El amor se identifica y se expresa en lo que se es, y se siente, en el instante dado; el amor siendo universal posee también infinitas jerarquías; según el divino verbo que se posee, así es la divina jerarquía del amor; a mayor poder de verbo, mayor es la identificación del amor con el universo; el amor egoísta se encierra dentro de sí mismo; esta clase de amor está aún ocupado en sus propias pasiones y no tiene poder de ciencia, para irradiar hacia los que les rodean; sienten sólo para sí mismo y no planifica para otros.
Desconocéis el sublime amor; el puro; sólo conocéis en vuestro planeta, un amor interesado; un amor propio de vuestras categorías espírituales; el amor humano, es amor cargado de desconfianza; porque no sóis ángeles; los ángeles no son de carne; no se pudren; no mueren; son eternos; crean mundos de pureza; crean paraísos; leen toda mente; levitan; vuelan a velocidades superiores a la luz; vencen a toda pasión; el demonio no puede contra ellos; satanás pierde el tiempo; vuestra vida humana, pudo ser más elevada; más moralista y más justa; si no hubiesen venido al mundo, los espíritus-demonios; cuyas categorías son conocidas como ambiciosos; avarientos; ladrones; fornicadores; ricos; explotadores; mafiosos; engañadores; vanidosos; falsos; en otras palabras la gran bestia materialista; de cuyo edificio no quedará piedra sobre piedra; esta bestia ya fué nombrada en mis Escrituras; escrito está que todo árbol que no planto el divino Padre, de raíz será arrancado; la filosofía de explotación del materialismo, es uno de esos árboles.
El amor no se mide por lo que se tiene; se mide por lo que se es.
Vuestro amor terrenal, es amor interesado; un amor influenciado por la corrupción; por la ilusión de la vida; pedísteis vivir en libre albedrío para cumplir con mis divinas escrituras; y habéis caído en el libertinaje; tenéis dos libertinajes; uno espíritual y otro moral; el libertinaje espíritual consiste en no cumplir con lo que prometísteis en el Reino de los Cielos; ser humildes y no escandaloso.
En la prueba de la vida, todos tuvieron un primer encuentro con el amor; y más les valdría a los que pasaron está experiencia, el saberse de memoria el divino Evangelio de Dios, en el preciso instante del primer amor; porque si no se lo sabían, serán acusados en el divino Juicio de Dios, de intento de mundanizar el amor; para haber tenido derecho al amor, había que estar preparado para ello; había que estar limpio de cuerpo y de mente; no había que estar influenciado, con la extraña psicología de la bestia; porque ninguno que conoció el amor, perteneciendo a la bestia, ninguno volverá a entrar al Reino de los Cielos.-
El amor jamás debió de haberse exhibido, en las calles del mundo; porque al Padre exhibieron; el extraño amor nacido entre los que pidieron conocer una forma de vida, poseyó una extraña sicología; este extraño amor, no tenía el sello divino del Padre Jehová.
Nadie de este extraño mundo, pensó en el infinito, durante el desarrollo del magnetismo llamado amor; nadie vinculó la eternidad con esta sensación; fue un extraño amor desarticulado.
El amor y sus manifestaciones, jamás debieron ser exhibidas en público; porque es más fácil que entre un reservado en el amor; que un exhibicionista en el Reino.
Sólo el amor según las escrituras del Padre, son del Reino de los Cielos.
Quien viola la ley del amor, se encuentra conque traicionó, a otras criaturas que le acompañaron en la vida.
La base de vuestra forma de vida, no fué el amor; fué el interés; no fué la caridad, fué la ambición; no fué la realidad viviente en el Padre.
El amor que nó respetó al Creador por sobre todas las cosas, nó tiene derecho a la gloria del Padre; la entrega es fácil; más, sus consecuencias son eternas; vosotras, mujeres ciegas por las leyes de la eternidad, prometísteis al Padre, no dejaros tentar; era vuestra prueba; es tentación cuando se atropella lo que se prometió en el Reino de los Cielos.
El verdadero amor no necesita ser exhibido.
Todo el que le dá la contra a las divinas leyes de amor de Dios, es segurísimo que lo destinan a las tinieblas, cuando pide futuras exsistencias a Dios; la prueba de la vida era una divina oportunidad, para que el espíritu pensante se decidiera; había que cuidarse por lo tanto, de crear en sí mismo, sensaciones ó virtudes que fueran del divino evangelio de Dios.
El que no pensó en amor común para los demás, nó encontrará amor común fuera de la Tierra.
El fruto maldito de todo demonio, es el desprecio; el de la luz es el amor.
Se acabarán, los llamados sentimentalismos; producto espiritual, de incertidumbre y de falsos conceptos de amor.
