Joven cuadrapléjico logra mover su mano gracias a un chip implantado en su cerebro
Por primera vez en la historia, una persona víctima de parálisis permanente de sus extremidades ha podido, con su pensamiento y gracias a un singular implante tecnológico, recobrar parte de la movilidad perdida.
Ian Burkhart, un joven de 24 años que en Carolina del Norte sufrió cinco años atrás un accidente que dejó su cuerpo paralizado de los hombros para abajo, ha logrado recuperar movilidad en su mano derecha, un hito de la medicina y la informática que genera enormes esperanzas para incontables personas que sufren paraplejia y cuadriplejia.
De acuerdo al relato del periódico The New York Times, médicos de la Universidad Estatal de Ohio y del Instituto Battelle Memorial le implantaron a Burkhart un chip en el cerebro hace dos años –tras una intensa y especializada indagación sobre la ubicación específica de las regiones de control motriz en la corteza cerebral del paciente- y desde entonces, conectado a computadoras en un laboratorio vía electrodos especiales en su brazo y con un dedicado proceso de entrenamiento y práctica, el joven ha recobrado paulatinamente el movimiento de su mano y sus dedos, y ha conseguido realizar tareas cotidianas (como servirse de una botella, por ejemplo) pero que antes le eran imposibles.
Por primera vez en la historia, una persona víctima de parálisis permanente de sus extremidades ha podido, con su pensamiento y gracias a un singular implante tecnológico, recobrar parte de la movilidad perdida.
Ian Burkhart, un joven de 24 años que en Carolina del Norte sufrió cinco años atrás un accidente que dejó su cuerpo paralizado de los hombros para abajo, ha logrado recuperar movilidad en su mano derecha, un hito de la medicina y la informática que genera enormes esperanzas para incontables personas que sufren paraplejia y cuadriplejia.
De acuerdo al relato del periódico The New York Times, médicos de la Universidad Estatal de Ohio y del Instituto Battelle Memorial le implantaron a Burkhart un chip en el cerebro hace dos años –tras una intensa y especializada indagación sobre la ubicación específica de las regiones de control motriz en la corteza cerebral del paciente- y desde entonces, conectado a computadoras en un laboratorio vía electrodos especiales en su brazo y con un dedicado proceso de entrenamiento y práctica, el joven ha recobrado paulatinamente el movimiento de su mano y sus dedos, y ha conseguido realizar tareas cotidianas (como servirse de una botella, por ejemplo) pero que antes le eran imposibles.