La violencia, la pobreza y la desigualdad se originan en la mala educación, que no sólo es concurrir a la escuela. Si queremos cambiar nuestro presente y tener perspectivas de futuro, debemos aunar esfuerzos y ponernos de acuerdo en políticas de estado sobre la Educación que no queden a merced de cambios políticos o presupuestarios.
LA EDUCACION CONDICIONADA
“Si la sociedad colocara la educación en el centro de su atención,
las prisiones se volverían museos, los policías poetas,
y los psiquiatras músicos…”
las prisiones se volverían museos, los policías poetas,
y los psiquiatras músicos…”
La mayoría de nosotros hemos sido educados como pro$titutas. Siempre se repetía lo mismo: “Te quiero si...” y esta palabra “si…” ha destruido más vidas que cualquier otra cosa sobre el planeta Tierra. Esta palabra nos arrastra hacia la pro$titución, pues nos hace creer que con una buena conducta, o con unas buenas notas en la escuela, podemos comprar amor. De esa manera nunca podemos desarrollar el sentido del amor o la gratificación de uno mismo.
Cuando éramos niños, si no cumplíamos la voluntad de los adultos, éramos castigados, y sin embargo una educación afectuosa habría podido hacernos entrar en razón. Si hubiéramos crecido en el amor incondicional y en la disciplina no tendríamos nunca miedo de las tempestades de la vida. No tendríamos más miedo, ni sentimientos de culpabilidad, ni angustias, pues éstos son los únicos enemigos del hombre.
“Si cubrís el Gran Cañón del Colorado para protegerlo de las tempestades, no veréis nunca la bella forma de sus rocas”
Cuando éramos niños, si no cumplíamos la voluntad de los adultos, éramos castigados, y sin embargo una educación afectuosa habría podido hacernos entrar en razón. Si hubiéramos crecido en el amor incondicional y en la disciplina no tendríamos nunca miedo de las tempestades de la vida. No tendríamos más miedo, ni sentimientos de culpabilidad, ni angustias, pues éstos son los únicos enemigos del hombre.
“Si cubrís el Gran Cañón del Colorado para protegerlo de las tempestades, no veréis nunca la bella forma de sus rocas”
EDUCACION INDUSTRIALIZADA (VOCACION VS DINERO)
"Educar no es fabricar adultos según un modelo sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su 'genio' singular"
Olivier Reboul
Olivier Reboul
Es tal la influencia del espíritu mercantilista que se valora a una persona por lo que consigue ganar, por los ceros de su cuenta corriente. La preocupación, al afrontar la vida, ya no se dirige a buscar la propia vocación, esto es, el sentido más profundo de cada existencia particular, sino al medio más eficaz para ganar dinero.
Esta concepción de la vida está teniendo una nefasta influencia en el ambiente universitario. El estudio se considera fundamentalmente como medio de enriquecimiento. La profesión y el mismo estudiante terminan por convertirse en «mercancía»: se estudia para «valer» más, o sea, para ser más «caro», para poder «venderse» mejor en el «mercado de trabajo», que va a parar en ser una «compra y venta de personalidades».
Ya no se busca lo que está más de acuerdo con la propia vocación, ya no se quiere aquella profesión que levanta nuestros sentimientos: se estudian aquellas carreras en las que uno podrá ser «mejor vendido» o «comprado al precio más alto».
La sociedad de consumo parece que valora al hombre por lo abultado de su cuenta corriente: tiene más peso el tener que el ser. Y el universitario puede caer en la tentación de subordinar su vocación profesional, sus nobles ambiciones intelectuales y sociales, a las exigencias del mercado de trabajo. Como ya hemos dicho anteriormente, al escoger una profesión o una especialidad, en vez de auscultar sus más íntimos deseos y escuchar lo que su vocación le dice en lo hondo, puede que el estudiante se deje desviar, se deje hipnotizar, por las llamadas de un mercado que le insta a que adquiera las cualidades adecuadas para venderse mejor. Y justo ahí hiende sus raíces esa formación universitaria pobre, reductora, pragmática, estandarizada, despersonalizada, ajena a los grandes vuelos de la inteligencia y del espíritu, donde los profesionales -ingenieros, médicos, informáticos, arquitectos, economistas, físicos, biólogos, abogados...- salen como fabricados en serie, todos iguales, como los coches en una cadena de montaje.
