Coronel "VGM" Horacio Losito, Heroe Argentino
Coronel Veterano de la Guerra de Malvinas (VGM) Horacio Losito nacido en Buenos Aires, el 3 de agosto de 1951 es un militar argentino que sirvió en el arma de infantería desde comienzos de la década de 1970.
Combatió en la Guerra de las Malvinas en la Compañía de Comandos 602, donde fue herido de gravedad y cayó prisionero.
A partir del año 2003 tuvo que enfrentar la acusación de violación de los derechos humanos en Argentina durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional y actualmente se encuentre cumpliendo condena.
Inicios de su carrera militar
A la edad de 12 años, Horacio Losito ingresó al Liceo Militar General San Martín y luego al Colegio Militar de la Nación, egresando del mismo como subteniente del arma de Infantería en el año 1972.
Tte 1° JORGE VIZOSO POSSE, Tte HORACIO LOSITO, atras Cabo VALLEJOS
Durante la década del 70 Losito fue uno de los militares argentinos que hizo el curso de comando, mediante el cual los soldados de carrera se preparaban para luchar como tropas especiales. Este curso sería muy importante en la posterior carrera militar de Losito.
Accion en Malvinas
Tte1° JORGE VIZOSO POSSE , Mayor CASTAGNETO , Capitan FERNANDEZ FUNES y Cabo 1° CORONEL
HINCADOS: Tte ELMIGER, Sgto Ayudate VALLEJOS Y Sgto SANCHEZ
Durante la guerra de las Malvinas el Equipo Especial Halcón 8 fue enviado a la lucha con el nuevo nombre de Compañía de Comandos 601. Luego fue organizada la Compañía 602, a la cual convocaron a militares que en el pasado habían realizado el curso de comandos. Horacio Losito, con el rango de teniente primero, prestaba servicio en el Regimiento de Infantería 11 de Tupungato (Mendoza) cuando fue convocado a la guerra, el 22 de mayo de 1982. Losito fue nombrado segundo jefe de la primera sección.
A LA DERECHA DE UN SACERDOTE EN MALVINAS
La Compañía de Comandos 602 llegó a la Isla el 26 de mayo de 1982 y el 28 de mayo su sección fue enviada a su primera y última misión, que consistió en infiltrarse en territorio enemigo y destruir la retaguardia. La sección partió en helicópteros en la madrugada del 29 de mayo y tomó tierra en Monte Simons, sin saber que a tan sólo 15 km se encontraba el puesto de comando del General Thompson, comandante de la Tercera Brigada de Comandos del Reino Unido.
Luego de una incesante marcha, con el frío polar característico de la Isla, los comandos se encontraron con el arroyo Malo. Era de noche y el frío era abrumante, tan es así que no sobrevivirían al intemperie. Debido a las inclemencias del tiempo, los comandos debieron optar por dormir en una casa, de madera, un puesto ovejero. En ese lugar se desataría el combate de Top Malo House (Casa al tope del arroyo Malo), uno de los combates más feroces de la guerra y en la cual se condecoraría a gran cantidad de soldados.
Fuerzas de elite británicas con órdenes de aniquilar al enemigo atacaron con todo tipo de armamento a la casa. El Teniente Primero (post mortem) Espinosa, que se encontraba de guardia en la parte superior de la casa cuando se desató el ataque, abrió fuego y logró atraer las balas enemigas hacia él, para que el resto puediera salir.
Eso le costó la vida. Losito, antes de poder salir es alcanzado en la cabeza por una esquirla de cohete antitanque que los hirió en la cabeza. Pese al intenso combate, logró replegarse hacia una posición elevada. En ese trayecto una bala de fusil FAL le alcanzó la pierna izquierda, hiriéndolo nuevamente de consideración. Sin perjuicio de ello, continuó el combate, aún luego de que el jefe de la patrulla argentina decidió rendirse.
El fuego del entonces Teniente Primero Losito cesó solo cuando se desvaneció a causa de la perdida de sangre. Losito fue atendido por los británicos y se convirtió en prisionero de guerra durante un mes. En esa ocasión el Doctor Rick Jolly, jefe del staff médico inglés, sanó las heridas de Losito.
Después de la guerra
Después de la Guerra de las Malvinas, el Coronel "VGM" Losito participó de las rebeliones carapintadas de 1987 y 1988 siendo detenido y dado de baja hasta que fue indultado por Carlos Menem con el cambio de gobierno. Posteriormente durante el primer gobierno de Menem fue reincorporado y ocupó importantes puestos en el Ejército, entre ellos el de Jefe del Regimiento Mecanizado 6 "General Viamonte" y Jefe de Observadores Militares en la MOMEP durante el conflicto Ecuador y Perú.
