Según una versión Alquimia proviene de "Al-Khem", voz árabe que era un antiguo nombre para Egipto. Así que Alquimia puede ser entendida como "El Arte de Egipto". Otra versión explica que Alquimia es una voz que se compone de Al, artículo árabe que equivale a los artículos españoles "el" o "la", y del nombre sustantivo egipcio Kema, que significa "ciencia por excelencia". Entonces Alquimia es "la ciencia por excelencia".
Su definición exotérica, esto es, la contenida en los diccionarios y asumida por el común de la gente, es la siguiente: "Alquimia, ciencia química medieval, cuyos grandes objetivos fueron la transmutación de los metales comunes en oro, el descubrimiento de la cura universal para las enfermedades y los medios para prolongar la vida indefinidamente".
La Alquimia tiene dos campos de actividad; uno físico y otro espiritual. El común de la gente lo que conoce de esta antigua ciencia es lo concerniente a su desarrollo material y por eso la Alquimia es reconocida como la predecesora y madre de la Química moderna. En su forma externa material, la Alquimia encaminó al hombre antiguo hacia el estudio de los fenómenos de la naturaleza y aportó las bases para el desarrollo de la mayor parte de las industrias. Después, ante el progreso de las mismas industrias, la Alquimia fue cediendo su lugar a su hija, la Química, para refugiarse en su campo interno, en el que se ocupa de los secretos del alma humana, de los procesos de la mente y de la misión divina del Espíritu en el destino del hombre. Los verdaderos alquimistas, tanto de la antigüedad como del medioevo, laboraron en los dos campos, pero la búsqueda externa solo era un medio para llegar al descubrimiento de lo espiritual. De manera que los frutos visibles materiales pueden ser considerados como premios menores que atestiguan los avances logrados en el campo interno. Por otra parte, en épocas de persecución religiosa, durante la Inquisición principalmente, el trabajo de los alquimistas en sus laboratorios fue además una forma inteligente para ocultar la investigación espiritual, pues esta última estaba penada con la hoguera. Cuando incursionamos en el tema de la Alquimia es preciso mantener en la mente que entre sus seguidores se han contado sabios eminentísimos, santos, observadores profundos, alucinados, embaucadores y charlatanes.
Una definición más adecuada para la Alquimia, pues abarca sus dos campos, es: "El Arte de la transmutación".
Transmutar consiste en transformar algo en otra cosa que es de una naturaleza superior. En el campo material la antigua ciencia se consagró a la transmutación y purificación de las sustancias materiales, cambiando su carácter, exaltando sus cualidades, para llevarlas así a un estado más avanzado de evolución. De esta manera el alquimista llegó a crear productos que la naturaleza no habría engendrado por sus propios medios.
En el plano espiritual los alquimistas hacían lo mismo, transmutando la naturaleza humana en naturaleza divina, significando esto el cambio de lo ilusorio a lo real, del inconsciente al consciente, de las tinieblas de la ignorancia a la luz de la verdad, de lo mortal a lo inmortal.
La transmutación, tanto física como espiritual, es consecuencia de la "elevación de las vibraciones". Una de las premisas de la Alquimia es la unidad de la materia, esto es, que todas las cosas están hechas de lo mismo. La física moderna, cuántica, comparte ese principio de unidad pues afirma que todo está formado por "energía radiante". Otra premisa compartida es que esa energía radiante o materia universal es inteligente.
Lo concerniente a "elevación de vibraciones" consiste en que la energía o materia universal manifiesta grados superiores de inteligencia en la medida en que su propia frecuencia vibratoria se eleva. Los alquimistas observaron que en la Naturaleza esa elevación de vibraciones es un proceso automático, pues las plantas toman del suelo y del agua minerales y los transmutan en células vegetales, las cuales son de un orden de inteligencia superior con respecto a las partículas minerales. Observaron que, ascendiendo en la escala evolutiva, los animales ingieren minerales y vegetales y transmutan esos alimentos en células animales, las cuales son de un orden de inteligencia superior con respecto a la partícula mineral y la célula vegetal. En la escala superior está el hombre, el que ingiere minerales, vegetales y animales y los transmuta en células humanas, las cuales son de un orden de inteligencia superior con respecto a las inteligencias de los reinos inferiores que le proveyeron el alimento. Hasta aquí ese proceso de elevación de vibraciones y de conciencia se da espontáneamente, pero los alquimistas intuyeron que había algo más que lograr pues el hombre podía transformarse así mismo, consiguiendo con ello elevarse de simple humano hasta la categoría de un ser superior capaz de expresar la semejanza con su Creador.
Pitágoras, el sabio griego, llamó a los humanos que alcanzaron esa última condición "Miembros del Quinto Reino". Elevar la condición humana es pues el propósito de la Alquimia en su campo interno, espiritual. En diversos escritos se llamó "El Niño Alquímico" a la materia sometida a transmutación por el Arte Regio o Alquimia. Los egipcios llamaron a ese niño Horus, el cual no es solamente hombre sino que es el Hombre-Dios. Sobre él se dijo lo siguiente: "El Niño Alquímico duerme en el reino mineral y en el vegetal comienza a soñar. En el reino animal sueña, algunas veces medio despierto. En el hombre despierta y comienza a comprender el significado de su vida. No obstante tiene un destino superior que realizar, la perfecta unión con su Padre".
En la transmutación antes explicada está implícita la premisa de que el hombre tiene dos naturalezas; una externa, humana, y otra interna, divina. Esta idea de la dualidad está presente en el sustantivo "persona", palabra de origen griego cuyo significado es "máscara", es decir, algo que oculta la verdadera identidad. El sustantivo sugiere que la naturaleza humana y externa del hombre esconde al verdadero Yo, la parte divina.
