ELEGIR. POR QUÉ NOS RESULTA TAN DIFÍCIL TOMAR UNA DECISIÓN
Toda nuestra vida se basa en tomar decisiones.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos decidiendo: “Me pongo falda o pantalón?”; “mejor corbata verde o azul?”; “para comer, ensalada o pasta?”; “me lanzo a hablar con ella o no le digo nada?”….
Hay elecciones que nos resultan más fáciles de tomar que otras. Elecciones laborales o profesionales, elecciones personales, elecciones relativas a nuestro aspecto físico, a nuestros amigos, parejas….
Elecciones que pueden resultar banales y sencillas para unos, pueden ser terribles, destructivas y complicadas para otros.
¿Qué surge dentro de nosotros a la hora tomar una decisión?
Cuando tenemos delante de nosotros una decisión posiblemente surgirán dudas, miedos, inseguridades, vergüenza, pensamientos desastrosos, de incapacidad…Todos ellos son lo que se denominan eventos mentales: los pensamientos, sensaciones y emociones que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Aparecen por todo lo que implica la toma de decisión: cambios, responsabilidades, implicación de otras personas, consecuencias…
Todo resultaría más fácil si esos pensamientos, sensaciones y emociones únicamente fueran agradables y, si aquellos que son desagradables, no aparecieran
Pero te lanzo la siguiente pregunta, ¿es posible que no aparezcan? ¿Tienes el control y la capacidad para decidir lo que quieres pensar y sentir?
En estos momentos, recurre a tu experiencia, ¿Qué te dice? Recuerda alguna vez que no hayas querido pensar en algo, ¿has podido?
Puede que hayas utilizado alguna técnica para distraerte o intentar pensar en otra cosa, pero esto es complicado, ya que más pronto o más tarde los pensamientos vienen y van, sin poder controlarlos. Lo mismo nos ocurre con nuestras emociones y sensaciones, ¿podemos elegir cuándo dejar de estar tristes? ¿es posible dejar de sentir miedo o inseguridad? ¿podemos evitar que nuestro corazón palpite muy rápido cuando nos dan un susto, cuando tenemos que tomar una decisión importante o cuando vemos a la persona de nuestros sueños?
En muchas ocasiones, la aparición de estos eventos nos ha ayudado a salvarnos y evolucionar. Que se lo digan sino a nuestros antepasados cuando tenían que escapar de los leones u otras fieras, ¡qué bien les venía ese remusguillo en el estómago o esas fuertes palpitaciones para salir corriendo y así evitar ser devorados!
¿Has dejado de elegir un camino u otro por la presencia de estos eventos mentales? En alguna ocasión seguro que sí.
Y ahora te pregunto, ¿te ha merecido la pena?
Plantéate qué te ha dolido más, qué ha resultado menos favorecedor para ti a largo plazo, tener que abrirte a experimentar dichos eventos o haberte quedado de brazos cruzados sin experimentar lo que podría haber ocurrido al elegir aquel camino que tanto deseabas atravesar.
¿Y si empiezas a ELEGIR? Puedes elegir seguir adelante hacia aquello que quieres conseguir, o bien, puedes elegir quedarte donde estás y sin moverte, de esta manera no tendrás que escuchar a esos miedos, a las dudas y a las inseguridades.
¿Qué te dice la experiencia? ¿Quizás que cuando intentas CONTROLAR tus eventos, sólo consigues malgastar tus fuerzas, sentirte peor o no decidir qué camino elegir? ¿Esto es lo que quieres realmente?
ELEGIR supone aceptar eventos privados, agradables y desagradables, venga lo que venga. Supone cargar la mochila y comenzar a andar con ella (esta mochila pesa, es grande e incómoda),pero es mi mochila, la que necesito para viajar, mi equipaje de eventos agradables y desagradables, no puede existir el uno sin el otro, son como las 2 caras de la moneda.
¿Habrá merecido la pena haber recorrido el camino y llegar a nuestro objetivo, a nuestra elección con la mochila en mi espalda? Puede que ese camino sea toda una vida de andadura, pero es la que habrás elegido, porque es la que querías y era importante para ti. Sólo tú tienes la respuesta.
