
Tsunamis de 50 metros y más habrían moldeado la superficie de Marte.

Cualquier aficionado a la astronomía sabe que Marte pudo albergar un océano en el hemisferio norte cuando era joven. Hablamos del famoso Oceanus Borealis, un mar que cubría gran parte de la actual planicie de Vastitas Borealis. Lo que no está nada claro es durante cuánto tiempo existió este océano o si en realidad en vez de uno hubo varios océanos repartidos a lo largo del tiempo. Pero indudablemente imaginar cómo pudo ser ese océano hace que vuele nuestra imaginación. Y si es de suponer que las olas rompían en sus orillas, ¿por qué no tsunamis?

Posibles líneas de costa fósiles marcianas.
Los tsunamis en la Tierra se producen por terremotos. Marte nunca desarrolló tectónica de placas como la Tierra, pero sí que tuvo abundante actividad volcánica e impactos de asteroides, sobre todo estos últimos. En este punto es importante que revisemos nuestra imagen mental del Oceanus Borealis. Si alguien se imagina una playa paradisiaca bañada por las aguas marcianas, es muy posible que estés equivocado. La imagen actual del Marte de la Era Noeica (hasta hace 3500 millones de años), cuando hubo agua líquida en la superficie del planeta rojo, corresponde más a un Marte gris y frío que a un Marte azul y templado. Como consecuencia, el océano septentrional seguramente estuvo cubierto por hielo total o parcialmente.

Un océano tal como lo conocemos, y uno congelado. Es más probable que en Marte el océano fuera como en la segunda imagen.
Pese a todo, la identificación de las huellas del antiguo océano marciano en el Marte de hoy en día han sido objeto de disputa durante las últimas décadas, principalmente por no existir una línea costera fósil destacable y la ausencia de depósitos de minerales asociados con una masa de agua tan enorme (como los carbonatos). Estos inconvenientes se pueden explicar en parte por los episodios de vulcanismo masivo que tuvieron lugar posteriormente y que cubrieron gran parte de la superficie marciana con minerales volcánicos, aunque quizás no es suficiente. Sin embargo, recientemente un grupo de investigadores liderado por Alexis Rodríguez (Planetary Science Institute) ha intentado matar dos pájaros de un tiro a la hora de explicar la falta de una línea costera definida. Según Rodríguez y sus colegas los tsunamis podrían ser los culpables.

Otra vista de las distintas líneas de costa del antiguo océano marciano modificadas por un tsunami.
Pero no unos tsunamis cualquiera; hablamos de olas gigantescas de hasta 120 metros de altura —aunque la media sería de 50 metros— moviéndose a 72 km/h. Estos tsunamis serían los responsables de que hoy en día no existan restos de una antigua costa y al mismo tiempo explicarían la presencia de un curioso terreno en Arabia Terra con más abundancia de hielo que el suelo circundante. El equipo de Rodríguez ha identificado los efectos de al menos dos tsunamis. El primero sería una ola gigantesca de agua líquida, pero el segundo habría tenido lugar mucho después, cuando el clima marciano era más frío, por lo que en vez de una gran ola habríamos visto una masa viscosa de hielo y agua desplazándose por la superficie. Vamos, algo tal que así:
El tsunami más antiguo se internó en el terreno más elevado entre 190 y 530 kilómetros, mientras que el más reciente lo hizo entre 210 y 650 kilómetros. Es decir, distancias brutales comparadas con los tsunamis terrestres conocidos. ¿Y qué habría causado estos tsunamis? Pues impactos de asteroides. ¿Y cuándo? Probablemente en el Hespérico tardío, es decir, hace entre 3000 y 3400 millones de años. Y, por supuesto, pudo haber más de dos.

El tsunami más tardío habría cubierto una gran parte de la superficie marciana con un terreno más abundante en hielo .
En cualquier caso, la hipótesis de los tsunamis marcianos no es nueva y ya hace más de quince años que los investigadores han buscado evidencias de que realmente existieron. La novedad del trabajo de Rodríguez et al. es que todo indica que las han encontrado. Y es que, por extravagante que parezca, esta teoría logra explicar varios misterios relacionados con el hipotético y fascinante océano primigenio marciano.

Las huellas de uno de los tsunamis marcianos.

Canales superficiales causados al retirarse las aguas -y hielos- de uno de los megatsunamis marcianos.


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