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El Arte de Semilla Bucciarelli

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Registrate y eliminá la publicidad! Semilla Bucciarelli, (¿ex?) bajista de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, además del musical tiene un costado artístico muy profuso, con diversas obras que sorprenden hasta a los más escépticos. Algunas de sus obras: Acá les dejo una muy buena entrevista, donde Semilla explica su relación con el arte: Alejado del bajo de Los Redondos, abre de par en par las puertas de ese mundo caótico y desordenado que fluye incesantemente a través de su arte y habla de la plástica, su otra pasión. El tercer nivel del Centro Cultural Borges está atestado de cuadros, de esculturas, collages y dibujos. El arte ataca por todos lados y en todas sus formas y corrientes. La mezcla de colores y la luminosidad de las tonalidades se vuelven una tentación irresistible para el ojo que los percibe. Hay todo un mundo caótico, con imágenes confusas, estridentes, llamativas. Son las obras surgidas del genio autodidacta de Daniel Semilla Bucciarelli. El bajista de Los Redondos se sienta en un peldaño de la escalera y desde un rincón de la sala comienza a desvelar ese aspecto casi desconocido de su persona. "Siempre fui un curioso", dice Semilla cuando cuenta que dibuja desde chico y que a medida que fue adentrándose en la materia comenzó a experimentar con distintas técnicas. "Yo no aprendí nunca, me alimento de libros o de cosas que hablo con gente que está en esto", señala. Para la muestra que puso a disponibilidad del público entre el 5 y el 29 de junio seleccionó trabajos de los últimos diez años. La idea es llevar la exposición a las provincias y si existe la posibilidad, trasladarla a otro sitio dentro de la Capital Federal. - ¿Qué vino primero, la música o la plástica? - Calculo que el dibujo, por ser una cosa más solitaria. Después empecé a dibujar con el hijo de Lola Feixas, es una pintora muy conocida. Empezamos a tocar juntos y el hermano, que también tocaba, nos prestaba los equipos. Tocábamos y dibujábamos, hacíamos unas historietas que las vendíamos en el barrio, la de siempre, no sé si vendimos alguna, pero viste como es eso... - ¿La imagen y la música son complementarias o expresan diferentes sensaciones? - Creo que la música es mucho más directa, porque en la pintura está esa cosa de que hay que entender de pintura para que te produzca algo. Cuando en realidad no es así, te gusta o no te gusta. Si no fuera por eso, yo creo que la pintura sería tan directa como la música porque cuando ves un color, esa imagen va directamente al sistema nervioso. En los trabajos de Semilla pueden advertirse huellas de diferentes corrientes artísticas. Desde el surrealismo de Dalí, hasta el cubismo de Picasso, los monstruos y collages de Berni, el expresionismo de Xul Solar, las líneas geométricas del arte egipcio y hasta se pueden descubrir grafismos propios del arte latinoamericano. "Sí, yo tengo cosas de toda esa gente de la que fui alimentándome durante todo este tiempo, de las corrientes de los años ´60, del pop", asiente. Un arte con mucho de urbano, con una mezcla de técnicas que van desde la pintura, el collage, la utilización de papeles de diario, cartones, óleo, dibujos, recortes y fotocopias. "Siempre me gusta darle una vuelta más a lo que estoy haciendo, me gusta mucho modificar las cosas", advierte. - Tus pinturas tienen una característica muy urbana, ¿si vivieras en otro ámbito serían diferentes? - Sí, sí, yo creo que sí. Tengo algunas cosas que hice cuando me iba de vacaciones a Córdoba o Mendoza, pero estuve poco tiempo, pero ya me cambió la medida o la forma de pintar cuando me iba mudando de casa, así que calculo que si estuviera en el campo no sería tan caótico, o no, no sé. - Esta cosa urbana remite un poco a Berni, pero él tomó lo caótico desde el crecimiento de la industrialización y la aparición de las villas. Lo tuyo en cambio, si bien es caótico, tiene más luz. - Bueno, tenemos una diferencia de edad, él es un tipo que ha estudiado, es un maestro, yo soy yo con lo que puedo y me alimenté con distintas cosas. - Hay cierta similitud en la temática urbana, y en la técnica con la utilización del collage, de recortes, de