
La ciencia ha demostrado que podemos prevenir enfermedades e incluso curarlas, en algunos casos entrenando el cerebro.


El pensamiento, el cerebro en acción responde con una cascada de sustancias químicas a cada idea, cada recuerdo, a cada emoción, lo real y lo imaginario crea una idéntica reacción en el cerebro.


La corteza prefrontal es la región especializada en anticipar el futuro consultando permanentemente las experiencias que vivimos en el pasado.


Si una vez te diste un atracón de
arroz
y te pusiste a morir, tu cerebro conservará esa emoción y cada vez que veas un plato de
arroz
reaccionará causándote asco.


Si imaginas que chupas un limón, tu lengua empezará a segregar enzimas salivales y también fabricará neurotrasmisores relacionados con el placer cuando huelas tu plato favorito.


En los países occidentales se muere más por el miedo al trabajo que por el propio desempeño del mismo, el temor y la ansiedad es lo que nos deteriora, nos envejece, nos mata.


En las personas estresadas están elevados todos los marcadores del envejecimiento biológico, sube la tensión arterial y el colesterol acumula más grasa corporal,baja la capacidad aeróbica y empeoran la visión y la audición.


En las personas felices, aquellas que afrontan la vida sin estrés, ocurre exactamente todo lo contrario, su cerebro liberan neurotransmisores y hormonas que van protegiendo las células de los daños del exterior.


El 25% de nuestro estado de salud depende de los genes que heredamos, pero el 75% esta acondicionado por el ambiente y el estilo de vida.


El cuerpo humano es una farmacia infinita capaz de sintetizar antibióticos, anticancerígenos, antidepresivos, o antipersentivos.


Cuando somos felices creando sus propios fármacos en el momento justo en el que el órgano lo necesita, la gran ventaja es que son sustancias químicas que se fabrican en la dosis exacta y que no tiene efectos secundarios.

Está demostrado que el pensamiento positivo, enfocar la vida con optimismo, estar enamorado y que este amor sea correspondido previene enfermedades y activa sistemas de curación desde nuestro interior.


El pensamiento si que cura.



