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80º Aniversario de Patoruzu (megapost)

Info•6/8/2008



Me parece justo un merecido homenaje al héroe nacional. Junto con todos sus amigotes y su creador. Ahí va espero les guste.

DANTE RAUL QUINTERNO (1909/2003)



Nacido el 26 de octubre de 1909, proviene de una familia numerosa conformada por su padre, Don Martín Bautista Quinterno, su madre Doña Laura Raffo, y sus hermanas, Celia, Luisa y Laura. Su abuelo paterno, Pedro, era de origen piamontés. Llego a la argentina en 1885 y se instalo en la zona de San Vicente, donde adquirio unas chacras para dedicarse a la plantacion y comercializacion de frutales. Este antecedente familiar deja claro de donde viene el amor de Dante Quinterno por la tierra. Dante Realizó sus estudios en el colegio Bernardino Rivadavia, y paralelamente se dedicó a la práctica del boxeo y del remo.

Con tan solo 15 años ingreso como ayudante de Diógenes Taborda, el famoso humorista y caricaturista popular que despertaba la admiración de miles de lectores desde el diario Critica, donde sus semblanzas costumbristas de los porteños lo convirtieron en una celebridad.
Cuando fallece Diógenes Taborda, en 1925, Quinterno se convirtió en el segundo de Arturo Lanteri, el prestigioso dibujante de uno de los primeros grandes personajes de la historieta nacional: El Negro Raúl. El nuevo "maestro" del joven Dante lo vio partir ese año, cuando gracias al entonces director del diario EL MUNDO - Muzio Sáenz Peña -, publico su primera tira en El Suplemento: Panitruco.

En 1926 realiza algunos trabajos para la revista "Don Goyo"
Luego vinieron Andanzas y Desventuras de Manolo Quaranta para La Novela Semanal y, más tarde, en 1927, en el diario CRÍTICA, llego su primer éxito: Don Gil Contento. En ese mismo año, para EL MUNDO, creo a Don Fermín, que tiempo después, bajo el copyright de Quinterno, se convertiría en el popular Don Fierro.

El 26 de mayo de 1928 gana un concurso de historietas en la famosa revista "Caras y Caretas" siendo premiado por su historieta titulada "Un conyuge libertino".

El 19 de octubre de 1928, este porteño con ansias de clase alta, que vivía desventuras junto a su valet negro en un entorno aristocrático de medio pelo, recibió al indio tehuelche Curuguá Curiguaguigua, rebautizado inmediatamente como Patoruzú.

Lo cierto es que Muzio Sáenz Peña, dueño del diario, tras los anuncios sugirió a Quinterno que cambiará el nombre porque era difícil de recordar.

El nombre Patoruzú surge de un caramelo llamado Orozú, que por entonces se vendía en farmacias. Se anuncia que “El último tehuelche gigante de la Patagonia llega a Buenos Aires, acompañado de su avestruz Carmela". Pero la historieta dura pocos días, la tira fue levantada sin más explicaciones el 21 de Octubre de 1928. El 15 de Diciembre de 1928, se incorporo al diario La Razón una nueva creación de Dante Quinterno: Julián de montepío, un porteño piola con aires de playboy y un niño bien, pero al que no le daba el cuero.

Meses después el autor nuevamente hizo el que protagonista recibiera al indio Patoruzú para divertirse con el contrapunto civilizado-astuto/salvaje-tonto. Y esta vez el resultado fue un éxito incalculable. Sobre exposición y diferencias con La Razón, alejaron a Quinterno del diario.

Decidió llevarse a su personaje invitado al diario EL MUNDO, donde gracias a su amigo Sáenz Peña, ya venia publicando otra tira protagonizada por un oficinista tímido y muy burrero -Isidoro Batacazo-, para acompañar la pagina con los resultados de las carreras de caballos. El diario La Razón se quedo con Julián de Monte Pió, republicando tiras viejas. Mientras Quinterno empezó una nueva etapa donde el fue dueño de todas sus creaciones, del material y de los personajes, manejando los derechos para revenderlos a otros diarios y explotar las imágenes por otros medios. Fue la creación del primer sindicato argentino de las historietas: por primera vez el dueño de la tira era autor, no así el diario donde se publicaba.

