Aqui les van algunos cuentos de Alejandro Dolina, estan buenos, espero que les guste!
si les gusto el post, puedo hacer la segunda parte

Balada de la primera novia
El poeta Jorge Allen tuvo su primera novia a la edad de doce años.
Guarden las personas mayores sus sonrisas condescendientes. Porque en la vida de un hombre hay pocas cosas mas serias que su amor inaugural.
Por cierto, los mercaderes, los Refutadores de Leyendas y los aplicadores de inyecciones parecen opinar en forma diferente y resaltan en sus discursos la importancia del automovil, la higiene, las tarjetas de credito y las comunicaciones instantaneas. El pensamiento de estas gentes no debe
preocuparnos. Despues de todo han venido al mundo con propositos tan diferentes de los nuestros, que casi es imposible que nos molesten.
Ocupemonos de la novia de Allen. Su nombre se ha perdido para
nosotros, no lejos de Patricia o Pamela. Fue tal vez morocha y linda.
El poeta niño la quiso con gravedad y temor. No tenia entonces el cinico aplomo que da el demasiado trato con las mujeres. Tampoco tenia - ni tuvo nunca- la audacia guaranga de los papanatas.
Las manifestaciones visibles de aquel romance fueron modestas.
Allen creia recordar una mano tierna sobre su menton, una blanca vecindad frente a un libro de lectura y una frase, tan solo una: "Me gustas vos."
En algun recreo perdio su amor y mas tarde su rastro.
Despues de una triste fiestita de fin de curso, ya no volvio a verla ni a tener noticias de ella.
Sin embargo siguio queriendola a lo largo de sus años. Jorge Allen se hizo hombre y vivio formidables gestas amororsas. Pero jamas dejo de llorar por la morocha ausente.
La noche en que cumplia treinta y tres años, el poeta supo que habia llegado el momento de ir a buscarla.
Aqui conviene decir que la aventura de la Primera Novia es un mito qeu aparece en muchisismos relatos del barrio de Flores. Los racionalistas y los psicologos tejen previsibles metaforas y alegorias resobadas. De ellas surge un estado de incredulidad que no es el mas recomendable para emocionarse por un amor perdido.
A falta de mejor ocurrencia, Allen merodeo la antigua casa de la muchacha, en un barrio donde nadie la recordaba. Despues consulto la guia
telefonica y los padrones electorales. Miro fijamente a las mujeres de su edad y tambien a las niñas de doce años. Pero no sucedio nada.
Entonces pidio socorro a sus amigos, los Hombres Sensibles de Flores.
Por suerte, estos espiritus tan proclives al macaneo metafisico tenian una nocion sonante y contante de la ayuda.
Jamas alcanzaron a comprender a quienes sostienen que escuchar
las ajenas lamentaciones es ya un servicio abnegado.
Nada de apoyos morales ni palabras de aliento. Llegado el caso, los muchachos del Angel Gris actuaban directamente sobre la circunstancia adversa: convencian a mujeres tercas, amenazaban a los tramposos, revocaban injusticias, luchaban contra el mal, detenian el tiempo, abolian la muerte.
Asi, ahorrandose inutiles consejos, con el mayor entusiasmo
buscaron junto al poeta a la Primera Novia.
El caso no era facil. Allen no poseia ningun dato prometedor. Y para colmo anuncio un hecho inquietante:
- Ella fue mi primera novia, pero no estoy seguro de haber sido su primer novio.
- Esto complica las cosas- dijo Manuel Mandeb , el poligrafo-. Las mujeres recuerdan al primer novio, pero dificilmente al tercero o al quinto.
El musico Ives Castagnino declaro que para una mujer de verdad, todos los novios son el primero, especialmente cuando tienen caracter fuerte. Resueltas las objeciones leguleyas, los amigos resolvieron visitar a Celia, la vieja bruja de la calle Gavilan. En realidad, Allen debio ser llevado a la rastra, pues era hombre temeroso de los hechizos.
- Usted tiene una gran pena- grito la adivina apenas lo vio.
- Ya lo se señora... digame algo que yo no sepa....
- Tendra grandes dificultades en el futuro....
- Tambien lo se....
- Le espera una gran desgracia....
- Como a todos, señora....
- Tal vez viaje....
- O tal vez no....
- Una mujer lo espera....
- Ahi me va gustando... Donde esta esa mujer?
- Lejos, muy lejos... En el patio de un colegio. Un patio de baldosas
grises.
- Siga... con eso no me alcanza.
- Veo un hombre que canta lo que otros le mandan cantar. Ese hombre
sabe algo....Veo tambien una casa humilde con pilares rosados.
- Que mas?
- Nada mas... Cuanto mas yo le diga, menos podra usted encontrarla.
Vayase. Pero antes pague.
Los meses que siguieron fueron infructuosos. Algunas mujeres de la barriada se enteraron de la busqueda y fingieron ser la Primera Novia para seducir al poeta. En ocasiones Mandeb, Castagnino y el ruso Salzman simularon ser Allen para abusar de las novias falsas.
Los viejos compañeros del colegio no tardaron en presentarse a reclamar ecovaciones. Uno de ellos hizo hizo una revelacion brutal.
- La chica se llamaba Gomez. Fue mi Primera Novia
- Mentira! - grito Allen.
- Por que no? Pudo haber sido la Primera Novia de muchos.
