Neith, la luna de Venus.
La esquiva luna de Venus, y la diosa que le dio nombre.
En 1672, Giovanni Domenico Cassini, uno de los astrónomos destacados de la época, reparó en una pequeña compañera cercana a Venus. ¿Tenía Venus un satélite? Cassini decidió no anunciar su observación, pero 14 años después, en 1686, vio de nuevo el objeto, y lo anotó en su diario. Estimó que el objeto tenía 1/4 del diámetro de Venus, y mostraba la misma fase que Venus. Más tarde, el objeto fue observado por otros astrónomos: James Short en 1740, Andreas Mayer en 1759, J. L. Lagrange en 1761 (Lagrange anunció que el plano orbital del satélite era perpendicular a la eclíptica). Durante 1761 el objeto fue visto un total de 18 veces por cinco astrónomos. Las observaciones de Scheuten el 6 de junio de 1761 fueron especialmente interesantes: vio a Venus en tránsito a través del disco solar, acompañado por una mancha oscura más pequeña en un lado, y que seguía a Venus en el tránsito. Sin embargo, Samuel Dunn, en Chelsea, Inglaterra, que también observó ese trásito, no vio ninguna mancha adicional. En 1764 hubo 8 observaciones de dos astrónomos. Otros observadores intentaron ver el satélite pero fallaron en su intento.
Representación de Neith, según Fontana (s. XVII).
Ahora el mundo astronómico se enfrentaba a una controversia: algunos astrónomos habían informado que habían visto el satélite, mientras que otros habían fallado en encontrarlo a pesar de sus esfuerzos. En 1766, el director del observatorio de Viena, Father Hell (!!), publicó un tratado en el que declaraba que todas las observaciones del satélite fueron ilusiones ópticas: la imagen de Venus es tan brillante que es reflejada en el ojo de nuevo hacia el telescopio, creando una imagen secundaria a menor escala. Otros publicaron tratados declarando que las observaciones eran reales. J. H. Lambert de Alemania publicó elementos orbitales del satélite en el Berliner Astronomischer Jahrbuch, en 1777: distancia media 66,5 radios de Venus, periodo orbital 11 días y 3 horas, inclinación con la eclíptica 64 grados. Se esperaba que el satélite se pudiese ver durante el tránsito de Venus delante del Sol el 1 de junio de 1777 (es evidente que Lambert cometió un error al calcular estos elementos orbitales: a 66,5 radios de Venus, la distancia a Venus es casi la misma que la distancia de nuestra Luna a la Tierra. Esto encaja muy mal con el periodo orbital de 11 días, o con algo más de 1/3 del periodo orbital de nuestra Luna. La masa de Venus es un poco menor que la masa de la Tierra).
Neith, según aparecía en el "Almagestum Novum" de Riccioli (s. XVII).
En 1768 hubo una observación más del satélite, por Christian Horrebow, en Copenhague. También hubo tres búsquedas, una hecha por uno de los grandes astrónomos de todos los tiempos, William Herschel, pero los tres fallaron en encontrar el satélite. Muy al final del juego, F. Schorr de Alemania intentó hacer una justificación del satélite en un libro publicado en 1875.
Observación de Neith según Friedrich Artz,1764.
En 1884, M. Hozeau, director ex-director del Observatorio Real de Bruselas, sugirió una hipótesis diferente. Analizando las observaciones disponibles, Hozeau concluyó que la luna de Venus aparecía cerca de Venus aproximadamente cada 2,96 años, o 1.080 días. Hozeau sugirió que no era una luna de Venus, sino un planeta que orbitaba el sol una vez cada 283 días, estando así en conjunción con Venus cada 1.080 días. Hozeau lo nombró Neith, tras la misteriosa diosa de Sais, cuyo velo ningún mortal levantó.
La observación de Bertrand, 1882.
En 1887, tres años después de que la "luna de Venus" hubiese sido revivida por Hozeau, la Academia de Ciencias de Bélgica publicó un documento donde se investigaban en detalle todas y cada una de las observaciones. Varias observaciones del satélite eran en realidad estrellas cercanas a Venus. Las observaciones de Roedkier metieron la pata especialmente bien: ¡le engañaron, sucesivamente, las estrellas Chi Orionis, M Tauri, 71 Orionis y Nu Geminorum! James Short vio en realidad una estrella algo más débil que la octava magnitud. Todas las observaciones de Le Verrier y Montaigne se podrían explicar de manera similar. Los cálculos orbitales de Lambert fueron demolidos. La última observación, llevada a cabo por Horrebow en 1768, podría atribuírsele a Theta Librae.
Una "observación" actual de Neith. La luna, arriba a la izquierda, no es más que el reflejo de Venus en el ojo del observador, devuelto al objetivo del telescopio.
Tras la publicación de este documento, sólo se informó de una observación más, de un hombre que previamente ya había hecho una búsqueda del satélite, y fallado en su intento: el 13 de agosto de 1892 E. E. Barnard registró un objeto de magnitud 7 cerca de Venus. No hay ninguna estrella en la posición registrada por Barnard, y su vista era notablemente buena. Todavía no sabemos qué vio. ¿Fue un asteroide aún no registrado? ¿O fue una nova de vida corta que nadie más vio?
