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Telepatía: quién te llama por el celular?

Info•7/29/2008
La transmisión del pensamiento, referencia a la física de campos y a la acción a distancia Dale click mientras leés link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ScYapmh58dc Ya desde hace años se ha planteado en física la hipótesis telepática, habiendo sido objeto de investigación y de especulación teórica. Si la telepatía entre seres humanos fuera real (si no transmisión precisa del pensamiento, sí al menos algún tipo de efectos psíquicos entre emisor y receptor), su explicación difícilmente cabría en el reduccionismo. Nos obligaría a buscar sus fundamentos de una física de campos y en algún tipo desconocido de acción a distancia. Por ello, los fenómenos telepáticos deberían unirse al paquete de hechos extraños conectados hoy quizá con los fenómenos de coherencia cuántica y acción a distancia, tanto en el mundo físico como biofísico. La posibilidad de transmisión del pensamiento de una persona a otra gracias a una interacción o comunicación directa entre las “mentes” de dichas personas es asunto que despierta el interés de cualquier científico. Dicha hipótesis abriría horizontes nuevos en el conocimiento de la realidad y podría ser la puerta de entrada a mundos tan insospechados como reales. Comenzaremos por un intento de reducir a esquema el fenómeno de transmisión del pensamiento sin mediación sensorial, llamado a veces telepatía. En una primera aproximación nos abstendremos de formular ninguna afirmación sobre la realidad de dicho fenómeno. En otros términos, no nos pronunciaremos acerca de la cuestión, nada baladí, consistente en reconocer si hay o no hay casos probados de comunicación telepática o parasensorial. Por el momento nos limitamos a describir algunas características que tal presunta intercomunicación presentaría. La estimulación cerebral En la medida en que hoy se conocen los procesos cerebrales no es posible que se desencadene ningún proceso cerebral sin que haya un estímulo sensorial que lo desencadene. Quienes interpretan el pensamiento como un proceso bioquímico defienden que el pensamiento o la acción mental (reducida a proceso bioquímico) sólo puede ponerse en marcha merced a un estímulo físico o químico (luminoso, calorífico, táctil, sonoro …) aplicado a los sentidos del sujeto. Quienes defienden el reduccionismo de las operaciones mentales a operaciones físico-químicas se encuentran poco inclinados a admitir factores extramateriales o extrabioquímicos en el momento de interpretar el psiquismo humano. La “hipótesis telepática” admitiría que al menos en determinados casos, en circunstancias especiales, aún poco determinadas, cabe la posibilidad de que una “mente” (actuando como “receptora”) sea estimulada, sin estímulos sensoriales interpuestos, por la actuación de otra “mente” (“emisora”) que, repetimos, actúa supuestamente de modo directo sin la mediación de la voz, el tacto u otro medio de excitación sensorial. Consecuencias de la hipótesis telepática Dada por válida la hipótesis telepática, es decir admitiendo que al menos en algunos supuestos se verifica una interacción directa entre mentes sin mediación sensorial y bioquímica, habría que admitir importantes consecuencias del hecho. Una sería que la mente, al menos en algunos supuestos, admite estimulaciones o mensajes que no tienen un soporte bioquímico. Ello restaría fuerza a las interpretaciones que reducen el fenómeno mental a procesos bioquímicos. Entendemos con ello que todas las investigaciones encaminadas a establecer con rigor la esencia y las especificaciones del hipotético fenómeno telepático servirían al mismo tiempo para adquirir conocimientos más profundos sobre la naturaleza y propiedades de la “psique” humana cuya interpretación como simple fenómeno bioquímico quedaría cuestionada. Una nueva modalidad de interacción a distancia Otra significativa consecuencia de la detección (en su caso) de interacciones telepáticas, realizada con metodología rigurosa, sería la identificación de una nueva modalidad de interacción a distancia. Es sabido que en el actual estado del saber científico las únicas modalidades de interacción entre objetos situados en distintas localizaciones espaciales (llamadas a veces fuerzas a distancia) son la interacción o fuerza gravitatoria (ejercida entre masas) y la interacción electromagnética (ejercida entre cargas eléctricas, bien estáticas, bien en movimiento). Si se detectase sin dejar lugar a dudas la existencia de fenómenos telepáticos y, si gracias a precauciones experimentales apropiadas, pudiese descartarse que tal interacción telepática se realizase como consecuencia de interacciones gravitatorias o electromagnéticas, se habría encontrado una nueva modalidad de interacción a distancia, no gravitatoria ni electromagnética, sino realizada mediante una modalidad de interacción a distancia desconocida hasta el presente. Este hecho sería una puerta abierta a nuevos horizontes de la física; es decir, del conocimiento de la naturaleza. El hallazgo de lo “extra-espacial” o “extra-corpóreo” Como hipótesis de trabajo cabría añadir que si, como sugieren algunas observaciones, la “eficacia” de la interacción telepática mutua no se atenuase al