -y ahí es donde entras vos, cuando el alma es liberada de su cuerpo ya marchito y moribundo vos llegas y las guías al mas allá, eso fue lo que me dijiste, no?-
Muerte: -exacto...-
Martín estaba algo impresionado, estaba teniendo una charla sobre los secretos de la misma existencia con La Muerte, algo extraño de creer. Recordó que La Muerte le dijo que a medida que se vallan acercando a Gustavo este le contestaría sus dudas, no podía irce de tema con las preguntas, tenia que hacer las justas y necesarias antes de empezar otra discucion con él. Entonces recordó como fue que comenzó esta conversación.
Martín: -entonces, que tiene de extraño que el espíritu que supuestamente viste no tenga forma humana?-
Muerte: -las almas tienen la misma forma de lo que fue antes su cuerpo mortal, un alma sin forma solo puede decirme que su antiguo cuerpo no tenia forma...-
Martín: -que!? como es eso posible!?-
Muerte: -fácil... La madre de Gustavo seguramente estaba embarazada...-
Martín: -que!? no... no es posible...-
Muerte: -lo es.. suele pasar mas seguido de lo que crees, no te pongas así-
Martín: -si, es solo que... nada...-
Muerte: -la gente vive, la gente muere... cuando entiendas eso es cuando de verdad crecerás como persona-
Martín: -es fácil decirlo, sos La Parca, nunca en la vida perdiste a un ser querido-
La Muerte siguió caminando sin contestarle a Martín, lo que hizo que este se preocupara un poco y le preguntara si todo estaba bien, La Muerte le respondió con un seco y simple "si". Que fue lo que Martín dijo para ocasionar ese cambio de humor? Al fin le estaba empezando a contar lo que sucedía y sucede esto, silencio. Una vez mas se sentía un idiota.
Después de unos momentos, al fin llegaron a la destrozada casa, la miraron por unos instantes hasta que La Muerte sin aviso previo abrió la puerta y entro como lo había hecho antes, solo que esta ves miro a Martín.
Muerte: -listo?-
Martín: -n... no lo se... que vamos a buscar precisamente? pistas? fantasmas?-
Muerte: -no estoy seguro, posiblemente ambas...-
La Muerte sin decir mas entra a la casa. Martín, dudando, mira a ambos lados y se dispone a seguir al sujeto. Al entrar se quejo por el olor a quemado que había en el lugar. El desorden era tal que era imposible decidir por donde empezar a buscar, exceptuando el hecho de que no sabían ni siquiera que estaban buscando.
Muerte: -no veo nada en este piso... podemos hacer mas rápido si nos dividimos, busca la habitación del idiota, debe estar en el segundo piso, yo me voy al sótano...-
Martín: -Al segundo piso? Podría morir! el techo se callo en la cocina! puedo verlo desde acá!-
Muerte: -esta bien, vos anda al sótano y yo voy arriba-
Martín: -no! no! esta bien, yo voy arriba-
Dicho esto, La Muerte fue hacia abajo, sus ojos especiales lo ayudaban a ver mejor en la oscuridad ya que no había mas luz eléctrica en la casa. Martín en cambio subió las escaleras muy despacio, los escalones de madera hacían mucho ruido cada ves que los pisaba pero pudo llegar bien hasta arriba, camino por el pasillo hasta encontrar la habitación de Gustavo. Al igual que el resto de la casa todo estaba desordenado y quemado, con la diferencia que en el piso había un agujero enorme donde si te asomabas podías ver la cocina por debajo, por lo menos ya sabia cual era la parte de la casa mas inestable y eso no lo tranquilizaba en lo mas mínimo. Dio un vistazo rápido y bajo nuevamente al primer piso justo cuando La Muerte salia del sótano.