Quinterno viaja a los Estados Unidos para estudiar producción de dibujos animados (con los hermanos Fleischer, creadores de Betty Boop y Popeye), y publicidad. Allí toma contacto con los estudios disney, cuyo joven ratón Mickey ya empezaba a hacerse mundialmente famoso.
Regreso con todo lo necesario para convertirse en un empresario de la historieta, y comenzó a dar los primeros pasos en esa dirección.
En un reportaje concedido en 1931 en la revista "Aconcagua", dijo que Patoruzú fue hecho a partir de recorrer la Argentina y conocer a sus aborígenes. "Elegí al más bonachón", aseguró.
En noviembre de 1936, apareció el primer número de la revista "Patoruzú", que agotó en pocas horas los 100 mil ejemplares.
Para 1936 la popularidad de la tira era inmensa. Se publicaron los primeros números en color en el semanario "Mundo Argentino", que le dedicaba una página en cada número -ocacionalmente ha dibujado algunas de las portadas, aunque con dibujo serio- y numerosos periódicos del interior del país comenzaron a publicar la serie.

En 1938, se casó con Rosa Schiaffino, con quien tuvo a sus hijos Dante, Walter y Mónica. Sus dibujos formaron parte del cine, el 20 de noviembre de 1942, se estrenó en el cine Ambassador el mismo día que La Guerra Gaucha, el corto de 12 minutos "Upa en apuros", que fue el primer dibujo animado argentino en colores. Durante la década del '50 dio un giro a su vida. Se dedicó a la actividad rural y ganadera, tras comprar campos en Cañuelas, Coronel Brandasen y Trenque Lauquen y creó la revista "Dinámica Rural" y se convirtio en un experto en la materia. La vida de campo no lo aparto de su aficion por los deportes: se transformo en un habil jinete y en un fanatico jugador de golf. Entre 1956 y 1957, se abocó a construir un modelo de auto deportivo, casi idéntico a aquellos que suele conducir otro de sus personajes preferidos, Isidoro Cañones.

En los años mas "Calientes" de Patoruzú, Quinterno trabajó de sol a sol hasta crear una empresa en la que llegaron a trabajar más de cien personas. A pesar del ejército de guionistas y dibujantes que desfilaron por su editorial -entre los que se destacan Mariano Julia, Tulio Lovato y Mirco Repetto-, Quinterno siempre estaba en el último detalle, en la más insignificante decisión. Todo debía pasar por sus manos. "Cuando salía publicada alguna tapa de Patoruzú sin la aprobación previa de Quinterno, seguro que había lió -recuerda Ferro-. Una vez los intercomunicadores de todos los responsables estrellaron con un grito suyo: "Esta tapa ofende al ministro de Educación Ivanissevich. ¡Como la mandaron al taller sin mostrármela!". Uno por uno fuimos desfilando por su escritorio, y el seguía apretando las teclas del intercomunicador buscando a un culpable. Era muy estricto y exigente, pero a la vez, muy justo. Trataba a todos con gran respeto -era muy raro que tuteara a alguien-, pagaba los mejores sueldos del mercado, y no ahorraba elogios ante un trabajo bien echo." Cuando Quinterno tenía un proyecto entre manos, se metía en el de cabeza. Así ocurrió cuando empezó a concebir la que seria la primera película argentina de dibujos animados en colores; "Upa en Apuros". Durante dos años no hubo otra cosa para el. Otro de sus "niños mimados" era el "Libro de Oro de Patoruzú", allí colaboraban los mejores historietitas del país. La tapa de ese numero especial, que era lo último que se entregaba al taller, era creación exclusiva de Quinterno, aunque a veces convocaba a su mejor equipo de dibujantes para realizarla.

