Las técnicas de supervivencia designan al conjunto de conocimientos que permiten no sólo sobrevivir sino también alimentarse, calentarse, protegerse del mal tiempo e incluso aplicar conocimientos médicos cuando uno se encuentra aislado en la naturaleza.
En esta ocasión hablaremos de un caso de supervivencia que se titula la autocirugía en la Antártida.
Empecemos!
En esta ocasión hablaremos de un caso de supervivencia que se titula la autocirugía en la Antártida.
Empecemos!
Leonid Rógozov nació en aldea de Dauriya, una remota aldea en el este de Siberia, a 14 km al noreste de la frontera entre Rusia, Mongolia y China.
Su padre murió en manos de los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial en 1943.
Después de graduarse en 1959 como médico general comenzó el entrenamiento clínico para especializarse en cirugía.
En septiembre de 1960, a la edad de 26 años, interrumpió su entrenamiento y se unió a la sexta Expedición Antártica Soviética como médico.
Mientras estaba allí desarrolló una peritonitis que lo obligó a practicarse una apendicectomía. Eso lo convirtió en un famoso caso de autocirugía.
En la mañana del 29 de abril de 1961, Rógozov experimentó debilidad general, náuseas y fiebre moderada, y más tarde dolor en el cuadrante inferior derecho del abdomen. Ningún tratamiento le ayudó.
El 30 de abril se hicieron evidentes los signos localizados de una peritonitis, y su estado de salud empeoró considerablemente durante la noche.
La base Mirni era la estación soviética de investigación más cercana, a 3074 km. Las estaciones antárticas de investigación de otros países no disponían de avión.
Las severas condiciones antárticas impedirían el aterrizaje de aeronaves.
Rógozov no tenía más opción que realizarse una autocirugía.
La operación comenzó alrededor de las 22:00 el 30 de abril de 1961.
Rógozov se inyectó en la pared abdominal una solución de 0,5% de novocaína como anestesia local.
Con la ayuda del conductor de tractores y el meteorólogo, que le alcanzaban los instrumentos y la utilización de un espejo para observar las áreas no directamente visibles.
Rógozov hizo una incisión de unos 12 cm para buscar el apéndice. Media hora después del inicio de la operación empezó a sentir debilidad general y náuseas, por lo que de ahí en adelante tuvo que hacer varias pausas para descansar.
Según su informe, el inflamado apéndice tenía una perforación de 2 × 2 cm en la base.
Rógozov inyectó antibióticos directamente en la cavidad peritoneal. Cerca de la medianoche terminó la operación.
Después de un breve período de debilidad posoperatoria, los signos de peritonitis desaparecieron. La temperatura de Rógozov volvió a la normalidad después de cinco días.
Siete días después de la operación, Rógozov retiró los puntos de sutura y en unas dos semanas pudo reanudar sus actividades normales.
Sin duda este es un caso muy sorprendente en donde podemos observar hasta donde podemos llegar los seres humanos para lograr sobrevivir en circunstancias extremas.
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