El lente de la “trampa cámara” capturó la imagen del animal.
Tegucigalpa
Sus rastros eran casi nulos y se llegó a creer que estaba extinto. Pero
el oso caballo sigue vivo, penetrando nidos de hormigas, succionándolas
con su largirucha y pegajosa lengua en la selva de la Mosquitia.
¿Oso caballo? Seguro que el nombre no le es familiar, o ni si sabía
que existía, pero este mamífero es una especie de oso hormiguero cuya
existencia se pensaba que era parte de la historia.
Un expedición de la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal
(Cohdefor) y la Sociedad de Conservación de Animales (WCS, por sus
siglas en inglés) descubrió en mayo pasado a este animal en su hábitat
natural, la reserva ubicada entre Olancho y Gracias a Dios. El
científico internacional Mark Wainwright dijo a inicios de los 90 que
“en Centroamérica es extremadamente raro o posiblemente esté extinto.
Probablemente esta especie esté extinta en Costa Rica o, por lo menos,
sus poblaciones se han reducido a tal grado que ya no son viables”.
Hallazgo
Para captar a este animal se utilizó un mecanismo conocidos como
“trampa cámara”, que consiste en instalar un dispositivo que toma una
fotografía cuando aparece un ser vivo. “Este hallazgo nos muestra la
enorme importancia que todavía tiene la biósfera de río Plátano”,
destacó Franklin Castañeda, miembro de la expedición.
Características
El hocico largo en forma de tubo y la espesa cola, semejante a la de
un caballo, son dos características que facilitan que este animal pueda
identificarse. Es estrictamente terrestre en sus hábitos. Acostumbra a
defenderse levantándose sobre sus patas traseras y mostrando las
poderosas garras delanteras a su enemigo. Su apetito es enorme.
Al día puede llegar a consumir unas 30 mil hormigas, según Castañeda.Se
ha reportado que un oso caballo puede desplazarse en busca de alimento
hasta 11 kilómetros en una sola noche. Los indígenas de la Mosquitia
habían reportado anteriormente avistamientos del oso caballo, pero no
existía ninguna prueba real de que viviera.
“La falta de publicaciones como las nuestras no garantizaba que todavía existiera, pero ahora sí estamos seguros”, expresó.
Arduo trabajo
En 2007, una expedición similiar a la que encontró al oso caballo
intentó fotografiar al animal, pero regresó con las manos vacías. El
espécimen era muy común en Centroamérica y el resto de Suramérica hace
algunos años. Pero en las naciones del istmo se dejó de ver
recientemente, al grado de suponerse que estaba extinto. Honduras y
Costa Rica son los países en los que mayor riesgo hay para el animal.
La
casa furtiva y la desaparición de su hábitat natural son los dos
principales factores para que este animal escaseara dramáticamente y
actualmente vaya camino a la desaparición.
Otros animales
La expedición también encontró otras especies que están en peligro
de extinción.La cámara del grupo de trabajo captó un puma, venados y
una especie de tapir.Existía la ilusión de que también se encontrara un
jaguar, pero la búsqueda fue infructuosa.
El jaguar es un símbolo del sistema natural de la Mosquitia, pero
cada vez son menos los especímenes de este animal que se encuentran,
lamentó Franklin Castañeda. La Cohdefor y CWS preparan un informe sobre
este encuentro, con el objetivo de replantear las estrategias de
protección a la flora y fauna de la Mosquitia.