Entre todos lo echaron a patadas.
Una tarde se presento una rubia estupenda de ojos enormes y
esforzados breteles. Resulto ser el segundo amor del poeta. Algunas semanas despues aparecio la sexta novia y luego la cuarta. Se supo entonces que Jorge Allen solia ocultar su pasado amoroso a todas las mujeres, de modo que cada una de ellas creia iniciar la serie.
A fines de ese año, Manuel Mandeb concibio con astucia la idea de organizar una fiesta de ex-alumnos de la escuela del poeta.
Hablaron con las autoridades, cursaron invitaciones, publicaron gacetillas en las revistas y en los diarios, pegaron carteles y compraron masas y canapes.
La reunion no estuvo mal. Hubo discursos, lagrimas, brindis y algun reencuentro emocionante. Pero la chica de apellido Gomez no concurrio.
Sin embargo, los Hombres Sensibles- que estaban alli en calidad de colados- no perdieron el tiempo y trataron de obtener datos entre los presentes.
El poeta converso con Ines, compañera de banco de la morocha ausente.
- Gomez, claro -dijo la chica- . Estaba loca por Ferrari.
Allen no pudo soportarlo.
- Estaba loca por mi.
- No, no... Bueno, eran cosas de chicos.
Cosas de chicos. Nada menos. Amores sin calculo, rencores sin
piedad, traiciones sin remordimiento.
El petiso Caceres declaro haberla visto una vez en Paso del Rey. Y
alguien se la habia cruzado en el tren que iba a Moreno.
Nada mas.
Los muchachos del Angel Gris fueron olvidando el asunto. Pero Allen
no se resignaba. Inutilmente busco en sus cajones algun papel subrepticio,
alguna anotacion reveladora. Encontro la foto oficial de sexto grado.
Se descubrio a si mismo con una sonrisa de zonzo. La morochita estaba
lejos en los arrabales de la imagen, ajena a cualquier drama.
-Ay, si supieras que te he llorado....! Si supieras que me gustaria
mostrarte mi hombria... Si supieras que lo que aprendi desde aquel tiempo...
Una noche de verano, el poeta se aburria con Manuel Mandeb en una
churrasqueria de Caseros. Un payador mediocre complacia los pedidos
de la gente.
- Al de la mesa del fondo le canto sinceramente....
De pronto Allen tuvo una inspiracion.
- Ese hombre canta lo que otros le mandan cantar.
- Es el destino de los payadores de churrasqueria.
- Celia, la adivina, dijo que un hombre asi conocia a mi novia....
Mandeb copo la banca.
- Acerquese, amigo.
El payador se sento en la mesa y acepto una cerveza. Despues de
algunos vagos comentarios artisticos, el poligrafo fue al asunto.
- Se me hace que usted conoce a una amiga nuestra. Se apellida
Gomez, y creo que vivia por Paso del Rey.
- Yo soy Gomez - dijo el cantor- . Y por esos barrios tengo una
prima.
Despues pulso la guitarra, se levanto y abandonando la mesa se largo
con una decima.
-Aca este amable señor
conoce una prima mia
que segun creo vivia
en la calle Tronador.
Vaya mi canto mejor
con toda mi alma de artista
tal vez mi verso resista
pa' saludar a esta gente
y a mi prima, la del puente
sobre el Rio Reconquista.
Durante los siguientes dias los Hombres Sensibles de Flores recorrieron
Paso del Rey en las vecindades del rio Reconquista, buscando la calle
Tronador y una casa humilde con pilares rosados. Una tarde fueron atacados
por unos lugareños levantiscos y dos noches despues cayeron presos por
sospechosos. Para facilitarse la investigacion decian vender sabanas.
Salzman y Mandeb levantaron docenas de pedidos.
Finalmente , la tarde que Jorge Allen cumplia treinta y cuatro
anios, el poeta y Mandeb descubrieron la casa.
- Es aqui. Aqui estan los pilares rosados
Mandeb era un hombre demasiado agudo como para tener esperanzas.
- No me parece, Vamonos.
Pero Allen toco el timbre. Su amigo permanecio cerca del cordon de
la vereda.
- Aqui no es, rajemos.
Nuevo timbrazo. Al rato salio una mujer gorda, morochita, vencida,
avejentada. Un gesto forastero le habitaba el entrecejo. La boca se le
estaba haciendo cruel. Los años son pesados para algunas personas.
- Buenas tades. - dijo la voz que alguna vez habia alegrado un patio de
baldosas grises.
Pero no era suficiente. Ya la mujer estaba mas cerca del desengaño
que de la promesa.
Y alli, a su frente, Jorge Allen, mas niño que nunca, mirando por encima
del hombro de la Primera Novia, esperaba un milagro que no se producia.
- Busco a una compañera de colegio- dijo- . Soy Allen, sexto grado
B, turno mañana. La chica se llamaba Gomez.
La mujer abrio los ojos y una niña de doce años sonrio dentro suyo.
Se adelanto un paso y comenzo una risa amistosa con interjecciones
evocativas. Rapido como el refucilo, en uno de lo procedimientos mas
felices de su vida, Mandeb se adelanto.
- Nos han dicho que vive por aqui... Yo soy Mnauel Mandeb, mucho
gusto.
Y apreto la mando con toda la fuerza de su alma , mientras le
clavaba una mirada de suplica, de inteligencia o quizas de amenaza.