Sólo el amor hacia el divino Padre, es lo eterno; quien llore a su propio Creador, ese es recibido con amor, en el Reino de los Cielos.
Recién comprenderéis lo que es el verdadero amor; el amor solar que produjo vuestro nacimiento; si no hubiese exsistido el amor en el Reino de los Cielos, vosotros tampoco existiríais.
LA FELICIDAD
La felicidad del mundo está en que cada uno sea justo con el otro.
La felicidad eterna se conquista, cumpliendo con los mandatos del Padre; no olvidando lo del Padre.
La felicidad humana está cimentada en una ilusión; que no observó el estricto cumplimiento de mis divinos Mandamientos.
De la moral depende la felicidad eterna.
La verdadera felicidad excluye a toda forma de pecado; el que en su manera de pensar incluyó el pecado como algo irremediable, él mismo perpetuó su propia desdicha.
No puede haber felicidad perfecta en un mundo alguno, si a sus criaturas, les roban el derecho a ser iguales.
La verdadera felicidad; la felicidad que nó necesita ser vigilada; la felicidad que se gobierna así misma; la felicidad que jamás nunca, lograron los explotadores; porque la verdadera felicidad, sirve a un sólo Señor; la verdadera felicidad no se divide ni divide a nadie; la verdadera felicidad nace del espíritu, de lo interior; nó nace de lo exterior; porque lo exterior se reduce a polvo tarde ó temprano; lo exterior es una ilusión; porque el espíritu abandona los planetas, en busca de otras formas de vida.
La felicidad, de los mansos de corazón; es la felicidad de los que siempre rechazaron la posesión de las cosas pasajeras; es la felicidad de los que no se ilusionaron con lo efímero; es la felicidad de los que jamás ocultaron algo; ni sus imperfecciones las ocultaron; es la felicidad, de los que todo lo hablaban; es la felicidad, de los que habían cumplido con el divino mandato que decía: El que tenga boca que hable; es la felicidad, de los que supieron vivir con la psicología, conque vive un niño; es la felicidad de los que siempre la esperaron y que no desmayaron; porque ellos cumplieron con la divina parábola que decía: El que busca encuentra; ellos con paciencia de niños, buscaron, esperaron, y encontraron; esta felicidad será llamada la felicidad del nuevo reino; de ella, no participarán los llamados adultos, de la prueba de la vida; porque para poder participar de este nuevo Reino, hay que tener la inocencia de un niño.
El demonio divide la felicidad misma.
La felicidad terrenal no dá la eternidad; es un premio mundano; del que se debe rendir cuenta; como se rendirá cuenta de cada acto realizado en la vida.
La felicidad que la bestia dió al mundo, era una falsa felicidad; era una extraña felicidad, que no contenía eternidad; era una felicidad, salida de una causa efímera; era una felicidad salida del oro; era una felicidad extraña salida de lo efímero; era una felicidad cuya causa había violado la ley del Padre; era una felicidad que encubría el dolor moral; porque fué una extraña felicidad con una extraña condición; la de quitarle a unos, y la de sobrarle a otros; era una extraña felicidad con dosis de infelicidad; era una felicidad nó pedida por nadie en la prueba de la vida; era una felicidad creada con cálculo y astucia; era una felicidad a costillas de montones de cadáveres; era una felicidad en que los humildes del Padre fueron los últimos; era una felicidad que incluía influencia de dolor; era una extraña y desconocida felicidad, salida de espíritus venidos de las tinieblas; era una felicidad sujeta a yugo; era una felicidad en que se compraban los ideales; era una felicidad dada por el uso de la fuerza, a la fuerza; era una felicidad que se pesaba en oro; era una felicidad que se medía con el metro del patrón oro; era una felicidad cuyo precio lo fijaba la extraña bestia; era una felicidad tan extraña e interesada, que ilusionaba a los hijos del Padre, al grado de hacerles olvidar el divino evangelio del Padre; era una felicidad que no daba la felicidad eterna; una extraña felicidad que hacía ignorantes vivientes del conocimiento del Padre; era una extraña felicidad que llevaba en su germen oculto, la tragedia del llorar y crujir de dientes; era una extraña felicidad que nadie la pidió en el Reino de los Cielos; era una tiniebla desconocida en los espíritus pensantes; era una bestia venida de lejanas galaxias, que había pedido al Padre Jehova, conocer la luz de un vivir planetario; era una prueba viviente de extraña jerarquía de tinieblas; era una bestia que se arriesgó el todo sobre el todo; era una felicidad cuyo precio era la nó entrada al Reino de los Cielos; era una extraña felicidad que encerraba la tragedia de un planeta; era una extraña felicidad, cuya psicología, será estudiada por las criaturas del futuro, como lo más extraño y desconcertante, salido del género humano; era una extraña felicidad, que será sinónimo de perdición para el nuevo pensar del nuevo mundo; era una extraña felicidad que terminaba en juicio; era una felicidad con extraño dolor é injusticia; era una felicidad tan extraña, que será maldecida por los que la conocieron; porque ninguno verá una vez más, su lugar de orígen; era una felicidad que desde el principio, desde el primer instante, hacía germinar la tragedia; era una extraña felicidad, que segundo por segundo, iba alejando al espíritu del Reino de los Cielos; era una felicidad, que iba encerrando el conocimiento de todo espíritu, en un microscópico presente; era una felicidad que encerraba dentro de sí mismo, la caída delante del Padre; era una extraña felicidad, desconocida en el Reino de los Cielos; era una felicidad surgida del cálculo y la astucia; era una extraña felicidad con el sello de satanás; era una felicidad que llevaba en sí misma, la perdición del espíritu; porque ninguno que conoció y sintió la extraña influencia, de esta extraña felicidad, ninguno volverá a encontrarse fuera de la Tierra, con sus seres queridos; porque todo lo extraño con el sello de satanás, divide; he aquí la felicidad que os dió la extraña bestia del capitalismo;...
