Hoy caminé por lugares extraños pero siempre supe a donde llegar, la mejor receta para liberar un enojo y reflexionar es caminar y pensar. Piensa en todo lo que has hecho y luego pregúntate si en realidad vale la pena perder 60 segundos de tu vida pensando en cosas que te torturan la mente.
Confieso que a pesar de mi indiferencia con el amor, soy y siempre he sido un fiel creyente en él.
Soy de los que se sientan a esperar un milagro, de los que esperan cosas que nunca van a pasar por el siempre hecho que lo harías por esa persona.
Soy de los que se sientan a esperar esa famosa llamada que nunca llegará, de los que perdonan sin esperar que se arrepientan. Siempre le pido a la persona que comparta conmigo que no se arrepienta de sus acciones y sus errores; porque si no fueran por ellos, yo no seria la gran persona que hoy en día soy.
Yo no me explico como existen personas que te quieren por un diploma o por un sueldo; sin saber que para querer no hace falta estudios, y el amor no cuesta nada. Nadie ha describo con exactitud lo que es el amor, el amor puede ser lo que das sin esperar nada a cambio, no es sacar en cara para que sepan lo que haz arriesgado porque eso no seria amor, eso se llama manipulación.
A veces dudo de mis metas y mis compromisos en la vida porque también soy de los que piensa que el éxito se comparte con alguien que estuvo contigo desde tus inicios; pero me di cuenta que el estado emocional es por generaciones, hoy en día nadie se quiere.
Nunca permitas que alguien te haga sentir inferior de lo que te mereces porque tu también tienes derecho de ser feliz a tu manera. Nunca podrás ser feliz con alguien más si no eres feliz ni contigo mismo. Aprende que la felicidad
es un estilo de vida, no un estado emocional.
La felicidad es por momentos, no es para siempre.

