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La Ciencia de Carl Gustav Jung, es la única rama a la cual se le aplica, aún hoy día, en pleno siglo XXI, un desprecio típico de los tiempos oscurantistas y medievales. Negada como una ciencia real por la comunidad científica mas recalcitrante, llegó incluso a negársele el beneficio de laborarla, a su principal impulsor, en propia vida.
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Principios generales de la psicología analítica
1. Los opuestos y la autorregulación de la psique:
Según la teoría junguiana, para comprender la realidad del mundo, la psique entiende todas las formas de vida como una lucha entre fuerzas antagónicas que generan tensiones, las cuales, al resolverse, producen un desarrollo en el individuo (Progoff, 1967). Jung estaba convencido, así mismo, que la psique es un sistema autorregulado que se esfuerza constantemente por mantener el equilibrio entre tendencias opuestas. De esta manera, cuando se produce una polaridad o unilateralidad en el reino consciente de un individuo, su inconsciente reacciona de inmediato en sueños, o fantasías, intentando corregir el desequilibrio que se está produciendo (Jung, 1992).
2. La estructura de la psique:
Se puede representar topológicamente el modelo junguiano de la psique como una estructura circular compuesta por tres partes, una pequeña sección es la conciencia, una segunda capa más grande es el inconsciente personal, y luego está una inmensa porción que constituye el inconsciente colectivo. El yo esta situado en los límites entre la conciencia y el inconsciente personal. Según su teoría, este último estaría conformado por los complejos mientras que el inconsciente colectivo lo estaría por los arquetipos. Entre los complejos y los arquetipos, Jung siempre vio una relación funcional muy estrecha, pues concebía los complejos como "personificaciones" de los arquetipos.
Gráfico 1. Modelo junguiano de la psique
3. El inconsciente personal:
Para la psicología analítica, el yo es el centro de la conciencia y surge desde las primeras fases del desarrollo a partir del arquetipo del si mismo, que es el verdadero centro de toda la personalidad. Así que el yo no es de ninguna manera el ente rector de la psique, sino apenas un complejo más, que tiene el único privilegio sobre los demás complejos de poseer el sentido de la identidad.
No obstante, el yo es un componente de gran importancia ya que da al individuo la conciencia de existir y el sentimiento de identidad personal. Estando el yo situado entre los dos mundos, el exterior y el interior, se explica que una diferencia fundamental que se presenta entre las personalidades de los individuos es que para unos lo externo es lo más importante (los extravertidos) mientras que para otros lo es su propio mundo interior (introvertidos). El yo es además el organizador de las cuatro funciones psicológicas ya mencionadas; eso significa que el yo es también el portador de la personalidad.
El inconsciente personal es para la psicología analítica el resultado de la interacción entre el inconsciente colectivo y la sociedad. Este inconsciente es mucho más amplio que el freudiano, pues no contiene sólo lo reprimido sino además lo que no se piensa, lo olvidado, lo subliminal, lo presentido, etc. Como se mencionó, las unidades funcionales del inconsciente personal son los complejos.
4. Los complejos:
La psicología analítica entiende los complejos de forma diferente a como los comprendía Freud. En contraste con éste, Jung consideraba que los complejos no eran algo patológico, sino que representan partes esenciales de la mente, estando presentes en todos los seres humanos, tanto las personas sanas como las enfermas. Lo que más llamaba la atención de Jung sobre los complejos era su autonomía, pues parecen actuar a veces de manera independiente del yo y como si tuvieran una personalidad propia. En estados normales, esta autonomía cobra vida propia para producir los lapsus cotidianos, pero en estados alterados, esta autonomía puede manifestarse como las voces y visiones alucinatorias que escuchan los esquizofrénicos, como los espíritus que controlan a los mediums en trance o como las personalidades múltiples en casos de histeria. Consideraba que los complejos son inevitables y provocan de manera normal los grandes estados de ánimo, tanto los sufrimientos como las grandes alegrías, convirtiéndose en la verdadera sal de la vida. “Un complejo se vuelve enfermizo sólo cuando se piensa que no se lo tiene” (Jung, 1968: 80).
5. El inconsciente colectivo:
Jung derivó su teoría del inconsciente colectivo, de fenómenos psicológicos que encontró en la psique de sus pacientes, los cuales no podían ser explicados con base en la experiencia personal, fruto del olvido o de la represión. Descubrió además que varios de estos contenidos guardaban similitudes con temas mitológicos y religiosos del pasado cultural de los pueblos, sin que hubiera una referencia individual que los explicara. Eso lo llevó a pensar que se trataba de la influencia de componentes colectivos que podían manifestarse de manera simbólica en eventos especialmente intensos de la vida de los individuos.
En sus primeras obras Jung dijo que el inconsciente colectivo estaba conformado por "imágenes primordiales" que provenían de la historia pasada de la humanidad. Para evitar que se malinterpretara su afirmación en el sentido de que las experiencias arquetípicas se podían "grabar" en la psique, en 1946 estableció una diferencia entre "arquetipo en sí" y “representaciones arquetípicas”.
6. Los arquetipos:
De manera esquemática podría pensarse en los “arquetipos en sí” como una especie de imágenes en potencia y de contenedores temáticos sin contenidos. Es decir, en sí mismos, los arquetipos son sólo tendencias y entes potenciales (Progoff, 1967). Jung los definió como “factores y motivos que ordenan los elementos psíquicos en ciertas imágenes... pero de tal forma que sólo se pueden reconocer por los efectos que producen” (Jung citado por Sharp, 1994: 29), en tanto las “representaciones arquetípicas” serían “las variaciones personales que se remiten a esas formas básicas que son los arquetipos en sí” (Jung, 1991a).
Estos planteamientos son completamente compatibles con el enfoque de los etólogos como Lorenz, que sostiene que cada especie animal está dotada de un repertorio de comportamientos (por ejemplo los comportamientos específicos que desarrolla un ave para construir un nido) disponibles en su sistema nervioso central, para activarse tan pronto como se encuentran los estímulos apropiados en el entorno. Con los arquetipos sucede algo parecido. Representan la posibilidad de que ciertas ideas, percepciones o acciones sucedan ante determinadas circunstancias del entorno. De esta manera, los arquetipos predisponen al ser humano a enfocar la vida y a vivirla de determinadas formas, de acuerdo con pautas anticipadas previamente dispuestas en la psique (Stevens, 1994).
Muchos de estos arquetipos se relacionan con situaciones típicas de la humanidad. Como el proceso de desarrollo interior es también un hecho típico del ser humano, son especialmente importantes los arquetipos de la individuación.
Continuará...