LA ALEGRÍA
La alegría es la psicología divina y normal del Reino de los Cielos.
Vuestro Creador es alegre como un niño; y quien no cultivó en la prueba de la vida, el carácter de un niño, nó entrará al Reino de los Cielos.
Cuando alguien ríe, todas sus virtudes ríen; porque la alegría es la única forma de felicidad, en el Reino de los Cielos; las demás sensibilidades, son de las mismas virtudes; y rivalizan entre ellas; es por eso que todo pensar, no es igual; es variable; y no inmutable; sólo el Padre lo es; y lo es, hasta el instante en que hace llegar una luz al mundo; la luz es la Revelación.
Es mas fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que vivió alegre como un niño durante la vida, a pesar de las pruebas duras de la vida; a que entre uno que no vivió la alegría; la más microscópica imitación a lo del Reino es infinitamente premiado en el Reino; ...( disertación de cassettes)
La alegría nace de una justicia común.
En la prueba de la vida, había que cultivar un carácter alegre, propio de los niños; porque se enseñó que todo niño era un bienaventurado; y quien imita a un bienaventurado, también recibe puntaje de luz; este puntaje se llama puntaje por imitación a un bienaventurado; lo de Dios es expansivo desde la más microscópica molécula de imitación; es más fácil que gane luz, uno que imitó a uno de la luz; a que gane uno que imitó, a uno de las tinieblas
Todos hubiesen conservado, la alegría de un niño, durante toda la vida, estad seguros, que este mundo, no tendría Juicio Final; porque la moral de la alegría, es la moral del Reino de los Cielos; si así no ocurrió, en la prueba de la vida, se debió a que el extraño sistema de vida, salido del oro, incluyó la desigualdad; la desigualdad no se conoce en el Reino de los Cielos; la verdadera alegría, que debió de haber salido de un sistema de vida justo, no salió; y una extraña alegría, fué anidándose en todos los corazones y mentes, de los que tuvieron la desgracia y la desdicha, de encontrarse en este mundo, con una extraña forma de vivir, ideada por un grupo de ambiciosos; esto constituye la tragedia humana de todos los tiempos.
Toda esta humanidad, pidió y prometió al Padre, vivir todos los instantes de la vida, en alegría; sea cual fuere la prueba vivida; pedísteis al Padre Jehova, imitar en el lejano planeta Tierra, todo lo que vísteis en el Reino de los Cielos.
El Padre y las virtudes solares, son alegres como un niño; en el Reino de los Cielos, se desconoce todo grado de egoísmo; la alegría es la única filosofía; no se conoce otra; es por eso que os fué escrito para vosotros, los adultos: Dejad que los niños vengan a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Alegría; hay muchas clases de alegría según los sentimientos; la alegría ilustrada en lo del Padre, es la que entra al Reino de los Cielos.
En el Reino...Todo es alegría; porque nadie es explotado ni tratado injustamente; porque no existen intereses privados ni particulares; y todo es sabiduría y conocimiento; como debió ser la Tierra.
La alegría de este mundo es falsa alegría; es superficial; interesada; es un disfraz del dolor; una alegría en que no participa el Padre.
Es bastante difícil vivir en alegría, cuando se vive en un sistema de vida injusto; porque la amargura envuelve al espíritu; por la causa de la injusticia de unos pocos.
Para gozar de la alegría, hay que cultivarla primero; sólo así podéis reclamar alegría en el Reino de los Cielos; sino la cultivásteis en la Tierra, ¿qué derecho os asiste reclamarla en los cielos?