Esta concepción de la vida está teniendo una nefasta influencia en el ambiente universitario. El estudio se considera fundamentalmente como medio de enriquecimiento. La profesión y el mismo estudiante terminan por convertirse en «mercancía»: se estudia para «valer» más, o sea, para ser más «caro», para poder «venderse» mejor en el «mercado de trabajo», que va a parar en ser una «compra y venta de personalidades».
Ya no se busca lo que está más de acuerdo con la propia vocación, ya no se quiere aquella profesión que levanta nuestros sentimientos: se estudian aquellas carreras en las que uno podrá ser «mejor vendido» o «comprado al precio más alto».
La sociedad de consumo parece que valora al hombre por lo abultado de su cuenta corriente: tiene más peso el tener que el ser. Y el universitario puede caer en la tentación de subordinar su vocación profesional, sus nobles ambiciones intelectuales y sociales, a las exigencias del mercado de trabajo. Como ya hemos dicho anteriormente, al escoger una profesión o una especialidad, en vez de auscultar sus más íntimos deseos y escuchar lo que su vocación le dice en lo hondo, puede que el estudiante se deje desviar, se deje hipnotizar, por las llamadas de un mercado que le insta a que adquiera las cualidades adecuadas para venderse mejor. Y justo ahí hiende sus raíces esa formación universitaria pobre, reductora, pragmática, estandarizada, despersonalizada, ajena a los grandes vuelos de la inteligencia y del espíritu, donde los profesionales -ingenieros, médicos, informáticos, arquitectos, economistas, físicos, biólogos, abogados...- salen como fabricados en serie, todos iguales, como los coches en una cadena de montaje.
DE LA EDUCACIÓN AL ADIESTRAMIENTO
“La educación que se da en las escuelas y en las universidades
consiste principalmente en el cultivo de la memoria y de los músculos,
en ciertas reglas de urbanidad y en el culto del atletismo”
Alexis Carrel.
consiste principalmente en el cultivo de la memoria y de los músculos,
en ciertas reglas de urbanidad y en el culto del atletismo”
Alexis Carrel.
El problema de una educación basada en el crecimiento acelerado y sin control, genera que la calidad de los estudiantes sea cada vez mas precaria, estandarizadas, cada vez mas se estimula a los estudiantes que solo adquieran conocimientos a corto plazo, muchas veces anticuados, para aprobar una materia, y no como un conocimiento permanentemente. A los profesores y maestros se les exige ser cada vez más mecanizados, más burocratizados, con el solo deber de aprobar estudiantes sin importar su verdadero nivel. Y el sistema por su parte exige cada vez más y mas egresados, para ello, reducen tiempos de estudios, combinan materias, acelera el tiempo de los estudiantes en las casas de estudios, y demás artilugios, para dar la ilusión de un pueblo bien educado. Una educación express jamás podrá ser de calidad, hoy en día se educa para ser un número, no para ser un profesional y por ende un ser deshumanizado.
Ante este panorama, de un sistema educativo, mas parecido a una granja industrializada de cría de pollos, debemos enfrentar el hecho con una nueva reestructuración del sistema de educación, que aborde seriamente en la calidad de los estudios adquiridos y disponer de un sistema integral de orientación que le permita a los jóvenes después de un sondeo de sus capacidades, el sector laboral donde pueden rendir más y donde encontrarán ocupación segura. Ello implica también ligar los procesos de formación profesional, tanto de nivel universitario como de cualquier otro nivel, con los planes de desarrollo, en los cuales debe señalarse la contribución de las instituciones encargadas de formar ese personal.
Ante este panorama, de un sistema educativo, mas parecido a una granja industrializada de cría de pollos, debemos enfrentar el hecho con una nueva reestructuración del sistema de educación, que aborde seriamente en la calidad de los estudios adquiridos y disponer de un sistema integral de orientación que le permita a los jóvenes después de un sondeo de sus capacidades, el sector laboral donde pueden rendir más y donde encontrarán ocupación segura. Ello implica también ligar los procesos de formación profesional, tanto de nivel universitario como de cualquier otro nivel, con los planes de desarrollo, en los cuales debe señalarse la contribución de las instituciones encargadas de formar ese personal.
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