Tal vez inspirada por los angeles que siempre cuidan a los chicos, ella
comprendio.
- Encantada- murmuro- Pero lamento no conocer a esa persona.
Le habran informado mal.
- Por un momento pense que era usted - respiro Allen-. Le ruego
que nos disculpe.
- Vamos - sonrio Mandeb-. La señora bien pudo haber sido tu
alumna, viejo sinverguenza....
Los dos amigos se fueron en silencio.
Esa noche Mandeb volvio solo a la casa de los pilares rosados. Ya frente a
la mujer morocha le dijo:
- Quiero agradecerle lo que ha hecho....
- Lo siento mucho... No he tenido suerte, estoy avergonzada, mireme....
- No se aflija. El la seguira buscando eternamente.
Y ella contesto, tal vez llorando:
- Yo tambien.
- Algun dia todos nos encontraremos. Buenas noches, señora.
Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma
de quien las vive. En ese unico sentido es indispensable buscar a la
Primera Novia. El hombre sabio debera cuidar -eso si- el detenerse a tiempo,
antes de encontrarla.
El camino esta lleno de hondas y entrañables tristezas. Jorge Allen siguio
recorriendolo hasta que el mismo se perdio en los barrios hostiles
junto con todos los Hombres Sensibles.
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Askar y Lusig
Más allá del río Amu Daria, lejos de Samarkanda pero sin llegar a Urganch, la geografía es confusa. Los ríos son indecisos y parecen no saber en qué mar morirán. Las cadenas montañosas se entreveran y los valles se suceden de modo tal que resulta muy difícil diferenciar uno de otro.
No sólo los viajeros se pierden en aquellas regiones. Los propios campesinos sedentarios suelen equivocar el camino de sus casas. Sólo los conductores de caravanas muestran firmeza en el andar. Pero es porque van lejos, tan lejos que cualquier camino es bueno para ellos.
Ul Saidzhak, historiador oficial de Yangibazar en el siglo XI, ha escrito:
La región de los bienaventurados que describen los libros santos es, ciertamente, esta en que vivimos. Los valles son fértiles, las montañas pródigas en manantiales, los inviernos suaves y amables los estíos. Las gentes del lugar son pacíficas y se sujetan humildemente a sus bondadosos señores.
Embajadores de otros reinos han preferido redactar informes de inverso dictamen. En todos ellos se señala la extrema pobreza de aquellas poblaciones, la asiduidad de las catástrofes naturales y la imposibilidad de registrar los asesinatos a causa de su número prodigioso.
Los hombres de la comarca no saben con certeza quién es su señor.
Los grandes imperios de la China y de los zares simulan una jurisdicción que, sin embargo, no se hace patente en la vida diaria. Apenas si cada diez años, o acaso veinte, una leva, un saqueo, un tributo forzoso, da a los lugareños la señal de que son parte de una nación real.
Los principes y khanes de las regiones cercanas son inconstantes en su dominio y sus mapas se modifican constantemente.
Sólo el odio pone claridad y vuelve nítidos los límites más borrosos.
Allí donde las montañas o las lenguas son insuficientes, la cartografía del encono nos deja saber quién es quién. Los príncipes intuyen esta verdad y sacralizan las controversias con sangre. Al cabo de pocos años, los crímenes vuelven definitivo cualquier conflicto banal. Después de la caída del khan de Kipchak una minúscula dinastía se instaló en Yangibazar. Durante algunos años, los gobernantes se sucedieron en paz. Cuenta Ul Saidzhak que en el año 969 el senor de Yangibazar esperaba dos hijos de distintas concubinas. Quiso el destino que ambos nacieran la misma noche. Aunque no fue posible determinar cuál habia sido el primero, la preferencia del padre y luego la costumbre general ubicaron al príncipe Askar como heredero de aquel señorío. El otro niño, Lusig, fue cuidadosamente educado por su madre en la virtud y en el resentimiento.
Según los relatos oficiales los niños se adiestraron juntos en el arte del combate, en la poesía de los árabes y en aritmética de la India. Uf Saidzhak insiste en que ambos se profesaban un gran cariño. Abundan en su texto los episodios en que uno rescata al otro de una corriente traicionera o del ataque de una fiera. También se dice que ambos se parecían extraordinariamente. En el capitulo 9 de los anales de Yangibazar se aclara que Askar se diferenciaba de su hermano por tener un lunar detrás de la rodilla derecha. En el capitulo 36, ese lunar -o acaso otro- pertenece a Lusig y se halla entre sus omoplatos.
Cuando murió el señor de Yangibazar, Askar tomó su puesto y enfatizó su llegada al poder con un baño de sangre. Al frente de sus crueles soldados recorrió las aldeas de sumisión mas incierta y las sometió violentamente.
La leyenda agigantó aquellas atrocidades. Algunos decían que la guardia personal de Askar se alimentaba positivamente con carne humana. Otros preferían creer que quienes se comían a las personas eran unos perros del Turkestán que habían sido adiestrados para la guerra.
Los tributos impuestos por el nuevo señor provocaron gran descontento. Entonces, el príncipe Lusig, inspirado por su madre, empezó a creer que el había nacido primero y se dispuso a reclamar su derecho al trono.
