InicioApuntes Y MonografiasPoemas cortos: Pablo Neruda "Cien sonetos de amor" 21-30

Poemas cortos: Pablo Neruda "Cien sonetos de amor" 21-30

Poeta chileno nacido en Parral en 1904. Huérfano de madre desde muy pequeño, su infancia transcurrió en Temuco donde realizó sus primeros estudios. Aunque su nombre real fue Neftalí Reyes Basoalto, desde 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su verdadero nombre. Escritor, diplomático, político, Premio Nobel de Literatura, Premio Lenin de la Paz y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, es considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX. Militó en el partido comunista chileno apoyando en forma muy decidida a Salvador Allende. De su obra poética, se destacan títulos como «Crepusculario», «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», «Residencia en la tierra», «Tercera residencia», «Canto general», «Los versos del capitán», «Odas elementales», «Extravagario», «Memorial de Isla Negra» y «Confieso que he vivido». Falleció en 1973. Soneto XXI Oh que todo el amor propague en mí su boca, que no sufra un momento más sin primavera, yo no vendí sino mis manos al dolor, ahora, bienamada, déjame con tus besos. Cubre la luz del mes abierto con tu aroma, cierra las puertas con tu cabellera, y en cuanto a mí no olvides que si despierto y lloro es porque en sueños sólo soy un niño perdido que busca entre las hojas de la noche tus manos, el contacto del trigo que tú me comunicas, un rapto centelleante de sombra y energía. Oh, bienamada, y nada más que sombra por donde me acompañes en tus sueños y me digas la hora de la luz. Soneto XXII Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angol, a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido. Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía cómo era. De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino. Soneto XXIII Fue luz el fuego y pan la luna rencorosa, el jazmín duplicó su estrellado secreto, y del terrible amor las suaves manos puras dieron paz a mis ojos y sol a mis sentidos. Oh amor, cómo de pronto, de las desgarraduras hiciste el edificio de la dulce firmeza, derrotaste las uñas malignas y celosas y hoy frente al mundo somos como una sola vida. Así fue, así es y así será hasta cuando, salvaje y dulce amor, bienamada Matilde, el tiempo nos señale la flor final del día. Sin ti, sin mí, sin luz ya no seremos: entonces más allá del la tierra y la sombra el resplandor de nuestro amor seguirá vivo. Soneto XXIV Amor, amor, las nubes a la torre del cielo subieron como triunfantes lavanderas, y todo ardió en azul, todo fue estrella: el mar, la nave, el día se desterraron juntos. Ven a ver los cerezos del agua constelada y la clave redonda del rápido universo, ven a tocar el fuego del azul instantáneo, ven antes de que sus pétalos se consuman. No hay aquí sino luz, cantidades, racimos, espacio abierto por las virtudes del viento hasta entregar los últimos secretos de la espuma. Y entre tantos azules celestes, sumergidos, se pierden nuestros ojos adivinando apenas los poderes del aire, las llaves submarinas. Soneto XXV Antes de amarte, amor, nada era mío: vacilé por las calles y las cosas: nada contaba ni tenía nombre: el mundo era del aire que esperaba. Yo conocí salones cenicientos, túneles habitados por la luna, hangares crueles que se despedían, preguntas que insistían en la arena. Todo estaba vacío, muerto y mudo, caído, abandonado y decaído, todo era inalienablemente ajeno, todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza y tu pobreza llenaron el otoño de regalos. . Soneto XXVI Ni el color de las dunas terribles en Iquique, ni el estuario del Río Dulce de Guatemala, cambiaron tu perfil conquistado en el trigo, tu estilo de uva grande, tu boca de guitarra. Oh corazón, oh mía desde todo el silencio, desde las cumbres donde reinó la enredadera hasta las desoladas planicies del platino, en toda patria pura te repitió la tierra. Pero ni huraña mano de montes minerales, ni nieve tibetana, ni piedra de Polonia, nada alteró tu forma de cereal viajero, como si greda o trigo, guitarras o racimos de Chillán defendieran en ti su territorio imponiendo el mandato de la luna silvestre. Soneto XXVII Desnuda eres tan simple como una de tus manos, lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente, tienes líneas de luna, caminos de manzana, desnuda eres delgada como el trigo desnudo. Desnuda eres azul como la noche en Cuba, tienes enredaderas y estrellas en el pelo, desnuda eres enorme y amarilla como el verano en una iglesia de oro. Desnuda eres pequeña como una de tus uñas, curva, sutil, rosada