La máxima sencillez es la alegría; y toda alegría es el rostro viviente del divino Padre.
El que fué alegre como un niño durante toda su vida, entrará al Reino de los Cielos; el divino Padre premia hasta los más mínimos esfuerzos mentales; cuando ellos nacen con la intención de alegrar a los demás.
No puede haber honrada alegría en el mundo, si unos viven en la abundancia y otros en la miseria; la alegría verdadera parte de la justicia verdadera; lo contrario es alegría fingida.
La alegría de este mundo Tierra, es falsa alegría; nó puede exsistir verdadera alegría, cuando nó existe igualdad en los hechos; porque toda desigualdad provocada, atrae la amargura, la desilusión.
La alegría de vuestro mundo, es alegría con violación; porque estáis saturados de interés é hipocresía.
La alegría de vuestro mundo, es alegría con dolor; todo se finge en vuestro extraño sistema de vida, porque la extraña psicología salida del interés al oro, está constituída con astucia; que es el mismo demonio en acción.
La alegría salida de todo ebrio, es alegría demoníaca; todo el que fué ebrio en la prueba de la vida, no entrará al Reino de los Cielos; ni ningún vicioso a entrado; una cosa es probar el vino; y otra cosa es emborracharse y escandalizar; es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que no conoció vicio alguno; a que pueda entrar, uno que lo conoció y se envició.-
Es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que fingió reír, a uno que no se tomó el esfuerzo mental de reír; el uno se esmeró y el otro se encerró en dureza espíritual; y de verdad os digo, que todos aquéllos que tuvieron durezas espírituales, no entrarán al reino del Padre; la dureza espíritual, es la indiferencia hacia lo que es del Padre.
Nó puede haber alegría y felicidad perfecta, cuando el propio sistema de vida es injusto y egoísta;... nadie pidió al Padre, vivir en ninguna forma egoísta imaginable; la mezquindad, la usura, el robo, el asesinato, el interés, la gula, la codicia, el escándalo, la inmoralidad y toda forma de tiniebla, se aprendió en la Tierra; la bestia provocó todo el mal conocido.
Las criaturas en el cosmos infinito, son alegres porque en todo instante, están en pepetuo contacto con el infinito; ellos ven la cusa eterna, en sus propias causas individuales; ellos no tienen duda de lo que son y serán.
Es más fácil que termine en alegría en los divinos juicios de Dios, uno que en su prueba, fué alegre y no soberbio.
EL ENOJO
Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Sal. 37: 8
Sóis reprendidos por el Padre, por haber practicado el enojo, mil veces más, es castigado aquél por el cual se conoció el enojo; todo enojo tiene por causa, la violación al divino Mandamiento del Padre; y nó exsiste enojo, que no tenga su causa en la misma causa por la que se vive; el egoísmo heredado de generación en generación, perpetuó el enojo; como perpetuó todos los males que a conocido este mundo; el enojo es tiniebla.
Desde el mismo instante en que surgieron ricos y pobres, se hizo presente el enojo; la alegría del mundo fue apagada; salió la alegría dolorosa.
Una criatura que jamás tuvo enojo en su vida, es un espíritu extraordinario; muy evolucionado; algo difícil entre vosotros.
Quien tuvo enojos en la vida, que sume el total de segundos en todo su enojo que tuvo en su exsistencia; el tiempo de todo enojo, es tiempo de tinieblas; cada segundo de enojo, corresponde a un puntito en las tinieblas; y cada puntito representa un mundo ó cielo que se os cierra; porque cada falta salida de vosotros, apaga vuestra propia luz; y os acercáis a mundos de tinieblas; porque cada uno se hace su propio cielo; cada uno se crea su propia añadidura; su propio destino en las moradas planetarias del espacio.
Todos prometísteis en el Reino de los Cielos, ser alegres en la vida; imitando al mismo cielo; prometísteis ser alegres bajo cualesquiera circunstancia; no pedísteis ser idiotas de carácter; porque sabíais que eso es desconocido en el Reino; y sabíais que de ser idiotas, no entraríais en él; si en vuestras exsistencias tuvísteis enojos, se debe al sistema de vida injusto que escogieron los hombres; y los creadores de tal sistema, deberán pagarlas en este juicio.
Quien tuvo enojos en la vida, no entra al Reino de los Cielos; aunque ese enojo haya durado menos de un segundo; reconozco que el mismo sistema de vida creado por los demonios de la explotación y de la ambición, apagó toda alegría universal en la Tierra.