También sirvió como Agregado Militar y de Defensa en la Embajada Argentina en la República de Italia. Es oficial de Estado Mayor, Comando, Instructor de Comando, Paracaidista y ostenta el título de Licenciado en Estrategia y Organización.
El valor del Coronel Losito no solamente ha sido reconocido en el país, pero también en varias publicaciones inglesas. Adrian J. English en su articulo God, Fatherland or Death! en la revista Combat & Survival (septiembre de 1989), y Nick van der Bijl en su libro 9 Battles to Stanley, han destacado su desempeño como comando en Malvinas.
CARTA DE RECONOCIMIENTO DEL MEDICO INGLES, CONDECORADO POR LA ARGENTINA Y QUE SALVO SU VIDA
Capitán de Navío Cirujano Richard Jolly, condecorado por la Argentina con la Orden de Mayo al Mérito.
Reconocido por el Estado Argentino, el Ejército y sus camaradas como Héroe de Guerra, Losito ha estado en prisión, junto con otros camaradas (el Cnl Rafael Barreiro (VGM) entre ellos) desde el año 2003 por hechos acontecidos durante la lucha antisubversiva de la decada del 70.
Esta detención provocó el descontento del inglés que había sido su médico, remitiéndole la siguiente carta:
"Estimado Coronel:
Ref.: Horacio Losito
Mi nombre es Richard (Rick) Jolly. En 1982 y durante la guerra de las Malvinas/Malvinas, fui oficial superior médico de la Brigada de Comando de Royal Marines. Por lo tanto actué como médico privado del Brigadier Julian Thompson y médico asesor de su Estado Mayor. También estuve a cargo del Escuadrón Médico del Regimiento de Comando Logístico de la Infantería de Marina.
Por esa razón fui Jefe del Hospital de Campaña en Ajax Bay .Durante toda la campaña fui responsable del tratamiento de más de seiscientos británicos y cerca de doscientos argentinos heridos.
Después de la campaña fui condecorado con el rango de OBE (Oficial de la Orden del Imperio Británico), por su Majestad la Reina y más tarde, en 1999, recibí la distinción de la Orden de Mayo del Gobierno Argentino. Esta distinción me fue dada personalmente por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores Guido di Tella, en Buenos Aires en Abril de 1999. Su Majestad la Reina me otorgó permiso personal para usar esta distinción del extranjero en todas las ocasiones.
Yo me siento muy orgulloso de ser uno de los pocos que ha sido condecorado por ambos países, a consecuencia del mismo conflicto.
Hace poco me he enterado que uno de mis pacientes argentinos heridos -un oficial- ha sido arrestado y está a punto de ser juzgado, con acusaciones de cargos relacionados con hechos anteriores al conflicto de 1982.
No conozco cuáles son las acusaciones que se le hacen.
El oficial en cuestión era Teniente cuando lo traté en la tarde del 30 de Mayo de 1982. Horacio Losito era miembro de la Compañía de Comandos 602 y había sido herido en un muy serio enfrentamiento en Top Malo House. Como todos sus hombres, el era un soldado de las fuerzas especiales altamente calificado. Las autoridades del Royal Marines del Cuadro para la Guerra en la Montaña y el Ártico dieron muy buenos informes sobre las actuaciones de los argentinos durante la lucha antes de su rendición. Fue entonces que los equipos médicos británicos en Ajax Bay tuvieron el deber y el privilegio de tratar a todos los heridos de este encuentro: tres británicos y seis argentinos.
Aun conservo en mi poder toda la documentación quirúrgica y veo que el Teniente Losito había sufrido heridas serias en su cabeza y pierna derecha. Las mismas fueron tratadas en forma correcta y a la mañana siguiente, cuando todos ellos se habían recuperado de los efectos de la anestesia, hablé con todo el grupo.
Quería explicarles porque ellos estaban custodiados por uno de mis Royal Marines armados. Primero les pregunté si algunos de ellos hablaba inglés. Sus expresiones me indicaron que trataban de engañarme, por lo que hablé directamente al Tte Losito y al Tte Brun. Les dije que comprendía perfectamente su situación. Como hombres de honor ellos probablemente creían que era su deber el tratar de escapar y como miembro de las fuerzas especiales, ellos tenían la suficiente energía y capacidad para hacerlo, a pesar de que habían sido heridos.
