En el apunte de hoy vuelvo con una nueva entrega de lo que ya empieza a ser una serie: Mitos y verdades. Hoy dedicado a la Gran Muralla China.
Si hace un par de semanas me hubieran preguntado qué sabía sobre la Gran Muralla China habría podido decir que fue construida durante la dinastía Ming siguiendo la frontera china de la época a lo largo de unos 9.000 kilómetros para proteger al país de las invasiones mongolas.
Habría podido añadir también que miles de obreros murieron durante su construcción y fueron enterrados entre sus muros, y que es la única construcción humana que se puede ver desde el espacio.
En el apunte de hoy vuelvo con una nueva entrega de lo que ya empieza a ser una serie: Mitos y verdades. Hoy dedicado a la Gran Muralla China.
Si hace un par de semanas me hubieran preguntado qué sabía sobre la Gran Muralla China habría podido decir que fue construida durante la dinastía Ming siguiendo la frontera china de la época a lo largo de unos 9.000 kilómetros para proteger al país de las invasiones mongolas.
Habría podido añadir también que miles de obreros murieron durante su construcción y fueron enterrados entre sus muros, y que es la única construcción humana que se puede ver desde el espacio.
En realidad la construcción de la muralla comenzó mucho, muchísimo antes.
En el siglo VI a.C. el sistema feudal de la China del periodo de las Primaveras y Otoños había ido derivando hacia un sistema fragmentado en reinos independientes (principados en realidad) enfrentados unos con otros. Este periodo de la historia de China se conoce como el de los Reinos Combatientes.
Y es en este periodo cuando, en el siglo V a.C., varios de estos estados comienzan la construcción de muros a base de capas de tierra compactada para protegerse tanto de los reinos vecinos como de las hordas nómadas de las llanuras del norte.
El primero de estos estados que comenzó la construcción de una muralla fue el estado de Qi, y algunas de las partes de este muro aún se mantienen en pie.
Los Reinos Combatientes hacia el 260 a.C. mostrando las fronteras fortificadas
Estas primeras murallas eran construidas de tierra. Se colocaban tablas de madera cuya separación constituiría el grosor de la muralla, y se rellenaban de tierra. Esta tierra se humedecía y se apisonaba usando piedras. Después sólo había que retirar el armazón de tablones que hacía las veces de “molde” y elevarlo para seguir construyendo hasta la altura deseada.
Esta técnica (conocida como tapial) no sólo es muy rápida y eficiente sino que además, sorprendentemente, las murallas construidas así son muy resistentes y duraderas. Como ya he dicho más arriba partes de estas murallas, construidas hace casi 2.500 años, aún siguen en pie.
Periodo de baja actividad
Durante los siglos posteriores la fiebre constructora de murallas parece remitir y durante un largo periodo, hasta el siglo XIII, la actividad se limita a reconstrucciones con algunos periodos en los que la actividad aumenta ligeramente.
Especialmente en el siglo V hay de nuevo un repunte de la actividad constructiva, coincidiendo precisamente con las grandes campañas invasoras de los hunos. Y parece que las murallas fueron efectivas entonces.
Debido al obstáculo que la muralla suponía hacia el sur, los hunos continuaron su expansión hacia el oeste llegando a Roma y sumiendo a Europa durante varios siglos en lo que se conoció como las Edades Bárbaras. La historia de Europa sería hoy muy diferente de no haber existido la muralla china.
Gengis Kan y las hordas mongolas
Hacia el siglo XIII estas murallas se hallaban ya en un estado ruinoso, excepto en los pasos naturales creados por los cauces fluviales del norte. Estos ríos, cuyo cauce se secaba o disminuía mucho en verano, suponían rutas fáciles y rápidas para los nómadas de las estepas cuyo objetivo eran las ricas ciudades chinas de las llanuras. Por ello eran fuertemente vigiladas, y las murallas se habían mantenido en sus inmediaciones.
En esta época la amenaza de las tribus del norte se hizo aún mayor debido al surgimiento de un gran líder mongol que había unificado todas las tribus bajo su mando, creando un gran imperio: Gengis Kan. Hacia 1206 Gengis Kan había sometido todas las tribus rivales y había sido nombrado rey de toda Mongolia.
Una vez se había enseñoreado de toda Mongolia no tardó en poner los ojos en las ricas ciudades chinas del sur, por supuesto, así que dirigió sus ejércitos hacia ellas. Nada menos que cien mil mongoles se presentaron en el paso fortificado de Juyongguan.
Aspecto actual del paso fortificado de Juyongguan
Este paso aún se utiliza hoy en día. De hecho es el principal acceso por el norte hasta Pekín, recorrido por una autopista y una línea ferroviaria. Por supuesto la fortaleza que se puede ver actualmente es de construcción muy posterior a la época de Gengis Kan (es del periodo Ming), pero el paso ya estaba fortificado por aquel entonces.
Ante la aproximación del ejército mongol los chinos sellaron la puerta principal de la fortaleza y sembraron el acceso con estacas para entorpecer el paso de los caballos, que eran el punto fuerte del ejército mongol. Consiguieron detenerlos frente a la fortaleza durante un mes.