¿Algo así habrá visto Barnard?
Pero la historia no termina ahí, puesto que sí hay un objeto relacionado con Venus. Existe un asteroide con el poco inspirado nombre de 2002 VE68 que tiene una órbita en resonancia con Venus, y que tal vez haya dado lugar a las observaciones que hicieron pensar en Neith.
El posible aspecto de 2002 VE68.
Se ha determinado que el 2002 VE68 tiene apenas unos 200 metros de diámetro, y gira alrededor de su eje una vez cada 13,5 horas.
Curiosamente, un grupo del JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA determinó que el objeto podría ser en realidad un binario de contacto, un tipo de estructura con dos grandes rocas que orbitan un centro de gravedad común, mientras están en contacto. Así que visto desde lejos, parecería un enorme reloj de arena.
Dos imágenes que muestran cómo debería ser 2002 VE68.
Pero, ¿cuál es la relación con Venus? Dijimos que la órbita de 2002 VE68 estaba en resonancia con la de Venus. Cuando dos objetos están en resonancia orbital, significa que orbitan otro cuerpo mayor, con una relación numérica entre sus órbitas. Una resonancia 2:3 (como la que tienen Saturno y Júpiter) significa que, mientras un cuerpo - Saturno en este caso - completa dos órbitas alrededor del Sol, el otro - Júpiter - completa tres. Hasta ahora, nada muy impresionante. Pero resulta que las órbitas de Venus y 2002 VE68 están en resonancia 1:1. Y esto significa que la órbita de 2002 VE68 está tan ligada al Sol como a Venus. Además, la órbita del asteroide es fuertemente excéntrica, y no sigue a la de Venus. En otras palabras, orbita a nuestro Sol de forma tal que cuando está más cerca del astro yace dentro de la órbita de Mercurio, y cuando está más lejos alcanza la de la Tierra.
Esquema de la órbita de 2002 VE68.
Por todas esas características, el asteroide 2002 VE68 es considerado un "cuasisatélite" de Venus. Pero no lo será por mucho tiempo: los científicos del JPL han calculado que, como este cuerpo tiene una órbita muy inestable, dentro de 500 años dejará de resonar con Venus y escapará a su influencia.
Otra representación de 2002 VE68.
Eso fue todo, espero que les haya gustado. Saludos.
La esquiva luna de Venus, y la diosa que le dio nombre.
En 1672, Giovanni Domenico Cassini, uno de los astrónomos destacados de la época, reparó en una pequeña compañera cercana a Venus. ¿Tenía Venus un satélite? Cassini decidió no anunciar su observación, pero 14 años después, en 1686, vio de nuevo el objeto, y lo anotó en su diario. Estimó que el objeto tenía 1/4 del diámetro de Venus, y mostraba la misma fase que Venus. Más tarde, el objeto fue observado por otros astrónomos: James Short en 1740, Andreas Mayer en 1759, J. L. Lagrange en 1761 (Lagrange anunció que el plano orbital del satélite era perpendicular a la eclíptica). Durante 1761 el objeto fue visto un total de 18 veces por cinco astrónomos. Las observaciones de Scheuten el 6 de junio de 1761 fueron especialmente interesantes: vio a Venus en tránsito a través del disco solar, acompañado por una mancha oscura más pequeña en un lado, y que seguía a Venus en el tránsito. Sin embargo, Samuel Dunn, en Chelsea, Inglaterra, que también observó ese trásito, no vio ninguna mancha adicional. En 1764 hubo 8 observaciones de dos astrónomos. Otros observadores intentaron ver el satélite pero fallaron en su intento.
Representación de Neith, según Fontana (s. XVII).
Ahora el mundo astronómico se enfrentaba a una controversia: algunos astrónomos habían informado que habían visto el satélite, mientras que otros habían fallado en encontrarlo a pesar de sus esfuerzos. En 1766, el director del observatorio de Viena, Father Hell (!!), publicó un tratado en el que declaraba que todas las observaciones del satélite fueron ilusiones ópticas: la imagen de Venus es tan brillante que es reflejada en el ojo de nuevo hacia el telescopio, creando una imagen secundaria a menor escala. Otros publicaron tratados declarando que las observaciones eran reales. J. H. Lambert de Alemania publicó elementos orbitales del satélite en el Berliner Astronomischer Jahrbuch, en 1777: distancia media 66,5 radios de Venus, periodo orbital 11 días y 3 horas, inclinación con la eclíptica 64 grados. Se esperaba que el satélite se pudiese ver durante el tránsito de Venus delante del Sol el 1 de junio de 1777 (es evidente que Lambert cometió un error al calcular estos elementos orbitales: a 66,5 radios de Venus, la distancia a Venus es casi la misma que la distancia de nuestra Luna a la Tierra. Esto encaja muy mal con el periodo orbital de 11 días, o con algo más de 1/3 del periodo orbital de nuestra Luna. La masa de Venus es un poco menor que la masa de la Tierra).