incrementarse la distancia entre emisor y receptor, habría que deducir que no existe distancia entre los sujetos mentales y que todos ellos existen en un mismo “recinto mental” carente de dimensiones espaciales. En otras palabras, se habría establecido un carácter extra-corpóreo o extra-espacial para la faceta mental de la persona que contradeciría el discurso reduccionista hoy tal vez predominante en los antropólogos. Empleando una terminología con muchos siglos de antigüedad estaríamos en presencia de “lo espiritual”, es decir, de lo no ligado a condicionamientos espaciales o corpóreos. Las tesis que reducen la función mental a funciones bioquímicas tendrían más dificultad en interpretar la telepatía, ya que habrían de admitir que esa nueva forma de interacción (no gravitatoria ni electromagnética) tuviese a la simple materia cerebral como agentes emisor y receptor respectivamente. Pero parece difícil admitir que exista tal fuerza y que nunca se haya puesto de manifiesto su existencia en el curso de los prolijos y casi infinitos trabajos de observación y experimentación de la naturaleza llevados a cabo en los últimos siglos. La inserción de lo mental en lo bioquímico La confirmación de la “hipótesis telepática” situaría, pues, ante un dilema: o bien la interacción telepática se realiza entre los contenidos materiales del emisor y receptor, en virtud de una nueva fuerza hasta ahora desconocida (lo que parece difícil de aceptar), o bien es un fenómeno debido a que hay en el emisor y el receptor unos respectivos “factores mentales” extradimensionales, que se encuentran en comunicación directa por no serles aplicables ni los condicionamientos de localización espacial, ni de distancia o separación entre ellos. Se debe reconocer en todo caso que la aceptación de la segunda alternativa del dilema suscita un problema, ya planteado desde tiempos remotos. Si se admite el “factor mental” extraespacial y extracorpóreo, no reducible a la bioquímica, habría ulteriormente que explicar en qué forma dicho factor no bioquímico interactúa con los procesos bioquímicos corpóreos, implicados en la cadena de procesos que intervienen en la fenomenología completa del supuesto fenómeno telepático. Dada la transcendencia científica y humana de la cuestión, han de saludarse con aprecio y aplauso los esfuerzos rigurosos realizados en orden a alcanzar un conocimiento riguroso de la hipótesis telepática. Una hipótesis a investigar En todo caso parece que la hipótesis telepática deberá ser hoy investigada en conexión con la investigación de otros fenómenos similares conocidos hoy en la física, en la biología y en la neurología. Los fenómenos telepáticos deberían unirse así al paquete de hechos extraños conectados hoy quizá con los fenómenos de coherencia cuántica y acción a distancia, tanto en el mundo físico como biofísico. Se conocen formas de interacción extrañas entre enjambres de organismos independientes (vg. insectos o pájaros) y entre enjambres de celulas en tejidos que parecen unidos por fenómenos de coherencia cuántica. La neurología cuántica en general o, en concreto, la hipótesis de Hameroff-Penrose sobre la naturaleza biofísica de la conciencia, son hipótesis que abren vías nuevas de investigación que quizá podrían también ayudar en la explicación de la hipótesis telepática. En el horizonte aparece un vasto campo de investigación abierto que probablemente pudiera conducir a nuevas formas de entender el mundo físico que ayudaran en la explicación del psiquismo y en la explicación de la experiencia religiosa. Una experiencia Un investigador británico asegura que existe suficiente evidencia para admitir que somos capaces de comunicarnos mentalmente. Teléfonos, e-mails y mensajes de texto, ¿son capaces de inducir experiencias telepáticas? RUPERT SHELDRAKE. Científico polémico y defensor de la telepatía. Levantó críticas con su estudio sobre la transmisión de pensamientos a través de teléfonos y SMS. La experiencia forma parte de la vida cotidiana, ¿cuántas veces, antes de atender el teléfono, antes incluso del primer ring, se nos viene alguien a la mente y hasta sabemos con certeza quién está llamando? El sistema de identificación de llamadas no tiene nada que ver en el asunto, y comúnmente nos referimos a esta habilidad como intuición. Pero no: se trata de telepatía. Así lo sostiene el investigador Rupert Sheldrake, biólogo del Trinity College de Cambridge, y responsable de poner de mal humor a muchos científicos que lo escucharon (a pesar de las objeciones, lo escucharon) dar una conferencia este mes, como parte del programa del Festival de Ciencias de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. La cosa se puso espesa cuando Sheldrake afirmó que él lo investigó y contabilizó: el 45 % de las personas que se sometieron a su experimento pudieron saber quién las llamaba antes de atender el celular. "Estos resultados son muy significativos", dijo Sheldrake al público de la Asociación Británica. "Las posibilidades de que esto no sea una coincidencia es de mil billones a una". Sheldrake se convirtió en un científico controvertido debido a su concepción poco ortodoxa de las ciencias. Sin embargo, entre los presentes en la conferencia casi todas las manos se levantaron para dar fe de que alguna vez