Robo, incendio, cabello
Abro la puerta de mi húmeda habitación e inmediatamente comienzo a prender fuego lo que he robado y lo miro extinguirse mientras selecciono los cabellos que desprenderé de mi cuero cabelludo e ingeriré luego. Miro alrededor la habitación iluminada tan solo por el inexplicablemente hermoso resplandor de las pequeñas llamas que ahora incendian a ese portarretrato, que he sustraído sin necesidad alguna, que he incendiado sin tener o deber hacerlo.
Mientras me atraganto de cabellos observo como el fuego va cesando y lo avivo con el fin de que no se robe toda la luz de la habitación en futuras llamas.
Siento que me prendo fuego, pero se que no es así; se incendia mi interior, pues esa es la sensación de placer que me invade desde adentro al calmar mis apetitos compulsivos mientras les doy, con benevolencia, la dosis que tanto necesitan, que tanto yo necesito porque ellos y yo somos uno.
Calmado, por fin, veo como el fuego de mis robos compulsivos trepa por las cortinas, deshace los libros, desprende la alfombra y descompone el papel tapiz y hace un siniestro de todo lo que conforma la habitación. Ya escucho las sirenas, pero pienso que no llegaran a tiempo mientras estoy sentado aquí comiendo los que cabellos que he arrancado de mi propia mollera, viendo desprenderse mi piel, haciendo un siniestro de mi mismo, un impulso de mi mismo.
Ya no veo el portarretrato, pienso que se ha extinguido, ¿o será que ya el fuego ha llegado a mis ojos?, y miro dentro de mi. Saber si lo que he hecho vale o no la pena ya no importa, pues ahora soy un impulso, un cabello mordido de la sociedad, un robo de esperanza más, un incendio latente que no deja de brillar.
Acá les dejo algo que escribí hoy, no se si le gustara a alguien. Lo escribí en el contexto de los impulsos porque estuve leyendo mucho sobre esto y me pareció interesante saber como pensaría una persona con estos desordenes al llevar a cabo sus acciones compulsivas. Tal vez es un poco irreal pensar que una persona sufra muchos de dichos desordenes pero lo escribí así como para que se vea reflejado todo junto, al menos de estos tres desordenes que son la cleptomanía, la piromanía y la tricotilomanía. Tampoco doy la certeza de que la gente que sufre dichas enfermedades piense exactamente así. Bueno, citando a Cortazar, "en fin, literatura". Ustedes dirán. Saludos.
P/D: no me gusta el titulo, pero habia que ponerle alguno.