Y ahora…¿Qué ELIGES?
Toda nuestra vida se basa en tomar decisiones.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos decidiendo: “Me pongo falda o pantalón?”; “mejor corbata verde o azul?”; “para comer, ensalada o pasta?”; “me lanzo a hablar con ella o no le digo nada?”….
Hay elecciones que nos resultan más fáciles de tomar que otras. Elecciones laborales o profesionales, elecciones personales, elecciones relativas a nuestro aspecto físico, a nuestros amigos, parejas….
Elecciones que pueden resultar banales y sencillas para unos, pueden ser terribles, destructivas y complicadas para otros.
¿Qué surge dentro de nosotros a la hora tomar una decisión?
Cuando tenemos delante de nosotros una decisión posiblemente surgirán dudas, miedos, inseguridades, vergüenza, pensamientos desastrosos, de incapacidad…Todos ellos son lo que se denominan eventos mentales: los pensamientos, sensaciones y emociones que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Aparecen por todo lo que implica la toma de decisión: cambios, responsabilidades, implicación de otras personas, consecuencias…
Todo resultaría más fácil si esos pensamientos, sensaciones y emociones únicamente fueran agradables y, si aquellos que son desagradables, no aparecieran
Pero te lanzo la siguiente pregunta, ¿es posible que no aparezcan? ¿Tienes el control y la capacidad para decidir lo que quieres pensar y sentir?
En estos momentos, recurre a tu experiencia, ¿Qué te dice? Recuerda alguna vez que no hayas querido pensar en algo, ¿has podido?
Puede que hayas utilizado alguna técnica para distraerte o intentar pensar en otra cosa, pero esto es complicado, ya que más pronto o más tarde los pensamientos vienen y van, sin poder controlarlos. Lo mismo nos ocurre con nuestras emociones y sensaciones, ¿podemos elegir cuándo dejar de estar tristes? ¿es posible dejar de sentir miedo o inseguridad? ¿podemos evitar que nuestro corazón palpite muy rápido cuando nos dan un susto, cuando tenemos que tomar una decisión importante o cuando vemos a la persona de nuestros sueños?
En muchas ocasiones, la aparición de estos eventos nos ha ayudado a salvarnos y evolucionar. Que se lo digan sino a nuestros antepasados cuando tenían que escapar de los leones u otras fieras, ¡qué bien les venía ese remusguillo en el estómago o esas fuertes palpitaciones para salir corriendo y así evitar ser devorados!
¿Has dejado de elegir un camino u otro por la presencia de estos eventos mentales? En alguna ocasión seguro que sí.
Y ahora te pregunto, ¿te ha merecido la pena?
Plantéate qué te ha dolido más, qué ha resultado menos favorecedor para ti a largo plazo, tener que abrirte a experimentar dichos eventos o haberte quedado de brazos cruzados sin experimentar lo que podría haber ocurrido al elegir aquel camino que tanto deseabas atravesar.
¿Y si empiezas a ELEGIR? Puedes elegir seguir adelante hacia aquello que quieres conseguir, o bien, puedes elegir quedarte donde estás y sin moverte, de esta manera no tendrás que escuchar a esos miedos, a las dudas y a las inseguridades.
¿Qué te dice la experiencia? ¿Quizás que cuando intentas CONTROLAR tus eventos, sólo consigues malgastar tus fuerzas, sentirte peor o no decidir qué camino elegir? ¿Esto es lo que quieres realmente?
ELEGIR supone aceptar eventos privados, agradables y desagradables, venga lo que venga. Supone cargar la mochila y comenzar a andar con ella (esta mochila pesa, es grande e incómoda),pero es mi mochila, la que necesito para viajar, mi equipaje de eventos agradables y desagradables, no puede existir el uno sin el otro, son como las 2 caras de la moneda.
¿Habrá merecido la pena haber recorrido el camino y llegar a nuestro objetivo, a nuestra elección con la mochila en mi espalda? Puede que ese camino sea toda una vida de andadura, pero es la que habrás elegido, porque es la que querías y era importante para ti. Sólo tú tienes la respuesta.
Y ahora…¿Qué ELIGES?