Lince, seguramente te paso que aguna vez te tiraste un hermoso pedo, orgulloso del mismo inflaste el pecho en un doble acto de olerlo lo más que podías, sintiendote como el Diego en una gambeta en aquella copa del 86, marcando el mejor gol de la historia.
Pero hubo un problema, miraste para el costado y viste a esa hermosa lincesa que siempre soñaste en conquistar y que tantas flap-flap le dedicaste mirarte con una carra de asco impresionante y matando esa remotisima chance que tenias de ponerla.
Ya con la confirmación que se nos esfumó aquel 0,000000000001% de posibilidades de garcharla, no nos arrepentimos en lo mas minimo, y sabemos que estariamos dispuestos a volver a repetir nuestro acto de amor puro hacia algo que realmente es una creación propia como la Mona Lisa de nuestro querido Da Vinci.
Y con la nostalgía de aquella experiencia divina, de aquel perfume hermoso, nos preguntamos.
¿Por qué nuestros pedos son tan rico, y los del resto no?
Aquí la respuest a esta pregunta milenaria, contestada nada mas ni nada menos que por la ciencia.
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Las fuentes del video las pueden ver en el canal de YouTube. Se utilizaron libros de Psicologia y Neurología, seguido de un par de ABSTRACT de Neurología cognitiva de estudios publicados en PUBMED.