Recuerda Ferro que en una de esas oportunidades, y en medio del agotamiento general porque a nadie se le ocurría una idea que lo dejara satisfecho, Quinterno les dijo: "Gracias, muchachos. Vayan, nomás, déjenme encerrar un rato, voy a intentarlo solo...". A las dos horas los llamo para mostrarles lo que había echo, y era realmente bueno. Así que el dibujo de la tapa partió al taller y todos a descansar. "Al DIA siguiente -dice Ferro- me lo encuentro al encargado del material con una cara larguisima. Cuando le pregunte que pasaba, me dijo: "El viejo esta dibujando de nuevo y quiere que a medida que vayan llegando pasen todos por su estudio... Si, pidió la tapa de nuevo". A cada uno nos fue diciendo que lo había pensado con la almohada, y se dio cuenta de que la tapa que antes lo había convencido, ya no servia. "Hay que pensar otra, muchachos, no podemos jugar con nuestro prestigio", dijo. Así trabajaba Quinterno, exigente con todos, pero primero con el mismo."

En octubre de 1956 sale a la venta las Andanzas de Patoruzú. En Diciembre de 1957 las Correrias de Patoruzito, en 1960 "Pepin Cascaron" y el 4 de julio de 1968 las Locuras de Isidoro. (Continuara, en contruccion)

En octubre de 1968, en la celebración de la Bienal Mundial de la Historieta, realizada en Buenos Aires, Quinterno se opuso al uso de la imagen del indio en los afiches promociónales. En 1973 Patoruzú recibe el Premio "San Gabriel" otorgado por el Arzobispado de Buenos Aires. La asociación Argentina de Editores de Revistas otorgan el Premio "PLEYADE" al personaje del año 1994-95 PATORUZU -Editorial Universo s.a.

Medalla de oro de la Cámara de Diputados de la Nación por su trayectoria en noviembre del 1997. Distinguido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 1999.

Dante Quinterno deja tras de si un legado artístico de incalculable valor; el volumen de una obra que merece divulgarse y debatirse, sin duda Dante Quinterno es la figura más reconocida de la historieta nacional. Fue para la historieta argentina como Walt Disney al dibujo animado mundial. Tal es así, que el mismo Disney admiraba su talento. El fallecimiento del creador de la historieta más leída de la Argentina fue confirmado por voceros de la Editorial Universo, a cargo de las publicaciones de Quinterno, y por un portavoz del Gobierno porteño. Dante Raúl Quinterno falleció el 14 de Mayo del 2003 a los 93 años, por la madrugada en su domicilio y tras un corto velatorio sus restos fueron inhumados en el cementerio de La Recoleta.

Patoruzú.



Patoruzú (originalmente Curuguá-Curiguagüiguá) apareció el 19 de octubre de 1928 en el diario Crítica, en “Las aventuras de Don Gil Contento", quien luego pasaría a llamarse Isidoro Cañones. Desde el principio, este cacique tehuelche ganó la adhesión de los lectores. El 17 de octubre el diario anuncia que “Don Gil Contento adoptará al indio Curuguá- Curiguaguiguá”.
El 18: “mañana debuta el indio Curuguá- Curiguaguiguá”. El 19, en el primer cuadro, asomándose desde la puerta de un tren carguero, el indio grita: “¡guagua pirague!, ¿vos sos meu mentor, chei?. Curuguá- Curiguaguigua te saluda”, a lo que gilito le contesta: “¡por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas”. Lo cierto es que muzio Sáenz peña, dueño del diario, tras los anuncios sugirió a quinterno que cambiará el nombre porque era difícil de recordar. El nombre Patoruzú surge de un caramelo que por entonces se vendía en farmacias, la pasta de oruzú. Se anuncia que “el último tehuelche gigante de la patagonia llega a buenos aires, acompañado de su avestrúz carmela". Pero la historieta dura pocos días, la tira fue levantada el 21 de octubre de 1928.


