Para Reflexionar. . .
- Una puerta puede ser un signo de acceso y acogida,puede ser signo de rechazo,separación,clausura.
- A una puerta se llama siempre desde fuera, pero sólo se abre desde dentro...salvo que se haya entregado libremente la llave para abrir desde fuera.
- Una puerta para abrirse gratamente,sin violencia ni temores, debe abrir desde dentro...sólo en la guerra las puertas se
violentan, sólo en el temor aparentan abrirse.
- Hay puertas cerradas protegidas en exceso, decididas a
custodiarlo todo... a cualquier precio. Sus cerraduras y sus ansiedades son inflexibles.
- Hay puertas tapiadas, que de pronto cortaron lazos,limitaron
para siempre el encuentro.Por más que se les llame y golpée no
serán capaces de romper la dura barrera de concreto que se impusieron (o que les impusieron).
- Hay puertas orgullosas, opulentas, muy decoradas, preocupadas
de su exterioridad y de mostrar la grandeza que poseen o creen poseer.
- Hay puertas simples, que ofrecen una pequeña entrada, sin
maquillajes, abiertos mundos para descubrir en lo sencillo la belleza y la armonía.
- Hay puertas oscuras que todo lo ocultan, que se oponen a toda
posible mirada. No se arriesgan a conocer ni a que las conozcan.
- Hay puertas plenamente abiertas, que no ocultan ni
resguardan, que ofrecen caminos novedosos y abiertos al encuentro.
- Hay puertas soñadoras que seducen con altas expectativas.sin saber si podrán responder a ellas.
- Hay puertas autoritarias, inflexibles, reinas del
cumplimiento y la norma, que viven el resguardo de verdades dogmatizadas.
- Hay puertas de vaivén, que se abren hacia donde las tiren,
no direccionan la entrada, son acomodaticias, han renunciado a una
dirección, al riesgo de una opción y de una decisión.
- Hay puertas eficientes, que abren y cierran perfectamente,
que evitan la entrada del polvo y del viento, que no hacen
ruido.pero que logran resultados cada vez mejores.
- Hay puertas comunitarias, que sirven a todo un grupo
humano, que facilitan el acceso a mundos variados y acogedores.
- Hay puertas que cargan la sabiduría de los años, la calma
que evita carreras sin sentido, que invitan a traspasarlas para
vivir el tiempo del discipulado, del que al aprender mira, se
admira y se maravilla.
- Hay puertas que acogen las diferencias, que permiten
descubrir y trabajar proyectos comunes.
La pregunta que nos queda por responder después de esta lectura es:
¿ Qué clase de puerta somos?...
Enriqueta Giaconi