.
Anoche de madrugada...
Anoche, de madrugada,
cuando tu amor pedía,
mi corazón se partía,
suplicaba.
Tú mientras,
desde lo alto,
en tu atalaya,
me ignorabas.
Todo era en vano,
ya no me querías,
ya no me amabas,
tan solo llorabas.
Lagrimas en tu mejilla,
las mías sobre la cara,
ya no eras mía,
anoche, de madrugada...
cuando tu amor pedía,
mi corazón se partía,
suplicaba.
Tú mientras,
desde lo alto,
en tu atalaya,
me ignorabas.
Todo era en vano,
ya no me querías,
ya no me amabas,
tan solo llorabas.
Lagrimas en tu mejilla,
las mías sobre la cara,
ya no eras mía,
anoche, de madrugada...
José González, 2001