Richard Coleman
Uno de los mejores guitarrista argentinos de los '80, Coleman formó su primer grupo en 1982 junto a Ulises Butrón: Metrópoli. Tras un fugaz paso por hasta el entonces desconocido Soda Stereo, integró paralelamente Fricción (junto Gustavo Cerati, Fernando Samalea y Christian Basso), una agrupación que nació de las reuniones informales entre sus integrantes para zapar temas propios y de sus respectivas bandas. Al ser este grupo la "segunda ocupación" de sus integrantes, no tuvo un plan de trabajo ni calendario de gira. Sin embargo, fueron elegidos Grupo Revelación 1986 por el Sí de Clarín. Charly García produjo artísticamente el álbum debut, "Consumación o consumo" (1986).
A partir de esos trabajos, Andrés Calamaro lo llamó para tocar en su grupo soporte. «Yo no sabía que íbamos a grabar un disco -recuerda-. En realidad estaba haciendo demos en la casa de Andrés y terminé grabando con él «Vida Cruel» (1985), me vio Charly García en el estudio y me dijo: «Che, tengo que terminar unas violas, hacer el disco de Fabiana Cantilo... por qué no te venís?» Y ahí grabé guitarras en "El monstruo de la laguna" y otros temas más. Tenía a Spinetta y a Charly del otro lado de la pecera: "Oh, God!", tenía 21 años!» (Página/12, 15.02.96).
En 1986 retornó transitoriamente a Soda Stereo, para participar en la grabación del álbum "Signos" y formó parte de Las Ligas, la banda soporte de Charly García.
En enero de 1990 nació Los Siete Delfines, integrada por Coleman, Horacio "Gamexane" Villafañe (guitarra), Ricardo Saenz Paz (bajo, teclados y coros) y Braulio D'Aguirre (batería) y elegida como la revelación del año.
«En épocas en que los grandes letristas no descuellan (salvo los tradicionales), Coleman insiste en una poesía única y particular. Fascinado por los juegos de palabras y por una danza casi fotográfica de imágenes superpuestas, canciones como "Azulado" (que grabó Soda Stereo en su segundo LP) o las actuales letras de Los Delfines están absolutamente dedicadas a la belleza»
En enero de 2010 comenzó la grabación de su primer disco solista, que saldría recién en agosto de 2011, con el nombre "Siberia Country Club". Esta terminando de darle forma a su nuevo disco "A Song Is A Song".
Yo no cuento historias, sino que trato de ofrecer un marco con palabras que por ahí alguien necesita y no tiene a mano. Traslado situaciones que se pueden adaptar a la realidad de cada uno. Ahí, cuando alguien lo recibe y lo hace suyo, la canción tiene sentido. Hasta que eso no sucede, no pasa nada”, dice Richard Coleman. Bajo esa premisa, el músico juntó, en el verano, una veintena de canciones de autores anglo, para tocarlas en un par de ocasiones, de un modo “minimalista”.
“La guitarra y un teclado, dos guitarras, nada más”, explica. De ahí, de esas noches hechas con canciones que le gustan, salió la idea de A Song Is a Song; un álbum construido de manera artesanal, editado con la ayuda de esos alguienes que las necesitan, en el que conviven Nick Drake, PJ Harvey, Elvis Presley y Johnny Cash, entre otros
El mundo secreto de Coleman…
Ponele.
Que no parece ser tan oscuro como muchos pueden suponer que es.
Es que conviven diferentes cosas. Son canciones que a mí me gustan. A partir de ahí, se puede ver un poco más el espectro completo y los contrastes. Y, por supuesto que hay canciones re oscuras, que no son mías, claro; y otras que no. Aunque el autor de alguna de ellas se haya suicidado, le cantan a la alegría (ríe).
La cosa va de a volúmenes; según cuenta el cantante: “El show tenía 23 canciones. Entonces, hice una primera selección de 10, para darle al disco una duración típica del LP, que es el tiempo que podés dedicar para escuchar un disco. Y, en todo caso, si es el único disco que tenés en el auto, lo podés escuchar dos veces. Hace rato que estoy tratando de llegar a ese número. Hay que acostumbrarse a ese gustito a poco, que es bueno.”