El esplendor de la dinastía Ming
Tras la caída de la dinastía Yuan, fundada por los mongoles, subió al poder un líder rebelde de origen humilde, Zhu Yuanzhang, fundador de la dinastía Ming. Comenzaba así uno de los periodos más largos de estabilidad social y política de la historia en una misma región que duraría casi tres siglos.
He tratado este periodo de la historia de China en otra entrada, si te interesa te invito a leerla para averiguar más sobre esta fascinante época:
La dinastía Ming y la ingeniería civil
Este largo periodo de estabilidad favoreció grandes proyectos, que de otro modo no habrían sido posibles. Bajo el gobierno de los Ming se construyó una vasta flota, se iniciaron grandes expediciones comerciales y diplomáticas y se constituyó un gran ejército regular.
Pero sobre todo durante la dinastía Ming se realizaron tres grandes proyectos de ingeniería civil: la Ciudad Prohibida de Pekín, el Gran Canal y la Gran Muralla. Los tres han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La Ciudad Prohibida
La Ciudad Prohibida fue el palacio imperial chino de las dinastías Ming y Qing durante casi 500 años, desde su construcción a principios del siglo XV hasta el establecimiento de la República de China en 1912, tras la Revolución de Xinhai.
Es un complejo palaciego imponente: 980 edificios dentro de un recinto amurallado de 72 hectáreas, que durante medio milenio fue el centro de poder del imperio chino. La vida de los emperadores transcurría por completo dentro de este complejo, totalmente al margen de lo que ocurría fuera de sus muros.
El Gran Canal
El Gran Canal es seguramente la menos conocida de las tres grandes construcciones del periodo Ming, y sin embargo no es menos extraordinario. De hecho llegó a ser el canal más largo jamás construido por el hombre, 1.800 kilómetros desde Pekín hasta Hangzhou, aunque ahora está dividido en siete subcanales.
Al igual que ocurre con la Gran Muralla, la construcción del canal ha atravesado varias épocas, iniciándose durante el periodo de las Primaveras y Otoños, seguramente en el siglo VI a.C. Desde entonces sucesivos tramos y ramales fueron excavados, sobre todo en los siglos V y VI, hasta la dinastía mongola.
Pero de nuevo fue la dinastía Ming la que realizó el gran proyecto de ingeniería y en sólo cuatro años, entre 1411 y 1415, renovó y modernizó el Gran Canal casi en su totalidad.
El Gran Canal en Hangzhou
Es una lástima que en la actualidad algunos de los subcanales estén muy contaminados o se utilicen para el servicio de aguas residuales.
La Gran Muralla Ming
Y fue también bajo ese gobierno cuando se construyó la muralla tal y como a todos se nos viene a la mente cuando pensamos en ella: una gran muralla de ladrillo y piedra con pasillo central almenado y con torres cada cierta distancia.
Los emperadores Ming, desde su palacio en la Ciudad Prohibida de Pekín, estaban desde luego dispuestos a todo este gasto económico y de recursos (tanto materiales como humanos) para evitar que de nuevo los invasores extranjeros se hicieran con el control de China. Habían aprendido la lección con los mongoles.
Fue de hecho gracias a esta muralla que se consiguió frenar el avance de la invasión manchú durante más de 40 años. Y los manchúes no habrían sido capaces de atravesarla de no haber sido por la traición del general chino Wu Sangui que les abrió el paso de Shanhaiguan.
Torre Mutianyu
Estas torres de defensa podían albergar entre 30 y 50 soldados que servían en las labores de vigilancia, turnándose en las torres de vigilancia. Se puede decir con toda propiedad que estas guarniciones eran pequeños castillos, capaces de resistir pequeños asedios.
El mito del mayor cementerio del mundo
Se estima que cerca de un millón de personas murieron durante la construcción de la muralla a lo largo de todas las épocas y fases que ésta atravesó, desde la época de los Reinos Combatientes hasta su finalización a mediados del siglo XVII durante la dinastía Ming.
Es comúnmente aceptado que estos trabajadores fueron enterrados en su interior, pero esto es absolutamente falso. Principalmente porque un cuerpo en descomposición afectaría gravemente la integridad estructural de la muralla.
No, los trabajadores que morían eran enterrados en las inmediaciones de la muralla, pero no en su interior.
El mito de que la Gran Muralla es visible desde el espacio
Parece mentira, pero a día de hoy un gran número de personas sigue creyendo esto. El origen del mito se remonta al año 1754 en el que el anticuario inglés William Stukeley, refiriéndose al muro de Adriano, escribía:
Esta asombrosa muralla sólo es superada por la muralla china, que forma una considerable figura sobre el globo terrestre, y que podría ser vista desde la Luna.
El hecho es que la muralla no es visible, no ya desde la Luna, sino ni siquiera desde la Estación Espacial Internacional (ISS), en órbita alrededor de la Tierra. Pese a su enorme longitud, su poca anchura (de 4 a 5 metros) la hace invisible desde esa distancia. De hecho, la única estructura humana que sí es visible desde la ISS (además de la luz de las grandes ciudades durante la noche) son las pirámides de Gizeh.
Las pirámides de Gizeh vistas desde el espacio