Muerte: -hay algo?-
Martín: -emm, si... ves esos pedazos de techo encima de la cocina? eso es el piso de la habitación-
Muerte: -imposible...-
Martín: -si nos acercamos seguramente se puede ver parte de lo que era la cama colgando de ahí arriba... aparte de ser peligroso si había alguna pista ya no existe-
Muerte: -Mierda!-
Martín: -alguna idea?-
Muerte: -el espíritu me guió aquí por algo!-
Martín: -era el espíritu de alguien que aun no había nacido, pudo haberte querido decir cualquier cosa-
Muerte: -cuando un "no nacido" muere y su espíritu es liberado no se inmuta, sabe que su hora llego, no me tiene miedo cuando me ve ni mucho menos se resiste cuando me lo llevo al "mas allá" como muchos de los mortales normales, ya que el alma de un "no nacido" permaneció mucho mas tiempo entre los "no vivos"-
Martín: -"no nacidos" "no vivos"? por que hablas así?-
Muerte: -así se llaman, "no nacidos" por que no nacieron con vida y "no vivos" porque teóricamente no estaban muertos...-
Martín: -si, tiene sentido... y a que va todo esto?-
Muerte: -El espíritu de un mortal no me hubiera conocido en mi estado actual, solamente un "no nacido" puede! él me busco y me trajo hasta acá por algo!-
Martín: -posiblemente quería que te lo lleves al "otro lado"!-
Muerte: -no, jamas vi uno reaccionar así, él quería mostrarme algo! quería...-
Nuevamente e igual que la ves anterior, sintió un escalofrió corriendo por su espalda, rápidamente sus ojos se tornaron amarillos lo que hizo que al ver esto Martín se pusiera alerta. Ambos, desde donde estaban, miraban para todos lados en busca de algo, ya estaban seguros de que algo había ahí. Martín escucha un ruido viniendo de la puerta de entrada y decide ir a ver, en cambio La Muerte logra ver algo del lado contrario a donde el muchacho se dirigía, la pequeña sombra blanca volvió a aparecer sobre los escombros de la cocina y sin pensarlo poco a poco se acerco hasta donde esta estaba. La Muerte se encontraba en la entrada de la cocina enfrente del pequeño espíritu que, aunque no tuviera forma física, parecía estar sentado sobre los escombros que cubrían toda la habitación y desde donde él estaba extendió lentamente su mano colocandola encima del espíritu y dándole una pequeña caricia.
Muerte: -querías decirme algo, verdad?-
El pequeño espíritu comienza a elevarse muy despacio hasta sobrepasar el enorme agujero del techo.
Muerte: -necesito volver! si sabes de algo que me ayude decime!-
Martín toma del hombro al joven mientras el espíritu sigue elevandose sin dejar rastro.
Muerte: *a Martín* -que te pasa!?-
Martín: -la policía esta afuera! hay que salir de acá!-
Muerte: -que!? pero como...!?-
Martín: -no tengo idea! pero si nos ven aca vamos a estar en muchos problemas!-
Se podía escuchar a los policías acercándose cada ves mas a la puerta, el lugar mas cercano para que pudieran esconderse era el sótano, entraron ahí y cerraron la puerta antes de que los policías lograran entrar. Para su suerte la puerta no tenia picaporte sino una simple manija así que aprovechando esto Martín la trabo con una llave francesa que había colgada de la pared y esperaron. Segundos después escuchan el ruido de la puerta de entrada abriendose.
Policía 1: -área despejada-
Policía 2: -probablemente aya alguien escondido, la llamada decía que había un intento de robo en el lugar-
Policía 1: -quien dio el aviso?-
Policía 2: -una vecina que vio entrar a dos muchachos... posiblemente dos niños jugando, aun así hay que revisar, este lugar no es seguro para nadie-
Policía 1: -si... ES LA POLICÍA! HAY ALGUIEN AHÍ!-
Los dos policías empezaron a revisar el sitio, uno de ellos intento abrir la puerta del sótano pero al ver que estaba trabada siguió buscando en el resto de la casa. Los chicos se aliviaron de esto y bajaron las escaleras hacia el fondo del sótano donde vieron una pequeña ventana que daba al exterior.
Muerte: *señalando la ventana* -vi eso cuando baje a revisar, podremos pasar por ahí?-
Martín: -solo hay una manera de saberlo-
El muchacho acerca una silla que había en un costado y se sube a ella intentando abrir la ventana mientras La Muerte lo observaba. A medida que este espera a que su compañero logre abrirla se apoya en una mesa sucia que había a su lado, sin saber que sus patas estaban rotas, esta cae al piso y con ella unas cuantas botellas de vidrio que había encima alertando a los policías que estaban arriba.