Todos aquéllos que expresaron sus enojos en grosería hablada, nó entrarán al Reino de los Cielos; por cada letra de grosería hablada, tendrán que cumplir una exsistencia fuera del Reino de los Cielos; y si expresaron tales groserías en presencia de niños, son tres exsistencias por cada letra.-
Es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que fingió reír, a uno que no se tomó el esfuerzo mental de reír; el uno se esmeró y el otro se encerró en dureza espíritual;...
Desconocéis el sublime amor; el puro; sólo conocéis en vuestro planeta, un amor interesado; un amor propio de vuestras categorías espírituales; el amor humano, es amor cargado de desconfianza; porque no sóis ángeles; los ángeles no son de carne; no se pudren; no mueren; son eternos; crean mundos de pureza; crean paraísos; leen toda mente; levitan; vuelan a velocidades superiores a la luz; vencen a toda pasión; el demonio no puede contra ellos; satanás pierde el tiempo; vuestra vida humana, pudo ser más elevada; más moralista y más justa; si no hubiesen venido al mundo, los espíritus-demonios; cuyas categorías son conocidas como ambiciosos; avarientos; ladrones; fornicadores; ricos; explotadores; mafiosos; engañadores; vanidosos; falsos; en otras palabras la gran bestia materialista; de cuyo edificio no quedará piedra sobre piedra; esta bestia ya fué nombrada en mis Escrituras; escrito está que todo árbol que no planto el divino Padre, de raíz será arrancado; la filosofía de explotación del materialismo, es uno de esos árboles.
El amor no se mide por lo que se tiene; se mide por lo que se es.
Vuestro amor terrenal, es amor interesado; un amor influenciado por la corrupción; por la ilusión de la vida; pedísteis vivir en libre albedrío para cumplir con mis divinas escrituras; y habéis caído en el libertinaje; tenéis dos libertinajes; uno espíritual y otro moral; el libertinaje espíritual consiste en no cumplir con lo que prometísteis en el Reino de los Cielos; ser humildes y no escandaloso.
En la prueba de la vida, todos tuvieron un primer encuentro con el amor; y más les valdría a los que pasaron está experiencia, el saberse de memoria el divino Evangelio de Dios, en el preciso instante del primer amor; porque si no se lo sabían, serán acusados en el divino Juicio de Dios, de intento de mundanizar el amor; para haber tenido derecho al amor, había que estar preparado para ello; había que estar limpio de cuerpo y de mente; no había que estar influenciado, con la extraña psicología de la bestia; porque ninguno que conoció el amor, perteneciendo a la bestia, ninguno volverá a entrar al Reino de los Cielos.-
El amor jamás debió de haberse exhibido, en las calles del mundo; porque al Padre exhibieron; el extraño amor nacido entre los que pidieron conocer una forma de vida, poseyó una extraña sicología; este extraño amor, no tenía el sello divino del Padre Jehová.
Nadie de este extraño mundo, pensó en el infinito, durante el desarrollo del magnetismo llamado amor; nadie vinculó la eternidad con esta sensación; fue un extraño amor desarticulado.
El amor y sus manifestaciones, jamás debieron ser exhibidas en público; porque es más fácil que entre un reservado en el amor; que un exhibicionista en el Reino.
Sólo el amor según las escrituras del Padre, son del Reino de los Cielos.
Quien viola la ley del amor, se encuentra conque traicionó, a otras criaturas que le acompañaron en la vida.
La base de vuestra forma de vida, no fué el amor; fué el interés; no fué la caridad, fué la ambición; no fué la realidad viviente en el Padre.
El amor que nó respetó al Creador por sobre todas las cosas, nó tiene derecho a la gloria del Padre; la entrega es fácil; más, sus consecuencias son eternas; vosotras, mujeres ciegas por las leyes de la eternidad, prometísteis al Padre, no dejaros tentar; era vuestra prueba; es tentación cuando se atropella lo que se prometió en el Reino de los Cielos.
El verdadero amor no necesita ser exhibido.
Todo el que le dá la contra a las divinas leyes de amor de Dios, es segurísimo que lo destinan a las tinieblas, cuando pide futuras exsistencias a Dios; la prueba de la vida era una divina oportunidad, para que el espíritu pensante se decidiera; había que cuidarse por lo tanto, de crear en sí mismo, sensaciones ó virtudes que fueran del divino evangelio de Dios.
El que no pensó en amor común para los demás, nó encontrará amor común fuera de la Tierra.
El fruto maldito de todo demonio, es el desprecio; el de la luz es el amor.
Se acabarán, los llamados sentimentalismos; producto espiritual, de incertidumbre y de falsos conceptos de amor.
Sólo el amor hacia el divino Padre, es lo eterno; quien llore a su propio Creador, ese es recibido con amor, en el Reino de los Cielos.
Recién comprenderéis lo que es el verdadero amor; el amor solar que produjo vuestro nacimiento; si no hubiese exsistido el amor en el Reino de los Cielos, vosotros tampoco existiríais.
