Frágiles, de carne hueso y ego. Vivimos de lo más básico que nos da este planeta, y nos vamos de la misma manera: con casi nada más que nuestros sueños más o menos cumplidos.
No somos irrompibles.
Pasamos días y vidas amando, hasta que nos incendia el alma o nos rompe el corazón. Pasamos horas adelante de hojas, carteles, semáforos, profesores, personas de mal gusto, porno barato, películas truchas, amaneceres increíbles y deseos que se nos escapan mientras nos acarician el flequillo.
Se nos escapa el tiempo que quema en nuestra manos, y nos destroza la rutina, que muerde de a pequeños bocados nuestras ganas. Se nos escapan las ganas, mientras rien en libertad aprovechadas por algún corajudo que se les atrevió.
No somos irrompibles.
No queremos tus ganas, tu tiempo. No queremos tus decisiones tus angustias o tu felicidad. No queremos ser uno, porque uno nunca sirve cuando hay que construir. No me vengas con tu experiencia, tus títulos y tu marketing. No somos uno, no me digas vas a cortarle los pies al mas alto, o subir a una silla al petiso. No somos iguales, no a vos. Somos muchos, convencidos y se huele el miedo en tus pantalones y en tu mirada.
No somos irrompibles.
Somos humanos y nos compra una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
Somos humanos, y nos aburre una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
Somos humanos y ya varios dejamos de creer en una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
No somos irrompibles, y ya posiblemente estemos quebrados... por una mancha de café, un bochazo o una fuga de gas...
El desafío es ahora, seguir adelante... imaginar
-Nicolás Di Marco
Recordando algo de lo que hicimos en Radio Universidad
No somos irrompibles.
Pasamos días y vidas amando, hasta que nos incendia el alma o nos rompe el corazón. Pasamos horas adelante de hojas, carteles, semáforos, profesores, personas de mal gusto, porno barato, películas truchas, amaneceres increíbles y deseos que se nos escapan mientras nos acarician el flequillo.
Se nos escapa el tiempo que quema en nuestra manos, y nos destroza la rutina, que muerde de a pequeños bocados nuestras ganas. Se nos escapan las ganas, mientras rien en libertad aprovechadas por algún corajudo que se les atrevió.
No somos irrompibles.
No queremos tus ganas, tu tiempo. No queremos tus decisiones tus angustias o tu felicidad. No queremos ser uno, porque uno nunca sirve cuando hay que construir. No me vengas con tu experiencia, tus títulos y tu marketing. No somos uno, no me digas vas a cortarle los pies al mas alto, o subir a una silla al petiso. No somos iguales, no a vos. Somos muchos, convencidos y se huele el miedo en tus pantalones y en tu mirada.
No somos irrompibles.
Somos humanos y nos compra una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
Somos humanos, y nos aburre una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
Somos humanos y ya varios dejamos de creer en una cara bonita, un buen discurso y a veces una que otra mentirita.
No somos irrompibles, y ya posiblemente estemos quebrados... por una mancha de café, un bochazo o una fuga de gas...
El desafío es ahora, seguir adelante... imaginar
-Nicolás Di Marco
Recordando algo de lo que hicimos en Radio Universidad