La Alquimia asume que la personalidad es el vehículo que le permite al Espíritu morador expresarse en el mundo de las formas o plano físico. El propósito de la Alquimia Espiritual es el logro de un estado de la personalidad transmutado y perfeccionado. En un sentido figurado, el plomo de los alquimistas hace referencia a aquellos hombres y mujeres que andan por la vida extraviados, sin rumbo, al igual que las hojas movidas por el viento, ya que se perciben como unos esclavos de las circunstancias. Para ellos el miedo es su estado natural y por eso el mundo se les asemeja más a un calvario que a cualquier otra cosa. Ese mismo ser, por la operación del arte alquímico es transmutado en el oro, metal que simboliza a la personalidad regenerada, la que ahora conoce claramente cual es el sentido y el propósito de su existencia porqué encontró dentro de sí misma la sabiduría que le permitió asumir la regencia de sus circunstancias. Como consecuencia de lo anterior, seguridad y confianza son ahora estados permanentes y por ello transitan por la vida con alegría y dignidad, haciendo de sus mundos un paraíso.
LA GRAN OBRA
La Gran Obra es la operación secreta descrita en los libros de los verdaderos alquimistas. Esta es realmente una operación química, llevada a efecto bajo la dirección de la autoconsciencia del hombre. Comienza en la mente, pero es realizada por medio de cambios efectuados en su cuerpo físico y personalidad. A consecuencia de estos cambios, el operador llega a ser una nueva criatura, capaz de ejercer poderes que son desconocidos para el hombre promedio, tales como los expresados en la definición exotérica de la Alquimia. La Gran Obra es "la dirección de energía derivada de la esencia espiritual de acuerdo con las percepciones de una inteligencia despierta". Eliphas Levi, el gran mago del siglo XIX, dijo: "La Gran Obra es preeminentemente la creación del hombre por sí mismo, esto es, la plena y completa conquista que él hace de sus facultades y de su futuro".
LA PIEDRA DE LOS FILOSOFOS
Al estado transmutado y perfeccionado de la personalidad humana se le llama "La Piedra de los Filósofos". Es por medio de esa personalidad transformada que el alquimista consigue el dominio sobre todas las formas y fuerzas del plano físico. La Piedra de los Filósofos es un estado de conciencia que convierte a quien lo alcanza en un co-regente con Dios, por lo que su confección es la condición para ser un miembro del Quinto Reino. El sustantivo piedra, en lengua hebrea, es el símbolo literal para ese estado de la personalidad transmutado y perfeccionado.
CURIOSIDADES SOBRE ALQUIMIA, GEMAS Y ORO
Se requieren más de 2 toneladas de piedra sudafricana para producir menos de una onza de oro.
Isaac Newton invirtió tiempo y esfuerzo considerables en buscar la piedra filosofal, esperando hacer oro con ayuda de ella.
El diamante más grande del mundo, 3.106 quilates, valuado en 750.000 dólares de hace unos cuantos años atrás, fue encontrado tropezando literalmente con él en la Mina Premier No. 2, cerca de Pretoria, Sudáfrica, a principios de 1905. Entonces fue enviado a Inglaterra por correo certificado ordinario. El Rey Eduardo VII exclamó al verlo que lo habría apartado con el pie, creyendo que era un trozo de cristal, si lo hubiese visto en el camino. De este diamante, conocido como el Cullinan, fueron cortadas 105 piedras. Dos de las más grandes, la Estrella de África, de 530 quilates, y el Cullinan II, de 317 quilates, forman parte de las joyas de la corona británica.
El oro ocupa el 16.° (decimosexto) lugar entre lo elementos químicos, por su rareza. Si todo el oro extraído en el mundo en los últimos 5 siglos fuese fundido, el resultado podría ser comprimido en un cubo de poco más de 15 metros de lado. Aunque es uno de los metales más raros, el oro fue el primero descubierto.
Si los alquimistas medievales hubieran aprendido a hacer oro a partir del plomo, habría sido un triunfo científico, pero un fracaso económico. El gran incremento de las existencias de oro hubiese reducido su valor.
El oro es tan maleable que con una sola onza puede forjarse una delgada película que cubriría 9.290 m2, y tan dúctil, que la misma masa es suficiente para hacer un alambre delgado de 80.467 kilómetros.
El «papel tisú» debe su nombre a su empleo original: fue inventado para ponerlo entre los pliegues de telas extremadamente finas tejidas con oro, o «tisú de oro».
Ninguno de los hombres que iniciaron la fiebre del oro de 1849 en los Estados Unidos, Sutter y Marshall, descubrieron una cantidad de ese metal que valiera la pena mencionarse, y ambos murieron pobres.
«Welcome Stranger», con un peso de alrededor de 90,700 kg, es la pepita de oro más grande encontrada jamás. Fue hallada cerca de Ballarat, Australia, en 1869, por John Deason y Richard Oates. Aparte de su valor como espécimen único, su valor intrínseco, como oro, es de alrededor de 1.440.000 dólares de unos años atrás.
Los alquimistas medievales buscaron métodos para hacer oro a partir de metales más baratos. Fracasaron y, en consecuencia, son objeto de burla. Sin embargo, en el proceso de búsqueda descubrieron los ácidos fuertes: sulfúrico, nítrico y clorhídrico, sustancias infinitamente más útiles para la industria moderna de lo que podría ser el oro, y no se les tiene en consideración por esto.
La cantidad de oro que se encuentra disuelto en los océanos se estima que es más de 9.000.000 de toneladas, alrededor de 180 veces más que la masa total de oro extraído de minas en toda la historia de la humanidad. El oro está demasiado diluido en los océanos para ser extraído con beneficios.
El diamante es la única gema compuesta de un solo elemento químico, el carbono. Aunque cristalino, es negro cuando se reduce a polvo. El diamante puede ser consumido completa mente por el fuego a temperaturas de 1.400° a 1.607''C., dependiendo de la dureza de la gema. Pero no se preocupe respecto a sus diamantes; tales temperaturas raras veces se alcanzan en incendios ordinarios de edificios. Temperaturas bastante elevadas, estimadas hasta en 2.200° C., nada más se alcanzan en grandes conflagraciones, como el incendio de San Francisco en 1906.
Libros para descargar:
El libro Secreto. Artefio

