El amor de Mayra
Corría el año 2007 en la ciudad de Buenos Aires. Me levantaba nuevamente para concurrir a clase, cursaba mi último año en la facultad de medicina. Como solía hacer los días martes, fui al cuarto piso donde por lo general me esperaba mi profesor, Otero. Un hombre, decidido, de voz fuerte y una mente brillante, con la que podía lograr convencerte sin mediar muchas palabras.
La clase comenzaba, el aula estaba casi completa, solo faltaba Mayra. La había visto al entrar en la facultad, me saludo y advirtió que iría al baño un momento antes de comenzar la clase. Pasaron diez minutos desde el comienzo de la clase, cuando un inquietante silencio enmudeció al profesor, faltaba Mayra. Una chica de asistencia perfecta, aplicada, con un extraño caminar y una mirada penetrante, su sorprendente ausencia, me preocupaba a mi y al resto de mis compañeros. Pregunte al profesor si podía ir en busca de ella. Salí del aula me dirigí a la planta baja, camine por el pasillo y antes de llegar al baño la vi salir, estaba pálida, jamás la había visto así, estaba llorando como si algo terrible hubiera pasado. Me acerque y tenia las manos llenas de sangre, no había nadie mas que ella, yo y el encargado de limpieza. Le pregunte que había pasado y respondió que Juan su novio estaba muerto en el baño de mujeres. Inmediatamente llego la policía. Tomaron declaraciones a todos los presentes. Luego de varias horas llego el detective. Miguel Coluccio. Un señor elegante y de pocas palabras. Me dirigí hacia el y le advertí de la presencia del encargado de limpieza, yo mismo había visto pelear a Juan con el. Cuando preste declaraciones comente que Otero, mi profesor, tenía un ensañamiento con Juan, debido a su comportamiento en el aula y su mal carácter. Con esto no intentaba acusarlo, pero quería que sea tomado en cuenta.
Luego de varias investigaciones y declaraciones de gran parte de mis compañeros, el detective ordeno la detención de Otero, Mayra y Jorge, el encargado de limpieza.
Miguel interrogo a Mayra, era la principal acusada, por estar en la escena del crimen, sus huellas digitales estaban por todo el cuerpo de Juan y era la única que estaba en el baño, hasta el momento, era culpable. Ella confeso haber estado peleada con Juan, pero que seria incapaz de matarlo.
Luego seria el profesor el siguiente en ser interrogado por el detective, admitió estar enojado con Juan, pero jamás a tal extremo, como para apuñalarlo a sangre fría.
El ultimo fue el encargado, dijo que no era cierto que se había peleado con Juan el día anterior, el no estuvo en la facultad, los días lunes el no trabajaba, por lo cual era imposible que estuviera en la facultad.
Por este error hoy les hablo desde la cárcel, todas las miradas fueron inevitablemente hacia mi, convirtiéndome en el único culpable. Fue tonto, lo se, pero yo amaba a Mayra…
Espero les halla gustado mi relato, Saludos Timeton.