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Coatlicue: Su Hermosa Estátua Horrorizó a los Conquistadores

Ciencia Educacion4/18/2016
COATLICUE, LA DIOSA CON UNA ESTATUA HERMOSA QUE HORRORIZO A LOS CONQUISTADORES

En el verano de 1792, unos trabajadores que bajo el tórrido sol de la ciudad de México, realizaban unas obras municipales en la Plaza Mayor , se vieron sorprendidos por una roca descomunal, quedaron perplejos ante su tamaño y estudiaban como podrían resolver aquel inconveniente que les impedía continuar con su trabajo, uno de ellos advirtió que tenia unas talla decorativas, por lo que procedieron a descubrirla por completo, se aviso a las autoridades y llegaron de inmediato, aquel monumento imponente era la diosa madre del panteón azteca Coatlicue. Sorprendente por sus grandes dimensiones de dos metros y medio de altura (8,5 pies) y un peso que para moverlo precisaría sesenta hombres fuertes.



De porque estaba enterrada, se deduce porque los evangelizadores, cuando llegaron a tierra de conquista, eliminaban los símbolos de las religiones extrañas, porque en su disposición de enseñar su nueva religión aquellas estatuas de los que consideraban los conquistadores “ídolos” interfería en su labor.

El virrey Revillagigedo, dispuso se enviara de inmediato que fuera llevada a la Universidad Pontifica de la ciudad de México, donde existían unas copias de escayola. Allí estuvo unos meses hasta que los religiosos católicos, dispusieron volviera a enterrarse en el mismo sitio, porque era una afrenta la exposición de una estatua exenta de belleza y porque su presencia podría exaltar los ánimos al recordarle sus antiguas creencias. El erudito Antonio de León y Gama, tuvo tiempo de tomar nota de las características de la diosa, que no llegaron a Roma hasta 1804. Solo volvieron a desenterrarla cuando el sabio Alejandro de Humboldt, en su estancia en México pidió examinarla, se le concedió, más fue enterrada de nuevo rápidamente.



Solamente se libró la estatua de la soledad de su enterramiento, tras la Independencia de México. Su aspecto terrorífico impresionante, se la consideraba como objeto de curiosidad y de interés científico, hoy preside un espacio central en el Museo Nacional de Antropología dedicada a la cultura azteca. Esta decisión muestra la secularización social de la modernidad.



Coatlicue, cuyo nombre significa "falda de serpientes", era la diosa terrestre de la vida y la muerte. Tenía una apariencia horrible. Representada como una mujer usando una falda de serpientes y un collar de corazones que fueron arrancados de las víctimas.

Tenía garras afiladas en sus manos y pies. Coatlicue era una diosa sedienta de sacrificios humanos. Su esposo era Mixcoatl, la serpiente de las nubes y dios de la persecución.



Las representaciones de Coatlicue muestran la parte mortífera de esta diosa porque la tierra, aparte de madre bondadosa de cuyo seno nace todo lo vegetal, es el monstruo insaciable que devora todo lo que vive, eso sin contar con que también los cuerpos celestes desaparecen tras ella.

Sin embargo, la imagen colosal de Coatlicue, originaria de la “Casa negra” - su templo en Tenochtitlán- no la representa solamente en su calidad de diosa de la muerte, sino como una figura sin cabeza, con lo que se expresa que la diosa de la tierra era al mismo tiempo diosa de la luna: en muchos mitos se cuenta que ésta entabla una lucha a muerte con el sol y resulta decapitada porque su disco se oscurece a medida que se acerca el sol. También en la leyenda el dios Huitzilopochtli decapita a su hermana enemiga que representa a la luna.

Coatlicue, tuvo a su hijo más aguerrido en lo que se representa como un amanecer. Cuenta la leyenda que era una viuda piadosa que un día que barría el templo y que una bola de brillantes plumas que caída del cielo la fecundó.

Sus hijos e hijas, decidieron matarla en atroz arrebato de ira, pero Huitzilopochtli, dios de la guerra, que nació en el momento preciso y completamente armado lo primero que hizo fue matar a sus hermanas y hermanos, hoy la luna y las estrellas.



Alfonso Caso, la describe: "Coatlicue tiene en los mitos aztecas una importancia especial porque es la madre de los dioses, es decir, del Sol, la Luna y las estrellas. ... El arte azteca, al representar a esta diosa con toda la originalidad bárbara de un pueblo joven y enérgico, realizó una obra maestra. La colosal estatua de Coatlicue del Museo Nacional supera en fuerza expresiva a las creaciones más refinadas de pueblos que, como el maya, concebían a la vida y a los dioses en una forma más serena.



Lleva una falda formada por serpientes entrelazadas, de acuerdo con su nombre, sostenida por otra serpiente a manera de cinturón. Un collar de manos y corazones que rematan en un cráneo humano oculta en parte el pecho de la diosa. Sus pies y sus manos están armados de garras, porque es la deidad insaciable que se alimenta de los cadáveres de los hombres; por eso se llama también "la comedora de inmundicias". Pero sus pechos cuelgan exhaustos porque ha amamantado a los dioses y a los hombres, porque todos ellos son sus hijos, y por eso se la llama "nuestra madre", Tonántzin, Teteoinan, "la madre de los dioses", y Toci, "nuestra abuela".



De la cabeza cortada salen dos corrientes de sangre, en forma de serpientes representadas de perfil, pero que al juntar sus fauces forman un rostro fantástico. Por detrás le cuelga el adorno de tiras de cuero rojo, rematadas por caracoles, que es el atributo ordinario de los dioses de la Tierra."




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