Tratado de Alquimia I

Tratado de Alquimia II

La iniciación y las etapas de la alquimia. Chris Ariell

Saiz García. Cómo y para qué ser alquimista.

Introducción al simbolismo:

Diccionario de alquimia:

Qué es la Alquimia? Francisco Ascanio

Curso de Alquimia. Anon

Los alquimistas usaban un lenguaje críptico, del que son buena muestra los párrafos siguientes:
>> Es cierto sin duda y en verdad que lo de abajo es igual a lo de arriba y que lo de arriba es igual a lo de abajo, para la cabal realización del milagro de la unidad.
>> Y del mismo modo que todas las cosas han salido de las palabras de Uno, así también todas las cosas gracias al proceso, nacerán de la unidad.
>> Su padre es el Sol, su madre la Luna.
>> El Viento la ha llevado en su vientre; nodriza suya es la Tierra.
>> Ella es la madre de todas las obras maravillosas del universo.
>> Su poder es absoluto.
>> Desciende sobre la tierra; la tierra será separada del fuego, lo fino de lo tosco.
>> Con agudo sentido se alza mansamente desde la tierra hasta el fuego.
>> Luego desciende de nuevo sobre la tierra y reúne en sí la fuerza de lo superior y de lo inferior.
>> Así poseerás tú la famosa luz del mundo, y toda oscuridad huirá de ti. Ésta es la más fuerte de todas las fuerzas poderosas, pues ella domeña todo lo fino y escruta todo lo tosco, Así fue creado el mundo.>>
La Edad Media y buena parte de la Edad Moderna vieron florecer gran cantidad de alquimistas, muchos de ellos al servicio de reyes o grandes señores, aunque con el tiempo fue aumentando el escepticismo sobre sus posibilidades centradas casi siempre en la búsqueda del dorado metal.

No obstante, los alquimistas descubrieron muchas cosas, como el amoníaco, el ácido sulfúrico, el ácido nítrico, el agua regia, que disuelve el oro, el nitrato de plata, el sublimado corrosivo, etc.

Fuentes:
http://www.bibliotheka.org/?/clasif/228