diarios. - Sí, es más yo en un momento pintaba diarios y los pegaba en la calle. Me parece que la calle es un marco muy piola como para trabajar y lo ve gente que no pasa ni a 10 metros de lo que es un museo, o un lugar de muestras, y no es una publicidad. Yo lo hice y me pareció una buena experiencia y si puedo lo voy a hacer de vuelta. La idea es que el arte le llegue a la mayor cantidad de gente posible, estos lugares así oficiales y galerías primero te complican la vida para mostrar si no sos conocido. Si no te permiten mostrar, nunca vas a ser conocido. Después se ponen como en críticos de la obra, cuando en realidad es la gente la que decide si le gusta o no le gusta. Acá tuve problemas para colgar cuadros, les parecía mucho. A mí me parece que no, esto tiene que ver conmigo, yo en mi casa vivo así con un quilombo de cuadros por todos lados, soy un despelotado terrible, bueno esto soy yo, no puedo mostrar todo blanco con 15 cuadritos nada más, está bien por ahí se puede mostrar bien la obra, eso lo entiendo, pero ahora tenía ganas de mostrar todo. - Teniendo en cuenta que al ser parte de una banda como Los Redondos, sos un referente para la juventud, ¿pensás que de alguna manera eso ayuda para que el arte se popularice? - Ojalá que sí, puede ser. Me parece una apertura de cabeza para todo el mundo. Hay un montón de gente que hace cosas, pero faltan lugares para que toda la gente que hace cosas tenga la oportunidad de mostrarlas. Estaría bueno tener un centro cultural que funcione para todos igual y que toda la gente que ha-ga esto lo pueda mostrar y acostumbrar a la gente a que vaya porque la gente tampoco va. -¿Te pasó que haya gente que te dijera que en tus obras veía cosas de Los Redondos? - Seguramente, me parece bien, es lo que ve esa persona. A mí ni siquiera me gusta ponerle nombre a mis obras. Les puse títulos en esta muestra porque me insistieron, pero yo no te tiro ninguna, es para que veas lo que ves vos. - ¿Que cosas recurrentes notás en tus creaciones? - Bocas, ojos, animales, después depende de la técnica que esté usando en ese momento. - ¿Esa repetición de ojos y bocas tiene que ver con la tendencia surrealista? - Es lo que me sugiere la mancha como para que la otra persona vea un ser humano. Poniéndole a cualquier cosa ojos y boca, ya es un ser humano. La publicidad de la muestra que salió en la tele es un pedazo de plastilina blanco, le puse dos ojitos y una boquita cerrada y tiene tetas, eso ya es una mujer. - También hay como una mezcla de cuerpos humanos con animales. - Sí, me encanta deformar, modificar. - Algunos aparecen en distintas posiciones, cabeza abajo, inclinados... - Sí, es como otra dimensión, yo lo veo como otra cosa que está pasando acá, que los demás no la ven y que a mí se me presenta de alguna manera. - ¿Por qué elegís trabajar con colores luminosos? - Yo soy bastante poco técnico y cuando laburo no me fijo mucho en eso, inclusive cuando estoy pintando como pinto cinco cuadros juntos, tengo rojo en la mano y pinto los cinco cuadros con rojo, uso el color crudo así como sale, rojo, verde, algunas cosas las mezclo, pero lo mío es muy ahí, rápido. - ¿Se puede decir que son obras sanguíneas, entonces? - Super sanguíneas. - ¿Para trabajar, partís de ideas previas? - No, nunca hago nada con ideas, todo va surgiendo. En los dibujos como trabajo en resmas es como que me mando directamente, no tengo ningún problema y muchos de los cuadros, en realidad, son experiencias que surgen de empezar a manchar cartones, porque hay algunas telas, pero a mí me gusta laburar en cualquier cosa. - Pero a medida que vas trabajando, ¿surge ese concepto? - Sí, claro. Yo empiezo con la mancha y después me estimula el dibujo que va saliendo, ahí ya voy empezando a controlar la situación yo, pero de a pedazos, nunca trato de controlar todo. - ¿El resultado es esa idea que surgió o después te das cuenta que se transformó en otra cosa? - Lo único que hago es controlar la imagen, trato de comunicar la idea a otra persona, porque si no sería todo una mancha. Decir bueno, acá veo un perro, un tipo, y así van surgiendo diferentes lugares y ambientes en el cuadro. Ahora estoy tratando de pintar un poco menos de imagen porque a la gente se le hace difícil. - ¿Alguna vez te pasó tener el lienzo