No obstante, les dije que yo sabía de que todos ellos habían sido entrenados por expertos americanos en Fort Bragg en USA y quería que supieran que, aunque nosotros les habíamos curado todos los agujeros que nuestros colegas de los Royal Marines les habían hecho en sus cuerpos en Top Malo, nosotros no vacilaríamos en repetir ese proceso si ellos trataban de escapar o comportarse en forma indebida.
El Tte Losito respondió en inglés que comprendía perfectamente.
Pude llegar a observar, en una situación mucho más tranquila, la excelente conducta de todos esos hombres y especialmente del que parecía ser su comandante. Todos ellos eran estoicos y nunca se quejaron de su suerte, de alguna manera alegres en su comportamiento y cooperadores con sus acciones, cuando los preparábamos para transportarlos en helicópteros al Buque Hospital Uganda y después al Buque Argentino Bahía Paraíso.
Durante la corta estadía con nosotros, ocurrió un incidente con una carga de munición que había sido unida a una trampa explosiva (colocada por soldados argentinos ) en Pradera del Ganso (Goose Green)/Ganso Verde. Dos de los prisioneros argentino que habían ayudado a los soldados británicos a mover dicha carga, resultaron muy seriamente heridos cuando una de las cargas explotó. Un tercer prisionero murió. Estábamos operando a estos hombres y ellos necesitaban grandes transfusiones de sangre.
Debido a que nuestras existencias habían disminuido durante el tratamientos de heridos por otra batalla anterior, pedimos al prisionero argentino de mayor rango, Coronel Piaggi, permiso para sacar sangre de voluntarios argentinos prisioneros. Al principio, el Coronel Piaggi rehusó, pero luego cambió de parecer cuando le pedí que me acompañara a la sala de operaciones y le hice ver el estado de los jóvenes prisioneros argentinos que estábamos operando. Cuando él vio la gravedad de las heridas, cambió de opinión y sólo pudo decir: ¿cuánto? ¿de qué tipo?.
En ese momento yo estaba tan enojado con el Coronel Piaggi que no presté mucha atención a lo que decía. En realidad, él se ofreció de voluntario para dar sangre, pero luego agregó que no podía hacerlo porque había tenido hepatitis. Menciono estos detalles porque cuando yo critiqué el comportamiento del Coronel Paggi durante una entrevista que se hizo en Buenos Aires en 1999, Horacio Losito muy cordialmente me recordó que él había estado presente durante nuestra conversación, que podía recordar los detalles y dijo que lo que yo decía no era correcto. El dijo esto en forma muy diplomática y amable, lo que reforzó aún más la opinión que yo tenía de él.
Más tarde tuvimos la oportunidad de conversar mucho después de un programa de TV en el que ambos tomamos parte. Durante ese programa, también hablé con sus hijos por teléfono; ellos habían llamado para agradecerme por devolverles vivo a su padre. Le di las gracias por ese gesto y en ese momento reconocí otro gesto amable tan típico del padre, un oficial tan especial.
El también me invitó a comer un asado en su destino, la Escuela de Suboficiales en Buenos Aires, pero la falta de tiempo me impidió aceptar esa amable invitación. La placa de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral que él me obsequió ocupa un lugar de honor en la biblioteca de mi casa de Inglaterra y todavía espero poder aceptar su invitación.
He prestado servicios en Irlanda del Norte durante la década de 1979 cuando el Ejército Británico secundaba al Royal Ulster Constabulary a mantener el orden. Por eso sé que un mismo individuo puede ser para uno un terrorista, mientras que para otros es un defensor de la libertad, y las situaciones que los involucran suelen ser sumamente difíciles. No conozco los detalles de las acusaciones del caso que comprende a Horacio Losito, o cuáles fueron sus órdenes y actuaciones en ese momento.
A pesar de eso, puedo establecer que, después de haber sido testigo de sus cualidad personales y haber apreciado a éstas en circunstancias difíciles y peligrosas, considero a este oficial como una espléndida persona, un hombre de moral íntegra, cálida personalidad y con una lealtad muy significativa a su deber patriótico.
Me siento muy satisfecho de haberlo ayudado a recuperar su salud.
Si un hombre se alaba a sí mismo, sus palabras carecen de valor. Si un hombre es alabado por un amigo, esas palabras son las que de él se esperan. Sin embargo, cuando un enemigo escribe bien acerca de una persona, las ponderaciones tienen entonces un valor muy especial. Por favor quiero que emplee mis palabras de estimación de Horacio Losito para lo que usted considere más adecuado.
Me siento orgulloso de haber conocido a Horacio Losito.
Atentamente,
Capitán de Navío Cirujano R:T: (Rick) Jolly OBE Royal Navy (RE)
11 Carew Close, Crafthole, Cornwall PL11 3EB