
Mito.
Según el libro del Génesis, después del diluvio, Dios dijo a Noé que el arcoiris serviría de señal para recordar que no habría más diluvio de aguas para destruir toda carne (Génesis 9:12-15).
Refutación.
Aunque no lo parezca sigue habiendo mucha gente que cree que este pasaje es real.
El arcoíris es un fenómeno óptico que presenta en forma de arco de bandas concéntricas los siete colores elementales, causado por la refracción o reflexión de la luz solar en el agua pulverizada, generalmente perceptible en la lluvia.
En formato más entendible, los arcoíris está formados por la refracción de la luz del sol a través de las gotas de lluvia que caen. Inclusive se forman cuando es usada una manguera para regar las plantas.
Cuando una persona está de espaldas al sol, la luz entra por la parte delantera de las gotas de lluvia, rebota en la parte de atrás, sale de nuevo por la parte delantera y alcanza los ojos de la persona.
En el proceso, el rayo es escindido en sus colores componentes por la refracción, y las diferentes longitudes de onda se concentran a ángulos diferentes. Los distintos colores que vemos en el arcoíris proceden en realidad de diferentes gotas de lluvia, con las gotas que envían luz azul más cerca del suelo que las que envían luz roja.
Es difícil conceder dos cosas acerca del relato bíblico del Génesis: que antes del Diluvio las leyes de la física y la óptica no existieran y que Dios tuviera necesidad de ver su arco para recordarle sobre su pacto con el Hombre y los demás seres vivos.