Muerte: -LA MIERDA!-
Martín: -que paso!?-
Policía 1: *golpeando la puerta del sótano* -quien esta ahí!?-
Muerte: -apúrate! abrí esa cosa!-
Martín: -no puedo! esta trabada!-
Los policías golpeaban la puerta tratando de romperla, la manija estaba apunto de safarce y en su desesperación, La Muerte toma un ladrillo del suelo. Martín apenas escucho cuando su compañero le grito que se moviera, el impacto del ladrillo con la ventana provoco que esta se partiera y que Martín se cayerade la silla en la que estaba.
Martín: -que hiciste!? eso no....-
Muerte: -escóndete estúpido!-
Martín no entendía lo que le quiso decir hasta que de verdad lo vio esconderse detrás de un calentador.
Policía 2: -escuchaste eso? vamos!-
Martín se esconde detrás de su compañero y este le hace señas de que no haga ni un solo ruido. Mirando en dirección a la pequeña ventana rota, luego de un momento, se podían ver los pies de los policías, uno de ellos se agacho y miro dentro del sótano sin posibilidad d ver algo.
Policía 1: -escaparon, subamos al patrullero y recorramos el lugar, no deben estar lejos-
Los jóvenes pueden ver como los policías se marchan y escuchan la sirena de la patrulla alejarse.
Martín: -oh Dios... buena distracción-
Muerte: -gracias...-
Martín: -ok, salgamos de este lugar antes que..-
Muerte: -todavía no, volví a ver al espíritu y tengo que escuchar lo que intenta decirme-
Martín: -la policía puede volver! no tenemos....-
Muerte: -ENTONCES ANDATE! no entendes que necesito hacer esto!?-
Martín: -no me grites estúpido! intento ayudarte y al mismo tiempo intento no meternos en problemas!-
Muerte: -esto son problemas!? no lo entendes! no entendes nada!-
Martin: -claro que no entiendo nada! solo te pones a dar vueltas en tu mundo de misterio y no me explicas nada!-
Muerte: -otra ves con lo mismo...-
Martín: -y serán muchas veces mas hasta q...-
Muerte: -hasta que nada! si queres ayudarme hacelo, si queres irte vete! tengo cosas que hacer...-
La Muerte sube tranquilo las escaleras y abre la puerta para salir del sótano, apenas cruza la puerta uno de los policías se abalanza sobre el dejándolo en el suelo inmovilizado.
Policía 1: -sabia que volverías- *hablando por su radio* -pareja, tengo a uno, dale la vuelta al patrullero y...-
Un duro golpe sobre la cabeza del Policía hace que este caiga al suelo pero encima de La Muerte, quien rápidamente se lo quita de encima para ver a un impactado Martín detrás de el con un caño de acero en sus manos.
Muerte: -Martín...-
Martín: -yo lo... el esta...-
Muerte: -tranquilo viejo, el esta vivo, solta esa cosa y...-
Se empezaron a escuchar las sirenas del patrullero que venia a toda velocidad al mismo tiempo que el otro Policía empezaba a despertarse de su desmallo.
Martín: -No puede ser...-
Muerte: -no hay tiempo de nada! corre!!-
Ambos salieron corriendo a toda velocidad de la casa, decidieron no mirar atrás, las sirenas se escuchaban cada ves mas fuertes pero en ningún momento pararon. Doblaron en la esquina y a unos cuantos metros Martín le señala a su compañero un bar con el cartel de cerrado pero las puertas abiertas en la calle de enfrente, no dudaron un segundo en esconderse ahí.
Al entrar se acercaron a la ventana, lograron ver el patrullero con las sirenas prendidas y los dos oficiales adentro buscándolos, pero siguieron su camino sin mirar el bar. Los chicos ya estaban tranquilos pero debían esperar un momento antes de irce. El bar estaba completamente vació, excepto por una de las mesas, en ella había una chica dormida, parecía ser un poco mayor que Martín, con rastas en su cabello, pulseras doradas, sacando eso su ropa parecía normal, parecía estar desmayada o borracha, al fin y al cabo eso era un bar y ambas posibilidades podían ser correctas.
Al poco tiempo, un sujeto salio de la cocina del bar.