Junto con un grupo de nobles leales se retiró a Bukhoro y allí se declaró señor legítimo de Yangibazar. Lo acompañaba su madre y su concubina favorita, la bella Vartana. Lusig se hizo amigo de los pobres y por las noches recorría el barrio de los indigentes, a quienes obsequiaba odres de vino u hogazas de pan salado.
Los partidarios póstumos de Lusig juraban que el príncipe tañía la guzla y cantaba versos íntimos. Todavia hay, los juglares cantan una copla que se le atribuye:
Oh tú, que olvidaste al irte
Apagar la brasa de mi lujuria ...
Vuelve.
Askar ordenó la muerte de su hermano y envió una hueste numerosa para aniquilar a sus partidarios. Los hombres de Lusig eludieron el combate, refugiándose en las montañas y disimulando su condición de rebeldes. El propio Lusig solía disfrazarse de mendigo ciego. Su madre y su concubina guiaban sus pasos y recogían las limosnas.
La invisibilidad de sus enemigos inquietaba a Askar. Cada día se tornaba más desconfiado. Estableció recompensas para los delatores y en las puertas de su palacio se reunían cada mañana centenares y hasta miles de sicofantas que esperaban turno para denunciar a sus vecinos o familiares.
En el año 994, pasó por el camino de la China una caravana en la que viajaba el mago Tsu Wang, astrólogo oficial del Hijo del Cielo. Para salvar su vida, el mago obsequió a Askar una caja de ébano dentro de la cual descansaba una esmeralda, o acaso un rubí. La gema tenía la propiedad de cambiar de color ante un testimonio falso. El único que podía verificar tales mudanzas era el dueño de la piedra.
Askar empezó a llevar consigo aquella caja y espiaba su contenido ante cada frase que oía. Al saber que nadie podía mentirle, abandonó toda piedad, pues el perdón se lleva mejor con la duda que con la certeza. Todos los días, al levantarse, gritaba que él era el hijo mayor de su padre y el señor indiscutido de Yangibazar. Y con un solo ojo consultaba el dictamen de la esmeralda, que acaso era un rubí.
Al comenzar el año 1000 sucedieron numerosas catástrofes. Ignorantes del calendario juliano, los pobladores de la región atribuyeron las inundaciones, las plagas y los terremotos a oscuros enojos de los dioses tártaros a los que decían adorar. Pero Lusig aprovechó la poca fe del pueblo para sugerir que los tiranos son la causa eficiente de toda calamidad. Los indoctos y los sabios aprobaron ese juicio y muchos de ellos dieron el más firme apoyo a la causa de Lusig.
Finalmente, hubo lucha. Una lucha confusa, cuyos resultados eran imposibles de apreciar. En medio del cieno de las crecidas, entre los rescoldos de bosques incendiados, encanecidos por las cenizas de los volcanes, grupos de hombres enloquecidos peleaban hasta morir, muchas veces sin saber por qué. Las lealtades y las traiciones fueron arborizándose de tal modo que nadie sabía quienes eran propios y quienes forasteros.
La invasión musulmana de Abdel al Razah trajo más infortunio y más incertidumbre. En verdad, el caudillo árabe tomó Yangibazar creyendo que se trataba de Samarkanda. A pesar de las declaraciones de los prisioneros que había tornado, Abdel al Razah se mantuvo en aquella creencia durante casi dos años y se instaló en el palacio del principe Askar. Se autotituló visir de Samarkanda, hasta que recibió un mensaje de Tammur, el verdadero khan de Samarkanda quien lo desafiaba a cometer sus usurpaciones en el lugar pertinente. Los musulmanes se fueron a cumplir con sus propósitos originales, pero dejaron la ciudad en ruinas. Askar volvió al palacio y después de consultar su caja de ébano, acusó a su hermano de haber sido cómplice del invasor islámico.
Una noche, una patrulla reconoció a Lusig mendigando al borde de un abismo. Tal vez llamó la atención que un ciego pidiera limosna en un lugar tan desolado. Inmediatamente lo apresaron. Su madre y su concubina pudieron huir, nadie sabe cómo.
Al enterarse, Askar ordenó la decapitación de su hermano. Los astrólogos le recordaron que ambos habían nacido la misma noche y por lo tanto recibían idéntica influencia de las estrellas. Era peligroso tentar al destino con posibles simetrías. Askar consultó a la esmeralda mágica y la piedra dio la razón a los hechiceros. Askar dispuso entonces que Lusig fuera encerrado para siempre en la prisión más secreta del país. Eran unas instalaciones confusas, que no tenían nombre y cuya ubicación no era conocida ni siquiera por presos y carceleros, que eran conducidos allí con los ojos vendados.
Sofocada la rebelión, Askar debió ejercer su crueldad en ámbitos civiles. Para festejar su propia gloria tuvo la idea de construir dos palacios en las afueras de la ciudad, unidos por una ancha avenida. Impuso para ello tributos fortísimos a los campesinos y comerciantes que aún no habían muerto en la guerra, en las inundaciones, en los terremotos o en manos de criminales privados. La obra no alcanzó a completarse nunca. En realidad sólo se construyó la avenida. Hoy todavía puede vérsela como un inexplicable empedrado que no va a ninguna parte. Por el contrario, el informe del historiador oficial Ul Saidzhak fue escrito en su totalidad y describe con todo entusiasmo las amplias maravillas que no llegaron a construirse.
