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Latinoamérica: entre Comte y Spencer

Ciencia Educacion5/15/2016
Latinoamérica: entre Comte y Spencer


El presente artículo fue escrito por Anderson Riverol, miembro del Comité Académico de CEDICE e integrante de Estudiantes por la Libertad Venezuela.

El supremo legislador del género humano no es otro que la totalidad de los hombres a los cuales se aplica las disposiciones coercitivas de la ley –Marsilio de Padua.



Latinoamérica: entre Comte y Spencer

Herbert Spencer (1820-1903)


En Latinoamérica, nuestra historia nos ha demostrado que los cambios en la sociedad no siempre forman parte de una evolución. Las dinámicas dentro del continente han hecho a algunos países avanzar y sus sociedades progresar, como el caso de Chile y Colombia, donde el respeto a la propiedad, la libertad y la dignidad humana han permitido grandes avances en favor del interés general, el cual, no es más que la suma del bienestar individual de los ciudadanos. Otro caso menos afortunado es el de Venezuela, donde no sólo se han despilfarrado las ganancias que llegaron al país gracias a la explotación de petróleo, sino que la instauración de un modelo socialista ha arruinado al país, esto como consecuencia de la anti-política imperante; siendo esta anti-política destructiva cosecha del socialismo y peligrosa semilla de algunas posturas que, tengan el apellido que tengan, defienden la anarquía.

Pero los cambios seguirán su curso dependiendo de las propuestas políticas, de la administración de los Estados y sobre todo del grado de conciencia de los ciudadanos, que atraídos por una propuesta política decidan a quienes darle el poder, ya sea para instaurar una democracia que, entendida en la concepción de la filosofía individualista como el régimen de los derechos del hombre, traiga libertad a los ciudadanos; o para establecer una visión divorciada del individualismo, es decir, el absolutismo de un gobierno que se apoya en las masas.

En pocas palabras, nuestra Latinoamérica y sus sociedades en su carácter soberano deberán decidir si seguir el camino que dictaba Augusto Comte cuando hablaba de las sociedades en el futuro:

La intensidad de la función reguladora, lejos de disminuir en medida que procede la evolución humana, se hace por el contrario cada vez más indispensable… Cada día, como consecuencia necesaria de la gran subdivisión actual del trabajo humano, cada uno de nosotros apoya espontáneamente, en muchos aspectos, incluso la conservación de la propia vida en la plenitud y en la moralidad de una multitud de agentes casi desconocidos, cuya ineptitud o perversidad pueden afectar gravemente a masas a menudo muy amplias… Aunque las diversas funciones particulares de la economía se hallan naturalmente insertas en relaciones de una generalidad creciente, todas ellas deben tender gradualmente a someterse en definitiva a la universal dirección emanada de la dirección general de todo sistema, directamente caracterizada por la acción constante del conjunto sobre las partes.


O, por el contrario, definirse bajo lo que expresaba Herbert Spencer:

Creo que la forma de sociedad hacia la que progresamos es aquella en que el gobierno estará reducido al mínimo y la libertad individual alcanzará su más alto grado; la naturaleza humana habrá sido de tal manera modelada por la costumbre social y de tal manera habituada a la vida en común, será una sociedad donde el ciudadano no permitirá restricción alguna de su libre actividad, salvo la indispensable para mantener la libertad igual de los demás, en fin, en la que la vida individual alcanzará el más alto grado compatible con la vida en sociedad.


El camino que nuestras sociedades decidan emprender no lo podemos adivinar, pero lo que podemos hacer es participar, generar conocimiento o convertirnos en una propuesta política ya sea desde nuestros grupos universitarios, nuestros partidos o nuestras comunidades. La inacción es el mayor aporte que podemos dar para que pasen las peores cosas, y por eso nuestra defensa de la libertad para conseguir un Estado limitado, fuerte en sus funciones y defensor de los derechos individuales será determinante*.

No podemos sólo imaginar a la libertad, debemos actuar y estar conscientes que no se puede ser libre si no se es responsable. De la misma manera que sin propiedad no hay libertad, tampoco sin responsabilidad puede haber libertad. Reconociendo esto nuestra Latinoamérica podrá ir por un buen camino.
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