
Hace más de cinco mil años, hacia el 3150 a.C., Narmer, rey del Alto Egipto , conquistaba el delta del Nilo y unificaba el fértil valle del río, fundando así lo que sería uno de los imperios más esplendorosos de la Antigüedad y convirtiéndose en su primer faraón. Comenzaba el Periodo Dinástico de Egipto , que duraría más de tres mil años.
Pero antes de la llegada de Narmer y durante casi un milenio ya se habían estado sentando las bases culturales y políticas del futuro esplendor de la civilización egipcia en lo que se conoce como Periodo Predinástico. Este periodo acabó en la llamada Dinastía 0 y su último rey, Horus Escorpión II: el Rey Escorpión.
Lo cierto es que sus bases culturales llevaban desarrollándose siglos antes del primer faraón. Y su origen pudo estar en un cambio climático.
El comienzo
Si nos traladamos al pasado, vemos que, en el norte de África, se produjo un aumento de las lluvias que trajo consigo la creación de grandes pastizales. Todo lo que hoy es el África desértica era una extensa sabana salpicada de lagos y humedales, similar a lo que hoy día se ve en el Sudd. Como decía antes, el mundo era muy diferente entonces.
Una vez finalizado el deshielo asociado al fin del periodo glacial, hace unos diez o doce mil años, el fenómeno se volvió estacional, inundándose cada verano el valle del Nilo con el limo oscuro de los sedimentos vegetales que se acumulan en el lago Victoria, gracias al deshielo estacional del Ruwenzori y de las montañas que rodean el lago Tana y de las tormentas que descargan en ellas cuya intensidad, variable entre un año y otro, determina el nivel de la crecida.
No tardaron en aparecer las primeras culturas, en especial en el Bajo Egipto , una zona más favorecida no sólo en el aspecto climático, por su cercanía al Mediterráneo, sino también en lo que respecta a la agricultura. Estas primeras culturas fueron:
- Merimde, entre el 5000 y el 4100 a.C., en la zona sureste del delta del Nilo, a unos cincuenta kilómetros al noroeste de El Cairo.
- Fayum A, entre el 5200 y el 4000 a.C., junto al lago Birket Qarun, a unos ochenta kilómetros al suroeste de El Cairo, que era entonces una fértil llanura mucho más extensa que el oasis que es hoy en día.
Alto Egipto
En el Alto Egipto tardaron más en surgir porque, como contaba más arriba, es una región más árida. Fuera de la estrecha franja fértil del río el paisaje, entre dos cadenas montañosas desérticas, se volvía más árido.
Y por fin, en torno al 4000 a.C., esta cultura llegó durante su proceso de expansión a la región del meandro de Quena, al asentamiento de Nubt, la actual Naqada. Es aquí donde comienza a surgir la estratificación social y, con ella, la organización política.
El poder de sus dirigentes crecía como lo hacían las ciudades y su área de influencia. De hecho, aunque aún no se habla de faraones, tan pronto como las excavaciones arqueológicas comenzaron a demostrar su importancia se empezó a hablar de Dinastía 0.
Estos primeros reyes ostentaban la corona blanca del Alto Egipto (la hedyet) y adoptaron el culto a Horus. Por su parte, en el Bajo Egipto , un nuevo centro de poder comenzaba a surgir en Buto, una isla del delta occidental, cuyos reyes, que profesaban el culto a Osiris, se ceñían la corona roja del Bajo Egipto (desheret).
El Rey Escorpión
Al final de este periodo surgió un rey fuerte, Horus Escorpión II, que pasó a la historia con un sonoro sobrenombre: el Rey Escorpión.
Horus Escorpión conquistó Hieracómpolis, convirtiéndose así en el gobernante que dominaba del Alto Egipto y, probablemente, llegó a unificarlo bajo su mando.
Las tribus que se establecían en los primeros asentamientos en la ribera del Nilo, los poblados regidos por gobernantes locales, las ciudades estado… Todas esas etapas habían llegado a su fin. El Rey Escorpión daba paso a una época en la que el faraón, un ser divino, manifestación de Horus en la tierra, gobernaba sobre todas las ciudades de Egipto .