blanco y no saber qué hacer? - Sí, por eso lo pinto de negro siempre. Por lo general empiezo manchando, con papeles de diario, fotocopia, nunca parto del blanco. - ¿En estos 10 años de pintura, se reflejan los 10 años de vida social del país o tratás de abstraerte? - Hay como una violencia, como gritos, yo creo que sí, uno absorbe todo por más que no quiera porque mirás televisión, leés diarios, hablás con la gente, y acá todo el tiempo hay problemas, para desarrollarte es un país bastante complicado y te están cagando todo el tiempo. - Pero no llegás a la violencia de Rocambole, ¿qué diferencias notás con él? - Plásticamente no tenemos nada que ver, él trabaja con ciertas técnicas más de serigrafía, cosas planas y además tiene esa carga política. - ¿Cómo llegaste a hacer la tapa de Lobo Suelto Cordero Atado? - Me pidieron los dibujos y me puse a laburar, pero hice cosas que nunca me gustaban. A mí me cuesta mucho concretar algo que piden. Un día vinieron, se llevaron todo lo que había, y el diseño lo hizo Rocambole, pero los dibujos son míos. - ¿Qué te pasó al ver la obra que vos habías hecho reproducida por miles? - Fue raro, era la primera vez que hacía un arte de tapa, pero es raro y está bueno. Ahora estoy haciendo tatuajes también, que es otra cosa rara porque se te va el dibujo, se te va caminando -se ríe-, tiene vida propia, pero me gusta. - El de Lobo Suelto... debe ser el dibujo tuyo que más se vio. - Sí, seguro, es más, mucha gente no sabe que lo hice yo. Hay chicos que piensan que lo hizo Rocambole. - ¿Eso te molesta?. - Me parece que es una mala información que se pasó, pero no me voy a calentar por esas cosas, es un detalle que se le pasó a alguien. Bucciarelli también es el autor del arte de tapa de "Suspendiendo tu mambo", el segundo disco de La Favorita, la banda en la que toca el baterista redondo, Walter Sidotti. "También les hice cosas a Los Dos Saxos y ahora le estoy haciendo la tapa a un trío de tango que conocí en el subte y Gillespie también me dijo que quería que le hiciera una tapa", cuenta el bajista. - ¿Si no tuvieras el respaldo de ser un Redondo tendrías reconocimiento con la plástica? - Sí, porque viene gente que no es solamente de la música, y le gusta. A Felipe Noé le encantó. Por ahí me costaría más llegar a mostrar los trabajos. - Tu obra tiene cierta semejanza con la de Felipe Noé. - Sí, ese mundo caótico, los colores, sí creo que les gustó por ese lado. Felipe me escribió algo en el catálogo y yo concuerdo con él en que estoy todo el tiempo poniéndome problemas y solucionándolos, como que voy dibujando por ese lado. - ¿Es una búsqueda intensa todo el tiempo? - Sí, todo el tiempo. Tiene que ver con mi forma de ser. - ¿Se refleja en tus pinturas tu forma de ser? ¿Qué puede adivinarse a través de tus obras? - Creo que sí, son obras bastante caóticas y yo soy muy para adentro, tengo un mundo muy caótico y disparado para muchos caminos. - Son caóticas, pero no oscuras, ni depre. - Tengo mis bajones como todo el mundo, pero esto me ayuda a no estar depre. - ¿Qué porcentaje ocupa en tu vida la plástica y qué porcentaje la música? - Depende de lo que esté haciendo en ese momento. En los últimos meses estuve trabajando en esto, igual he tocado, estoy tocando con Tito Fargo. Con los Redondos ensayaba y en el tiempo libre dibujaba, así que perfecto. - ¿De Los Redondos por ahora nada? - No, nada. - ¿Te interesa? - No, tengo la cabeza en otra historia y habría que charlarlo mucho. - ¿Los Redondos son ustedes cinco o sólo el Indio y Skay? - Y... depende de donde se mire. - ¿Desde tu lugar? - Creo que somos los cinco, que ellos compongan está bien, todo bárbaro, pero si tenés una idea y tu idea es transmitida por gente, entonces ahí se modifica, no podés decir "es mío". Lo que escucha la gente es lo que tocan cinco personas, me parece que desde ese punto de vista somos todos Redondos, pero realmente no me importa si soy Redondo o no soy Redondo. - ¿Pero si vuelven a juntarse, volvés? - Habría que charlarlo, por más que esté en la lona, a mí no me interesa. Me molestan más ciertas cosas, que si lo tengo que hacer por mosca, lo haré por guita, pero bueno, se tendrá que hablar. En este momento tengo la cabeza en otro lado. Fuente
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