LA FELICIDAD
La felicidad del mundo está en que cada uno sea justo con el otro.
La felicidad eterna se conquista, cumpliendo con los mandatos del Padre; no olvidando lo del Padre.
La felicidad humana está cimentada en una ilusión; que no observó el estricto cumplimiento de mis divinos Mandamientos.
De la moral depende la felicidad eterna.
La verdadera felicidad excluye a toda forma de pecado; el que en su manera de pensar incluyó el pecado como algo irremediable, él mismo perpetuó su propia desdicha.
No puede haber felicidad perfecta en un mundo alguno, si a sus criaturas, les roban el derecho a ser iguales.
La verdadera felicidad; la felicidad que nó necesita ser vigilada; la felicidad que se gobierna así misma; la felicidad que jamás nunca, lograron los explotadores; porque la verdadera felicidad, sirve a un sólo Señor; la verdadera felicidad no se divide ni divide a nadie; la verdadera felicidad nace del espíritu, de lo interior; nó nace de lo exterior; porque lo exterior se reduce a polvo tarde ó temprano; lo exterior es una ilusión; porque el espíritu abandona los planetas, en busca de otras formas de vida.
La felicidad, de los mansos de corazón; es la felicidad de los que siempre rechazaron la posesión de las cosas pasajeras; es la felicidad de los que no se ilusionaron con lo efímero; es la felicidad de los que jamás ocultaron algo; ni sus imperfecciones las ocultaron; es la felicidad, de los que todo lo hablaban; es la felicidad, de los que habían cumplido con el divino mandato que decía: El que tenga boca que hable; es la felicidad, de los que supieron vivir con la psicología, conque vive un niño; es la felicidad de los que siempre la esperaron y que no desmayaron; porque ellos cumplieron con la divina parábola que decía: El que busca encuentra; ellos con paciencia de niños, buscaron, esperaron, y encontraron; esta felicidad será llamada la felicidad del nuevo reino; de ella, no participarán los llamados adultos, de la prueba de la vida; porque para poder participar de este nuevo Reino, hay que tener la inocencia de un niño.
El demonio divide la felicidad misma.
La felicidad terrenal no dá la eternidad; es un premio mundano; del que se debe rendir cuenta; como se rendirá cuenta de cada acto realizado en la vida.
La felicidad que la bestia dió al mundo, era una falsa felicidad; era una extraña felicidad, que no contenía eternidad; era una felicidad, salida de una causa efímera; era una felicidad salida del oro; era una felicidad extraña salida de lo efímero; era una felicidad cuya causa había violado la ley del Padre; era una felicidad que encubría el dolor moral; porque fué una extraña felicidad con una extraña condición; la de quitarle a unos, y la de sobrarle a otros; era una extraña felicidad con dosis de infelicidad; era una felicidad nó pedida por nadie en la prueba de la vida; era una felicidad creada con cálculo y astucia; era una felicidad a costillas de montones de cadáveres; era una felicidad en que los humildes del Padre fueron los últimos; era una felicidad que incluía influencia de dolor; era una extraña y desconocida felicidad, salida de espíritus venidos de las tinieblas; era una felicidad sujeta a yugo; era una felicidad en que se compraban los ideales; era una felicidad dada por el uso de la fuerza, a la fuerza; era una felicidad que se pesaba en oro; era una felicidad que se medía con el metro del patrón oro; era una felicidad cuyo precio lo fijaba la extraña bestia; era una felicidad tan extraña e interesada, que ilusionaba a los hijos del Padre, al grado de hacerles olvidar el divino evangelio del Padre; era una felicidad que no daba la felicidad eterna; una extraña felicidad que hacía ignorantes vivientes del conocimiento del Padre; era una extraña felicidad que llevaba en su germen oculto, la tragedia del llorar y crujir de dientes; era una extraña felicidad que nadie la pidió en el Reino de los Cielos; era una tiniebla desconocida en los espíritus pensantes; era una bestia venida de lejanas galaxias, que había pedido al Padre Jehova, conocer la luz de un vivir planetario; era una prueba viviente de extraña jerarquía de tinieblas; era una bestia que se arriesgó el todo sobre el todo; era una felicidad cuyo precio era la nó entrada al Reino de los Cielos; era una extraña felicidad que encerraba la tragedia de un planeta; era una extraña felicidad, cuya psicología, será estudiada por las criaturas del futuro, como lo más extraño y desconcertante, salido del género humano; era una extraña felicidad, que será sinónimo de perdición para el nuevo pensar del nuevo mundo; era una extraña felicidad que terminaba en juicio; era una felicidad con extraño dolor é injusticia; era una felicidad tan extraña, que será maldecida por los que la conocieron; porque ninguno verá una vez más, su lugar de orígen; era una felicidad que desde el principio, desde el primer instante, hacía germinar la tragedia; era una extraña felicidad, que segundo por segundo, iba alejando al espíritu del Reino de los Cielos; era una felicidad, que iba encerrando el conocimiento de todo espíritu, en un microscópico presente; era una felicidad que encerraba dentro de sí mismo, la caída delante del Padre; era una extraña felicidad, desconocida en el Reino de los Cielos; era una felicidad surgida del cálculo y la astucia; era una extraña felicidad con el sello de satanás; era una felicidad que llevaba en sí misma, la perdición del espíritu; porque ninguno que conoció y sintió la extraña influencia, de esta extraña felicidad, ninguno volverá a encontrarse fuera de la Tierra, con sus seres queridos; porque todo lo extraño con el sello de satanás, divide; he aquí la felicidad que os dió la extraña bestia del capitalismo;...
