Desde los siete a los catorce años, se desarrolla el septenio del cuerpo vital. Este nuevo nacimiento, invisible para nosotros, está señalado por dos hechos fundamentales:
se completa el proceso de cambio de dientes
el sistema nervioso ya está conformado
A partir de los siete años, el niño está más despierto al mundo, ya ha desarrollado su capacidad de aprendizaje y, así, podrá iniciar su vida escolar. Esto es posible porque las fuerzas formadoras del cuerpo vital o cuerpo etérico se liberan de la tarea de configurar órganos y sistemas, correspondientes al cuerpo físico, y se transforman en fuerzas de pensamiento
El cuerpo vital es la base del temperamento, razón por la cual el segundo septenio se caracteriza, también, por la manifestación de los temperamentos. Son cuatro los temperamentos, a saber:
temperamento melancólico, con preponderancia delcuerpo físico, se expresa en el predominio de los órganos de los sentidos, tendiendo a los sabores ácidos
temperamento flemático, con preponderancia delcuerpo etérico, se expresa en el predominio del sistema glandular, tendiendo a los sabores salados
temperamento sanguíneo, con preponderancia delcuerpo astral, se expresa en el predominio del sistema nervioso, tendiendo a los sabores dulces
temperamento colérico, con preponderancia delYo, se expresa en el predominio del sistema sanguíneo, tendiendo a los sabores amargos
El temperamento es una cuestión de destino; es decir, el hombre, a lo largo de su biografía, deberá trabajar su temperamento. Cada ser humano tiene, en su interior, los cuatro temperamentos, predominando, en él, uno de ellos. En el suceder de la vida y con el trabajo del Yo, debiera lograrse la armonía de los cuatro temperamentos.
Durante el desarrollo de este septenio, el niño tiene la posibilidad de adquirir hábitos, no sólo los hábitos de comer, dormir, sino también hábitos de conducta, como: no criticar, respetar a los otros, saber perdonar. Por lo tanto, la labor de los educadores, no sólo la de los maestros sino también la de los padres, adquiere fundamental importancia.
se completa el proceso de cambio de dientes
el sistema nervioso ya está conformado
A partir de los siete años, el niño está más despierto al mundo, ya ha desarrollado su capacidad de aprendizaje y, así, podrá iniciar su vida escolar. Esto es posible porque las fuerzas formadoras del cuerpo vital o cuerpo etérico se liberan de la tarea de configurar órganos y sistemas, correspondientes al cuerpo físico, y se transforman en fuerzas de pensamiento
El cuerpo vital es la base del temperamento, razón por la cual el segundo septenio se caracteriza, también, por la manifestación de los temperamentos. Son cuatro los temperamentos, a saber:
temperamento melancólico, con preponderancia delcuerpo físico, se expresa en el predominio de los órganos de los sentidos, tendiendo a los sabores ácidos
temperamento flemático, con preponderancia delcuerpo etérico, se expresa en el predominio del sistema glandular, tendiendo a los sabores salados
temperamento sanguíneo, con preponderancia delcuerpo astral, se expresa en el predominio del sistema nervioso, tendiendo a los sabores dulces
temperamento colérico, con preponderancia delYo, se expresa en el predominio del sistema sanguíneo, tendiendo a los sabores amargos
El temperamento es una cuestión de destino; es decir, el hombre, a lo largo de su biografía, deberá trabajar su temperamento. Cada ser humano tiene, en su interior, los cuatro temperamentos, predominando, en él, uno de ellos. En el suceder de la vida y con el trabajo del Yo, debiera lograrse la armonía de los cuatro temperamentos.
Durante el desarrollo de este septenio, el niño tiene la posibilidad de adquirir hábitos, no sólo los hábitos de comer, dormir, sino también hábitos de conducta, como: no criticar, respetar a los otros, saber perdonar. Por lo tanto, la labor de los educadores, no sólo la de los maestros sino también la de los padres, adquiere fundamental importancia.