Así son los drones que utilizará Ruanda para repartir medicinas y sangre
En los próximos meses Ruanda desplegará drones para entregar medicinas y sangre en caso de necesidad.
Mientras Amazon y las compañías de logística empiezan a probar suerte en esto de la distribución de paquetes con drones , hacerlo para cubrir situaciones de emergencia puede ser una de las mejores soluciones en zonas cuya infraestrucuta no es apta para cubrir grandes distancia en poco tiempo con alternativas a la vía aérea.
La proyecto, que se va a empezar a probar en Ruanda a partir del verano, permitirá el despliegue de medicamentos o sangre en pequeñas cantidades en caso de necesidad o urgencia, utilizando drones controlados remotamente de un tamaño similar al de los clásicos drones civiles que se utilizan para vídeo, foto o recreo.
La idea es simplificar el proceso al máximo para que sea rápido y económico. ¿Y quién está detrás del proyecto?. Zipline International Inc. es la compañía detrás de esta entrega con drones en Ruanda, y tiene a Sequoia Capital y Google Ventures como fuente de capital. Lo más interesante del todo, es que Zipline ha simplificado al máximo el proceso: las entregas de paquetes pueden desplegarse en 15-30 minutos, por lo que se elimina la necesidad de refrigeración en los consumibles como sangre, abaratando los costes y permitiendo un despliegue más modesto pero más efectivo.
Según la compañía, dos contenedores modificados para albergar 15 drones cada uno son suficientes para cubrir todo lo necesario en Ruanda, y dado que las economías emergentes tienen menos tráfico aéreo y una regulación más laxa, es más fácil de implementar que en Europa o Estados Unidos.
En la demostración, se mostró el funcionamiento de un avión con alas fijas que pesa solo 10 kilos (22 libras) y que fue lanzado desde una plataforma con aire comprimido.
Propulsores eléctricos hacen el resto del trabajo en un vuelo redondo que puede extenderse hasta 120 kilómetros (70 millas), usando un GPS de nivel militar y software para navegar.
Cuando el dron llegó a su destino, el fondo de la aeronave se abrió y salió una caja de cartón con un paracaídas fabricado con cinta y papel estraza. El paquete cayó a unos pasos del director general Keller Rinaudo, quien caminó hacia él para recuperarla.
"Tienes una base de datos de la gente. Sabes que sus vidas están en peligro", dijo Rinaudo. "¿Puedes acercarles lo que necesitan lo suficientemente rápido? Esa ha sido la misión desde el inicio".
Los ejecutivos de la empresa dicen que el costo de cada vuelo es de aproximadamente el mismo que un viaje en motocicleta, pero mucho más confiable.
En los próximos meses Ruanda desplegará drones para entregar medicinas y sangre en caso de necesidad.
Mientras Amazon y las compañías de logística empiezan a probar suerte en esto de la distribución de paquetes con drones , hacerlo para cubrir situaciones de emergencia puede ser una de las mejores soluciones en zonas cuya infraestrucuta no es apta para cubrir grandes distancia en poco tiempo con alternativas a la vía aérea.
La proyecto, que se va a empezar a probar en Ruanda a partir del verano, permitirá el despliegue de medicamentos o sangre en pequeñas cantidades en caso de necesidad o urgencia, utilizando drones controlados remotamente de un tamaño similar al de los clásicos drones civiles que se utilizan para vídeo, foto o recreo.
La idea es simplificar el proceso al máximo para que sea rápido y económico. ¿Y quién está detrás del proyecto?. Zipline International Inc. es la compañía detrás de esta entrega con drones en Ruanda, y tiene a Sequoia Capital y Google Ventures como fuente de capital. Lo más interesante del todo, es que Zipline ha simplificado al máximo el proceso: las entregas de paquetes pueden desplegarse en 15-30 minutos, por lo que se elimina la necesidad de refrigeración en los consumibles como sangre, abaratando los costes y permitiendo un despliegue más modesto pero más efectivo.
Según la compañía, dos contenedores modificados para albergar 15 drones cada uno son suficientes para cubrir todo lo necesario en Ruanda, y dado que las economías emergentes tienen menos tráfico aéreo y una regulación más laxa, es más fácil de implementar que en Europa o Estados Unidos.
En la demostración, se mostró el funcionamiento de un avión con alas fijas que pesa solo 10 kilos (22 libras) y que fue lanzado desde una plataforma con aire comprimido.
Propulsores eléctricos hacen el resto del trabajo en un vuelo redondo que puede extenderse hasta 120 kilómetros (70 millas), usando un GPS de nivel militar y software para navegar.
Cuando el dron llegó a su destino, el fondo de la aeronave se abrió y salió una caja de cartón con un paracaídas fabricado con cinta y papel estraza. El paquete cayó a unos pasos del director general Keller Rinaudo, quien caminó hacia él para recuperarla.
"Tienes una base de datos de la gente. Sabes que sus vidas están en peligro", dijo Rinaudo. "¿Puedes acercarles lo que necesitan lo suficientemente rápido? Esa ha sido la misión desde el inicio".
Los ejecutivos de la empresa dicen que el costo de cada vuelo es de aproximadamente el mismo que un viaje en motocicleta, pero mucho más confiable.