hasta que nace el día y te metes en el subterráneo del mundo como en un largo túnel de trajes y trabajos: tu claridad se apaga, se viste, se deshoja y otra vez vuelve a ser una mano desnuda. Soneto XXVIII Amor, de grano a grano, de planeta a planeta, la red del viento con sus países sombríos, la guerra con sus zapatos de sangre, o bien el día y la noche de la espiga. Por donde fuimos, islas o puentes o banderas, violines del fugaz otoño acribillado, repitió la alegría los labios de la copa, el dolor nos detuvo con su lección de llanto. En todas las repúblicas desarrollaba el viento su pabellón impune, su glacial cabellera y luego regresaba la flor a sus trabajos. Pero en nosotros nunca se calcinó el otoño. Y en nuestra patria inmóvil germinaba y crecía el amor con los derechos del rocío. Soneto XXIX Vienes de la pobreza de las casas del Sur, de las regiones duras con frío y terremoto que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte nos dieron la lección de la vida en la greda. Eres un caballito de greda negra, un beso de barro oscuro, amor, amapola de greda, paloma del crepúsculo que voló en los caminos, alcancía con lágrimas de nuestra pobre infancia. Muchacha, has conservado tu corazón de pobre, tus pies de pobre acostumbrados a las piedras, tu boca que no siempre tuvo pan o delicia. Eres del pobre Sur, de donde viene mi alma: en su cielo tu madre sigue lavando ropa con mi madre. Por eso te escogí, compañera. Soneto XXX Tienes del archipiélago las hebras del alerce, la carne trabajada por los siglos del tiempo, venas que conocieron el mar de las maderas, sangre verde caída del cielo a la memoria. Nadie recogerá mi corazón perdido entre tantas raíces, en la amarga frescura del sol multiplicado por la furia del agua, allí vive la sombra que no viaja conmigo. Por eso tú saliste del Sur como una isla poblada y coronada por plumas y maderas y yo sentí el aroma de los bosques errantes, hallé la miel oscura que conocí en la selva, y toqué en tus caderas los pétalos sombríos que nacieron conmigo y construyeron mi alma. 5 poemas cortos de varios autores, nacionales o internacionales Gunter Grass José Asunción Silva Juan Larrea Gabriela Mistral Ana Ines Bonnin Aldous Huxley William Shakespeare Ko Un Umberto Saba Vicente Aleixandre Jose Maria de Heredia Dante Alighieri Walt Whitman Ruben Dario Pedro Salinas Ezra Pound Rafael de Leon Jack Kerouac Sylvia Plath Cesar Simon Antonio Machado Horacio Quiroga Miguel de Cervantes Saavedra Maria Elena Walsh Jose Saramago Johann Wolfgang Von Goethe Charles Bukowski H.P Lovecraft Federico Garcia Lorca (Tercera parte) Federico Garcia Lorca (Segunda parte) Federico Garcia Lorca Silvina Ocampo Oliverio Girondo Oliverio Girondo Alejandra Pizarnik Pablo Neruda Cien-sonetos de amor 11-20. Pablo Neruda Cien sonetos de amor 1-10 Pablo Neruda Juan Gelman Julio Cortázar Jorge Luis Borges (II) Jorge Luis Borges Alfonsina Storni William Blake Edgar Allan Poe Cuentos cortos de diferentes autores nacionales e internacionales "Un golpe a la puerta del Cortijo" de Franz Kafkal "Un medico rural" de Franz Kafka "Una Mujercita" de Franz Kafka "Chacales Y arabes" de Franz Kafka "La Condena" de Franz Kafka "Una hoja vieja" de Franz Kafka "Cabeza y hombros" de F. Scott Fitzgerald "Uno de mis viejos amigos" de F. Scott Fitzgerald "Ultimo Beso" de F. Scott Fitzgerald "La Santa" de Gabriel García Márquez "Las paredes estan frias" de Truman Capote "Una historia de fantasmas" de Mark Twain "El hombre que amaba al prójimo" deVirginia Woolf "El cuarteto de cuerdas" de Virginia Woolf "El verdugo" de Silvina Ocampo "La torre de las ratas" de Victor Hugo "Mañana" de William Faulkner "El matadero" de Esteban Echeverria "Esa mujer" de Rodolfo Walsh "El sátiro sordo" de Ruben Dario "Hola y adiós" de Ray Bradbury "La francesa" de Adolfo Bioy Casares "Asnos estupidos" de Isaac Asimov "Los Asesinos" de Ernes Hemingway "La cabeza de mi padre" de Alberto Laiseca "La Intrusa" de Jorge Luis Borges "El muerto" de Jorge Luis Borges "El Puñal" de Jorge Luis Borges "Diálogo sobre un diálogo" de Jorge Luis Borges "La caja de las pesadillas" de Chuck Palahniuk "Zombie" de Chuck Palahniuk "Tripas" de Chuck Palahniuk "El Extraño" de H.P. Lovecraft "El hombre muerto" de Horacio Quiroga "Los cazadores de ratas" de Horacio Quiroga "El Almohadón de Plumas" de Horacio Quiroga "A la Deriva" de Horacio Quiroga "La Gallina Degollada" de Horacio Quiroga "Hop-Frog" de Edgar Allan Poe "El Corazón Delator" de Edgar Allan Poe "Las Babas del Diablo" de Julio Cortazar "15 centímetros" de Charles Bukowski Saludos y Buen Dia!
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