experimentaron una situación de telepatía telefónica. Y no sólo telefónica porque la misma situación puede reproducirse en el caso de e-mails y mensajes de texto (sms) "Mucha gente tuvo esta clase de experiencias durante años pero ésta es la primera vez que fueron puestas a prueba y los resultados sugieren que al menos para alguna gente, al menos algunas veces, puede ser una auténtica experiencia telepática", sugiere el investigador. Para Sheldrake, la ciencia debe comenzar a admitir lo evidente. Tal como lo explicó en un artículo publicado en el periódico The Times "hay un creciente cuerpo de evidencia que indica que la telepatía y la sensación de estar siendo observado son reales. Investigaciones recientes muestran que la mayoría de los británicos han tenido estas experiencias. Si se trata de algo más que coincidencias o ilusiones, sugieren que la mente es más extensa que el cerebro. La habilidad de saberse observado se llama (en inglés) scopaesthesia , derivado de las palabras griegas ver y sentir. Y esta habilidad debe tener una larga historia evolutiva. Los animales que fueron capaces de detectar la mirada de predadores escondidos, deben haber tenido más chances de supervivencia que animales sin esta habilidad". Para el investigador, la telepatía debe tener profundas raíces biológicas, pues permite la comunicación a distancia entre miembros de un grupo. De hecho, esa fue una de las investigaciones anteriores de Sheldrake, "La telepatía actúa como medio de comunicación a distancia entre miembros de un grupo. Esto aún se expresa en animales domésticos. Por ejemplo muchos perros parecen saber cuándo sus dueños están por volver a casa y van a esperar a la puerta. En ocasiones lo hacen cuando la persona está a kilómetros de distancia, mucho antes de poder escuchar pasos o sonidos del auto. En una serie de pruebas con videos vi como los perros se sientan a esperar mientras los dueños regresan a casa en horarios seleccionados aleatoriamente por el investigador". Según Sheldrake, lo que importa no es la distancia o la tecnología que se interponga entre dos personas sino la estrechez del vínculo, que es lo que determina un lazo telepático. Cómo se hizo el experimento Investigar la telepatía telefónica fue un proceso que requirió tres años y cientos de pruebas controladas. Los voluntarios para participar en estas pruebas suministraron a Rupert Sheldrake y a Pam Smart, su investigador asociado, el nombre y número de teléfono de cuatro personas a quienes conocían bien. Los investigadores elegían al azar a una de esas personas y luego le pedían que llamara al voluntario. Mientras el teléfono sonaba, el voluntario tenía que "adivinar" quién lo estaba llamando. De acuerdo a las probabilidades estadísticas, los participantes debieron haber acertado una de cada cuatro llamadas en promedio. Sin embargo los aciertos fueron del 45%. Y la misma investigación fue replicada en la Universidad de Ámsterdam, "también con resultados positivos", según Sheldrake. ¿Una pérdida de tiempo? Un día después de la conferencia, se desató la polémica. Peter Atkins, un químico de la Universidad de Oxford, publicó su indignación en The Guardian, y tildó la investigación sobre la telepatía telefónica de mera "pérdida de tiempo", más aún, criticó a los organizadores por haberle otorgado un espacio. Por su parte Richard Wiseman, un psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, especialista en desacreditar fenómenos paranormales, alegó: "sería interesante ver qué pasaría si Sheldrake intentara repetir el experimento con la colaboración de un investigador más escéptico". Otros científicos opinaron que si bien la discusión sobre el tema es aceptable, la falla estuvo en la falta de balance en el panel de voluntarios (pues todos testimoniaron haber tenido experiencias telepáticas antes del experimento). La contraofensiva La cobertura de The Times sobre la polvoreda también recogió la opinión de Atkins, sin embargo, un editorial publicado ese mismo día en ese diario salió en defensa de la posibilidad de la telepatía y en contra de los incrédulos: "Parece que algunos escépticos están todavía aferrados al empirismo que considera que la telepatía no sólo no es plausible, sino que es imposible. Para ellos vale la pena decirlo: la evidencia de la comunicación mente a mente es tan abrumadora que la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia lo presentó en su reunión anual". Y agrega, "Metemos en nuestro cuerpo tanta comida, agua y aire y nuestra corteza cerebral genera tanta actividad eléctrica mensurable, que es absurdo pensar que nada de eso escapa en forma de ondas cerebrales transmisibles". Para Sheldrake, el problema es que estos científicos no pueden desprenderse de la idea de que la mente está confinada al cerebro, "pero nadie entiende mucho acerca de la naturaleza de nuestra mente. La existencia de la mente permanece sin explicación", y sentencia: "La idea convencional de que la actividad mental no es otra cosa que actividad cerebral es únicamente un supuesto, no un hecho probado". http://www.tendencias21.net/La-telepatia,-posible-fenomeno-de-coherencia-cuantica_a1057.html http://www.buenasiembra.com.ar/cosmobiologia/articulos/telepatia.htm
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