En diciembre de 1928 pasa a la razón, la tira es llamada don Julián de Montepío. Cuenta las andanzas de un “vivillo porteño, playboy de chantecler con aires de millonario industrial y comercial".
Durante años las aventuras de Don Julián, su novia Lolita y su vallet Cocoa están en la última página hasta que llega Patoruzú. El 27 de septiembre de 1930 explica la razón; “he aquí que de la noche a la mañana Julián se encuentra apadrinando a un indio del sur por una curiosa herencia de un tío, el finado rudesindo. Julián pasa con el tiempo (en 1935) a ser Isidoro Cañones.

En ese año tiene cambios. Patoruzú es ahora el último vástago de los tehuelches, hijo de un rico cacique de la patagonia, quien al morir deja al huérfano en manos del tío rudecindo. Éste, al sentirse morir, manda al indio ingenuo y lleno de oro a buenos aires, bajo la tutela de Julián. La imagen es la misma de crítica, bajando del tren carguero pero el avestruz es macho, y se llama Lorenzo.


PRIMERA APARICION DE PATORUZU EN LA TIRA "JULIAN DE MONTE PIO".
Julián, al ver la fortuna de su ahijado, busca apoderarse de ella haciéndole creer a Patoruzú que las pepitas están embrujadas. El indio se está convenciendo cuando un peón del tío rudesindo (que le explica el verdadero valor de las monedas) lo salva del padrino. Con el paso de los días, sospechosamente Lorenzo termina asado en un restorán. Poco a poco el indio va apoderándose de la historieta, por el interés de la gente.

Sobre exposición y diferencias con la razón, alejaron a quinterno del diario. Decidió llevarse a su personaje invitado al diario El Mundo, donde gracias a su amigo Sáenz Peña, ya venia publicando otra tira protagonizada por un oficinista tímido y muy burrero - Isidoro Batacazo-, para acompañar la pagina con los resultados de las carreras de caballos. La razón se quedo con Julián de monte pió, republicando tiras viejas.



PATORUZITO E ISIDORITO

Un 11 de octubre de 1945 apareció, en su propio semanario, "Patoruzito" surgió como un personaje para un público más infantil que el ya popular "Patoruzú". El personaje, creado por Dante Quinterno, era dibujado por Tulio Lovato sobre un guión de Mirco Reppeto. Contaba las aventuras del casi siempre sonriente indiecito, un pequeño cacique que, se suponía, era la versión infantil del cacique Patoruzú, aunque, con el tiempo, aparecerían "jets" y otros elementos fuera de tiempo. Como era de esperar, Patoruzito era un chico noble, valiente, fuerte, dotado de un genuino ingenio criollo (era algo más avispado que el personaje de Patoruzú), y con un alma generosa. Su personalidad se oponía a la de su amigo Isidorito (quien llegaría a ser, con el paso del tiempo, el padrino Isidoro, símbolo de la viveza y picardía porteña).