LA ALEGRÍA
La alegría es la psicología divina y normal del Reino de los Cielos.
Vuestro Creador es alegre como un niño; y quien no cultivó en la prueba de la vida, el carácter de un niño, nó entrará al Reino de los Cielos.
Cuando alguien ríe, todas sus virtudes ríen; porque la alegría es la única forma de felicidad, en el Reino de los Cielos; las demás sensibilidades, son de las mismas virtudes; y rivalizan entre ellas; es por eso que todo pensar, no es igual; es variable; y no inmutable; sólo el Padre lo es; y lo es, hasta el instante en que hace llegar una luz al mundo; la luz es la Revelación.
Es mas fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que vivió alegre como un niño durante la vida, a pesar de las pruebas duras de la vida; a que entre uno que no vivió la alegría; la más microscópica imitación a lo del Reino es infinitamente premiado en el Reino; ...( disertación de cassettes)
La alegría nace de una justicia común.
En la prueba de la vida, había que cultivar un carácter alegre, propio de los niños; porque se enseñó que todo niño era un bienaventurado; y quien imita a un bienaventurado, también recibe puntaje de luz; este puntaje se llama puntaje por imitación a un bienaventurado; lo de Dios es expansivo desde la más microscópica molécula de imitación; es más fácil que gane luz, uno que imitó a uno de la luz; a que gane uno que imitó, a uno de las tinieblas
Todos hubiesen conservado, la alegría de un niño, durante toda la vida, estad seguros, que este mundo, no tendría Juicio Final; porque la moral de la alegría, es la moral del Reino de los Cielos; si así no ocurrió, en la prueba de la vida, se debió a que el extraño sistema de vida, salido del oro, incluyó la desigualdad; la desigualdad no se conoce en el Reino de los Cielos; la verdadera alegría, que debió de haber salido de un sistema de vida justo, no salió; y una extraña alegría, fué anidándose en todos los corazones y mentes, de los que tuvieron la desgracia y la desdicha, de encontrarse en este mundo, con una extraña forma de vivir, ideada por un grupo de ambiciosos; esto constituye la tragedia humana de todos los tiempos.
Toda esta humanidad, pidió y prometió al Padre, vivir todos los instantes de la vida, en alegría; sea cual fuere la prueba vivida; pedísteis al Padre Jehova, imitar en el lejano planeta Tierra, todo lo que vísteis en el Reino de los Cielos.
El Padre y las virtudes solares, son alegres como un niño; en el Reino de los Cielos, se desconoce todo grado de egoísmo; la alegría es la única filosofía; no se conoce otra; es por eso que os fué escrito para vosotros, los adultos: Dejad que los niños vengan a Mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Alegría; hay muchas clases de alegría según los sentimientos; la alegría ilustrada en lo del Padre, es la que entra al Reino de los Cielos.
En el Reino...Todo es alegría; porque nadie es explotado ni tratado injustamente; porque no existen intereses privados ni particulares; y todo es sabiduría y conocimiento; como debió ser la Tierra.
La alegría de este mundo es falsa alegría; es superficial; interesada; es un disfraz del dolor; una alegría en que no participa el Padre.
Es bastante difícil vivir en alegría, cuando se vive en un sistema de vida injusto; porque la amargura envuelve al espíritu; por la causa de la injusticia de unos pocos.
Para gozar de la alegría, hay que cultivarla primero; sólo así podéis reclamar alegría en el Reino de los Cielos; sino la cultivásteis en la Tierra, ¿qué derecho os asiste reclamarla en los cielos?
La máxima sencillez es la alegría; y toda alegría es el rostro viviente del divino Padre.
El que fué alegre como un niño durante toda su vida, entrará al Reino de los Cielos; el divino Padre premia hasta los más mínimos esfuerzos mentales; cuando ellos nacen con la intención de alegrar a los demás.