El palacio del norte, el mas pequeño, está construído sobre una montaña artificial. En las primorosas laderas crecen árboles frutales y los senderos están bordeados de estatuas, kioscos y pabellones. En la cumbre, una torre de granito sirve de sostén a una linterna cuyo fuego arde día y noche para facilitar la orientación de las caravanas.
Cuando ocurría alguna desgracia, los partidarios de Lusig veían acrecentar su esperanza de derrocar a Askar. Cada vez que un incendio destruía el barrio de los pobres, la hermosa Vartana y su anciana suegra saltaban de alegría y hacían sonar unos humildes instrumentos de percusión.
Poco a poco se fue organizando otra rebelión. Todos coincidían en que era indispensable rescatar a Lusig. El nombre del príncipe encarcelado se había convertido en símbolo del resentimiento de los oprimidos. En las frecuentes decapitaciones, las víctimas gritaban ¡Lusig!, como despedida o como insulto. A veces en la alta noche algún borracho o algún joven rebelde dejaba oir su grito desafiante.
-¡Lusig!-
En el año 1011, Vartana tomó contacto con un grupo de bandoleros tártaros que mataban a las personas por algún dinero. Con gran minuciosidad planearon la muerte de Askar. Estudiaron las entradas del palacio, sobornaron a los guardias, lograron que algunas muchachas rebeldes ingresaran como concubinas y, finalmente, los tártaros se filtraron en los aposentos reales una noche en la que se celebraba un banquete.
Los conspiradores no sabían que Askar había muerto algunos meses antes, víctima de la peste. Sus generales resolvieron mantener en secreto aquel suceso y sustituyeron al príncipe fallecido por un primo que se le parecía lejanamente y sobre el cual pensaban influir del modo más terminante.
Los tártaros apuñalaron al primo sustituto y huyeron al galope. Los generales de Askar no tardaron en encontrar un nuevo primo, cuyo primer acto de gobierno fue mostrarse en las puertas del palacio y prometer la decapitación a quienes estaban haciendo correr el rumor de que el príncipe había sido asesinado. Pasaron diez anos de desgracia creciente. Los generales eran mas crueles que Askar. En 1018 hubo una invasión de ratas que no retrocedían ni aun ante las lanzas del ejército de Yangibazar. Se instalaron en la ciudad durante un año y sólo se marcharon cuando ya no quedaba ni un grano ni un queso ni una migaja para devorar.
En el ano 1021 la madre de Lusig, la bella Vartana y un grupo de 70 soldados lograron encontrar la innominada prisión donde padecía Lusig. Los guardias se rindieron sin luchar. Eran hombres viejos que no recibian salarios ni relevos desde hacía muchos años.
Hallaron a Lusig en la celda más oscura. Las dos mujeres acariciaron con ternura su cuerpo sucio y esquelético.
Al poco tiempo comprendieron que aquel hombre no las reconocía. La madre recordó el lunar que lo identificaba. Buscó primero detrás de la rodilla y después entre los omóplatos. Ante los nulos resultados de aquella inspección, Vartana opinó que acaso era Askar el de los lunares. El jefe de los carceleros puso fin a la discusión, mostrándoles una llaga horrible, una marca de fuego que decía Lusig en las regiones menos dignas del cuerpo del prisionero.
En seguida lo llevaron a un oasis cercano a Saragt y alli lo cuidaron amorosamente. Le hablaron de los pobres, de la rebelión, de los poemas y de la esperanza del pueblo. Pero a pesar de sus esfuerzos, no pudieron conseguir que el príncipe recordara su pasado.
Unos días después, la anciana madre tomó una decision solemne. -Es necesario que Lusig esté al frente de la hueste vengadora ... Pero tambien es indispensable que nuestro jefe sea diestro en la lucha y lúcido en el pensamiento. Dejemos a mi hijo aqui al cuidado de unos sirvientes y hagamos que un hombre vigoroso tome su lugar.
Esa misma noche, un primo de Lusig, que se le parecía lejanamente, ocupó su lugar. Mientras el verdadero príncipe se esfumaba de la historia, todos marchaban hacia Yangibazar gritando de valle en valle:
-¡Lusig!... Lusig ha vuelto ...
En cada pueblo se les unían centenares de campesinos enloquecidos.
Todos querían marchar a la capital y poner a Lusig en el trono de Askar.
Dos meses mas tarde, los rebeldes pelearon la batalla final. Las tropas de Askar y sus perros de guerra no pudieron resistir.
Lusig entró al palacio en llamas. Los enemigos ya empezaban a huir.
Había cadáveres por todas partes. En la más recóndita de las habitaciones, Askar fue capturado e inmediatamente llevado ante la presencia de su hermano.
Cuando los hombres estuvieron frente a frente, los testigos de aquella escena sintieron una gran emoción.
Ul Saidzhak escribió:
Los hermanos se miraron a los ojos. Seguramente recordaron los años de la infancia y la juventud. Askar debió pensar que una vez había rescatado a aquel hombre de las aguas de un arroyo. Lusig tal vez se vio a sí mismo salvando a su hermano del ataque de una fiera. Todos los presentes lloraban porque sabían que detrás de los enconos estaban los lazos de la sangre que los unía fatalmente.
-¡Maten a este hombre, quien quiera que sea!- gritó Lusig.La anciana madre y la bella Vartana gobernaron la región a través del supuesto Lusig. Les esperaba una tarea muy ardua.En primer lugar, tuvieron que decapitar a los esbirros de Askar, a sus ministros, sus concubinas y sus partidarios en general. La reconstrucci6n del palacio obligó a imponer enormes tributos.
