Una inmensa nube de hidrógeno se dirige a la Vía Láctea a más de un millón de kilómetros por hora, una velocidad 10 veces mayor a la de nuestro puntual visitante, el cometa Halley.
No se trata de una nubecilla. Sí llegara a envolver a la Tierra, sería como un inmenso cielo nublado cubriendo una minúscula gota de agua.
Está formada por hidrógeno (H) gaseoso y por ahora está en la constelación de Aquila. Se calcula que tiene una masa de más de un millón de veces la del Sol y mide casi 10 000 años luz de largo por más de 3000 de ancho.
En verdad, quienes tendrán que preocuparse serán nuestros descendientes dentro de unos 30 millones de años. Los astrónomos calculan que impactará en el Brazo de Perseo, la mayor y más exterior espiral de la Vía Láctea. De ser así, sí espera librarse de una amputación galáctica, Perseo tendrá que hacer honor a su mítica fama por haber cortado la cabeza de la Medusa
No se trata de una nubecilla. Sí llegara a envolver a la Tierra, sería como un inmenso cielo nublado cubriendo una minúscula gota de agua.
Está formada por hidrógeno (H) gaseoso y por ahora está en la constelación de Aquila. Se calcula que tiene una masa de más de un millón de veces la del Sol y mide casi 10 000 años luz de largo por más de 3000 de ancho.
En verdad, quienes tendrán que preocuparse serán nuestros descendientes dentro de unos 30 millones de años. Los astrónomos calculan que impactará en el Brazo de Perseo, la mayor y más exterior espiral de la Vía Láctea. De ser así, sí espera librarse de una amputación galáctica, Perseo tendrá que hacer honor a su mítica fama por haber cortado la cabeza de la Medusa