¿Pensaste en hacer algo parecido con canciones escritas en castellano?
No. En Siberia hice una canción de Ulises Butrón. Y hace tiempo que quiero encontrar una manera de desarrollar mi veta de intérprete, para no ser sólo un compositor. Para Siberia estuve buscando bastante, pero no encontré canciones en castellano con las que me identificara, que pensara que valía la pena versionarlas. Quizás no busqué por el lugar apropiado. Además, ya hay otros colegas que hacen versiones de canciones del rock nacional, con resultados diversos. Yo no le encontré la vuelta. En mi show acústico, que hago periódicamente, hay canciones de Gustavo Cerati –que compusimos juntos-, y Fuga, de María Gabriela Epumer. Pero acá, el concepto es otro. Me pasé un buen tiempo eligiendo el repertorio, que está formado por algunas de mis canciones favoritas, que me identifican, y que puedo hacer mías al tocarlas”, cierra.
La película
“Blade Runner” (1982)
De Ridley Scott
“Es una hermosa película que nadie se puede perder. Que quizás puede tener cierto grado de obsolescencia; pero está tan bien escrita y es tan poética, que eso queda en segundo plano. Es muy buena la adaptación del libro de Philip Dick, que es bárbaro. El título, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Es hermoso. Además de que incluye esa cosa clásica de la novela negra, que a mí me encanta. Y tiene cosas que trascienden en el tiempo. Obviamente, sucede en Los Angeles, en el 2014, que ya está acá; y las ciudades no son así.
Pero la banda de sonido es fantástica, la estética también. Tiene acción. Pero es muy completa, en términos de lo que debe ser el cine. Hay otras que me han pegado más, últimamente. Pero esta gana por su permanencia, y porque me atrae el género Las películas más sensibles las elige mi mujer.”
Los discos
“Before & After Science” y “Heroes”
De Brian Eno y David Bowie (ambos, 1977)
“Tienen meses de diferencia, y están muy linkeados porque los dos generaron, desde lugares distintos, despertaron en mí el misterio de la música. Me gustaban y no entendía por qué. Por qué los tenía que escuchar una y otra vez. Por ahí, ahora ya conozco la respuesta. Pero tuvo que pasar mucha agua bajo el puente para entender esa seducción que tenía esa música sobre mí.
El de Eno es el nacimiento de lo que fue llamado ‘art rock’. Las dos caras del disco eran muy distintas entre sí. La A tiene canciones más pop, y la B, una intro a lo que sería el ambient. Entonces era un disco que podía elegir según el lado que quería escuchar. El de la canción, o el de un viaje sensible, misterioso; a través de una música que te transporta, o que a mí me transportaba. Agradezco haber nacido en un tiempo en el que no tenía que ver nada mientras escuchaba música. No había posibilidad de visualizar músicos, cuando sonaba el disco. Eran instrumentos, sonidos. Era el rock, generado usando el estudio como un elemento expresivo más. El músico es como un elemento más, que puede o no participar. Eno, siendo un no músico –como él se define-, se podía dar el lujo de hacer un disco sin músicos, aunque contrataban a los mejores, para que terminaran haciendo algo improbable. En el disco tocan Phil Collins; un bajista del carajo (Percy Jones); y, de pronto, no importa quién está tocando. El músico no brilla, sino ese mazacote que arma.
Heroes lo compre porque ya había escuchado hablar Bowie, pero lo que me más me había interesado era que había participado Eno. Cuando vi la foto de Bowie, con ese corte de pelo medio nazi, que no tenía nada que ver con la imagen glam que yo tenía de él, me impactó. Tanto como cuando puse el primer tema, que empieza con un beat disco. Lo primero que pensé fue: ‘¿Qué compré?’ Pero, al mismo tiempo, no podía dejar de escucharlo. En un momento en el que Travolta, y la música disco estaban en su punto más alto, me provocaba un conflicto. Y me preguntaba por que no me gustaban los Bee Gees, y sí, en cambio, me gustaba eso. Son discos que trascendieron a su tiempo. Y ambos están en la base de mucha de la música que estamos haciendo ahora.”
