La soltería, la clave de la longevidad según una mujer de 116 años
Solemos entender la soltería como un fracaso sentimental y, por ende, un desastre vital. Esto, aunque suene duro, es así: nuestra sociedad castiga a las personas que están solteras. Una prueba de ello lo encontramos en que no existen productos comerciales dedicados a las personas que deciden caminar por la senda de la soltería.
Sí que encontramos cientos de ofertas de viajes de ensueño para dos, cenas gourmets para dos, regalos ideales para la pareja, etc. Sin embargo aún estoy por ver un producto que haga apología de la soltería.
Porque ser soltero es, muchas veces, una decisión. Es decir que, por descabellado que parezca a muchas personas, NO para todo el mundo la meta es tener pareja. De hecho la soltería induce a un estado de plenitud y de libertad igualmente sano y deseable.
Vivir sin esperar, vivir en soltería
No tenemos la obligación de estar disponibles para una relación de pareja y, según Emma Morano, tener esto claro es la clave de su longevidad. Esta mujer es ya la persona conocida con más años del mundo, pues suma nada más y nada menos que 116 años.
El elixir de la eterna juventud: no lamentarse por envejecer y vivir como deseamos
La felicidad y el bienestar emocional debe nacer de uno mismo y de las decisiones que tomamos en relación a nuestra vida afectiva. Cuando uno decide ser soltero decide además ser valiente y tolerante, pues se encontrará en el camino con diversidad de opiniones o de creencias.
Como hemos comentado, la sociedad castiga la soltería y reduce ciertas posibilidades. Por ejemplo es más complicado que te concedan un crédito en un banco si no estás casado. Ejemplos como estos abundan y se convierten en dagas invisibles que nos envían un mensaje claro: “estar soltero no es bueno”.
Entonces la soltería para de ser un estado o una decisión personal a convertirse en un asunto social que nos etiqueta y nos señala. “Algo no está bien en ti”, “debes conseguir pareja”, “no me extraña que nadie te quiera”.
Solemos entender la soltería como un fracaso sentimental y, por ende, un desastre vital. Esto, aunque suene duro, es así: nuestra sociedad castiga a las personas que están solteras. Una prueba de ello lo encontramos en que no existen productos comerciales dedicados a las personas que deciden caminar por la senda de la soltería.
Sí que encontramos cientos de ofertas de viajes de ensueño para dos, cenas gourmets para dos, regalos ideales para la pareja, etc. Sin embargo aún estoy por ver un producto que haga apología de la soltería.
Porque ser soltero es, muchas veces, una decisión. Es decir que, por descabellado que parezca a muchas personas, NO para todo el mundo la meta es tener pareja. De hecho la soltería induce a un estado de plenitud y de libertad igualmente sano y deseable.
Vivir sin esperar, vivir en soltería
No tenemos la obligación de estar disponibles para una relación de pareja y, según Emma Morano, tener esto claro es la clave de su longevidad. Esta mujer es ya la persona conocida con más años del mundo, pues suma nada más y nada menos que 116 años.
El elixir de la eterna juventud: no lamentarse por envejecer y vivir como deseamos
La felicidad y el bienestar emocional debe nacer de uno mismo y de las decisiones que tomamos en relación a nuestra vida afectiva. Cuando uno decide ser soltero decide además ser valiente y tolerante, pues se encontrará en el camino con diversidad de opiniones o de creencias.
Como hemos comentado, la sociedad castiga la soltería y reduce ciertas posibilidades. Por ejemplo es más complicado que te concedan un crédito en un banco si no estás casado. Ejemplos como estos abundan y se convierten en dagas invisibles que nos envían un mensaje claro: “estar soltero no es bueno”.
Entonces la soltería para de ser un estado o una decisión personal a convertirse en un asunto social que nos etiqueta y nos señala. “Algo no está bien en ti”, “debes conseguir pareja”, “no me extraña que nadie te quiera”.