El noble permaneció encerrado injustamente por el viejo régimen en la fortaleza de Vincennes y La Bastilla, durante más de trece años, hasta que el estallido de la Revolución Francesa lo puso en libertad. Había sido acusado, se dice que injustamente, de intentar envenenar a unas prostitutas durante una orgía
Su vida de excesos, que estuvo marcada por supuestas agresiones sexuales, y sus escritos, considerados violentos y eróticos en su época y en los que primaba la idea del triunfo del vicio sobre la virtud.
Su padre, que trató de enderezar la vida de su díscolo hijo, lo obligó a casarse a los 23 años con una joven descendiente de una familia noble y adinerada. Ella lo mantuvo casi toda su vida, a pesar de sus continuas infidelidades y escándalos. Con apenas 20 años fue acusado de rapto, violencia sexual y actos de barbarie contra tres jovencitas que lo denunciaron. Sade pasó gran parte de su juventud huyendo.
Sade fue encerrado en Francia durante la monarquía, la República y el Imperio
Cuando tenía 37 años, este noble nacido en París en 1740 fue condenado a prisión por su disoluta conducta. En realidad, no hacía cosas más horribles y grotescas que sus aristocráticos iguales en la decadente capital francesa. El problema era su arrogancia, falta de discreción, su pasión por el lado salvaje de la vida y su escasa habilidad para construir alianzas, lo que le procuró enemigos muy peligrosos. Habló de sexo sin pudor, y eso era pecado en una sociedad tan cínica como la parisina de finales del siglo XVIII.
Pasó 13 años en las cárceles de Vincennes y La Bastilla, periodo en el que escribió Los 120 días de Sodoma. Liberado en 1790, el marqués de Sade sobrevivió publicando obras clandestinas escandalosas, como Justine. Durante la Revolución francesa, Sade mostró su lado más humano al denunciar la guillotina y la pena de muerte. Odiaba las ejecuciones públicas. En 1800, el marqués publicó Zoloé et ses deux acolites, novela que provocó un enorme escándalo.
No hizo cosas más horribles que otros aristócratas, pero Sade pasó la mitad de su vida en prisión
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Su vida de excesos, que estuvo marcada por supuestas agresiones sexuales, y sus escritos, considerados violentos y eróticos en su época y en los que primaba la idea del triunfo del vicio sobre la virtud.
Su padre, que trató de enderezar la vida de su díscolo hijo, lo obligó a casarse a los 23 años con una joven descendiente de una familia noble y adinerada. Ella lo mantuvo casi toda su vida, a pesar de sus continuas infidelidades y escándalos. Con apenas 20 años fue acusado de rapto, violencia sexual y actos de barbarie contra tres jovencitas que lo denunciaron. Sade pasó gran parte de su juventud huyendo.
Sade fue encerrado en Francia durante la monarquía, la República y el Imperio
Cuando tenía 37 años, este noble nacido en París en 1740 fue condenado a prisión por su disoluta conducta. En realidad, no hacía cosas más horribles y grotescas que sus aristocráticos iguales en la decadente capital francesa. El problema era su arrogancia, falta de discreción, su pasión por el lado salvaje de la vida y su escasa habilidad para construir alianzas, lo que le procuró enemigos muy peligrosos. Habló de sexo sin pudor, y eso era pecado en una sociedad tan cínica como la parisina de finales del siglo XVIII.
Pasó 13 años en las cárceles de Vincennes y La Bastilla, periodo en el que escribió Los 120 días de Sodoma. Liberado en 1790, el marqués de Sade sobrevivió publicando obras clandestinas escandalosas, como Justine. Durante la Revolución francesa, Sade mostró su lado más humano al denunciar la guillotina y la pena de muerte. Odiaba las ejecuciones públicas. En 1800, el marqués publicó Zoloé et ses deux acolites, novela que provocó un enorme escándalo.
No hizo cosas más horribles que otros aristócratas, pero Sade pasó la mitad de su vida en prisión
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