Barman: -hey! el bar esta cerrado, abrimos en 30 minutos-
Martín: -eh... si, lo que sucede es que mi compañero necesitaba usar el baño, no queremos molestar-
Barman: -mmm... esta bien, al fondo del pasillo, la puerta de la izquierda-
Muerte: -gracias- *susurrándole a Martín* -tienes suerte que de verdad tenga que ir-
La Muerte camina hacia el pasillo y pasa por al lado de la muchacha dormida quien de repente tiene un extraño escalofríos que provoca que se despierte. El joven no le presta atención y sigue caminando.
Muchacha: -Dios, por que hace tanto frió?-
Barman: -hay casi 24 grados, debe ser que otra vez te quedaste dormida donde no debías- *lo mira a Martín* -queres tomar algo mientras esperas a tu amigo?-
Martín: -eeh... pero creí que...-
Barman: -no te preocupes, ya estas acá, que se te ofrece tomar?-
Martín: -una botella de agua esta bien...-
Martín se acerca a la barra para tomar su bebida y pagarle a Barman. La chica, por su lado, se frota la cara para tratar de despertarse y estira su cuerpo. Por un momento ambos jovenes se miran fijamente y la chica le sonríe.
Muchacha: -hola-
Martín: -hola...-
Muchacha: -te ves interesante... quieres que te prediga el futuro muchacho?-
Martín: -que?-
Barman: -Cata! no asustes a mis clientes!-
Martín: *mirando a la chica* -je! Cata es tu nombre?-
Cata: -Catalina en realidad... y? me vas a dejar mirar tu futuro? prometo no cobrarte nada-
Martín: -y por que tanto interés con mi futuro?-
Cata: -ya te lo dije, pareces un chico interesante... y se mucho sobre cosas interesantes...-
El sujeto de la barra se acerca a Martín y le susurra algo al oido.
Barman: -aunque no lo creas, esta chica tiene un don especial leyendo el futuro-
Martín: -enserio? no lo parece-
Barman: -es así como lo ves, ella me ayudo mucho tanto en mi vida amorosa, como en la salud y el dinero... y a diferencia de a vos, a mi siempre me cobro, así que si dijo que ve algo interesante en vos...-
Martín: -esta bien, esta bien... lo voy a hacer-
El joven se acerca a la mesa donde esta la muchacha, mientras ella saca de su cartera un extraño mazo de cartas y empieza a mezclarlas como toda una profesional, luego de un rato ella deja el mazo sobre la mesa, coloca algunas cartas dadas vuelta enfrente suyo, las mira y luego mira al muchacho.
Cata: -interesante... saca una carta del mazo por favor-
Martín saca la primer carta del mazo y se la muestra.
Cata: -guoo... je! que es lo que hiciste chico?-
El joven la mira sorprendido, no entendía lo que ella quería decirle, mientras ella seguía sacando cartas.
Martín: -a que te referís?-
Cata: -veo... veo mucho misterio y oscuridad, puedo ver una búsqueda que parece no terminar, pero mas que nada veo... MUERTE...-
Martin: -que!?-
Cata: -veo... veo caos! desesperación! y sigo viendo muerte...-
Martin: -ok, espera un momento!-
La chica de repente empieza a temblar, parece como si estuviese congelada muy asustada a la ves.
Cata: -que es esto? que has hecho?-
Martín estaba tan asustado como ella, que quería decir? por que se puso así? la joven no paraba de temblar hasta que escucho una voz detrás de ella, una voz que hizo que su piel se tornara pálida como la nieve.
Muerte: -Martín, nos vamos? hay cosas que hacer...-
Catalina al verlo salto de su silla y empezó a gritar como loca. El Barman y Martín se asustaron al verla así. La Muerte en cambio, estaba sorprendido pero no movió ni un musculo.
Cata: -vos! VOS! por que estas acá!? por que viniste!?-
Barman: -Catalina tranquila!-
Cata: *al barman* -no te atrevas a tocarme!-
Hubo un segundo de silencio, solo se escuchaba la agitada respiración de la chica mientras miraba fijamente al joven de ropa oscura, pero este solo la miraba con seriedad solo hasta que ella volvió a hablar.
Cata: -vos sos... La Muerte...-
CONTINUARA...