Neith, según aparecía en el "Almagestum Novum" de Riccioli (s. XVII).
En 1768 hubo una observación más del satélite, por Christian Horrebow, en Copenhague. También hubo tres búsquedas, una hecha por uno de los grandes astrónomos de todos los tiempos, William Herschel, pero los tres fallaron en encontrar el satélite. Muy al final del juego, F. Schorr de Alemania intentó hacer una justificación del satélite en un libro publicado en 1875.
Observación de Neith según Friedrich Artz,1764.
En 1884, M. Hozeau, director ex-director del Observatorio Real de Bruselas, sugirió una hipótesis diferente. Analizando las observaciones disponibles, Hozeau concluyó que la luna de Venus aparecía cerca de Venus aproximadamente cada 2,96 años, o 1.080 días. Hozeau sugirió que no era una luna de Venus, sino un planeta que orbitaba el sol una vez cada 283 días, estando así en conjunción con Venus cada 1.080 días. Hozeau lo nombró Neith, tras la misteriosa diosa de Sais, cuyo velo ningún mortal levantó.
La observación de Bertrand, 1882.
En 1887, tres años después de que la "luna de Venus" hubiese sido revivida por Hozeau, la Academia de Ciencias de Bélgica publicó un documento donde se investigaban en detalle todas y cada una de las observaciones. Varias observaciones del satélite eran en realidad estrellas cercanas a Venus. Las observaciones de Roedkier metieron la pata especialmente bien: ¡le engañaron, sucesivamente, las estrellas Chi Orionis, M Tauri, 71 Orionis y Nu Geminorum! James Short vio en realidad una estrella algo más débil que la octava magnitud. Todas las observaciones de Le Verrier y Montaigne se podrían explicar de manera similar. Los cálculos orbitales de Lambert fueron demolidos. La última observación, llevada a cabo por Horrebow en 1768, podría atribuírsele a Theta Librae.
Una "observación" actual de Neith. La luna, arriba a la izquierda, no es más que el reflejo de Venus en el ojo del observador, devuelto al objetivo del telescopio.
Tras la publicación de este documento, sólo se informó de una observación más, de un hombre que previamente ya había hecho una búsqueda del satélite, y fallado en su intento: el 13 de agosto de 1892 E. E. Barnard registró un objeto de magnitud 7 cerca de Venus. No hay ninguna estrella en la posición registrada por Barnard, y su vista era notablemente buena. Todavía no sabemos qué vio. ¿Fue un asteroide aún no registrado? ¿O fue una nova de vida corta que nadie más vio?
¿Algo así habrá visto Barnard?
Pero la historia no termina ahí, puesto que sí hay un objeto relacionado con Venus. Existe un asteroide con el poco inspirado nombre de 2002 VE68 que tiene una órbita en resonancia con Venus, y que tal vez haya dado lugar a las observaciones que hicieron pensar en Neith.
El posible aspecto de 2002 VE68.
Se ha determinado que el 2002 VE68 tiene apenas unos 200 metros de diámetro, y gira alrededor de su eje una vez cada 13,5 horas.
Curiosamente, un grupo del JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA determinó que el objeto podría ser en realidad un binario de contacto, un tipo de estructura con dos grandes rocas que orbitan un centro de gravedad común, mientras están en contacto. Así que visto desde lejos, parecería un enorme reloj de arena.
Dos imágenes que muestran cómo debería ser 2002 VE68.
Pero, ¿cuál es la relación con Venus? Dijimos que la órbita de 2002 VE68 estaba en resonancia con la de Venus. Cuando dos objetos están en resonancia orbital, significa que orbitan otro cuerpo mayor, con una relación numérica entre sus órbitas. Una resonancia 2:3 (como la que tienen Saturno y Júpiter) significa que, mientras un cuerpo - Saturno en este caso - completa dos órbitas alrededor del Sol, el otro - Júpiter - completa tres. Hasta ahora, nada muy impresionante. Pero resulta que las órbitas de Venus y 2002 VE68 están en resonancia 1:1. Y esto significa que la órbita de 2002 VE68 está tan ligada al Sol como a Venus. Además, la órbita del asteroide es fuertemente excéntrica, y no sigue a la de Venus. En otras palabras, orbita a nuestro Sol de forma tal que cuando está más cerca del astro yace dentro de la órbita de Mercurio, y cuando está más lejos alcanza la de la Tierra.
Esquema de la órbita de 2002 VE68.
Por todas esas características, el asteroide 2002 VE68 es considerado un "cuasisatélite" de Venus. Pero no lo será por mucho tiempo: los científicos del JPL han calculado que, como este cuerpo tiene una órbita muy inestable, dentro de 500 años dejará de resonar con Venus y escapará a su influencia.
Otra representación de 2002 VE68.
Eso fue todo, espero que les haya gustado. Saludos.