Patoruzito debía enfrentar mil intrigas tejidas por malignos personajes (indios malos, cuatreros, ambiciosos extranjeros, etc.) empeñados en robarle las tierras que heredó de su padre, el cacique Patoruzek. Patoruzito aparecia todo los jueves y estuvo por mas de dos décadas, 892 números salieron a la venta. Cambió de tamaño varias veces. Comenzó con el gran formato de 28,5 × 22,5 cm y Luego fue cambiando con los años. Las portadas eran desde el primer número muy atractivas, a pleno color, dibujadas por Quinterno y su equipo. Desde su primer número y hasta el número 280 de marzo de 1951, bajo el dibujo de la portada aparecía una barra de color con la leyenda “lea hoy:” y a continuación un comentario sobre la aventura del caciquito que se publicada.
La imagen de portada siempre estaba protagonizada por el pequeño cacique tehuelche Patoruzito, acompañado en la mayoría de los casos por su amigo Isidorito Cañones. Este protagonismo duró doce años, hasta el número 593 del 9 de mayo de 1957. En el siguiente número 594 cambiaron las características de presentación de la portada de la revista apareciendo en ella dibujos de otros artistas con escenas de historietas de aventuras, por hallarse en boga el género aventurero en la historieta Argentina de este tiempo. También se agruparon las tiras cómicas en un suplemento cómico separable. Esta historieta altera sustancialmente la historia del cacique Patoruzú, ya que el primer número del semanario narra el encuentro de Patoruzito con Isidorito, porteño enviciado por la ciudad pero de buen corazón.
Patoruzito tenía una amistad entrañable con Isidorito, a pesar que éste era un porteñito malcriado, vanidoso, egoísta, consentido, mal estudiante y a veces guarango. Los vicios de Isidorito eran varios, sobre todo el cigarrillo, que le costarían más de un sopapo por parte del joven cacique. Isidorito era muy cobarde, y siempre encontraría refugio y protección en el indiecito. El segundo número introduce a los "malos" por antonomasia de la serie: el hechicero Chiquizuel y su nieto Chupamiel, un chico que usaba una especie de chiripa, y que jamás se separaba de su tarro de miel. Esta publicación permanecio hasta el numero 889 (10/01/1963).

UN ISIDORO QUE SE LLAMABA JULIÁN

Pasa a La Razón, en diciembre de 1928 la tira llamada Don Julián de Montepío. Cuenta las andanzas de un “vivillo porteño, playboy de Chantecler con aires de millonario industrial y comercial". Durante años las aventuras de Don Julián, su novia Lolita y su vallet Cocoa están en la última página hasta que llega Patoruzú. El 27 de setiembre de 1930 explica La Razón; “He aquí que de la noche a la mañana Julián se encuentra apadrinando a un indio del sur por una curiosa herencia de un tío, el finado Rudesindo. Julián pasa con el tiempo (en 1935) a ser Isidoro Cañones. En ese año tiene cambios. Patoruzú es ahora el último vástago de los Tehuelches, hijo de un rico cacique de la Patagonia, quien al morir deja al huérfano en manos del tío Rudecindo.
Éste, al sentirse morir, manda al indio ingenuo y lleno de oro a Buenos Aires, bajo la tutela de Julián. La imagen es la misma de Crítica, bajando del tren carguero pero el avestruz es macho, y se llama Lorenzo. Julián, al ver la fortuna de su ahijado, busca apoderarse de ella haciéndole creer a Patoruzú que las pepitas están embrujadas. El indio se está convenciendo cuando un peón del tío Rudesindo (que le explica el verdadero valor de las monedas) lo salva del padrino. Con el paso de los días, sospechosamente Lorenzo termina asado en un restorán. Poco a poco el indio va apoderándose de la historieta, por el interés de la gente.

La vida de un personaje de historieta creado por Dante Quinterno que quebró la barrera del tiempo, sin perder el pelo ni las mañas.Isidoro Cañones puede considerarse que era el auténtico "Play-Boy mayor de Buenos Aires", tal como se lo solía denominar. Aficionado a la vida fácil, a las carreras de caballos, a los autos deportivos y a su inseparable "Scotch", que lo acompañaba diariamente, Isidoro era un fiel representante del típico "chanta porteño". por Quinterno). Generalmente con polera negra, saco cruzado, mocasines relucientes, pelo a la gomina, y un vaso de whisky para entonarse, Isidoro iba de fiesta en fiesta buscando diversión y viviendo la vida a su manera.