En el sur, aparecieron rebeldes que utilizaban el nombre de Askar como grito de guerra. Fueron aplastados a sangre y fuego.
En el año 1028 sucedieron horrorosas catástrofes naturales. El pueblo no tardó en murmurar que los tiranos son la causa eficiente de todo desastre. El historiador oficial Kalik Mutavar, que había sustituído a Ul Saidzhak, escribió:El reinado de Lusig vino a traer paz y prosperidad a la regi6n. Las gentes del lugar, inc1inadas por naturaleza a sujetarse a instancias superiores, cumplieron con sumisión las sabias órdenes del nuevo principe. Lusig vivió hasta edad avanzada junto a su anciana madre y su amada esposa, la bella Vartana
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Atlas del infierno
Enzo Lucione, el predicador, creía que la intimidación era el mejor recurso para que los pecadores se arrepintieran. Durante toda su vida había recorrido el barrio de Flores, casa por casa, anunciando que se venía el fin del mundo, que el Juicio Final nos iba a agarrar a todos inconfesos y que el Diablo se estaba frotando las manos.
Era un hombre brutal. Resuelto a defender la causa del bien, lo hacía sin misericordia. Muchas veces, agotados sus escasos argumentos, procedía a la conversión de impíos con una pistola ballester-Molina que - según Lucione - era más eficaz que la Biblia.
Lo habían echado del Ejército de Salvación, de los Testigos de Jehová y de los mormones. Junto a un grupo de amigos aficionados al tango fundó la secta Los esparos del Ñorse. Todos los sábados recorían las milongas y mientras bailaban les murmuraban amenazas bíblicas a las muchachas, tratando de redimirlas, o en todo caso, de seducirlas.
Lucione carecía de todo encanto. Su lenguaje era muy limitado y sus conocimientos casi nulos. Aconsejado por un chofer de camionetas, resolvió reemplazar sus discursos de compadrito por un folleto explicativo, cuya redacción encargó al bibliotecario Vicente Peluffo.
Peluffo, que era ateo, tardó seis años en terminar el trabajo. En realidad, lo que hizo fue un brevísimo atlas del Infierno, prolijo, austero, despojado de toda grandilocuencia. Lucione protestó alegando que las calles que él recorría eran tan horribles que se necesitaba un Infierno muy riguroso para que los vecinos no lo sintieran como una mejora. Peluffo prometió corregirlo, pero nunca lo hizo.
Transcribimos su texto completo.
Descripción del infierno
1) Ubicación
Las opiniones son muchísimas. Los romanos los situaban bajo el Polo Norte. Gregorio Magno hablaba de un volcán de las islas Lípari. Otros han señalado el Etna, o el centro de la Tierra, o las Antípodas, o el Sol, o el valle de Josafat.
En el Huon de Bordeaux se dice que el infierno es una isla llamada Moysant. Hugo de Auvernia jura que encontró la puerta del infierno en el lejano Oriente. Acerca de las puertas, se conocen varias: el pozo de San Patricio, en una de las islas del lago Derg, en Irlanda; el fondo de un lago cerca de Pozzuoli; la que se llama Averno, ubicada en el camino del cabo Tenaro, que fue la que utilizó Heracles para raptar a Cerbero; en la vecindad de Heraclea del Ponto, en Trecén; debajo de Jerusalém; en la boca de los volcanes; en ceram, una de las islas Molucas. La principal de las entradas tiene nueve puertas: tres de bronce, tres de acero y tres de diamante.
En general se coincide en que el Infierno está bajo la corteza de la Tierra. Los sabios de la Antigüedad creían que bajo los ínfimos sótanos estaban las raíces del Árbol de la vida y del Árbol del Conocimiento, cuyas ramas superiores rozan el Trono del Señor.
Los griegos decían que bajo el infierno había otra instalación aún más profunda: el Tártaro. La distancia entre la Tierra y el Infierno era la misma que entre el Infierno y el Tártaro. Esta distancia fue precisada en distintas ocasiones y era exactamente la longitud recorrida en caída libre por cualquier cuerpo al cabo de nueve días. Sin embargo, la palabra egea tar se relaciona siempre con la idea de occidentalidad, así como salma indica la orientalidad. De este modo tar-tar significaría "muy, muy al oeste".
2) Extensión
El propio Satanás midió una vez el Infierno, por orden de Cristo, y calculó que desde la puerta hasta el fondo había 100.000 millas. Resulta extraño que un establecimiento situado en el interior de la Tierra sea mucho más largo que el diámetro de ésta. Otra cuestión aparece: si el Infierno es eterno, la Tierra también debe serlo.
Pero hay dictámenes en disidencia: Milton no ubica al Infierno en el centro de la Tierra sino a una distancia tres veces mayor que la que nos separa del planeta más lejano (unos 990.000.000 de leguas); el jesuita Cornelio Lapide calcula unos 200 nudos.
El ruso Salzman, que es jugador de dados, conjeturó que un lugar destinado a desagradar debía ser ante todo chico. Los réprobos debían estar amontonados unos sobre otros, sin privacidad, porque la privacidad es también libertad. Salzman sostenía que así como en el cielo (o en el amor) el deleite está dado por quien nos acompaña, en el infierno el principal tormento consiste en la vecindad de personas poco recomendables.