No puede haber honrada alegría en el mundo, si unos viven en la abundancia y otros en la miseria; la alegría verdadera parte de la justicia verdadera; lo contrario es alegría fingida.
La alegría de este mundo Tierra, es falsa alegría; nó puede exsistir verdadera alegría, cuando nó existe igualdad en los hechos; porque toda desigualdad provocada, atrae la amargura, la desilusión.
La alegría de vuestro mundo, es alegría con violación; porque estáis saturados de interés é hipocresía.
La alegría de vuestro mundo, es alegría con dolor; todo se finge en vuestro extraño sistema de vida, porque la extraña psicología salida del interés al oro, está constituída con astucia; que es el mismo demonio en acción.
La alegría salida de todo ebrio, es alegría demoníaca; todo el que fué ebrio en la prueba de la vida, no entrará al Reino de los Cielos; ni ningún vicioso a entrado; una cosa es probar el vino; y otra cosa es emborracharse y escandalizar; es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que no conoció vicio alguno; a que pueda entrar, uno que lo conoció y se envició.-
Es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que fingió reír, a uno que no se tomó el esfuerzo mental de reír; el uno se esmeró y el otro se encerró en dureza espíritual; y de verdad os digo, que todos aquéllos que tuvieron durezas espírituales, no entrarán al reino del Padre; la dureza espíritual, es la indiferencia hacia lo que es del Padre.
Nó puede haber alegría y felicidad perfecta, cuando el propio sistema de vida es injusto y egoísta;... nadie pidió al Padre, vivir en ninguna forma egoísta imaginable; la mezquindad, la usura, el robo, el asesinato, el interés, la gula, la codicia, el escándalo, la inmoralidad y toda forma de tiniebla, se aprendió en la Tierra; la bestia provocó todo el mal conocido.
Las criaturas en el cosmos infinito, son alegres porque en todo instante, están en pepetuo contacto con el infinito; ellos ven la cusa eterna, en sus propias causas individuales; ellos no tienen duda de lo que son y serán.
Es más fácil que termine en alegría en los divinos juicios de Dios, uno que en su prueba, fué alegre y no soberbio.
EL ENOJO
Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Sal. 37: 8
Sóis reprendidos por el Padre, por haber practicado el enojo, mil veces más, es castigado aquél por el cual se conoció el enojo; todo enojo tiene por causa, la violación al divino Mandamiento del Padre; y nó exsiste enojo, que no tenga su causa en la misma causa por la que se vive; el egoísmo heredado de generación en generación, perpetuó el enojo; como perpetuó todos los males que a conocido este mundo; el enojo es tiniebla.
Desde el mismo instante en que surgieron ricos y pobres, se hizo presente el enojo; la alegría del mundo fue apagada; salió la alegría dolorosa.
Una criatura que jamás tuvo enojo en su vida, es un espíritu extraordinario; muy evolucionado; algo difícil entre vosotros.
Quien tuvo enojos en la vida, que sume el total de segundos en todo su enojo que tuvo en su exsistencia; el tiempo de todo enojo, es tiempo de tinieblas; cada segundo de enojo, corresponde a un puntito en las tinieblas; y cada puntito representa un mundo ó cielo que se os cierra; porque cada falta salida de vosotros, apaga vuestra propia luz; y os acercáis a mundos de tinieblas; porque cada uno se hace su propio cielo; cada uno se crea su propia añadidura; su propio destino en las moradas planetarias del espacio.
Todos prometísteis en el Reino de los Cielos, ser alegres en la vida; imitando al mismo cielo; prometísteis ser alegres bajo cualesquiera circunstancia; no pedísteis ser idiotas de carácter; porque sabíais que eso es desconocido en el Reino; y sabíais que de ser idiotas, no entraríais en él; si en vuestras exsistencias tuvísteis enojos, se debe al sistema de vida injusto que escogieron los hombres; y los creadores de tal sistema, deberán pagarlas en este juicio.
Quien tuvo enojos en la vida, no entra al Reino de los Cielos; aunque ese enojo haya durado menos de un segundo; reconozco que el mismo sistema de vida creado por los demonios de la explotación y de la ambición, apagó toda alegría universal en la Tierra.
Todos aquéllos que expresaron sus enojos en grosería hablada, nó entrarán al Reino de los Cielos; por cada letra de grosería hablada, tendrán que cumplir una exsistencia fuera del Reino de los Cielos; y si expresaron tales groserías en presencia de niños, son tres exsistencias por cada letra.-
Es más fácil que entre al Reino de los Cielos, uno que fingió reír, a uno que no se tomó el esfuerzo mental de reír; el uno se esmeró y el otro se encerró en dureza espíritual;...