El libro
“El almuerzo desnudo” (1959)
De William Burroughs
“Yo le recomiendo a la gente que se tome un tiempo, y con una predisposición a la ironía y al sarcasmo, lo lea. Es un poco complicado, porque tiene un desarrollo no lineal. Los párrafos, hasta pueden parecer inconexos. Pero en conjunto, el efecto que causa, es muy interesante. Es un libro que tiene elementos marginales, mezclando la adicción a la droga con la adicción proyectada a otras situaciones. Hay mucho material artístico. A veces puede resultar muy asqueroso, con mucha homosexualidad detrás, tratadas de una manera muy particular; pero también encierra cosas bellísimas, y es muy gracioso. En un punto parece que Burroughs te está jodiendo. Como que no puede ser que esté diciendo seriamente lo que estás leyendo. Lo leí a los 19, a los 21, a los 21, 23… Y la percepción va cambiando. Ahí está el chiste. A medida que avanzás vas entendiendo lo que pasa, y además, porque lo completás vos. En parte, su efecto está los cimientos de muchas de mis canciones.”
El programa de TV
“Mad Men” (desde 2007)
De Matthew Weiner
“La fui viendo, temporada por temporada, en un par de meses. Es una genialidad. Está muy bien escrita. Trata de la gente que hace publicidad, entre fines de los ‘50 y comienzos de los ‘70, en Nueva York. Es ese mundo, con tanta vida, tanta cosa de nuestros viejos. Hay mucho (Marshall) McLuhan, que me parecía un tipo muy interesante. Está todo ahí. Objetivamente aplicado. Y es muy adictiva.”
El recital
Nine Inch Nails (2008)
Club Ciudad de Buenos Aires
“Es lo último que me pegó de bandas grandes. En general, lo paso mal viendo recitales en estadios, pero fue una clase de tecnología al servicio del arte. Fue rock puro. Divino. Debería agregar, también, el recital de Black Rebel Motorcycle Club, en La Trastienda. Es, creo, lo último que vi de punta a punta. Un show bárbaro, en un lugar chico.”
Siberia Country Club
01. Turbio Elixir (Coleman)
02. Normal (Coleman)
03. Hamacándote (Coleman) | Ver video
04. Casa de Papel (Coleman)
05. Es Tres (Coleman/Butrón)
06. Escarabajo (Butrón)
07. Jamás (Coleman)
08. Jardines Líquidos (Coleman)
09. Memoria (Coleman)
10. "Cosas" (Coleman)
11. Veneno (Coleman)
Textos por Richard Coleman, excepto ‘Escarabajo’ por Ulises Butrón.
Producido por Tweety González & Richard Coleman
Richard Coleman: Voces, Guitarras, Efectos, Teclados, Programación.
Daniel Castro: Bajos. Jorge Araujo: Batería
Ulises Butrón: Guitarra en 03, 04, 05 y 06, Teclados en 03.
Gustavo Cerati: Guitarras y Efectos en 02.
Gonzalo Córdoba: Guitarra en 05.
Bodie Datino: Sintetizadores en 05.
Sebastián Escofet: Mística.
Tweety González: Sintetizadores en 01, 03, 04, 05, 06, 09, 11 y Piano Rhodes en 06.
Hernán Reinaudo: Guitarra Española en 11.
Grabación y Mezcla: Uriel Dorfman.
Estudios Unisono | Enero 2010 | Grabaciones Adicionales: Nicolás Pucci.
Estudios El Pie | Agosto 2010 | Grabaciones Adicionales: Nono Di Peco | Asistente: Santiago Vrljicak
Steel Aquarium | Marzo – Diciembre 2009 | Grabación y Preproducción: Richard Coleman.
Asistente de Richard Coleman: Pedro Badessich.
Mastering: Diego Guerrero en Puro.
Producción Ejecutiva: Jorge Klinoff para Tornasolado SRL.
Foto de Tapa: Alejandra Bredeston.
Fotos Interior: Alejandra, Dylan, Richard, Sandro Pujía.
Retratos: Nora Lezano.
Dirección de Arte: Richard Coleman | Diseño Gráfico: Jorge Codicimo
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