Nuestro cerebro sigue siendo un misterio sin resolver pero científicos han intentado sincronizar el cerebro con las máquinas por medio de señales neuronales.
El cerebro humano es sinónimo de una máquina perfecta y un misterio sin resolver para científicos y neurólogos. Debemos tener en cuenta que en 2 millones de años ha evolucionado de forma considerable. Recientemente un estudio reveló que desde hace 20 000 años nuestro cerebro está disminuyendo de proporción. Dicha disminución podría representar que en 2000 años más tengamos un cerebro de similar en proporción al del Homo Erectus.
Toda esta fase de reducción del tamaño se debe a una base esencial de nuestra especie que es la supervivencia y no la inteligencia como se podía pensar. La inteligencia nos ayuda a utilizar el lenguaje, en la creación de nuevas herramientas, pero para seguir evolucionando en ello necesitamos de un cerebro más grande. Actualmente hemos llegado a una etapa de estabilización y por lo tanto nuestra inteligencia se ha hecho menos necesaria dada las herramientas con las que se cuenta hoy en día. A pesar de que nuestro cerebro pueda disminuir de tamaño con el tiempo, la capacidad que tiene sigue siendo muy amplia y variada.
Existe una herramienta clave para que a pesar de los factores biológicos y evolutivos todavía nos ayuden a ser más inteligentes que antes. Se trata de la tecnología, del Internet, de las máquinas que hacen que la información nos llegue más rápido y por consecuencia podamos resolver problemas con mayor agilidad. Estamos en medio de una era tecnológica en la que tenemos la posibilidad de tener la información que necesitamos en cuestión de segundos y asi poder resolver nuestras dudas de una manera más rápida y pasar al siguiente paso. Es evidente que el hecho de resolver algo con mayor rapidez da lugar a que podamos tener más tiempo para retroalimentarnos con otro tipo de actividades durante un día.
¿De qué manera se relaciona el cerebro con las máquinas?
Para que nuestro cerebro se conecte con un ordenador primero se tiene que tener una noción específica del funcionamiento de todos los rincones de nuestro cerebro. Muchos personas se pudieran imaginar tener toda la información de un ordenador en nuestra mente. Por suerte científicos han podido conectar chips con neuronas.
Conectar un ordenador con el cerebro no es ninguna utopía, desde hace más de 10 años se han hecho intentos exitosos de hacer una conexión formal entre ambas partes. Tenemos el ejemplo de un neurocientífico llamado John Donoghue de la Universidad de Brown. Dicho científico logró mediante un implante a un paralítico, que las señales eléctricas del cerebro se pueden enviar a una máquina que interpretará esas señales y las convirtiera en órdenes para dispositivos electrónicos como puede ser el caso de un brazo robótico.
También se pretende en un futuro que los videojuegos por medio de un casco detecte las señales neuronales y utilice el cerebro de los usuarios para controlar los movimientos y pensamiento de los protagonistas de los juegos que permitan este tipo de sincronía.
No cabe duda que el cerebro y las máquinas son muy diferentes pero tienen similitudes y es esa parte que los científicos quieren aprovechar para que el cerebro y las máquinas se sincronicen y sean uno solo.
El cerebro humano es sinónimo de una máquina perfecta y un misterio sin resolver para científicos y neurólogos. Debemos tener en cuenta que en 2 millones de años ha evolucionado de forma considerable. Recientemente un estudio reveló que desde hace 20 000 años nuestro cerebro está disminuyendo de proporción. Dicha disminución podría representar que en 2000 años más tengamos un cerebro de similar en proporción al del Homo Erectus.
Toda esta fase de reducción del tamaño se debe a una base esencial de nuestra especie que es la supervivencia y no la inteligencia como se podía pensar. La inteligencia nos ayuda a utilizar el lenguaje, en la creación de nuevas herramientas, pero para seguir evolucionando en ello necesitamos de un cerebro más grande. Actualmente hemos llegado a una etapa de estabilización y por lo tanto nuestra inteligencia se ha hecho menos necesaria dada las herramientas con las que se cuenta hoy en día. A pesar de que nuestro cerebro pueda disminuir de tamaño con el tiempo, la capacidad que tiene sigue siendo muy amplia y variada.
Existe una herramienta clave para que a pesar de los factores biológicos y evolutivos todavía nos ayuden a ser más inteligentes que antes. Se trata de la tecnología, del Internet, de las máquinas que hacen que la información nos llegue más rápido y por consecuencia podamos resolver problemas con mayor agilidad. Estamos en medio de una era tecnológica en la que tenemos la posibilidad de tener la información que necesitamos en cuestión de segundos y asi poder resolver nuestras dudas de una manera más rápida y pasar al siguiente paso. Es evidente que el hecho de resolver algo con mayor rapidez da lugar a que podamos tener más tiempo para retroalimentarnos con otro tipo de actividades durante un día.
¿De qué manera se relaciona el cerebro con las máquinas?
Para que nuestro cerebro se conecte con un ordenador primero se tiene que tener una noción específica del funcionamiento de todos los rincones de nuestro cerebro. Muchos personas se pudieran imaginar tener toda la información de un ordenador en nuestra mente. Por suerte científicos han podido conectar chips con neuronas.
Conectar un ordenador con el cerebro no es ninguna utopía, desde hace más de 10 años se han hecho intentos exitosos de hacer una conexión formal entre ambas partes. Tenemos el ejemplo de un neurocientífico llamado John Donoghue de la Universidad de Brown. Dicho científico logró mediante un implante a un paralítico, que las señales eléctricas del cerebro se pueden enviar a una máquina que interpretará esas señales y las convirtiera en órdenes para dispositivos electrónicos como puede ser el caso de un brazo robótico.
También se pretende en un futuro que los videojuegos por medio de un casco detecte las señales neuronales y utilice el cerebro de los usuarios para controlar los movimientos y pensamiento de los protagonistas de los juegos que permitan este tipo de sincronía.
No cabe duda que el cerebro y las máquinas son muy diferentes pero tienen similitudes y es esa parte que los científicos quieren aprovechar para que el cerebro y las máquinas se sincronicen y sean uno solo.