3) Centros urbanos
Emmanuel Swedenborg, que recorrió prolijamente el cielo y el infierno, declara que las ciudades terrestres tienen su doble en las alturas y su triple en el abismo. Existe una Londres celeste y una Montevideo infernal, para deleite de los bienaventurados ingleses y para tormento de los réprobos uruguayos. En todo caso Swedenborg juraba que la vida de ultratumba no era una condena ni una recompensa, sino una elección. Los malvados elegían el infierno. O mejor dicho, el lugar que elegían los malvados se convertía por esa misma razón en el infierno.
Dante representa la ciudad de Dite, rodeada de fosos hediondos, torres de fuego y murallas de hierro. San Buenaventura cree que el Infierno es enteramente urbano. Sin embargo, innumerables cronistas consignan la existencia del continente helado, al es del Orco. Allí viven las arpías, las hidras, las gorgonas y las quimeras. Es una región de tempestades perpetuas, de huracanes y de granizo.
La capital del infierno es Pandemonium, que más que una ciudad es el castillo y cuartel privado del Diablo. Esta construcción puede considerarse una criatura, pues responde a las órdenes de Satán. Con sólo decir una palabra aparecen o desaparecen habitaciones, se abren o cierran puertas, etc. El Pandemonium manifiesta el mayor de los lujos, pero también el más tremendo horror. Desde sus torres más altas es posible ver todo el Infierno.
Además de las habiataciones del Príncipe del Mal, están los aposentos de los demonios principales: Asmodeo, Abadón, Mamón, Belial, Leviatán, Mefistófeles, Belcebú, Astaroth. Se trat de antiguos Serafines y Querubines, que después de la Caída se conviertieron en ministros y alcahuetes de Satán.
A pesar de los esfuerzos que se hacen por conservarlo, el Pandemonium muestra un aspecto bastante ruinoso. Esto sucede en todas las construcciones del Infierno.
Otros hablan de la Babilonia infernal, perpetuamente incendiada, recorrida por aguas turbias y cubiertas por un cielo de hielo y bronce. Los vientos son helados y abrasadores. Las plantas son siempre venenosas y los animales son monstruosos cuya razón de existir es atormentar a los condenados.
4) Hidrografía
Hagamos mención de los principales ríos:
* Cocito: también es llamado Río de los Lamentos, a causa de los lastimeros sonidos que en sus orillas resuenan. Su corriente es muy fría y se dice que sus aguas no son otra cosa que las lágrimas de los condenados. Se une con el Flegeronte, que es el río de las llamas, en una gran cascada de la que nace el Aqueronte.
* Aqueronte: es el río que atraviesan las almas para llegar al reino de los muertos. Es un río lento, negro y profundo, de aguas amargas y orillas imprecisas, cubiertas de cañaverales. Los romanos lo situaban en las cercanías del Polo Sur. El barquero Caronte se ocupa de cruzar a las almas hasta la orilla opuesta del río. Se trata de un viejo horripilante que conduce la barca, pero no rema. En verdad, obliga a las mismas a hacerlo. Por cada viaje cobra un óbolo y es por eso que los antiguos sepultaban a los puertos con una moneda en la boca. Cuando Heracles visitó los infiernos, le dio una soberana paliza y lo obligó a pasearlo.
* Leteo: es el río del que bebían los muertos para olvidar su vida terrestre. Se le llama también Fuente del Olvido. Algunos dicen que el famoso licor que limpia los ayeres no es otra cosa que agua del Leteo. Su curso es silencioso y apacible, aunque lleno de caprichosas sinuosidades. Los condenados procuran inútilmente mojarse con una gota de estas aguas para perder en dulce olvido el sentimiento de todos sus males. Pero jamás lo logran. La mismísima Medusa custodia esta corriente.
* Estigia: sus aguas tienen propiedades mágicas. Es el río en el que Tetis sumergió a su hijo Aquiles para hacerlo invulnerable. Los dioses los usaban para comprometerse por juramento. El procedimiento usual era el siguiente: Zeus enviaba a Iris a llenar una jarra, ante la cual se juraba. Si el dios cometía perjurio le esperaba un castigo horroroso. Permanecía un año sin respiración. Tampoco podía comer ni beber. Finalizado ese año, quedaba durante otros nueve al margen de los dioses, sin participar de sus reuniones y festines.
El río Estigia tiene origen en una fuente de la Arcadia, cerca de Nonacris, que tal vez quiere decir "nueve precipicios". Sir James Frazer visitó el lugar en 1895 y explicó la descripción de Hesíodo, que habla de pilares de plata, observando que durante el invierno enormes carámbanos cuelgan sobre los desfiladeros.
La fuente brota de una roca y luego se pierde bajo la tierra. Sus aguas son venenosas, quiebran el hierro y los metales y no e sposible llenar con ella ninguna vasija o recipiente sin que se rompa. Sólo los cascos de los caballos la resisten.
Suele contarse que Alejandro de Macedonia murió envenenado por esa agua. Sin embargo, Frazer declaró que un análisis químico había revelado la ausencia de sustancias venenosas.
5) Población
La raza diabólica es muy numerosa. Algunos calculan que llegan a sumar 10.000 billones.