Isidoro Cañones saldría a festejar cualquier asunto que sería de su agrado. Siempre se las ingeniaba para pasar las horas a cuerpo de rey, con chicas espectaculares, pilchas de novela, lugares fenomenales, una "barra" de amigotes dispuestos a hacer lo que se le ocurriera (parecían sin iniciativa cuando no tenían a su líder) y emprendimientos de los que (sin perjuicio de los tragos amargos de cada episodio) siempre salía ileso y bien parado. Dicen que no importa la edad cuando el espíritu es joven, y parece que es verdad, porque el Isidoro de hoy casi que es el mismo de siempre, aunque encarnó al hombre de la noche en los años '40 y '50.
La trama de las historietas eran simples: Isidoro, que vivía con su tío, el Coronel Urbano Cañones en una hermosa mansión, llevaba una vida de Play-Boy muy alejada de las heroicas andanzas de Patoruzú (se puede decir que Isidoro fue la contracara de esa otra famosa historieta creada. Isidoro intentaba vivir sin trabajar y darse todos los gustos que quisiera a través de la riqueza de su tío, que no lograba hacerlo cambiar de vida y sentar cabeza. Célebres términos del Coronel refiriéndose a su sobrino eran botarate, mequetrefe, pelafustán, tunante, badulaque y gandul. Isidoro a su vez, se refería a su tío como "el carcamán" y "el oxidado". Isidoro era el galán atrevido y el trasnochador que le huía al trabajo. Entre otros personajes estaban el sastre Popoff, y el mayordomo Manuel, quien llamaba a Isidoro "niño"; era un gallego bueno como el pan, que le cubría las macanas, llegando a prestarle muchas veces todos sus ahorros.

También estaban el mejor amigo de Don Urbano, el Capitán Metralla, y el Tío Ignacio, primo de Urbano, quien era la oveja negra de la familia, y un espejo para Isidoro, pues era un veterano fiestero y divertido, que se emborrachaba y timbeaba.

Junto a Isidoro convivían dos personajes que aparecían desde las aventuras con Patoruzú (cuando era solamente "el padrino" y no "Isidoro Cañones": su ángel y su demonio, que eran representaciones de su conciencia y su picardía. Eran personajes recurrentes que alternaban su control sobre el ambicioso playboy, generando situaciones inesperadas. Estos dos seres sólo los compartían Isidoro y los lectores (el resto no los veían).
Del mismo modo en que el Patoruzú encarnaba todas las virtudes humanas casi hasta el aburrimiento, Isidoro se reservó para si una gran cuota de verosimilitud y realismo. Isidoro recreaba el prototipo del hombre de la noche de la década del '40. Desde el momento en que comienza sus propias aventuras (en la revista de Patoruzú) presenta historias totalmente ajenas a las del héroe sureño. La forma de vivir de Isidoro representaba a todo un sector del país que, sin ser de la elite económica, vivía y conocía el Bs. As. nocturno y disfrutaba de las fiestas de la alta sociedad. Para quienes no accedían a las boites y al jet-set, Isidoro era una forma de vivir y conocer el Buenos Aires nocturno. Todavía era necesario vestir esmoquin y moñito para entrar en las fiestas de la alta sociedad.

Los viajes a Mónaco, París, Londres, Nueva York, Roma, Montecarlo, comenzaron a ser moneda corriente en la vida de Isidoro, que además ya había dejado en el pasado el esmoquin y vestía sacos sport, solapas anchas y, a veces, hasta se animaba a los jeans. Es importante señalar que durante la década del ´70 se intentó llevar a la pantalla grande a Isidoro, personificado por Santiago Bal, proyecto que finalmente no se cristalizó.


Otros integrantes de las historietas de Dante.


La Chacha, la cocinera de la estancia del tehuelche. Unas empanadazas según Isidorito.

Ñancul Capataz de la estancia.

Upa Hermanomenor del indio.

Patora. Hermana menor de Patoruzú.

Coronel Cañones. Tío de Isidoro.

Chupamiel. Nenito que acompañaba siempre a Chiquizuel, el brujo de la patagonia.

Chiquizuel.Brujo que vivía en las tierras de Patoruzito. Siempre quería sacarle algo.

Pamperito. Caballo predilecto de Patoruzito.


Acá.
Espero les interese es todo por hoy.

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