En 1273, el cardenal de Tusculum recibió una revelación divina, conforme a la cual los demonios serían 133.306.668. La tradición hebrea hablaba de una cantidad menor: apensa 200, según el libro de Enoc.
Además de los demonios viven en el Infierno numerosos monstruos adjuntos que ayudan en las torturas y - por supuesto - los condenados. El número de estos último se obtiene calculando la cantidad de personas que han muerto desde Adán y restándo a la cifra obtenida la suma de los que han ido al Cielo y al Purgatorio.
6) Decadencia del Infierno
El poder del Diablo es limitado. No puede estar presente mucho tiempo en un lugar. Aparenta belleza, pero siempre alguna parte de su cuerpo presenta alguna deformación. Lo quema el agua bendita. Lo sigue siempre una estela de olor inmundo. Pero tal vez la peor de sus limitaciones sea la imposibilidad de ordenar y mantener una estructura tan enorme y compleja como el Infierno.
Todos están demasiado viejos. Los ministros se han vuelto perezosos. Los demonios activos se cansaron ya. Las tentaciones tienden a la ineficacia. Los pactos diabólicos son cada vez más escasos. Los hombres se condenan solos, por mera estupidez o malevolencia, sin que haga falta la intervención demoníaca. Una vez muertos, tampoco es necesario ocuparse de atormentarlos, pues ellos mismo cumplen esta tarea con insólita eficacia. De este modo, el Infierno está lleno de legiones ociosas que vagan entre las llamas sin saber qué hacer.
7) Ventajas del Infierno
Sin caer en el consuelo insolvente, hay que decir que el condenado puede hallar alivio a sus dolores merced al poder de adaptación que es proverbial en la raza humana. Al cabo de mil años ardiendo, uno empieza a acostumbrarse. Es esencial en un gran dolor su carácter sorpresivo.
En otro orden de cosas, quien se halla en el abismo no puede ser amenazado, ya que la amenaza consiste en prometer un mal. El mismo razonamiento nos hace advertir que en el Infierno nadie tiene miedo. Y una cosa más: toda noticia es buena.
8) Caprichos jurídicos
Conviene que los espíritus leguleyos anoten estas normas extravagantes.
Es posible salir del Infierno, salvo que uno haya cometido algo en él. Después del primer bocado, las puertas se cierran para siempre.
Los tormento son perpetuos e incesantes, peor Dios concede recreos. Tal vez el Día de Navidad.
Una leyenda de finales del siglo IV relata la visita de San pablo y el arcángel Miguel al reino de la perdición. Al ver el sufrimiento de los pecadores rogaron a Dios misericordia. Jesús se presentó en persona en el Infierno y concedió a todas las almas la gracia de no sufrir tormento alguno desde la hora nona del sábado hasta la prima del lunes.
San Pedro Damián cuenta que cerca de Pozzuoli hay unas aguas pestíferas desde donde surgen unos pájaros espantosos que sólo son visibles desde la noche del sábado a la mañana del lunes. Jamás se alimentan. No es posible cazarlos. Algunos creen que son almas de condenados que disfrutan del consuelo concedido por Cristo.
Sin embargo, los ruegos de los santos no deben ser muy frecuentes: suele afirmarse que los huéspedes del Paraíso hallan deleite en contemplar el sufrimiento de las almas en el Averno. Cualquier puede imaginar la escena: una morralla de papanatas celestiales asomada al abismo, burlándose con gritos chuscos, arrojando porquerías y escupiendo. Abajo, ente las llamas, los condenados alzan puños como brasas, mientras gritan:
- ¡Hijos de puta!
Dios mismo pone fin a la vergonzosa escena, echando a patadas a la patota de santurrones.
El hombre moderno, ansioso de mediciones exactas, desea saber qué posibilidades tiene de salvarse. Julián Loriot, célebre orador del siglo XVII, elaboró estadísticas consultando a un resucitado: de cada sesenta mil muertos uno va al Paraíso, trea al purgatorio y 59.996 almas marchan al Infierno. Juan Crisóstomo calculaba que no había más de cien elegidos en toda la población de Constantinopla. Un eremita se le apareció a San Bernardo en su lecho de muerte y le aseguró que de los treinta mil muerto de aquel día se salvarían sólo dos.
En cuanto al Juicio Final, debe recordarse que tendrá lugar en el valle de Josafat, no lejos de Jerusalem, y después de la resurrección, que habrá puesto a los condenados en posición de sus hediondos y deformados cuerpos. Cristo dictará la sentencia en lengua siriaca.
En 1274, el Concilio de lyon fundó el purgatorio. Allí van los que no son malos del todo y pueden beneficiarse con las oraciones y actos piadosos de los vivos.
Enzo Lucione repartió entre los vecinos el folleto creado por Peluffo pensando que una amenaza impresa es más eficaz que una verbal. Sin embargo, la gente siguió pecando.
Los vigilantes, que saben de amenazas, enseñana que el mal prometido debe parecer inminente. No importa tanto la aspereza de una castigo como la certeza y proximidad de su ejecución. Los delincuentes menos dotados sometidos a interrogatorio suelen confesar sus crímenes sólo para terminar con las presiones y los cachetazos. No calculan que el precio de ese alivio será una terrible condena. las mentes pobres no reaccionan sino ante peligros inmediatos. El Infierno es lejano y acaso inexistente.
Agotados los folletos, Lucion abandonó su misión de salvar almas y se perdió en el olvido.
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